Valdivia: Se agradece información


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Luis carcamo comentó el 8 de Octubre, 2005 a las 3:10 pmEstimdos Amigos y ciudadanÃa Valdiviana:
Me considero un hijo adoptivo de Valdivia. Como Cárlos Millán llegué desde más al sur en busca del mundo que me ofrecÃa la Universidad Austral y Valdivia. Diez años antes que Carlitos recorrà la cuidad caminando. Cualquier hora era buena, cruzaba desde la casa de mi amigo Miguel en Beneficencia hasta el Hogar Leiva Mella en General Lagos. Dos, cuatro o seis de la mañana daba igual, mis pasos no sufrieron nunca preocupación alguna. Más tarde vivà en Avenida Argentina y repetà tantas veces las caminatas. Con el tiempo, Valdivia se hizo mi ciudad y la universidad me ofreció una oportunidad laboral.
Ahora no entiendo nada. Momentáneamente, desde lejos miro una ciudad distinta. Un lugar donde se rumorea de grupos de privilegiados que cometen excesos, eliminan pruebas y la “vida” sigue como si nada. Una ciudad donde se sospecha, al menos de la eficiencia, de las policÃas y nadie toma medidas. Un distrito donde quedan impunes los crÃmenes y el único resultado es que alguno construye “su plataforma” de candidato.
Todo esto es más que extraño. No se trata de que don Graft pegue un mordisco a la delincuencia, aquà hay gato encerrado. Cuando los crÃmenes pasan en una población todo queda explÃcito: las heridas, los autores y las huellas. En cambio, donde hay más “luminosidad” pública, en el centro de la ciudad: los cuerpos desaparecen, nadie explica como llegan al rÃo y los autores se desconocen.
¿Cuántos casos más esperamos contabilizar? James Emot, Javier Ortiz, José Fuentealba Huenchumilla, más la “resolución” del caso Cinthia Cortés que parece no terminar de convencer a nadie.
Conozco a Carlos Millán desde hace diez años, sé de la generosidad y esfuerzo de sus padres, nos alegramos enormemente cuando hace tres años entró con el primer puntaje de su carrera y lo reencontré hace un par de meses jugando con sus sobrinos pequeños en casa de su primo VÃctor. Dios quiera que el caso de Carlitos no se sume, lo pido por don Hugo, por toda su familia y también por Valdivia y su universidad.
EN VALDIVIA, NUNCA MAS.
Un abrazo
Luis Cárcamo Ulloa
12.713.998-9
Profesor del Instituto de Comunicación Social
Universidad Austral de Chile