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Chile: La alegría aún no viene

Desde hace muy poco tiempo, los senadores que elegiremos no habitarán exclusivamente nuestro territorio, de hecho según conversamos con el ex Presidente Frei , en Chile la residencia puede ser considerada como múltiple y el domicilio como único. Faltas aquí y allá y la legislación imperfecta que sigue gobernando.
Respecto a los artículos 44 y 46 de la Constitución Política de la República, referidos a los requisitos para ser elegido Diputado y Senador , la Ley Nº 20.050 modificó el artículo 46, eliminando el requisito de residencia para los candidatos al Senado.

El Presidente Lagos días atrás firma con pompas la reforma Constitucional que se suponía entregaría la democracia a nuestro territorio. Le quedan meses para en marzo ceder el gobierno al candidato entrante. El Presidente tiene muchas cosas elogiables, pero parece abandonará trastabillando.


La Democracia no ha retornado pero igualmente el legislativo se dio el lujo de hacer un llamado al Presidente, indicando que la participación de los congresistas en la “nueva redacción” , no había sido debidamente considerada y claramente pueden tener razón. Por otro lado, parte del artículo 44 no sufrió modificación alguna manteniéndose, en consecuencia, el requisito de residencia para quienes postulen a la Cámara de Diputados. Así para los candidatos que actualmente no ejercen ninguna diputación , aquellos a los que no se les aplica la presunción del artículo 47 de la Constitución y que han declarado tener por residencia una que no se corresponde con la realidad, pueden ser objeto ante el Servicio Electoral de una impugnación de su candidatura, como también ante los Fiscales del Ministerio Público , por la eventual comisión de un delito de perjurio en materia no contenciosa, sancionado en el artículo 210 del Código Penal.

En entrevista telefónica con Andrés Allamand, candidato de la dividida alianza, dijo por el auricular tener una apreciación positiva de la reforma pues se ha dado un paso importante en la democratización del país (¿?) y que más allá de la circunstancia formal de tener o no tener residencia en la región, para el vale la existencia de la voluntad de cumplir y ser un senador en región vinculado con las personas. Allamand ha dicho que realizará clases en la Universidad Austral de Chile.
Muy distinta es la apreciación del caso para el Senador Carlos Cantero (RN) quien ve en la reforma poco debatida “un traje a la medida para los intereses políticos electorales de las cúpulas centrales que de alguna manera va a favorecer el descrédito y el desprestigio del Parlamento y que las cúpulas metropolitanas puedan ir a las regiones sin tener el compromiso de arraigo, y compromiso de vida con una región del país.”
Enfático ha sido el senador, como también se mostrara Eduardo Frei al decir que “a partir de marzo con el nuevo gobierno, debería existir una mayoría y llegar a un acuerdo para corregir el sistema binominal que es extremadamente perverso para la democracia.” Fueron palabras del ex Presidente de Chile en reunión realizada en la comuna de Río Bueno. Todos saben que el tejido realizado , tiene puntos corridos.

Las modificaciones más importantes

-El Presidente reduce su período de 6 a 4 años
-Se eliminaron senadores designados y vitalicios.
-Los comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, pueden ser removidos de manera informada por el Presidente de la República.
-No existirán organismos decisorios como lo era el Consejo Nacional de Seguridad, que podía autoconvocarse .
Aumento de las facultades de fiscalización de la Cámara de Diputados.
Establecimiento de una sola legislatura para agilizar la tramitación de las leyes
El sistema electoral binominal sale de la Constitución (no siendo eliminado y quedando radicado en una Ley Orgánica, con lo que disminuye el quórum necesario para su eventual eliminación o reforma, que debiera darse a partir de marzo).

Cerramos el texto al estilo de un grande del periodismo nacional, la revista Punto Final, que reproduce las palabras del Presidente de la República, Ricardo Lagos Escobar, en su mensaje presidencial del 21 de mayo de 2004, titulándolo “Palabras al viento”:

“Lo dije aquí hace dos años. Lo reitero hoy. El sistema binominal va a ser la muerte de nuestro sistema democrático. Ya se habla de que vamos a tener un Senado empatado en la próxima legislatura. Usted elige a uno, yo elijo al otro. Pongámonos de acuerdo a quién designamos: eso es lo que va a ocurrir. ¿Eso es lo que queremos para Chile? En este sistema electoral la decisión del elector se va tornando cada vez más irrelevante. Son los acuerdos los que en definitiva predominan”.

Reglas del Ágora:
Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente espacio de debate ciudadano.

2 comentarios para “Chile: La alegría aún no viene”

  1. Cesar comentó el 12 de Enero, 2006 a las 2:30 pm

    El sistema binominal no puede ser la muerte de nuestro sistema democratico, por el contrario es elcancer de nuestro sistema democratico, va en desmedro de partidos pequeños como la ani, fri, pc, humanistas, como podrian aceder al parlamento con un sistema binominal, haciendo doblaje a fuerzas superiores en recursos de toda indole, mientras que si fuera un sistema porcentual se ferian reflejadas todas la fuerzas politicas y no solamente la grandes, por que acoso la udi, rn , dc tienen grandes representantes, sin ir mas lejos la dc subio su votacion y perdio parlamentarios

  2. Raúl Hermosilla Hanne comentó el 14 de Enero, 2006 a las 10:17 am

    El gobierno ha instalado en la conciencia colectiva el concepto de que el sistema electoral parlamentario binominal es antidemocrático, porque no produce en el Congreso Nacional una representación proporcional de las múltiples y variadas corrientes de opinión. Esto, que aparenta ser razonable, no pasa de ser una falacia.
    En efecto, primero habría que determinar dónde radica el interés político de la nación. si en una cuestión filosófica, o en lograr la mayor gobernabilidad posible dentro de los marcos democráticos, que garanticen la igualdad no de representación sino de oportunidades a todas las corrientes de opinión.
    Las grandes democracias abandonaron hace tiempo los sistemas de representación parlamentaria proporcionales y se han inclinado ni siquiera por un sistema binominal, sino que por el sistema uninominal, en el cual por cada distrito electoral se elige un solo representante, el de mayor votación, quedando sin representación todo el resto de las corrientes de opinión. El binominal que adoptó nuestra constitución, busca la representación tanto de la corriente mayoritaria como de la segunda, y dentro de esta última, la confiere a la de mayor votación, por lo que evidentemente es más democrático, al dar igualdad de oportunidades a las corrientes minoritarias para crecer y llegar a ser la segunda fuerza política, y permite, además, los pactos entre corrientes.
    Esto último requiere que sean ellas afines y no las impulse solamente la búsqueda del poder, y que tengan la suficiente madurez para competir lealmente entre sí y no destruirse recíprocamente. En todo caso, si el partido o pacto mayoritario dobla al de la segunda votación, elige a los dos representantes dejándola fuera, aún cuando dentro de ella hubiere mayorías individuales superiores, situación que se ha venido dando en Chile en diferentes distritos y pactos, y que en la actualidad ha entregado a la coalición oficialista mayoría en ambas cámaras.
    El caso más curioso se produce en estos mismos días, en que mientras el socialismo democrático italiano se opone al regreso al sistema de representación parlamentaria proporcional propuesto por el gobierno derechista en pos de circunstanciales conveniencias electorales, el socialismo chileno adopta la posición comunista, en sentido contrario.
    Es que Italia alcanzó su mayor crisis política hace algunos años, precisamente por la ingobernabilidad que producía el sistema de representación proporcional y la proliferación de partidos y líderes, hasta que debió reformar su constitución y suprimirlo. Algo similar sucedió en Chile, y fue un factor determinante en la necesidad de establecer una nueva constitución, después del quiebre institucional de 1973.
    Finalmente, resulta falsa la especie que nuestro sistema binominal distorsiona la realidad electoral, pues comparando el número de diputados y senadores elegidos con primera y segunda mayoría, resulta que de 120 diputados recientemente electos en 60 distritos, sólo el 5,8% habían obtenido la tercera mayoría, lo que constituye un resultado similar a cualquier sistema de los llamados proporcionales. Los demás -el 94,2% de los diputados elegidos- lo fueron con la primera o la segunda mayoría electoral en sus distritos.
    No estará demás señalar que los diputados elegidos con tercera votación, Francisco Encina (PS), Gonzalo Duarte (DC) y Eduardo Díaz (Independiente en cupo DC) dejaron fuera a dos UDI y un RN que habían obtenido segundas mayorías, por lo que tampoco es seria la objeción en el sentido que el actual sistema beneficia sólo a la alianza opositora y no a la coalición gobernante.
    No se divisa, en consecuencia, razón valedera alguna para modificar una de las disposiciones más positivas de la constitución que nos rige desde 1980, y que ha permitido una razonable gobernabilidad y logrado la estabilidad política en nuestro país.

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