Historia mapuche desclasificada
En un artículo anterior -publicado en la edición 20- hicimos una revisión histórica de lo sucedido hasta 1881. En ese año se produce la anexión definitiva del territorio autónomo mapuche, episodio bautizado por el gobierno de la época como “Pacificación de la Araucanía”.
Ya dijimos que no fue una pacificación, sino una guerra, en donde el Estado invadió militarmente los territorios ancestrales de la “gente del mapu”, bajo la idea de constituir el territorio “nacional”. Ya en 1843, la goleta Ancud había anexado el Estrecho de Magallanes, por lo que con la Pacificación se terminaba de configurar la franja territorial que hoy conocemos como Chile. El paradigma del estado-nación se había impuesto y los mapuches ya eran chilenos.
Cabe entonces preguntarnos ¿qué pasó con este pueblo y cómo fue incorporado a la vida nacional? Quizá nuestros cuadernos no registren estas materias, pero eso no significa que los mapuches hubieran realmente desaparecido. Está claro que no.
LOS TÍTULOS DE MERCED
La forma en que el Gobierno chileno regularizó la propiedad en este nuevo territorio fueron los Títulos de Merced. Se denominaban así, por que se les daba gratuitamente una “merced” de tierra a los indígenas, reconociendo su dominio sobre ellas. Resulta curioso ver cómo el Estado dio tierras a los mapuches, como si no las hubieran tenido, como si recién hubieran llegado a estas latitudes.
Fue un proceso que se ejecutó entre los años 1883 y 1929, a través de la Comisión Radicadora de Indígenas. Esta institución levantaba un plano de la cantidad de territorios que poseía una familia o un grupo de familias. Luego, se extendía un Titulo de Merced sobre dichas tierras, a nombre del cacique principal.
Como la idea de la época era que aquellos territorios estaban deshabitados, la sorpresa fue grande cuando los gobernantes vieron que realmente no era así, pues todos los espacios pertenecían a un lonko o cacique. De ahí que naciera el concepto de “reducción” de las tierras indígenas, que dejó en un promedio de cinco hectáreas por persona los territorios mapuches, siendo el resto otorgada a colonos extranjeros.
En cifras, según el Informe del Comité Interamericano de Desarrollo agrícola (CIDA), la cantidad de títulos entregados fue de 3.078, repartiendo un total de 475 mil 194 hectáreas. Así, de los diez millones de hectáreas que poseían los mapuches antes de la llegada hispánica, en 1924 sólo quedaban 500 mil.
EL DURO TRÁNSITO A LA VIDA NACIONAL
Con todo lo anterior, se produjo un duro quiebre en la sociedad mapuche, que empezó a vivir diversos cambios producto de la escasez de territorio y riquezas. Pablo Marimán, historiador del Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la Frontera, ha señalado en múltiples artículos los fenómenos que se dieron como consecuencia de esta política del Estado. El primero y más inmediato es la campesinización forzada del Mapuche, basada en cultivos de cereales, chacras y la crianza de ganadería menor. Surge así un campesino pobre, con una economía de subsistencia.
También ocurre la migración campo-ciudad. Muchos mapuches abandonaron sus lofche (comunidad mapuche) y se fueron a trabajar a las urbes como empleados. Su descendencia, nacida en sectores populares, conformará un nuevo grupo social, que Marimán denomina Mapuches Urbanos.
Por otra parte, como ya eran chilenos, tuvieron que incorporarse a una institucionalidad ajena, destruyendo de paso, parte importante de la suya. La justicia, la religión, los partidos políticos, la medicina y la educación contribuyeron a la pérdida de valores culturales importantísimos, como la cosmovisión, la organización social y, principalmente, el idioma: el mapuzungún.
En sintonía con esta realidad, la sociedad mapuche se coordinó para resistir la situación, naciendo así numerosas organizaciones a través de las cuales se canalizaron sus demandas. Éstas se concentraron en impedir la división de las comunidades en territorios particulares y la constante usurpación del Mapu (territorio).
LA DICTADURA Y LA VUELTA A LA “DEMOCRACIA”
Los mapuches también fueron víctimas de la represión tras el golpe militar de 1973. Más de 80 dirigentes indígenas aún figuran como detenidos desaparecidos y según cuentan los futakeche (ancianos), comunidades enteras fueron torturadas por las fuerzas armadas, inclusive los pichiche (niños).
Por otra parte, en 1974 se promulgó el decreto 701, que fomentó la actividad forestal en Chile, principalmente en las regiones Novena y Décima. Se sumó a éste la ley 2.568, que determinaba la división de las tierras mapuches, con el declarado propósito de terminar con el “problema mapuche”, convirtiéndolos en pequeños agricultores desvinculados de su ancestral posesión comunitaria de la tierra. La expoliación del territorio mapuche continuó y el poco que les quedó se vio contaminado por la introducción de especies exóticas (pino y eucalipto).
Con la vuelta a la democracia, en 1989, se posibilita la creación de una nueva relación entre el Estado chileno y el pueblo mapuche. En este sentido, jugaron un papel preponderante los Centros Culturales Mapuches.
Con la ascensión de Patricio Aylwin al poder, surge la Comisión Especial de Pueblos Indígenas (CEPI), que crea un cuerpo legislativo posteriormente aprobado en el Congreso y que se transforma en la ley 19.253 o Ley Indígena. Ésta detiene la división de las tierras indígenas y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI).
Sin embargo, se dejan fuera importantes demandas de los indígenas, como son el Reconocimiento Constitucional de los Pueblos Originarios y la ratificación del Convenio 169 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), que reconoce los derecho colectivos del Pueblo Mapuche, que desde siempre han sido negados.
Esto impidió que la demanda histórica de los mapuches -la autonomía- se concretara, creando al contrario una burocracia que sólo desarrolla programas “asistencialistas”, que no reconocen la legitimidad de los mapuches como pueblo y que sólo los ve como campesinos pobres.
Esta situación generó inmediatamente su organización. Nacieron así numerosos órganos que agrupaban zonas en conflictos territoriales, entre las que sobresale la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), el Consejo de Todas las Tierras, la Identidad Territorial Lafkenche y el Consejo de Loncos del Pikunwillimapu. Por otra parte, la lucha mapuche invadió a la juventud, que empezó a exigir que el Estado reconozca la deuda histórica que tiene con este pueblo. Ellos conforman el Choyun (nuevo brote) de este valiente pueblo.
Sin embargo, el Estado ha buscado las peores formas para reprimir el movimiento. En la actualidad, más de 100 peñis y lamgienes (hermanos y hermanas) se encuentran presos, muchos de ellos acusados de asociación ilícita terrorista.
Sí: “terroristas”, calificativo digno de Osama Bin Laden o su contraparte estadounidense, quienes han perpetrado numerosos ataques y muertes a seres humanos. Es curioso, por que en el conflicto mapuche los únicos muertos han sido dos konas (jóvenes) mapuches, a manos de Carabineros y guardias forestales. Entonces, si hablamos de terrorismo ¿quién es el que lo ejecuta verdaderamente?
Este ha sido un intento de capturar la historia desclasificada de un pueblo en lucha por sus derechos y por su propia existencia. Queda inconclusa, pues continuará en el tiempo y se nutrirá de muchos más hechos, que darán cuenta de la liberación de los mapuche. ¡WEUWAIÑ!
Dennys Salazar Ñirril



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JIMCIS BRUNO comentó el 25 de Abril, 2006 a las 3:10 pmSIEMPRE ME HE PREGUNTADO.
¿PORQUE A LOS NATIVOS DE CHILE Y DE AMERICA.LES DECIAN INDIOS.SI AQUI NO HAY INDIOS. LOS INDIOS SON DE LA INDIA.
PORQUE UN SEÑOR LLAMADO COLON MURIO PENSANDO QUE HABIA LLEGADO A LAS INDIAS…O QUE
SIEMPRE ME HE PREGUNTADO.
¿QUE HUBIERA PASADO SI EN VEZ DE SER COLONIA ESPAÑOLA, HUBIESEMOS SIDO COLONIA INGLESA…TENDRIAMOS MEJOR RAZA O QUE
ancapi manquepillan comentó el 28 de Abril, 2006 a las 7:21 pmKOM LOF MAPUCE WEUWAIN.
LIBERTAD A LOS PRESOS POLITICOS MAPUCE
MARRICIWEU
René Mansilla Mansilla comentó el 10 de Mayo, 2006 a las 4:53 pmSiendo el presente artículo una continuación del anterior, aparecido en la edición de enero del año en curso, me parece pertinente reproducir a continuación el comentario al mismo que hizo don Raúl Hermosilla Hanne, porque en él el distinguido historiador enfoca el tema desde su punto de vista.
Dicho comentario dice así:
En los delicados momentos que vive Chile con respecto al ánimo expansionista de nuestros vecinos, que pretenden desconocer la intangibilidad de los tratados internacionales que delimitaron definitivamente nuestras fronteras -y sin pèrjuicio, naturalmente, de la diplomacia y los acuerdos recíprocamente beneficiosos que ella logre- cobra una importancia decisiva para evitar conflictos armados y preservar la paz que hemos logrado por más de un siglo, la capacidad disuasiva de nuestras Fuerzas Armadas. Y esa capacidad no pasa solamente por dotarlas de moderno y suficiente armamento, sino que es preciso -además- que la sociedad toda tenga una férrea unidad nacional, no obstante las diferentes opciones políticas y religiosas, y los distintos orígenes y culturas ancestrales de quienes formamos la nación chilena.
Por eso resulta altamente inconveniente la actitud de algunos políticos e historiadores comprometidos con causas indigenistas, generalmente financiadas desde el exterior con fondos provenientes de los neocolonizadores económicos de nuestros países y promovidas con la clara finalidad -en el fondo- de minar nuestra soberanía política y consiguiente independencia económica, dentro del mundo globalizado, se entiende, en el que sólo podremos defendernos y obtener tratos equitativos, en la misma medida de nuestro sentido de nacionalidad, unidad de intereses de la ciudadanía, y firmeza de nuestros gobernantes.
Estas actividades de algunos connacionales contrastan con la noble, seria y generosa actitud de los más preclaros jefes nativos y pueblo autóctono, en general, que desde hace ya casi 200 años se integraron a la nacionalidad chilena -formada inicialmente por españoles e indígenas- aportando tanto su valiosa sangre como sus meritorios esfuerzos en la construcción y desarrollo de nuestro país.
DE LA HISTORIA FAMILIAR. De mi historia familiar voy a recordar -a vía de ejemplo- el caso del naufragio tras encallar en un roquerío de la costa de Morguilla, situada unos 20 kilómetros al sur de Lebu, mi pueblo natal, del bergantín británico “Challenger”, comandado por el capitán Michael Seymour, el 19 de mayo de 1835. El bote enviado a tierra en busca de ayuda se hundió, pereciendo ahogados un guardiamarina y un marinero, apellidados Gordon y Edwards, respectivamente, cuyos cuerpos no devolvió jamás el mar. Unos indígenas con sus lazos y caballos ayudaron luego a traer la gente a la playa.
Una vez en tierra, el capitán decidió escribir a Henry W. Rouse, cónsul británico en Concepción, para informarle lo ocurrido y pedirle ayuda. Providencialmente pasó por allí Camilo Hermosilla, vecino de Arauco -donde se estableció inicialmente mi familia, antes de radicarse en Lebu- que iba al sur a comprar ganado, quien después de dejar a los británicos protegidos por un grupo de soldados chilenos de caballería, acompañó a Seymour, al segundo cirujano de a bordo que hablaba algo de castellano, y a otro oficial del buque, en su viaje a Concepción, a caballo. Entretanto, con la ayuda de la gente del cacique Cheucante, los marinos se instalaron en campamento con carpas hechas con las velas rescatadas del “Challenger”. Antes de partir, el domingo 24, había llegado al lugar dicho grupo de soldados, con instrucciones de ayudarlos y protegerlos de eventuales ataques de bandidos o de indígenas rebeldes.
Con los militares andaba el cacique Piñoleo, su mujer y su hija. Suponiendo que los ingleses estaban escasos de alimentos, el cacique regaló a Seymour una hermosa vaquilla, y se demostró ofendido cuando el capitán le expresó no tener nada con qué responder su gesto. El cacique era todo un señor, y no disimuló su desagrado por la sospecha de que él pudiera esperar una retribución en tales circunstancias.
Los náufragos fueron finalmente rescatados el 6 de julio por el buque británico “Blonde”, con ayuda del capitán Fitzroy de la “Beagle”.
LAS COSAS HAN CAMBIADO. ¡Cómo han cambiado las cosas con el tiempo! Tanto el cacique Neculmán, primero, y más tarde el cacique Manquilef, que lo sucedió en la presidencia de la Sociedad Caupolicán, fundada en 1911, sostenían que la integración era la verdadera liberación del pueblo araucano, y la escuela el vehículo perfecto de la integración. Consideraban la indivisión de las comunidades mapuches, una garantía de miseria y estancamiento. Y la cultura ancestral de la raza -con su poligamia, villatunes, etcétera- un obstáculo a la civilización. En 1916 se fundó la Unión Araucana, que presidió Antonio Chihuaylaf, quien era de aquellos indígenas que adrede no enseñaban la lengua madre a sus hijos, para que la perdieran.
Pero otro mapuche, Aburto Panguilef, predicó y practicó la violencia y el lema de la república indígena que pretendió fundar en 1931 era “Nada con la civilización”. Sus actuales seguidores, Huilcamán y demases, con la complicidad de los gobiernos que no han sabido o no han querido dar una adecuada solución imaginativa y eficaz al problema indígena chileno -que es completamente diferente a los de otras latitudes- son los verdaderos responsables de la miseria y estancamiento, contra lo que advirtieron hace casi 100 años los caciques Neculmán y Manquilef.
UNA POLITICA INDIGENA. Es hora de continuar solucionando de una vez por todas el problema indígena, en la forma equitativa y práctica que lo comenzó el gobierno militar, amparando a los connacionales descendientes del pueblo originario bajo la constitución y las leyes de la República, sin discriminaciones odiosas entre los chilenos. Sin lugar a dudas, como producto de un resentimiento que ya es bueno superar, y con miras a favorecer la internacionalización del problema, los textos escolares y las enseñanzas de sus maestros, ocultan a las nuevas generaciones que a fines del mandato presidencial del General Pinochet (1981-1989) -para el cual había sido designado en votación popular simultánea a la de la constitución, en 1980- y habiendo sido ya derrotado en el plebiscito de 1988 por sus opositores políticos, la Junta General de Caciques Mapuches, representativa de los 300 mil indígenas del sur de Chile, en la localidad de Cholchol, es decir, en el corazón de sus tierras, designó a Augusto Pinochet como “Jefe Máximo, Conductor y Guía” (Ullmen F’ta Lonko); le otorgó un pergamino firmado donde se consigna que el reconocimiento se le confiere “por haberse preocupado, desde el inicio de su mandato presidencial, de que el pueblo mapuche recuperara su dignidad y recibiera los beneficios sociales y la propiedad de su tierra, que históricamente le fue negada” (El Mercurio, 14/11/98, A-3).
Ese es el camino que hay que seguir y no otro, y es el que desea la gran mayoría de la gente mapuche, pacífica y trabajadora, que sólo quiere la propiedad legal de su tierra para poder acceder al apoyo económico del sistema, adecuada educación y consiguientes oportunidades para sus hijos, beneficios sociales para la familia en general y, a través de su esfuerzo honorable, salir de la pobreza y de la ignorancia, con lo que paulatina e insensiblemente se irá terminando la discriminación social. Los mapuches dignos y orgullosos de sus orígenes -como yo de los míos españoles y alemanes- pero no por eso menos chilenos, rechazan que los franceses, canadienses, y otros intrusos pretendan exhibirlos cual monitos de organillero, y conservarlos en sus costumbres y agricultura de 500 años atrás, que si bien en esa época podía alimentarlos -cuando los muchachos no pedían zapatillas ni reproductor de CD personal, y las viejas no exigían refrigerador ni lavadora eléctrica- de seguro no lo hará ahora, en que hay que afrontar condiciones de trabajo y producción tan exigentes.
Tampoco es tan inadecuado como a primera vista pudiera pensarse, que algunos mapuches -para acelerar su integración- castellanicen sus apellidos, con la misma sabiduría y propósito con que Lord Mountbatten, tío del Príncipe Felipe de Inglaterra, britanizó el apellido familiar original alemán Battenberg, o los antepasados del Presidente Roosevelt, de Estados Unidos, adaptaron su apellido original Rosenfeldt; o tantos otros prominentes norteamericanos de origen italiano que han hecho lo propio. Las naciones son grandes cuando sus componentes de diferentes procedencias se integran, no cuando se segregan, y quienes hoy día pretenden frenar o revertir la integración de la sociedad chilena, compuesta por descendientes de españoles, indígenas, alemanes, franceses, italianos, árabes, judíos, croatas, etcétera, lo que en realidad están haciendo es facilitar el neocolonialismo de las potencias extranjeras, y exponiéndonos a la depredación de nuestros vecinos, al atentar en contra de la grandeza de Chile.
Firma el comentario transcrito don Raúl Hermosilla Hanne.
René Mansilla Mansilla comentó el 15 de Mayo, 2006 a las 5:05 pmQuiero dar la bienvenida al blog de “El Ciudadano”, que tan gentilmente y sin molestas censuras nos acoge, a don Sergio Feliú Justiniano, por su posteo aparecido días atrás entre los últimos recibidos. Eruditos de su estatura intelectual prestigian a nuestro medio local y sus comentarios nos ayudan a la comprensión de los temas, ejemplo de lo cual es su reciente comentario en un importante blog nacional a propósito del tema mapuche, que me permito reproducir, junto a otros que forman su contexto y que dicen así:
¿Derechos ancestrales? Una mentira más inventada. Si aceptáramos eso tendríamos que volver a la edad de piedra. Puede que los originarios fueran desplazados y eso es lo que ha ocurrido desde que se tiene historia. Los que estaban en Chile a su vez desplazaron a otras tribus. Ahora, piensen… por qué fueron desplazados. Eso es fácil de entender, no querían adaptarse a cosas nuevas. Esa capacidad de adaptación está firmemente ligada al grado de desarrollo intelectual. Nuestros mapuches y otros, a la llegada de los españoles, vivían en la edad de pìedra. No conocían los metales, ni la escritura.
El pitecantropus convivió un tiempo con el homo sapiens y luego desapareció. Su falta de inteligencia le impidió sobrevivir ante esta nueva especie. Los mapuches y otras tribus de Sudamérica han pretendido sobrevivir como hace 450 años. Ello es imposible. Los frescos que explotan esto,(europeos en su mayoría) los quieren tener como si estuvieran en un zoológico. La naturaleza desde siempre ha creado nuevas especies y ha hecho desparecer otras. El ser humano gracias a su desarrollo intelectual… ha hecho mucho por tratar de traer a este siglo a tribus porfiadas que quieren seguir viviendo en el pasado.
Entendamos que todos somos seres humanos, no hay originarios, eso es una mentira. Todos vivimos más o menos lo mismo y nuestros derechos están regidos por la ley. Todos los chilenos tenemos genes españoles y mapuches. Por lo tanto todos somos una mezcla y aceptar otros derechos es injusto. Dejémonos de menospreciar a nuestros mapuches y otras tribus y entendamos que somos todos humanos iguales ante Dios y la Ley. Las diferencias están en los individuos y en su capacidad de adaptarse. Apoyemos a los jóvenes para que tengan todos las mismas oportunidades y no sigamos derrochando recursos en mantener grupos que se comportan como depredadores. ¡Jamás han hecho nada por la madre Tierra! Si siguiéramos sus costumbres, el 50% de la humanidad no existiría por las hambrunas y enfermedades.
Posteado por: Carlos Martínez Sanz (Mayo 15, 2006 10:24 AM)
Quiero dividir mi comentario en dos partes.
En primer, lugar la coyuntura actual de los mapuches en huelga de hambre es un legitimo pedido de justicia ante la aplicación de la ley antiterrorista. Unos podrán estar de acuerdo o no en la metodología utilizada, pero la cuestión es que el terrorismo viene de “aplicar o causar terror en la población” y en este la caso el incendio del bosque en el lago Lleu-lleu no puede ser comparada con un acto de dicha naturaleza. El delito no está en cuestión y los presos deben cumplir una condena por ello, el tema es cómo están cumpliendo la condena. Aquí no se secuestró, torturó, mató, amenazó a nadie como para recibir tal condena. Por la quema del bosque exótico se debe cumplir 10 años sin libertad provisional y por los desmanes del 1 de mayo no se cumplieron más de 12 horas hasta que todos estaban libres. ¿Es justo eso?
En segundo lugar, es imperativo revisar las políticas hacia los pueblos originarios. Este no ha sido un tema fácil en ningún lugar del mundo. Está claro que más tierras no traen riquezas sin el capital para invertir en ellas, por lo que someter a los indígenas al mundo de los mercados internacionales es apurar su desaparición. El cambio de políticas debe ir mas allá de las ayudas económicas. Me refiero a la actitud del resto de los chilenos hacia ellos, en general no los respetamos y no sabemos nada de su historia. Como dijo el poeta portugués Saramago debemos “mirar a los mapuches…”, no lo tomemos con soberbia, sino con humildad y miremos.
Posteado por: Enrique Yuri Lang (Mayo 15, 2006 10:59 AM)
Señor Yuri:
Chilli significa fin del mundo en aymará. Yupanqui el piadoso fué el que avasalló a Chilli por 1425 y lo conquistó hasta el rio Mauli. Hoy somos hijos de la mezcla de promaucaes, aymarás, quechuas, chiriguanos, españoles, alemanes, árabes, judíos, portugueses, etcétera, y somos relativamente homogéneos, Pedro de Valdivia, descendiente de españoles y portugueses, lo conquisto 100 años después; los curacas o caciques que tenían mandatos en el valle del Mapocho eran la mitad de origen peruano. Michimalongo los puso de acuerdo para resistir a los españoles, pero después desistió y llegó a acuerdos con ellos. Se hace necesario que el país sea lo más homogéneo posible, por lo cual es una torpeza dictar estatutos especiales a minorías especiales. Los promaucaes entraron desde Argentina, unos trescientos años antes que los españoles, y eran de origen guaraní. Adquirieron el idioma mediante el secuestro de mujeres y cosechas de la zona central, cuyos habitantes eran indios bárbaros. Los araucanos eran salvajes, pero hoy están civilizados y mezclados en el pueblo chileno. Su integración está siendo amenazada por personas como Ud., que actúa en forma ideológica y está influenciado por escritores que nada saben de Chile y su pueblo, y que usan estas cosas para promocionar sus ventas. Le recomiendo leer autores chilenos sobre la materia, como “Así nació la Frontera” de Ricardo Ferrando, l550 a 1900, y no Saramago, que es un ignorante sobre el tema.
Posteado por: Sergio Feliú Justiniano (Mayo 15, 2006 12:22 PM)
Muchas gracias por sus aportes, lo que naturalmente no significa que los participantes que no estén de acuerdo con sus apreciaciones no puedan discrepar con ellas y rebatirlas.
Juan Francisco Gutiérrez González comentó el 17 de Mayo, 2006 a las 3:17 pmMe encuentro radicado en Argentina y he conocido la existencia de El Ciudadano a través del blog de El Mercurio, y compruebo que se trata de un esfuerzo periodístico digno de admiración, al que deseo el mayor éxito.
Estoy conciente de que como la mayoría de los chilenos soy mestizo, porque por mi abuela llevaba un apellido mapuche y así, por mis venas corre una porción de esa valiosa sangre.
Mi razonamiento está con los enfoques que del problema mapuche hacen don Raúl Hermosilla Hanne, don Carlos Martínez Sanz, y don Sergio Feliú Justiniano. Pero mi corazón está con lo escrito por don Dennys Salazar Ñirril.
Estoy conciente también de que los chilenos deberemos dejar de lado nuestro romanticismo en el problema mapuche y hacer todo lo que esté de nuestra parte para incorporar especialmente a la juventud mapuche a la nacionalidad chilena que ella tiene y ha tenido desde los albores de la república, y que sólo el abandono en que se la ha mantenido ha retrasado. Y para darle la educación necesaria e igualdad de oportunidades y superar la discriminación, a la que tanto están contribuyendo y agravándola, las acciones (terroristas o no, pero a lo menos vandálicas y criminales) de algunos mapuches bastante ilustrados, pero ambiciosos del dinero extranjero, que manejan a algunos mapuches muy pobres y bastante ignorantes.
Al terminar en unos años más por estos lugares mi vida laboral, es mi propósito regresar a Osorno con mi familia y poder adquirir un campito sin el temor de ser atacado, despojado de mi propiedad, y tal vez hasta asesinado, porque como bien dice el señor Feliú, 300 años antes de la llegada de los españoles, se apropiaron de la tierra sureña unos indígenas guaraníes que cruzaron desde Argentina, y 200 años después lo hicieron, respecto de la zona norte, unos aymarás que avanzaron desde Perú, por lo que es inconsistente hablar de pueblos “originarios” con “derechos ancestrales” supuestamente emanados de una guerra de 300 años que se perdió, y actualmente, entrando ya en el siglo XXI, sólo hay que aceptar la historia y la política de estado debe orientarse decididamente a sacar de la miseria a nuestros compatriotas pobres y abandonados más por su pobreza e ignorancia que por su sangre mapuche. Tampoco debemos olvidar el legendario valor de los guerreros araucanos, y debemos enorgullecernos de su legado y aporte a la raza chilena, de una sangre no menos digna que la peninsular, europea, y de otras latitudes.
Dennys Salazar comentó el 18 de Mayo, 2006 a las 1:47 pmComo escritor del presente artículo veo que los comentarios escritos por el señor hermosilla y los demás vienen desde una óptica personal más que desde un conocimiento acabado de la historia de mi pueblo. Por lo mismo, es gratificante que nadie sea capaz de contrariar el contenido de lo que escribí.
Atentamente: Dennys Salazar.
Raúl Hermosilla Hanne comentó el 19 de Mayo, 2006 a las 11:28 amSeñor Salazar: Pienso que el objetivo de estos espacios es precisamente aquel en que algunos lectores -así como yo mismo en esa condición y no en la de columnista- los hemos usado, vale decir, expresar nuestros comentarios desde nuestras respectivas ópticas personales, y para mí es también gratificante observar la corrección y equilibrio de su anotación.
Debo no obstante aclararle que sin duda podría yo contradecir varios puntos de su trabajo, que no por no concordar yo con muchos aspectos de él, voy a dejar de calificar no sólo de muy serio, sino que también de muy valioso.
Pero -como lo señalé más arriba- creo que no se trata en estos blogs de abrir foros técnicos o profesionales en las distintas disciplinas, entre ellas la histórica, sino más bien de recoger precisamente los comentarios de los ciudadanos desde sus respectivas ópticas personales.
Quisiera remarcar, por último, que todos los que hemos escrito en este espacio en términos parecidos tenemos en común nuestro afecto y valoración de la etnia mapuche -cuya sangre me honro en llevar en alguna medida- sólo que fundamentalmente diferimos en la mejor manera de remediar sus sufrimientos, en
la forma más acorde a la realidad actual.
Finalmente, citaré una enseñanza de mi difunto padre, que me instaba a tener fuerza para cambiar todo aquello que puede ser cambiado, resignación para aceptar lo que no puede ser cambiado, y sabiduría para distinguir lo uno de lo otro. Comprendo que puede faltarme esta última, pero con absoluta sinceridad pienso que no se puede cambiar la historia, con lo bueno y lo malo de ella, ni tampoco la modificación experimentada y que cada día continúa y seguirá -y no siempre para bien- de los sistemas de vida de la humanidad, para afrontar los cuales el pueblo chileno, con el debido respeto y cariño por sus diversas culturas ancestrales, debe afirmar cada vez más su identidad nacional, producto de una raza magnífica -a pesar de sus múltiples defectos- formada por el positivo mestizaje español con mapuche, y viceversa, y los posteriores aportes de sangre europea y de otras latitudes.
Atentamente,
Raúl Hermosilla Hanne
claudia comentó el 1 de Setiembre, 2006 a las 4:52 pmel señor hermosilla y demases, son el fiel reflejo de este pais que nos discrimina en forma negativa, ya que no reconoce la diversidad que existe en este pais.
dejedense de opinar sobre nosotr@s l@s mapuche!!!!
esta claro lo que dejan entre ver con sus palabras.
que creen que somos? que son mis padres hablantes de mapuzungun, son chilenos hablando en mapuzungun?
tenganlo claro todas estas opiniones infundadas nos dan mas fuerzas!!! y somos much@s!!
ngrid comentó el 6 de Octubre, 2006 a las 11:27 amel dia 6 de enero del año 2007 se celebrara el pacto de quillem en la comunidad tripaiñan este dia se llevara a cabo un tragun estan invitados todos los que deceen participar pero tienen que ser mapuches.
si decea mas informacion envia un correo a ingridtripaian@yahoo.es chao
ngrid comentó el 6 de Octubre, 2006 a las 11:28 amel dia 6 de enero del año 2007 se celebrara el pacto de quillem en la comunidad tripaiñan este dia se llevara a cabo un tragun estan invitados todos los que deceen participar pero tienen que ser mapuches.
si decea mas informacion envia un correo a ingridtripaian@yahoo.es chao
cristian banderry comentó el 11 de Enero, 2007 a las 5:32 pmviva la diversidad racial de chile desde sus pueblos originarios hasta sus colonias alemanas inglesas croatas suizas griegas francesas arabes o judias.
aca donde vivo en valdivia csasi todos son de descendencia alemana o suiza
cristian banderry comentó el 11 de Enero, 2007 a las 5:32 pmviva la diversidad racial de chile desde sus pueblos originarios hasta sus colonias alemanas inglesas croatas suizas griegas francesas arabes o judias.
aca donde vivo en valdivia csasi todos son de descendencia alemana o suiza
cristian banderry comentó el 11 de Enero, 2007 a las 5:35 pmviva la diversidad racial de chile desde sus pueblos originarios hasta sus colonias alemanas inglesas croatas suizas griegas francesas arabes o judias.
aca donde vivo en valdivia csasi todos son de descendencia alemana o suiza
PATRICIO E. PANTOJA TAPIA comentó el 11 de Enero, 2007 a las 10:32 pmOtro mensaje para el COBARDE de Claudio:
Asiste a las sesiones del Concejo y después publica aquí quienes son cobardes.
He demostrado con creces, que en sesiones, donde por Ley los Concejales tenemos autoridad de fiscalización, no soy ningún cobarde.
Asiste…..y comprueba!!!!
Millakoleufu comentó el 9 de Octubre, 2007 a las 2:05 pmMari Mari kom pu che:
Me parecen un tanto estomacales sus comentarios, como salido de lo profundo de las tripas… bueno mas que nada decir que el articulo es exelente y no se deben considerar opiniones de quienes creen que los mapuches somos chilenos… argentinos… lo que quieran… si ellos no se dan cuenta de que estas cosas son construcciones imaginarias de dominio alla ellos… todo lo que podamos producir la intelectualidad mapuche se agradece…
Ana Millaleo
Sociologa
Asociación de Jovenes Mapuche Wechekeche ni Trawün.
PD:A Rene Mansilla Mansilla, a caso no tienes otra cosa que hacer…..?????
Escribe en los banos tu historia plis… latero… y wed wed…
Pewkayal
Beatriz comentó el 16 de Marzo, 2009 a las 5:37 pmDa mucha pena que Violeta Parra escribiese una canciona tan vigente despues de “vivir un siglo”…
HOY SON LOS PROPIOS CHILENOS LOS QUE LE QUITAN SU PAN
LEVANTATE HUENCHULLAN