Alto precio del cobre Amenaza sustitución
A principios del siglo XX, el salitre era el producto estelar de Chile. Además era el pilar de la economía nacional, por el tributo que pagaban las compañías mineras. No obstante, los altos precios impulsaron a Alemania a crear un sustituto sintético durante la Primera Guerra Mundial. El resultado fue catastrófico para la producción nacional. Hoy la historia podría volver a repetirse.
En la actualidad, el alto precio del cobre en los mercados internacionales, que ya supera los US$ 3 la libra, y un valor promedio anual cercano a los US$ 2,37 hacen reaparecer la amenaza de la sustitución.
Algunos expertos en minería aseguran que el peligro es muy real y que ya se están produciendo perdidas de mercado frente a otros productos.
De hecho, en 2005 se aumentó en cerca de 250% la cantidad de toneladas del metal rojo reemplazadas por otros materiales. Mientras, en el 2004 fueron cerca de 50.000 las toneladas que se perdieron, el año pasado el número se incrementó a 177.000 toneladas.
Otros especialistas son más recatados, pues afirman que en lo inmediato es posible que se genere algún grado de sustitución, pero en mínima magnitud. No obstante, de mantenerse los precios altos en el largo plazo observaremos un mayor grado de sustitución, pero ello debe ir aparejado a cambios tecnológicos.
¿EN QUÉ LO USAMOS?
En la actualidad, la sustitución se realiza principalmente en tuberías de cobre por plástico, lo que es una práctica vieja, y en techumbres, donde se cambia el cobre por productos de menor valor, principalmente metales como el zinc, aunque también se ocupa el aluminio, aceros o plásticos.
El 2005 el metal rojo perdió el 7,9% del mercado de las tuberías de agua, 5,1% de los techos de cobre, 11% de los radiadores, 2,9% en cables de teléfono y 3,5% en transportes de gran tamaño.
Estas mermas constituyen cerca de 1% de la producción mundial del cobre, que alcanzó a 15,88 millones el año pasado. Sin embargo, el alcance total de las sustituciones para los usos mencionados podrían llegar a 2,8 millones de toneladas, el 17,6% del mercado.
A saber, este valor llama a la sustitución porque, por ejemplo, el precio del cobre ha subido 70% más que el aluminio. En tanto, que con los plásticos no habría tanto peligro porque sigue los precios del petróleo, que está por las nubes. La excepción es Estados Unidos, donde los plásticos han bajado de valor, porque ahí depende del precio del gas natural, el que ha bajado de precio.
CIRCUITOS ELECTRÓNICOS
Sin embargo, el precio no es el único determinante de la sustitución. Las ventajas tecnológicas son más importantes en algunos sectores. En transmisión de datos o telecomunicaciones, la sustitución del cobre puede alcanzar a unas 20 mil toneladas al año, pero es relativamente insensible al precio del cobre: es un proceso gradual determinado por las ventajas técnicas de la fibra óptica y la transmisión inalámbrica de datos.
Un ejemplo contrario está en el metal rojo usado en la fabricación de electrodomésticos, para el cual no hay evidencias de sustitución, a pesar del alza en los precios.
Aunque aún no existe ningún material que pueda reemplazar en su totalidad al cobre usado en los circuitos electrónicos, la presión del precio empuja los avances tecnológicos.
Entonces, hay que preguntarse en qué medida Alemania fue impulsada a buscar un sustituto para el salitre, debido al alto impuesto que tenía ese mineral en Chile.
Por esto, dado que los analistas de metales y economistas proyectan que el precio del metal rojo seguirá alto, al menos hasta 2008, es muy probable que se busque desarrollar otros materiales que lo reemplacen y del cual se puedan tener precios constantes en el tiempo.
Esto ya fue advertido recientemente por el economista Sebastián Edwards, quien dijo que “los mejores laboratorios del mundo están dedicados a encontrar alternativas más baratas para el cobre”.
Mauricio San Cristóbal








Sebastián comentó el 29 de Mayo, 2006 a las 4:22 pmQue buen artículo. Yo soy Sebastián Edwards el economista con que termina la nota. Quisiera conocer a Mauricio San Cristóbal.
Quiero suscribirme a su periódico, ¿llegan a Santiago?

Bruno Sommer comentó el 29 de Mayo, 2006 a las 10:13 pmPuedes escribirle a editor@elciudadano, Mauricio es quien lleva los temas de conomia.

Daniela Belmar Burgos comentó el 31 de Mayo, 2006 a las 11:15 pmsoy del liceo armando robles y necesito el mail de contacto directo para poder enviar la declaracion de los ecundarios de valdivia

Cristian Ocampo comentó el 31 de Mayo, 2006 a las 11:44 pmDaniela, puedes enviar tu correo a través del formulario de contacto de este sitio o al email contacto@elciudadano.cl

TITO MANUEL SUAREZ. comentó el 26 de Julio, 2006 a las 12:06 pmAL RESPECTO DEL TEMA,QUISIERA SABER PUNTUALMENTE, LA VIABILIDAD TECNICA Y ECONÓMICA DE REEPLAZAR EL ALUMINIO POR EL COBRE, ESTOES: EN TRANSFORMADORES DE ONDA COMLETA Y EN AUTOTRANSFORMADORES, USADOS EN LA FABRICACIÓN DE REGULADORES DE VOLTAJES O ESTABILIZADORES.

PABLO IGOR comentó el 14 de Abril, 2007 a las 3:45 pmMe gustaria saber que pasa con el cobre en el ámbito de la construcción, especificamente en la parte electrica, sanitaria, techos.

rei comentó el 5 de Diciembre, 2009 a las 5:55 pmSe le va acabar jauja a ese ejercito de vagos del norte, a trabajar como sus vecinitos del sur puehhhh, ya basta de huelgas para q les den bonos millonarios, ojala reemplazen el cobre cuanto antes igual que el salitre

oscar marín comentó el 8 de Febrero, 2011 a las 6:47 pmUna de sus armas predilectas ha sido la propaganda para alentar mitos y preservar silencios que hagan posible aumentar la ignorancia de las multitudes acerca de la importancia del metal rojo.
Así tenemos que, a inicios de los años ochenta difundieron el
rumor de que antes de 20 años los científicos podrían crear el cobre
sintético, por lo que nuestra principal riqueza quedaría obsoleta, tal
como ocurrió con el salitre a comienzos del siglo veinte.
Pero la verdad es muy distinta: El salitre natural chileno pudo
ser reemplazado por el salitre sintético, porque es una molécula que
contiene, a lo menos, dos diferentes átomos, pero el cobre es imposible que pueda ser reemplazado por un cobre “sintético o artificial”,
porque es un metal que hace parte de la Tabla de Mendeleiev, relativa a los elementos químicos fundamentales de todo lo que existe en
la naturaleza y, en consecuencia, es imposible que se pueda producir
cobre artificialmente. Se trata, por consiguiente, de otra de las tantas falacias que el aparato propagandístico de las transnacionales
mineras difunde pero que, en este caso, podría ser desmentido por
cualquier estudiante de enseñanza media.
Con este mismo fin lanzan el rumor de que han aparecido “sustitutos” como el aluminio, la fibra óptica y el plástico. Una cosa es
que el aluminio, desde hace unos 50 años ha reemplazado puntualmente al cobre en la transmisión eléctrica de alta tensión, así como
el plástico compite con el cobre en el reemplazo de las cañerías de
fierro galvanizado para la conducción de agua potable; o que la fibra
de óptica pueda emplearse como el cobre en las telecomunicaciones;
pero otra cosa muy distinta es concluir que estos productos sean “peligrosos sustitutos del cobre”.
Lo definitivamente cierto es que la producción y consumo de
cobre se han quintuplicado en los últimos 50 años. Mientras en 1953
había un consumo de 3,2 millones de toneladas, en 2003 se llegó a
más de 15 millones de toneladas. Más aún: en la década de los noventa, este crecimiento fue 3 veces superior al crecimiento observado en la década de los ochenta.
Hace unos 20 años, las telecomunicaciones representaban alrededor del 10% del consumo mundial de cobre. Hoy, por el uso de la
fibra óptica, ese porcentaje bajó a 5%. Si en los próximos años el
consumo de cobre en las telecomunicaciones baja a 3%, eso tendría
una importancia absolutamente marginal en el consumo mundial
de cobre, porque éste depende principalmente de la electricidad, la
que representa más del 50% del consumo de cobre en el mundo.
Todo indica que este porcentaje seguirá aumentando porque la
humanidad, hoy y en el futuro, no podrá vivir sin electricidad, y ésta
no se puede distribuir sin el cobre. Por ejemplo, los computadores y
los artículos electrodomésticos esenciales para la oficina y el hogar,
utilizan una enorme variedad de cables de cobre. Los automóviles
son cada vez más automatizados y utilizan, en promedio, más de 5
kilos de cobre en conexiones eléctricas, partes y piezas.
La automatización y la robótica, factores esenciales de la industria moderna, sólo pueden ser desarrollados mediante electricidad,
la que se transmite, absolutamente, a través de alambres de cobre.
Y esto continuará siendo así por los siglos de los siglos.
En la revista Gestión nº 304, de julio del 2000, en una entrevista al
Sr. Bruce Turner, presidente de Minera Escondida, respecto de la demanda de cobre dijo:
“Tres cuartas partes de la utilización del cobre corresponde a usos
eléctricos; es decir, industria de telecomunicaciones, computación y
cableado eléctrico en general, todas las cuales están en pleno crecimiento y donde la sustitución es poco probable. El cuarto restante
corresponde a usos mecánicos, tuberías, techumbre y radiadores de
autos, entre otros, siendo allí donde hay una mayor amenaza”.
Las nuevas potencias emergentes, como India, China, Rusia y
Brasil, representan en el mediano y largo plazo un enorme mercado
para el metal rojo.
China, por ejemplo, consumía hace 10 años 0,5 kg de cobre por
habitante y en la actualidad está consumiendo más de 3 kg por persona. En los países desarrollados cada persona consume un promedio de
12 kg de cobre al año. En el resto del mundo, hay 5 mil millones de
habitantes que apenas consumen 1 kg de cobre per cápita. Si en el
futuro estos últimos igualaran el consumo de los países desarrollados,
en ese caso, el consumo mundial de cobre aumentaría de los actuales
15 millones de toneladas, a 60 millones de toneladas por año.
Con lo anterior se derrumba la falacia de los “peligrosos sustitutos del cobre” con la cual las empresas extranjeras y su “lobby”
chileno pretenden justificar el saqueo a nuestra principal riqueza.
Aún en el supuesto caso que dentro de algunos siglos se llegue a
descubrir otra forma de distribuir la electricidad, aquello no tendrá
mayor importancia para Chile porque, en ese entonces, nuestros
yacimientos estarán agotados casi en su totalidad.
Lo anterior nos conduce a una encrucijada histórica: Si nuestro
país se prepara desde ahora mismo para ese día en que nuestro cobre se agote y realiza las inversiones necesarias para asegurar su
potencial industrial, científico y tecnológico, protege el medio ambiente y los recursos naturales y crea nuevas fuentes de ingreso,
entonces, el futuro de los chilenos estará asegurado. Si, por el contrario, Chile continúa en la actitud de privilegiar los intereses de las empresas transnacionales, ocurrirá lo mismo que en África, cuya
riqueza minera fue saqueada por el capitalismo mundial que, además de esclavizar a su población, la condenó por siglos a vivir en la
extrema pobreza y marginalidad.
En suma, en el presente siglo no será posible que la humanidad
deje de consumir cobre. Quienes afirman lo contrario saben que esa
es una falacia que no tiene sustentación técnica ni económica, pero
la divulgan para justificar la actitud de nuestros gobernantes que
les han permitido una explotación rápida e intensiva que sólo beneficia a las empresas extranjeras a la vez que hipoteca el futuro de
nuestro país.
Recientemente (2010) en Costa Rica Japón lanza el primer automovil eléctrico dando el vamos al comienzo de la era de los autos aléctricos.
(Jápón hace 20 años lleva probando)pronto se termina el petróleo ,luego
no hay vuelta atrás en el tema del combustible fosis.Un auto convencional usa hoy 20 kilos de cobre ,un auto eléctrico usa 60 kilos de cobre,es decir aumenta considerablemente el consumo de este vital elemento,el cobre.Por otro lado se descubre recientemente que nuestro cobre es antibactriano ,que significa para Chile y su cobre,que se manufacturarán camas,utensilios,materiales en general para la industria hospitalaria mundial,en otras areas,manillas de transporte público,mouse para computadores etc. y todo lo que tenga que ver en la prevención de contagio bacteriano por uso público.
Por lo expuesto anteriormente ,espero que se les quitó el miedo al cuco ,en consecuencia, sólo nos resta NACIONALIZAR NUESTROS RECURSOS NATURALES NO RENOVABLES PARA CHILE Y SU GENTE.

oscar marín comentó el 8 de Febrero, 2011 a las 7:08 pmTambién amigos las baterías que usarán los autos eléctricos ,serán a base de otro elemento que posee nuestro país ; el litio ,en consecuencia, es otro mineral que tenemos NACIONALIZAR y explotar y comercializar exclusivamente, los chilenos a través del estado.