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Entrevista Inédita con el ex-dictador

Hace algunos días, el SII pidió reabrir la investigación del caso Riggs, para determinar la real fortuna de Augusto Pinochet. Hoy, cuando se conmemoran 33 años de impunidad, El Ciudadano publica una entrevista inédita al cuestionado ex gobernante.


Pinochet

Hay quienes dicen que la democracia es en extremo benévola con sus enemigos y quizá la experiencia chilena de cuenta de sobremanera de aquello. Así ocurre con el caso de Pinochet, a cuyo prontuario de violaciones a los derechos humanos y quebrantamiento de la institucionalidad se agregó, hace algunos años, el descubrimiento de cuentas en el exterior por un monto estimado de 28 millones de dólares.
Pero como la transición chilena no puede ser tan mala con uno de sus gestores, ni echar al tarro de la basura todo lo que hizo por Chile, sólo el Servicio de Impuestos Internos (SII) ha reabierto un proceso contra Pinochet, a quien se acusa de evadir impuestos por un monto de 1.900 millones de pesos. También están encausados Lucía Pinochet Hiriart ($ 450 millones), Marco Antonio Pinochet ($ 128 millones) su mujer, María Soledad Olave ($ 32 millones); Mónica Ananías, ex secretaria del otrora militar ($ 92 millones); y su ex albacea Oscar Aitken ($ 1.692 millones). Además, como cómplices del general (R) están encausados su mujer, Lucía Hiriart, Aitken y Ananías.
El sobreseimiento de Pinochet por los crímenes contra los derechos humanos, anterior al descubrimiento de las cuentas extranjeras fue por habérsele diagnosticado una Demencia Vascular moderada; diagnóstico que quedó en entredicho al exhibirse posteriormente una entrevista realizada por la periodista María Elvira Salazar en un canal de televisión de Miami.
Pues bien, para aportar elementos que dan cuenta de la actual lucidez de Pinochet, publicamos esta entrevista inédita, realizada en la parcela de Los Boldos, aparentemente luego de la reclusión en Londres, Inglaterra, en el 2002. El entrevistador fue Raúl Hermosilla Hanne, miembro de la Academia de Historia Militar de Chile, quien no quiso precisar la fecha exacta por temor a entregar indicios de buena salud del general en retiro. A continuación entregamos un extracto de la entrevista, donde el nonagenario dictador da cuentas nuevamente de gozar de una completa lucidez; además de insistir, acompañado de un tesito, de que es una blanca paloma. Rodeado de sus guardaespaldas, Pinochet se quejaba con Hermosilla de que “ya no puedo ni invitar a mis amigos, ¡por la puta!”, e insiste en el golpe moscovita que iba a dar Allende, la eficacia militar del golpe y que hasta para Ricardo Lagos él es un demócrata. Y dice.

RH: Ya desde los tiempos de su gobierno, revistas de la prensa opositora como Apsi, Mensaje, Punto Final y otras publicaciones, lo acusaban de haber robado plata.
AP: No le he robado un centavo a nadie, ni al erario. Mi fortuna personal -que no es muy grande- proviene de mi patrimonio anterior, declarado al asumir el gobierno, más sus intereses, y de donaciones de mis amigos para afrontar los enormes gastos de mi defensa y estadía en Inglaterra.

RH: El juez Garzón dio una orden de incautación internacional de su fortuna, ¿no es así?
AP: Desde que yo estaba detenido en Londres, el juez Garzón ha andado detrás de mis ahorros, por lo que se han debido tomar algunas precauciones. Le corresponde a él probar lo que supone y no a mí mi inocencia, ni menos ante él.

RH: A pesar del deterioro de su salud, ¿podría usted, con tiempo y haciendo un esfuerzo, rehacer e informar todas sus cuentas durante su gobierno y con posterioridad a él?
AP: Estoy muy viejo, y mis facultades acusan el natural deterioro de la edad, para recordar pormenores y poder rehacer mis cuentas; que además siempre me han llevado otras personas que me han ayudado.

Lo más impresionante del caso Pinochet es que los mayores problemas que tiene, no son producto de las miles de personas que posiblemente mandó a asesinar, sino porque desapareció plata. El juez a cargo de la causa ya lleva acreditados más de 15 millones de dólares en las cuentas secretas que tiene Pinochet en bancos extranjeros. En los fraudes cometidos y las millonarias cuentas del ex-dictador estarían implicados prácticamente todos los miembros de su familia.
Al igual que los mafiosos norteamericanos, el dictador finalmente está siendo enjuiciado por delitos económicos y fraude al fisco. Lo que no deja de ser interesante, porque la derecha siempre alegó que la dictadura y su principal responsable, el general Pinochet, habían sido honrados.

EVASIÓN DE IMPUESTOS
El SII estima que el monto de evasión de impuestos que se le imputa a Augusto Pinochet, así como a los otros procesados, aún podría ser modificado por los antecedentes que aún no han sido adjuntados al proceso.
Con esta presentación, todas las partes del caso incluyeron solicitudes para que continúen las indagaciones sobre los delitos tributarios que se le imputan al ex uniformado y a su entorno, así como en lo relativo a la elaboración y uso de pasaportes falsificados.
Según fuentes judiciales, el SII argumentó que aún están pendientes las respuestas de varios exhortos enviados al extranjero. Estos, principalmente, tienen por objeto recabar cualquier información financiera que puedan tener los imputados en países de Europa y en Estados Unidos.
La información es relevante, en la medida que el monto de la evasión tributaria que se le imputa, del orden de los 1.900 millones
de pesos, puede variar al ser pesquisados nuevos activos del general en retiro.
La certidumbre sobre dicha cifra es imprescindible, ya que el delito de presentar declaraciones de renta maliciosamente incompletas, no sólo tiene pena de privación de libertad, sino también pecuniaria (multa), que se determina en relación al patrimonio de los imputados.

EL GARROTAZO MILITAR
El Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, al mando de los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y el General Director de Carabineros, derrocó al gobierno de Salvador Allende; después de un periodo de alta polarización política y rompimiento de la convivencia democrática del país. Tanto personas a favor como detractores de este acontecimiento le atribuyen una diferente acepción al hecho; mientras los primeros lo denominan pronunciamiento militar, los segundos lo tildan de golpe militar. Esto es lo que respondió el represor.

RH: -Usted habló siempre del “pronunciamiento” militar del 11 de septiembre de 1973 y la gente lo llama “golpe” militar. ¿Por qué sería lo primero y no lo último?
AP: -Mire, los tiempos han cambiado, así que para comprender lo que pasó en 1973 es necesario tener claro que la Tercera Guerra Mundial podía estallar en cualquier momento entre las dos superpotencias de la época: Estados Unidos y la Unión Soviética. La situación se denominaba Guerra Fría, que se calentaba por aquí y por allá y estaba a punto de encenderse.

RH:-En ese contexto, el resto del mundo se alineaba en uno u otro bando, a favor del comunismo internacional o de la de mocracia occidental.
AP:-En la Segunda Guerra Mundial, Chile se había inscrito en el lado de esta última, en contra del totalitarismo nacista; y en la nueva situación, la enorme mayoría del país lo hacía de igual manera, ahora en contra de la dictadura comunista.

RH:-La Unión Soviética ya tenía dos cabezas de puente en América Latina: Cuba, con Fidel Castro, y Perú, con Velasco Alvarado. Ambos amenazaban a Chile, en el primer caso a través de una infiltración ideológica previa a una acción guerrillera y; en el segundo, con la preparación de una invasión territorial. Para la cual la Unión Soviética estaba proveyendo a sus fuerzas armadas de armamento moderno de gran poder de fuego y alcance, muy superior al que disponía Chile.
AP:-Así las cosas, el socialismo chileno con el beneplácito de Allende, preparaba un autogolpe para instalar aquí un gobierno satélite de Moscú.

RH-Pero, ¿por qué pronunciamiento y no golpe?
AP-Las fuerzas políticas democráticas chilenas, que a pesar de los fraudes en los registros electorales que se comprobaron, habían obtenido un holgado triunfo en las elecciones parlamentarias de comienzos del año 1973, requirieron primero privada y luego oficialmente, un pronunciamiento de las Fuerzas Armadas respecto de la sistemática violación de la constitución y las leyes en que incurría el gobierno de Allende; además del desacato de las resoluciones judiciales y la formación y equipamiento de milicias armadas al margen de la legalidad, y que en cumplimiento de nuestro deber y juramento constitucional, pusiéramos término a dicha situación, que fue lo que en forma conjunta hicimos, las tres ramas de la Defensa Nacional y Carabineros de Chile.

¿MANDÓ A MATAR?
Las Fuerzas Armadas estaban preparadas para dar un golpe militar, mucho antes de recibir la orden. El ejército tenía “planes de contrainsurgencia”, para el caso de que una subversión sobrepasase a las Fuerzas de Orden. Este plan consistía en que el país estaba dividido en diferentes secciones, y para cada una se establecía un plan para actuar contra la posible insurgencia. Este plan sería la base prima para los golpistas, que sólo tuvieron que adaptarlo a las nuevas circunstancias.
El problema era el General Prats, que mantenía su lealtad al presidente y tenía a la guarnición de Santiago y al comando de institutos militares en manos de gente cercana (Generales Sepúlveda y Pickering).
Se tenía que adelantar el golpe para antes de fiestas patrias, porque si se retardaba mucho podía ocurrir otro tanquetazo, que permitiría limpiar de oficiales golpistas la plana del ejército. Pero cayó Prats; Sepúlveda y Pickering renunciaron en un gesto de solidaridad.

RH: -Voy a ir al hueso, general, ¿mandó usted o no mandó matar a opositores suyos, como Orlando Letelier, el general Prats, Bernardo Leighton, y otros?

AP:-Es la falsedad más grande que yo haya dado órdenes de matar o maltratar innecesariamente a los opositores políticos al gobierno de las Fuerzas Armadas. Lo que buscábamos eran guerrilleros, terroristas y ayudistas comprometidos con la violencia política armada, y lo logramos. Al Estadio Nacional llevamos quince mil militantes comunistas y socialistas principalmente, con el objeto de investigarlos en relación con las armas y atentados; y trece mil quinientos de ellos, cuyo compromiso con la guerrilla no pudimos comprobar, regresaron a sus casas sin daño físico alguno, sin perjuicio del susto que hayan podido llevarse. Al parecer soltamos a muchos terroristas, si nos atenemos a los posteriores atentados.

RH:-Pero hubo abusos y excesos, ¿no es verdad?
AP:-Sí, naturalmente hubo abusos y excesos, desgraciadamente siempre pasa así en tales situaciones, pero le puedo decir que cuando supe de algunos de esos casos, llamé a retiro anticipadamente al General Contreras y le disolví la DINA.

RH:-Y usted, ¿lo lamenta?
AP:-Tenga por cierto que lamento el sufrimiento que pudo haberse inflingido innecesariamente a esos chilenos, y lo lamento tanto como el que ellos causaron a mi gente, porque amo a mi Patria; y con la ley de amnistía y la nueva constitución quise poner término a las venganzas y avanzar en la recuperación de la normalidad política y la convivencia ciudadana dentro de la diversidad que siempre caracterizó antes a nuestra democracia.

RH:-Se dice que la Junta de Gobierno dispuso la ley de amnistía de 1978, sólo para dejar en la impunidad a los militares, ¿qué tanto fue así?

AP:-Toda ley de amnistía deja delitos en la impunidad, en aras de la paz social, pero lo importante es que las leyes de amnistía favorezcan a ambos bandos, como sucedió en Chile. Fíjese que en virtud de esa ley los jueces liberaron a mil quinientos extremistas procesados y a quinientos uniformados también bajo proceso militar. Es una gran maldad lo que está pasando al torcer el sentido de la amnistía, y se hará mucho daño a la sociedad con ello.

TORTURADORES EN LAS CALLES
Ya van 33 años de impunidad. No podemos olvidar que ya van más de tres décadas desde el golpe de estado, en septiembre de 1973; 16 de ellos bajo “democracia”, después de todo este tiempo la mayoría de los asesinos y torturadores siguen libres por las calles.
Las investigaciones están complicando a muchos de los integrantes del clan Pinochet, porque sus antiguos amos y protectores hoy los están desechando, dado que no quieren verse involucrados con ellos, los bancos les están cerrando las cuentas, incluso algunos de sus nietos han sido despedidos de sus trabajos y otros han sido echados de las universidades donde estaban estudiando, en los Estados Unidos.
Después de ser intocables por casi dos décadas, los familiares del ex -dictador están viendo cómo la vida se les complica, a raíz de las investigaciones financieras que se están llevando a cabo contra Pinochet. El escándalo surgido al descubrirse los supuestos robos del general han afectado a todos sus antiguos socios de la derecha, que hoy temen verse salpicados por el lodo que está saltando y han tomado la decisión de alejarse lo más posible del antiguo dictador, que cada vez se queda más solo. A éstos ya no les sirve su antiguo lacayo.
También es importante recordar que la derecha política, los empresarios y en general las elites dominantes de nuestro país, fueron cómplices de los crímenes cometidos por la dictadura. A todo lo anterior debemos agregar el robo que muchos de ellos hicieron a las empresas públicas, que fueron traspasadas a privados en cifras que francamente resultaron ser un desfalco a los chilenos, en teoría dueños de aquellas empresas.
Debemos exigir justicia. Pero para obtener una verdadera justicia, el dictador debe ser enjuiciado y puesto tras las rejas, sólo así se restaurará la confianza de los ciudadanos hacia el Poder Judicial.
También debemos dejar claro que los únicos que pueden garantizar que se haga justicia son los jóvenes, pobladores y trabajadores; el sector que de una forma consistente luchó contra la dictadura.
Los derechos humanos bajo ningún punto se pueden negociar. Juicio y castigo a Pinochet y a todos los asesinos, torturadores; y sus cómplices civiles.

Mauricio San Cristóbal
Mauricio Becerra

Nota: Se ha publicado en una página web que la entrevista publicada en El Ciudadano es apócrifa. Sin embargo como equipo podemos dar fé que las preguntas y respuestas aquí publicadas están textualmente transcritas del como entregó el material el entrevistador Raúl Hermosilla Hanne y que lo único que realizó el equipo editor fue sacar algunas preguntas y respuestas por temas de espacio en nuestra publicación. Por tanto la entrevista no es apócrifa si no REAL y daría cuenta de que Augusto Pinochet Ugarte, nunca estubo demente.

Reglas del Ágora:
Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente espacio de debate ciudadano. Recomendamos su comentario no supere las 10 lneas para ser aprobado con prontitud.

11 comentarios para “Entrevista Inédita con el ex-dictador”

  1. Raúl Hermosilla Hanne comentó el 7 de Octubre, 2006 a las 9:01 pm

    No me parece adecuado polemizar con otros columnistas o redactores del mismo periódico, ni menos en el mismo medio, por lo que sólo reproduciré el texto auténtico de mi despacho que contenía mi entrevista exclusiva al General Pinochet y que sólo autoricé para ser publicada sin editarla (vale decir modificarla), y en su defecto, estipulé por escrito al entregar el material, que debían tenerse por retirados mis despachos y abstenerse el periódico de publicar la entrevista.
    Apócrifo es sinónimo de no auténtico, y la entrevista publicada no es auténtica, al faltarle preguntas y respuestas cuya omisión la descontextualiza, y por lo tanto es apócrifa. En la transcripción siguiente se marcan subrayadas las omitidas. El que lo hubieran sido por razones de espacio, como señala la nota al pié de la crónica de los firmantes, no hace variar la condición de no auténtica o apócrifa de la transcripción que han entregado a los lectores.
    Como ya lo anoté, no deseo polemizar, por lo que no me referiré a los comentarios que acompañan a la entrevista. A los míos ni tampoco a los de los autores de la publicación no autorizada.
    Espero del profesionalismo y responsabilidad ciudadana del director, que se me permita ejercer con esta rectificación el derecho a hacerlo que me consagra el art. 19 núm. 12, inc. 3 de la Constitución Política del Estado.
    Mis despachos, condicionados en la forma ya apuntada y sin perjuicio del derecho del medio a no publicarlos, eran del tenor siguiente:
    La Página de Ralph
    ENTREVISTA AL GENERAL PINOCHET
    Por Raúl Hermosilla Hanne
    Cuando el sapo siente que lo persigue una culebra, mea formando un círculo, y se queda en el centro. La orina del batracio produce un olor que detiene al reptil, el cual no traspasa dicho círculo.
    Antes de agravarse sus patologías al punto actual, y ya a un par de años de su regreso de Inglaterra, en el 2002, el General Pinochet invitó a tomar el té con él en su parcela de “Los Boldos” a un viejo amigo suyo y gran periodista, y lo autorizó para que me llevara también a mí. Hubo de aprovechar un día en que pudiéramos traspasar sin mayores dificultades las troyas de los sapos a su alrededor.
    Yo había estado antes con el General Pinochet, una sola vez, cuando él era Presidente de la República. Años después recibí una carta suya agradeciéndome -aunque no lo siguió- un consejo que con la mayor lealtad le había enviado a través de la columna que en ese tiempo publicaba yo los viernes en El Diario Austral de Valdivia. Escribí en esa ocasión, el 16 de enero de 1998: “Implementemos entonces en el Senado de la República las condiciones de respeto necesarias para que el general Pinochet cambie su guerrera por la toga, como lo señala la institucionalidad vigente, y ojalá siga mi … consejo y –sin perjuicio de su senaturía vitalicia- postule en la próxima elección parlamentaria a un sillón de elección que sin lugar a dudas ganaría ampliamente, afianzando tal vez las instituciones de nuestro régimen constitucional al desvincularlas de la coyuntura personal, al tiempo de entregar a la historia un testimonio democrático de enorme significación.”
    Más adelante, durante su prisión preventiva en Londres, a petición del juez Baltasar Garzón, para ser juzgado en España por sus actos como Jefe del Estado de Chile, entendí que estábamos frente al comienzo del ajuste de cuentas con el socialismo internacional. Me reforzó en mi apreciación la insistencia de José Miguel Inzulsa en traerlo a Chile, lo que me hizo comprender que era para asegurar que no se le aplicarían las garantías de legalidad y beneficios etarios europeos. Y ya había podido yo aquilatar al Comandante en Jefe del Ejército, General Ricardo Izurieta Caffarena, lo suficiente como para comprender que bajo las mínimas apariencias de defenderlo, sencillamente lo entregaría para un juicio esencialmente político, a cargo de sus enemigos, en el que estaría de antemano condenado.
    Sin poderme considerar su amigo personal, me permití enviarle por mano, con alguien de mi confianza, un pan de pascua decorado especialmente para él, dentro del cual iba una carta en la que le aconsejaba quedarse en Inglaterra y defenderse en todas las instancias y haciendo uso de todos los recursos legales, en el juicio de extradición, dilatándolo lo más posible.
    Le recomendé no pedir bajo ninguna circunstancia al gobierno de S.M. clemencia y repatriación, porque de acuerdo a la ley británica, éste sólo puede otorgarla a solicitud del interesado, pero no de oficio.
    Y le dije que si llegaba el momento en que fuera a ser entregado a España, estaba yo cierto de que con su arma de servicio sabría defender su honor y el de Chile, a sabiendas, naturalmente, de que caería acribillado en el intento.
    A los pocos días informó la prensa, tanto británica como chilena, que el General Pinochet había declarado que no pediría clemencia, y que sólo regresaría a Chile si se le reconocían todos sus derechos, prerrogativas e inmunidades.
    Pero un nuevo infarto cerebral -y como es consecuencia normal de ello- debilitó ya muy seriamente su voluntad, y entre el amor ciego de su compañera y los consejos del General Izurieta, lo hicieron pedir clemencia.
    De nada valió, como era de esperar, que el Primer Ministro señor Anthony Blair hubiera declarado ante la Cámara de los Comunes que de acuerdo a las conclusiones de la comisión médica del más alto nivel internacional que había designado el gobierno de Su Majestad para evaluar al General Pinochet, el deterioro de su salud no le permitía afrontar un debido proceso no sólo en Inglaterra, sino que tampoco en ningún país del mundo.
    Pero está afrontando en Chile -y seguirá afrontando hasta su muerte- toda suerte de acusaciones y procesos, que a pesar de los años de tramitación que llevan, no terminan -y por cierto no terminarán antes de su muerte- en sentencias, condenatorias ni absolutorias.
    O’Higgins y San Martín debieron sufrir en tierras extranjeras la incomprensión y la ingratitud de sus connacionales. Ellos murieron en el exilio, pero con su honor intacto. Pinochet, en cambio, regresó a morir a Chile, no pudiendo decirse que con el suyo en las mismas condiciones. Sin las garantías del debido proceso, y en resoluciones cada vez más contradictorias, se le han hecho judicialmente gravísimas acusaciones -que no han podido ser probadas conforme a derecho- referidas tanto a su desempeño en la Presidencia de la República como al manejo de fondos en sus cuentas bancarias, que sólo la historia podrá aclarar objetiva y desprejuiciadamente, en bastantes años más.
    Pero bien, en la conversación de esa tarde en Los Boldos -con las lagunas mentales propias de su deterioro cerebral- pude conocer directamente el pensamiento del General Pinochet, especialmente respecto del único aspecto realmente delicado de las acusaciones políticas que se le hacen en todo el mundo: el relativo al manejo de los asuntos de derechos humanos, y que es el que referiré en esta publicación exclusiva de la entrevista, postergada en más de una ocasión, por razones que no es del caso mencionar.
    EL PENSAMIENTO DE PINOCHET
    -Usted habló siempre de “pronunciamiento” militar del 11 de septiembre de 1973, y la gente lo llama “golpe” militar. ¿Porqué sería lo primero y no lo último?
    -Mire, los tiempos han cambiado, así que para comprender lo que pasó en 1973 es necesario tener claro que la Tercera Guerra Mundial podía estallar en cualquier momento entre las dos superpotencias de la época: Estados Unidos y la Unión Soviética. La situación se denominaba de Guerra Fría, que se calentaba por aquí y por allá y estaba a punto de encenderse.
    -En ese contexto, el resto del mundo se alineaba en uno u otro bando, a favor del comunismo internacional o de la democracia occidental.
    -En la Segunda Guerra Mundial Chile se había inscrito en el lado de esta última en contra del totalitarismo nacista y en la nueva situación, la enorme mayoría del país lo hacía de igual manera, ahora en contra de la dictadura comunista.
    -La Unión Soviética ya tenía dos cabezas de puente en América Latina: Cuba, con Fidel Castro, y Perú, con Velasco Alvarado. Ambos amenazaban a Chile, en el primer caso a través de una infiltración ideológica previa a una acción guerrillera y, en el segundo, con la preparación de una invasión territorial, para la cual la Unión Soviética estaba proveyendo a sus fuerzas armadas de armamento moderno de gran poder de fuego y alcance, muy superior al que disponía Chile.
    -Así las cosas, el socialismo chileno con el beneplácito de Allende, preparaba un autogolpe para instalar aquí un gobierno satélite de Moscú.
    -Pero, ¿porqué pronunciamiento y no golpe?
    -Las fuerzas políticas democráticas chilenas, que a pesar de los fraudes en los registros electorales que se comprobaron, habían obtenido un holgado triunfo en las elecciones parlamentarias de comienzos del año 1973, requirieron primero privada y luego oficialmente, un pronunciamiento de las Fuerzas Armadas respecto de la sistemática violación de la constitución y las leyes en que incurría el gobierno de Allende, además del desacato de las resoluciones judiciales y la formación y equipamiento de milicias armadas al margen de la legalidad, y que en cumplimiento de nuestro deber y juramento constitucional, pusiéramos término a dicha situación, que fue lo que en forma conjunta hicimos, las tres ramas de la Defensa Nacional y Carabineros de Chile.
    -¿Era necesario matar a tanta gente?
    -El propio Allende había advertido que la guerra civil que se desataría si las Fuerzas Armadas quisieran impedir la culminación del proceso político socialista, costaría un millón de muertos, por lo que hubimos de actuar con la mayor eficiencia militar, y lo logramos a un bajísimo costo en vidas. Mayor cantidad de muertes causó la posterior resistencia inútil de los vencidos.
    -¿Y qué pasó con la invasión peruana?
    -Ya constituido el nuevo gobierno, recuperamos el retraso en la renovación y modernización de nuestro armamento y así, sin tener que afrontar una guerra externa y sobre la base de nuestro poder disuasivo, logramos arreglar razonablemente las situaciones críticas que se habían venido produciendo con nuestros vecinos.
    -Mientras sus detractores lo acusan de haber castigado económicamente a los trabajadores, los defensores de su gobierno dicen que usted rehizo la economía chilena, ¿qué hay de cierto en ello?
    -Al mismo tiempo de restablecer el orden público recuperamos la economía que habíamos recibido completamente destruida y establecimos el modelo económico que ha merecido los elogios y las imitaciones de varios países, y que a pesar de algunas enmiendas que le han sido introducidas, ha permitido a Chile continuar su crecimiento, aunque a ritmos más modestos, e incrementando la cesantía.
    -Voy a ir al hueso, general, ¿mandó usted o no mandó matar a opositores suyos, como Orlando Letelier, el general Prats, Bernardo Leighton, y otros?
    -Es la falsedad más grande que yo haya dado órdenes de matar o maltratar innecesariamente a los opositores políticos al gobierno de las Fuerzas Armadas. Lo que buscábamos eran guerrilleros, terroristas y ayudistas comprometidos con la violencia política armada, y lo logramos. Al Estadio Nacional llevamos quince mil militantes comunistas y socialistas principalmente, con el objeto de investigarlos en relación con las armas y atentados, y trece mil quinientos de ellos, cuyo compromiso con la guerrilla no pudimos comprobar, regresaron a sus casas sin daño físico alguno, sin perjuicio del susto que hayan podido llevarse. Al parecer soltamos a muchos terroristas, si nos atenemos a los posteriores atentados.
    -Pero hubo abusos y excesos, ¿no es verdad?
    -Sí, naturalmente hubo abusos y excesos, desgraciadamente siempre pasa así en tales situaciones, pero le puedo decir que cuando supe de algunos de esos casos, llamé a retiro anticipadamente al General Contreras y le disolví la DINA.
    -Y usted, ¿lo lamenta?
    -Tenga por cierto que lamento el sufrimiento que pudo haberse inflingido innecesariamente a esos chilenos, y lo lamento tanto como el que ellos causaron a mi gente, porque amo a mi Patria, y con la ley de amnistía y la nueva constitución quise poner término a las venganzas y avanzar en la recuperación de la normalidad política y la convivencia ciudadana dentro de la diversidad que siempre caracterizó antes a nuestra democracia.
    -Se dice que la Junta de Gobierno dispuso la ley de amnistía de 1978 sólo para dejar en la impunidad a los militares, ¿qué tanto fue así?
    -Toda ley de amnistía deja delitos en la impunidad, en aras de la paz social, pero lo importante es que las leyes de amnistía favorezcan a ambos bandos, como sucedió en Chile. Fíjese que en virtud de esa ley los jueces liberaron a mil quinientos extremistas procesados y a quinientos uniformados también bajo proceso militar. Es una gran maldad lo que está pasando al torcer el sentido de la amnistía, y se hará mucho daño a la sociedad con ello.
    -Ya desde los tiempos de su gobierno, la prensa opositora, revistas Apsi, Mensaje, Funto Pinal y otras publicaciones, lo acusaba de haber robado plata.
    -No le he robado un centavo a nadie ni al erario. Mi fortuna personal -que no es muy grande- proviene de mi patrimonio anterior, declarado al asumir el gobierno, más sus intereses, y de donaciones de mis amigos para afrontar los enormes gastos de mi defensa y estadía en Inglaterra.
    -El juez Garzón dio una orden de incautación internacional de su fortuna, ¿no es asì?
    -Desde que yo estaba detenido en Londres, el juez Garzón ha andado detrás de mis ahorros, por lo que se han debido tomar algunas precauciones. Le corresponde a él probar lo que supone y no a mí mi inocencia, ni menos ante él.
    -A pesar del deterioro de su salud, ¿podría usted, con tiempo y haciendo un esfuerzo, rehacer e informar todas sus cuentas durante su gobierno y con posterioridad a él?
    -Estoy muy viejo y mis facultades acusan el natural deterioro de la edad, para recordar pormenores y poder rehacer mis cuentas, que además siempre me han llevado otras personas que me han ayudado.
    ¿Quisiera enviar algún mensaje a los chilenos?
    -Sólo deseo que con mi muerte, que está por cierto cercana, se aplaquen los odios y mis compatriotas encuentren el camino de la convivencia armónica por sobre sus legítimas diferencias de opinión, como está sucediendo en Europa, tanto en lo interno de los países como en las relaciones entre naciones que por siglos fueron enemigas y pelearon grandes guerras, y ahora no quieren más, después de tanto sufrimiento.

    Ya al despedirnos le pregunté porqué había dicho hacía un rato que la mayor cantidad de muertos la había producido la que calificó de resistencia “inútil” de los vencidos, y me contestó que “porque nada lograron con ella que no fuera muerte y dolor, odio y mayor división de los chilenos. Fracasaron también en su intento de asesinarme, pero yo entregué correctamente el mando en 1990, frente a delegados de todo el mundo, con estricto apego al itinerario fijado diez años atrás, en 1980, al aprobar el pueblo mayoritariamente la nueva constitución, y no lo hice antes ni después. No sé si usted sabe que Ricardo Lagos, cuando dudaba de ir o no democráticamente al plebiscito, le explicó a una periodista -no recuerdo su nombre- que pensaba que si yo lo perdía, no acataría el resultado, y cuando ella le preguntó qué pensaría él si yo lo aceptaba y entregaba el mando, le contestó que entonces ya no sería un dictador, sino un demócrata. Después se olvidó de sus palabras.”

    Se refería a la periodista Patricia Politzer y al hecho que ella consigna en su libro. Pero bien, parecía obvio que por motivo de la muy respetable sensibilidad política de alrededor del 90% de los periodistas chilenos, lo que se publicaría en estos días en la prensa nacional en general sería muy negativo para la imagen del general Augusto Pinochet Ugarte, por lo que pensé que en aras del más elemental pluralismo que debe entregar un periódico como el que me hospeda, destinado a la lectura de los ciudadanos, resultaría bueno equilibrar en alguna medida la balanza, con una entrevista al General Pinochet.
    Porque sin perjuicio de la bien definida línea política de “El Ciudadano”, en nuestro periódico no sucede lo que algunos días atrás en una prestigiosa nueva universidad, donde la federación de estudiantes anunció la publicación de su nueva revista. “Todas la opiniones serán bienvenidas”, afirmó el encargado; y agregó: “todas, siempre que no sean de fachos”, como suelen denominarnos a quienes no compartimos sus ideas.
    Lamentablemente el precario estado de su salud no hizo posible estos días una nueva entrevista, para haberle podido preguntar acerca de los últimos cargos que se le hacen, vinculándolo con la muerte del ex Presidente Frei Montalva, pero creo haber cumplido mi propósito relatando el par de anécdotas históricas a su respecto que anteceden, y reflejando lo más fielmente posible sus expresiones en mi última conversación con él en “Los Boldos”, a que ya he hecho referencia.
    Hasta aquí el texto de mi entrevista.
    Raúl Hermosilla Hanne

  2. Raúl Hermosilla Hanne comentó el 7 de Octubre, 2006 a las 9:33 pm

    Al comprobar que el sistema no imprime los subrayados, reproduzco a continuación las preguntas y respuestas omitidas en la publicación de la entrevista, que son las siguientes:
    -¿Era necesario matar a tanta gente?
    -El propio Allende había advertido que la guerra civil que se desataría si las Fuerzas Armadas quisieran impedir la culminación del proceso político socialista, costaría un millón de muertos, por lo que hubimos de actuar con la mayor eficiencia militar, y lo logramos a un bajísimo costo en vidas. Mayor cantidad de muertes causó la posterior resistencia inútil de los vencidos.
    -Mientras sus detractores lo acusan de haber castigado económicamente a los trabajadores, los defensores de su gobierno dicen que usted rehizo la economía chilena, ¿qué hay de cierto en ello?
    -Al mismo tiempo de restablecer el orden público recuperamos la economía que habíamos recibido completamente destruida y establecimos el modelo económico que ha merecido los elogios y las imitaciones de varios países, y que a pesar de algunas enmiendas que le han sido introducidas, ha permitido a Chile continuar su crecimiento, aunque a ritmos más modestos, e incrementando la cesantía.
    ¿Quisiera enviar algún mensaje a los chilenos?
    -Sólo deseo que con mi muerte, que está por cierto cercana, se aplaquen los odios y mis compatriotas encuentren el camino de la convivencia armónica por sobre sus legítimas diferencias de opinión, como está sucediendo en Europa, tanto en lo interno de los países como en las relaciones entre naciones que por siglos fueron enemigas y pelearon grandes guerras, y ahora no quieren más, después de tanto sufrimiento.
    Ya al despedirnos le pregunté porqué había dicho hacía un rato que la mayor cantidad de muertos la había producido la que calificó de resistencia “inútil” de los vencidos, y me contestó que “porque nada lograron con ella que no fuera muerte y dolor, odio y mayor división de los chilenos. Fracasaron también en su intento de asesinarme, pero yo entregué correctamente el mando en 1990, frente a delegados de todo el mundo, con estricto apego al itinerario fijado diez años atrás, en 1980, al aprobar el pueblo mayoritariamente la nueva constitución, y no lo hice antes ni después. No sé si usted sabe que Ricardo Lagos, cuando dudaba de ir o no democráticamente al plebiscito, le explicó a una periodista -no recuerdo su nombre- que pensaba que si yo lo perdía, no acataría el resultado, y cuando ella le preguntó qué pensaría él si yo lo aceptaba y entregaba el mando, le contestó que entonces ya no sería un dictador, sino un demócrata. Después se olvidó de sus palabras.”
    Raúl Hermosilla Hanne

  3. augusto comentó el 13 de Octubre, 2006 a las 4:47 pm

    Sr.director (ignoro nombre): Con molestia puedo decir que su medio de comunicacion no es el mas profesional, mal habla usted de decir en otros foros que van por buen camino, que la gloria, que el triunfo del periodico a nivel nacional, que no se que cosa y etc. Sin embargo me parece una falta de respeto colgarse de personas como Raul Hermosilla para transcribir y mas encima modificar trabajos ajenos.
    Creo que uno por la vida no puede andar así, sea mas ciudadoso con la gente que tiene en su trabajo, o de lo contrario dediquese a cahuines de conventillos y le apuesto que le ira mejor. Mas respeto por favor.

  4. augusto comentó el 13 de Octubre, 2006 a las 4:47 pm

    Sr.director (ignoro nombre): Con molestia puedo decir que su medio de comunicacion no es el mas profesional, mal habla usted de decir en otros foros que van por buen camino, que la gloria, que el triunfo del periodico a nivel nacional, que no se que cosa y etc. Sin embargo me parece una falta de respeto colgarse de personas como Raul Hermosilla para transcribir y mas encima modificar trabajos ajenos.
    Creo que uno por la vida no puede andar así, sea mas ciudadoso con la gente que tiene en su trabajo, o de lo contrario dediquese a cahuines de conventillos y le apuesto que le ira mejor. Mas respeto por favor.

  5. Bruno Sommer comentó el 13 de Octubre, 2006 a las 5:16 pm

    Estimado anónimo. 1-Nunca me he vanangloriado del periódico ni de su éxito y si usted ha leido comentarios éstos son hechos por los lectores que siguen a El Ciudadano.
    2-Este es un periódico y por si usted no sabe los textos recibidos pasan por una edición. Por lo demás, nadie modificó el trabajo de Raúl Hermosilla, simplemente se sacaron preguntas porque era muy extenso y este periódico no está para chupar las patas a un dictador al que hoy hasta el mísmo Lavín ha despreciado diciendo :si yo hubiese sabido quien era realmente Augusto Pinochet, hubiése votado por el no.
    3- Si no se dio cuenta, el medio respetuoso de don Raúl ya le ha dado su derecho a replica en este espacio.
    4-Por favor siga dedicandose a cahuines y conventillos, parece ser su profesión….la que dista mucho de este humilde y respetuoso periódico de los Derechos Humanos…estudielos.

    Bruno Sommer

  6. René Mansilla Mansilla comentó el 14 de Octubre, 2006 a las 12:22 am

    Mi primera intervención en este blog fue aquella de fecha 15 de mayo en que solicité que se subiera la anunciada prosecución del enfoque del señor Hermosilla al problema de la celulosa, para poder formarme una opinión acerca de a dónde quería ir este caballero con sus artículos.
    Hoy debo pedir al señor Hermosilla que acredite sus dichos contenidos en la rectificación que antecede, en el sentido de haber entregado su despacho y especialmente su entrevista exclusiva incluida en él, bajo condición de no autorizar su publicación editados uno ni otra, y en caso de no estimarlo así conveniente el director, tener por retirado su despacho y abstenerse el periódico de publicar su entrevista.
    Al señor Sommer debo pedirle que fundamente el derecho legal y moral que dice haber tenido para cercenar las principales preguntas y respuestas contenidas en la entrevista que el entrevistador le prohibió publicar editada, al tiempo que le reconocía la facultad propia de su cargo, de no publicarla, si por razones de espacio o las que fueren, no lo estimaba conveniente.
    Los ciudadanos necesitamos esa transparencia de ambas partes, para confiar en ellas.
    Resulta lamentable que quien se firma solamente Augusto, luego de expresar un respetable malestar por lo que el columnista asegura haberle sucedido, caiga en un lenguaje impropio, como recomendar al director dedicarse a cahuines de conventillo.
    Igualmente lamentable resulta que el director descienda al mismo lenguaje, y tenga expresiones tan inadecuadas a su cargo como decir que su periódico no está para chupar las patas a un dictador, etc., cuando al efecto bastaba con no publicar la entrevista exclusiva que el colaborador le había entregado.
    Habría sido suficiente que en su respuesta que antecede el señor Sommer hubiera escrito solamente los párrafos numerados 1 y 3.
    Espero respuesta de ambos a las peticiones más arriba indicadas.

  7. Zuny Leal Azócar comentó el 14 de Octubre, 2006 a las 12:37 am

    Pienso que los medios de comunicación deben ser,tienen que ser imparciales,objetivos,sin abanderarse a ningún lados,mucho menos si las opiniones son emitadas por el mismo Director y dueño, lo encuentro que no es ético. Por lo demás como se dice en buen chileno no se debe mear donde se comio.

  8. Raúl Hermosilla Hanne comentó el 14 de Octubre, 2006 a las 8:50 am

    Sin que ello pueda importar algún intento de censura, sino solamente un legítimo deseo de elevar el nivel del periodismo nacional, quisiera rogar a los señores blogistas que tengan la generosidad de cesar en sus posteos en este deplorable asunto. Afortunadamente logramos arreglarlo caballerosamente con don Bruno Sommer. El ya autorizó la publicación “in extenso” de mi rectificación y de la entrevista, como ha quedado estampada más arriba, y en el próximo número, el 37 de la edición escrita, irá la entrevista sin que le sean suprimidas ni extractadas preguntas ni respuestas. No irán tampoco en la rectificación comentarios míos ni del periódico, con lo que la mayoría de los lectores, que no tiene acceso a la edición electrónica, podrá conocerla en su integridad.
    Les ruego no molestarse por mi petición. No es que les diga “no me ayude, compadre”, sino que francamente no me parece conducente que don Bruno tenga que explicar más sus razones, ni tampoco que yo tenga que fundamentar mis dichos. Se trata de superar un lamentable desencuentro y no de agravar las cosas. Con lo ya dicho cada lector sacará sus propias conclusiones y nada podríamos hacer, ni el director ni yo, para modificarlas, escribamos lo que escribamos.
    Hay problemas nacionales y locales más importantes y más urgentes para dedicarles nuestra atención, “El Ciudadano” desde sus columnas, y yo próximamente desde otras, y entretanto, desde mi propia página, “www.raulhermosilla.cl” Muchas gracias, a moros y a cristianos.
    Raúl Hermosilla Hanne

  9. Bruno Sommer comentó el 14 de Octubre, 2006 a las 11:29 am

    Estimada Zuni, lamentablemente hay momentos en que los periódicos deben tomar posiciones frente a los hechos. La objetividad es un fin que se trata de perseguir, claro está. Pero como te digo , por moral y ética este medio debe definir lineas de acción y de orientación de sus contenidos.
    En toda historia hay héroes y villanos. Que la historia se encarge de hacer justicia.

    PD: Don Raúl, este diálogo jamás debió llegar a este espacio, deje que hablen sus defensores, yo puedo defenderme solito.

    PD2: “El ya autorizó la publicación “in extenso” de mi rectificación y de la entrevista, como ha quedado estampada más arriba, y en el próximo número, el 37 de la edición escrita, irá la entrevista sin que le sean suprimidas ni extractadas preguntas ni respuestas”…..don Raúl yo le dije que vería la posibilidad de publicarle en el número que viene (37)…con las restiricciones que justamente usted señala….pero acontencido todo esto …primeramente consultaré con mi abogado para ver si procede o no publicarle.

    Agradezca usted a Mansilla y amigos

  10. Raúl Hermosilla Hanne comentó el 14 de Octubre, 2006 a las 4:08 pm

    Don Bruno,
    Tanto es que pienso como usted en este desdichado asunto, que en mi posteo de esta mañana sólo traté de ponerle término, pero debemos tener claro que quien empezó el leseo no fui yo, sino un lector que se oculta bajo el nombre de “Augusto” y usted al parecer perdió la paciencia, lo que a veces resulta muy difícil de evitar.
    También coincidí con usted al recordar a los posteadores el dicho popular, “no me defienda, compadre”.
    Cuando en la ocasión que usted me recuerda, en que alguien también amparándose bajo el anonimato, pretendió enlodar mi vida personal, y “El Ciudadano” adoptó la actitud de todos los medios respetables del mundo, en el sentido de no dar cabida a ese tipo de ataques a mansalva, recuerdo que le sugerí que se exigiera en este blog -a lo menos- que los posteos vinieran con nombres y apellidos y al inscribirse se indicara el RUT, que debería guardarse en reserva y por lo tanto no aparecer en los posteos, al ejemplo de los países europeos que así han mantenido sus espacios para el libre debate de las ideas, sin censura alguna, pero sin caer en la ofensa personal ni en el lenguaje de cloaca.
    Por mi parte, reitero a los posteadores de buena fe mi petición de poner término a este inconducente debate y ahora desde la condición no de colaborador, sino de ciudadano lector, reitero mi ya expresada sugerencia, para poder continuar enriqueciéndome con la lectura del necesario debate del blog de “El Ciuidadano”.
    Y respecto de la publicación en el próximo número escrito de la entrevista sin editar, no creo que sea necesario para dar curso a lo conversado consultar a los abogados -aunque naturalmente no veo inconveniente en ello- porque “El Ciudadano” es esencialmente un medio escrito y no electrónico, la mayoría de sus lectores no acceden a Internet, en la edición escrita no se ha rectificado aún, y usted es un periodista profesional formado en la Universidad Austral de Chile, que jamás -por molesto que esté- negará el derecho de rectificación o aclaración a nadie, ni menos a un columnista que le entregó una entrevista exclusiva a un personaje de relevancia -para bien o para mal- en el entendido que podría ser publicada o no, pero no editada.
    Confiado espero, pues, una terminación como estaba previsto, de este doloroso episodio, dentro de la caballerosidad que siempre presidió nuestras relaciones, y que no deberá ser empañada por terceros ni por la tan controversial figura del entrevistado.
    Lo saludo con sincero afecto y gratitud por la tribuna que me brindó durante diez meses, sin jamás cambiar sin mi consentimiento ni un punto ni una coma de mis despachos, aun cuando generalmente no coincidían con la línea editorial del periódico, pero entregaban al ciudadano común otra visión de las cosas.
    Raúl Hermosilla Hanne

  11. pinocho comentó el 16 de Octubre, 2006 a las 11:00 pm

    Una sugerencia: no pesquen más a un viejo complicé de la dictadura que lo único que busca es legitimar una serie de hechos que sólo dan pena y rabia. No creo que sea conveniente que un periódico que se hace llamar defensor de los derechos humanos de tribuna a señores como Raul Hermosilla.

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