¿Qué buscamos?
Desde hace casi dos años, venimos demandando poner atención a la mala polÃtica, a sus consecuencias y daños a la democracia y el buen gobierno. La democracia necesita decencia, valores y sentido común. Aún más, los gobiernos y las coaliciones polÃticas que lo respaldan deben velar por ello y buscar formas y procedimientos reglados para conseguir altos estándares de probidad y eficiencia.
En nuestro paÃs se ha debatido lo suficiente en asuntos jurÃdicos sobre esta materia, por lo que deberÃamos estar en condiciones inmediatas para ajustar las piezas institucionales y conseguir un consenso parlamentario que genere un orden legal que asegure fiscalización, rendición de cuentas y responsabilidad en la gestión pública, en otras palabras una democracia de accountability. Asà consideramos pertinente señalar algunas propuestas de Ãndole polÃtica que nos parecen claves para avanzar en la dirección señalada. Tome nota presidenta y parlamento:
a) La gestión gubernamental debe estar reglada en función de programas escrutados por el voto popular y en condición de ser fiscalizados por la ciudadanÃa, a través de mecanismos revocatorios. Lamentablemente en nuestra democracia la calidad programática de la polÃtica es baja y no pasa de ser un tic electoral. Necesitamos polÃticas basadas en ideas y debatidas permanentemente en espacios públicos, y no en herméticas cámaras. Para ello es importante contar con un periodismo no sólo de vocación comercial, sino un periodismo ciudadano, que contribuya a generar opinión pública y que ponga la tecnologÃa al servicio de la sociedad civil para una participación más activa en la toma de decisiones.
b) El Gobierno debe ser una función experta, abierta a la comunidad, a un estilo ciudadano, que asegure pleno acceso a la información pública; contagiado con una especial sensibilidad por la rectitud y el reconocimiento de la excelencia. En el ámbito gubernamental excelencia debe significar resultados, rendición de cuentas, liderazgo ético y capacidad de crear recursos morales y culturales en la sociedad, que contribuyan a un consenso sin vacilaciones sobre la ética pública y sus obligaciones.
c) Tanto el Gobierno, como las organizaciones de la sociedad civil, deben ampliar la ciudadanÃa simbólica hacia una que reconoce la austeridad, el argumento cÃvico, el respeto de la diversidad y la responsabilidad social (es decir, el deber de responder por nuestros actos); como un proceso de puesta en valor del capital intangible de la sociedad .
d) En los gobiernos existen redes y naturales implicaciones generacionales, partidarias, basadas en opciones de diversos tipos. Lo importante es que estas redes se pongan al servicio de una cultura de cooperación, de fomento de un liderazgo ético y de pleno reconocimiento del valor de servicio de la función pública, cuyo desconocimiento o burla sea sancionado social e institucionalmente.
e) Tolerancia cero con la polÃtica bizarra: la del que se salta la fila; la del que usa una información privilegiada; la del que basa su carrera polÃtica legÃtima en el clientelismo y en el parentesco; la del que patanea por los pasillos de los palacios en busca de la oportunidad de hacer negocios con el gobierno, sin apego a las reglas.
f) Un nuevo pacto ciudadano que le devuelva el sentido e interés público a la actividad polÃtica, que implique un sistema de control y de accountability del financiamiento y funcionamiento de los partidos; la creación definitiva del Defensor del Pueblo y del Instituto Nacional de Derechos Humanos; la existencia de Iniciativa Popular de Ley , de la elección democrática de los gobiernos regionales, entre otras acciones.
Es asÃ, compañeros de viaje ciudadano, que seguiremos dándonos a entender edición a edición, bajo éste, nuestro marco lógico, perfectamente dialogable, y que ustedes ya conocen. El Ciudadano; el intrépido, que en papel se hace presente, con una propuesta que emana del raigambre de la razón.







Sergio Contreras comentó el 4 de Febrero, 2007 a las 8:22 pmSres.de El Ciudadano
Las reuniones de los consejos comunales deben ser ampliadas, y debieran participar a lo menos 20 o 30 vecinos que puedan enterarse e influir en las decisiones a tomar, no es posible dejar a 6 o 7 personas encerradas entre cuatro paredes que acomoden a su arbitrio los recursos de la comunidad. Es necesario conocer de los proyectos, fondos disponibles y demas instancias a concursar que ofrecen los gobiernos regionales
Las decisiones importantes de las comunas deberian ser plesbicitadas.
Los problemas de corrupcion con la comunidad fiscalizando serian reducidos a su minima expresion

daniel comentó el 15 de Febrero, 2007 a las 5:29 pmHe tenido la oportunidad de presenciar los concejos comunales en La Unión y la verdad es que ahi uno piensan si a las autoridades comunales no debieran exigirles un examen de suficiencia sicológica, ya que al ver la forma y el modo en que señor Pantoja interviene y su afán de protagonismo, demuestran a una persona desquiciada, absolutamente enajenada y sedienta de protagonismo. Me pregunto como una persona que no es capaz de sacar adelante un boliche como el Stop, pretende dar clases de administracion o dirección de un municipio?. En realidad muy malo de la testa. tengo la impresión que hasta los propios milicos este es un tipo chalado.
saludos