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Otra Política de Drogas es posible

La masiva asistencia al acto “Contra el narcotráfico, cultiva tus derechos”, realizada en el parque forestal el 6 de mayo, precedido de manifestaciones en 200 ciudades de todo el mundo, dan cuenta de que es posible terminar con la prohibición que pesa sobre un grupo de plantas y sustancias ilícitas. Distintos actores a nivel global y en Latinoamérica están organizando actividades paralelas a la Convención sobre drogas de la ONU a realizarse el próximo año. Redes antiprohibicionistas, el crecimiento del movimiento cocalero y un próximo Foro de Cultivos Declarados Ilícitos vienen con fuerza.


marimba
El próximo año Naciones Unidas debe revisar las políticas de drogas acordadas en la Convención de 1998, UNGASS, que apuntaba a “eliminar o significativamente reducir la oferta y la demanda de drogas ilícitas”. Los delegados de aquella ocasión declararon al unísono: “Un mundo libre de drogas – ¡Podemos hacerlo!” y luego llegaron a sus respectivos países a promover el endurecimiento en las políticas.
Diez años de hegemonía absoluta del enfoque represivo dan cuenta que, según cifras publicadas recientemente por la Oficina de la ONU sobre las Drogas y el Crimen (ONUDC), el consumo mundial de drogas se ha incrementado: En EE.UU, el país artífice de estas políticas, el consumo de cocaína creció del 2,6 % en 2000 al 2,8 % en 2004; el cannabis aumentó su consumo del 8,3% el 2000, al 12,6 % el 2004. En tanto, la producción mundial de opio estimada, subió de 4.346 toneladas en 1998, a 4.620 el 2005; la cocaína ha aumentado de 825 ton. en 1998 a 910 ton. el 2005; el cannabis de 30.000 ton. en 1998 a 42.000 ton. el 2005.
Joep Oomen, portavoz de Encod, Coalición Europea por Políticas de Drogas Justas y Eficaces, integrado por 166 organizaciones que trabajan en el tema de drogas, contactado por El Ciudadano asevera: “Es obvio que los esfuerzos globales para eliminar o reducir significativamente la demanda y la oferta de drogas antes de la fecha tope de 2008 no han tenido éxito. Sin embargo, estos esfuerzos han causado daños considerables y crecientes a la situación de los derechos humanos, la salud pública, el medio ambiente, la economía, el desarrollo sostenible, el respeto a la ley y la relación entre los ciudadanos y las autoridades por todo el mundo”.
Pese a que la reunión, a realizarse en Viena en abril próximo, podría ser un espacio de cuestionamiento a las fracasadas políticas, a juicio de Oomen: “En la preparación oficial de este evento, ha sido bastante decepcionante ver cómo los gobiernos occidentales y las instituciones internacionales han tratado de evitar que haya alguna discusión sobre posibles cambios en la estrategia, a pesar del creciente monto de pruebas de que no funciona”.

UNA HISTORIA RECIENTE
El origen de la prohibición surge en la Conferencia de Shangai de 1909, continuada luego por la Convención del Opio de La Haya de 1912. La última internacionalizó la fiscalización de la producción y comercialización de coca, señalada como “la cocaína y sus sales”, y fue ratificada en el Tratado de Versalles. Después de 1945 las Naciones Unidas asumieron el compromiso prohibicionista.
Baldomero Cáceres, psicólogo peruano, denuncia: “La creación de la Organización Mundial de la Salud, OMS, prestó la tribuna “científica” sobre las sustancias que debían ser controladas, a través del Comité de Expertos en Drogas Susceptibles de Engendrar Toxicomanía. En 1952 y 1953 se dictaminó que el coqueo andino (mascar coca) debe ser considerado una forma de cocainismo”. Luego vendría la Convención Única de Estupefacientes en Nueva York, 1961, en la que se fija, entre otros objetivos, la erradicación en 25 años de la práctica del coqueo andino y del arbusto de coca.
Las Convenciones se repitieron en 1971 y 1988, reclasificando sustancias y adoptando listas de estupefacientes, medidas que apuntaban a prohibir cualquier uso de éstas que no sea médico. A los 80’s debemos también la lógica de la guerra a las drogas, que ha generado una cruzada puritana que ha infectado el poder político, medios de comunicación y a la sociedad, arrojando desastrosos resultados: marginalización de los usuarios de sustancias declaradas ilícitas, adulteración de éstas, criminalización de importantes sectores de la sociedad, una circulación cada vez mayor de drogas que alimentan organizaciones criminales mucho más poderosas que muchos estados. En 1998 la ONU trató de cuantificar las ganancias del narcotráfico, estimándolas en más de 400 mil millones de dólares.
A juicio del abogado de la Revista Cáñamo, Pedro Mendoza: “Llevamos casi medio siglo de esta guerra que, como todos saben, nunca se podrá ganar y resulta lamentable la tautología legislativa en que la legislación descansa en las Convenciones Internacionales y viceversa”. Cáceres agrega que los efectos de estas políticas “han impedido el aprovechamiento por la Humanidad de grandes plantas medicinales como amapola, cáñamo y coca, a las cuales recurrió la medicina occidental durante el siglo XIX, antes de la aparición de esa seudo ciencia que es la Psiquiatría, responsable exclusiva de haber predicado contra ellas”.
Silvia Rivera Cusicanqui, del Programa Andino de Derechos Humanos, PADH, de la Universidad Andina Simón Bolívar, explica que “la propuesta de Un mundo libre de drogas es ilusoria y ha chocado estruendosamente con la realidad. Ha fracasado el enfoque represivo y se criminaliza a plantas unilateralmente, dejando fuera de la ley a regiones y poblaciones enteras”.

LA EXPERIENCIA COCALERA
En mayo último, la Comisión Coca de la Asamblea Constituyente de Bolivia, presentó la redacción completa del artículo de la nueva Constitución que apunta a reconocer a la hoja de coca. “El Estado reconoce a la hoja de coca (Erithroxilum coca) originaria y ancestral, como patrimonio cultural, recurso natural renovable de la biodiversidad de Bolivia; como factor de cohesión social. La revalorización, producción, comercialización se regirá mediante ley”, señala el documento. Esto es fruto de una lucha que en menos de 20 años, hizo que cocaleros estigmatizados por la guerra a las drogas llegaran al poder boliviano.
Claro que el proceso es lento. Rivera Cusicanqui, lamenta que “la demanda de retiro de la hoja de coca de la Lista 1 de Estupefacientes ha sido abandonada este año por el gobierno de Evo Morales, por presiones de EE.UU, las que también han obligado a intensificar la erradicación concertada de cocales”, aunque destaca que “hace 4 años se realiza en La Paz y en otras ciudades de la región, una serie de Ferias de la Coca, en el marco de la Campaña Coca y Soberanía, emprendidas por personas y organizaciones de la sociedad civil, industrias, productores ecológicos y otros, que ha conseguido ampliar la legitimidad de la hoja de coca y los productos de su industria como harinas, productos de panificación, alimentos, refrescos o productos de belleza e higiene”.
Rivera también subraya la existencia de una bancada cocalera en el parlamento peruano y en el parlamento andino, pese a que el presidente peruano, Alan García, amenazó a los cocaleros peruanos de bombardear las pistas clandestinas y las pozas donde se macera la hoja. Los productores han dicho que no permitirán ningún tipo de erradicación y empadronamiento bloqueando carreteras. La consigna es “coca o muerte”.
Cáceres por su parte, lamenta la ambigua política de Evo Morales que pese a “su nueva actitud frente a la coca, no hace tambalear la línea prohibicionista que sigue dominante. Es una dependencia colonial, rara vez denunciada como tal, que rige el comportamiento de nuestros Gobiernos”.

FORO DE CULTIVADORES
Otra iniciativa es el Primer Foro Mundial de Productores de Cultivos Declarados Ilícitos que se realizará en Valencia, España, el 2008. Esta reunirá cultivadores de Europa, Marruecos, Estados Unidos y Sudamérica. El objetivo es dar cuenta de los problemas políticos y socioeconómicos que empujan a las comunidades hacia estas formas de agricultura, generar propuestas de políticas distintas a las actuales y articular redes.
Dionisio Núñez, boliviano, uno de los artífices del foro, cuenta desde el país altiplánico que “tanto la adormidera, la coca y el cannabis son plantas cultivadas por campesinos de Asia, América Latina y África. El 2005, según la ONU, las plantaciones de opio cubrían más de 150 mil hás., de las que al menos 100 mil corresponderían a Afganistán; la coca se extendería sobre 160 mil hás. en Perú, Bolivia y Colombia; y el cultivo de cannabis, el cultivo ilícito más extendido en el mundo, ocupó unas 230 mil hás. en 2004/2005, 72 mil de ellas en Marruecos. O sea, en todo el mundo desde hace décadas, millones de personas viven o sobreviven de la producción agrícola de estas plantas para producir drogas, siendo el sector que menos ingresos obtiene en la cadena mundial del tráfico internacional de estupefacientes”.
Núñez considera que “estos campesinos son parte integrante de la realidad del siglo XXI y se inscriben en una problemática permanente de dimensión planetaria. Las drogas se enmarcan más que ningún otro producto en una economía mundializada”.

REFORMA QUE AVANZA
Propuestas alternativas a la actual política de guerra a las drogas vienen sucediéndose en nuestro continente desde hace unos años. En Argentina el 2005 algunos jueces acusaron la inconstitucionalidad de la ley de drogas, y en México el Senado llegó a aprobar la despenalización del porte y consumo de cantidades pequeñas de psicoactivos. La iniciativa fue vetada por el ex presidente Fox, presionado por EE.UU.
Mendoza afirma que “en Uruguay se ha abierto el debate y en Brasil, el Gobernador de Río pidió despenalizar las drogas comenzando con los derivados del cannabis como una forma de terminar con la violencia que inunda las ciudades”.
Silvia Inchaurraga, psicóloga, docente de la Universidad de Rosario y presidenta de la Asociación de Reducción de Daños de Argentina, destaca el nacimiento del Consejo Ejecutivo de la Red Latinoamericana para la Reforma de las Políticas de Drogas, REFORMA el 2005, instancia que reúne a organizaciones de la sociedad civil del continente que plantean una política de salud alternativa a la política hegemónica de la abstinencia.
“Las políticas prohibicionistas han fracasado absolutamente, hay sobrada evidencia de ello; también en su intento de controlar y reducir la oferta y la demanda de drogas”, acusa Inchaurraga. La evidencia de los daños de la guerra contra las drogas, contra los usuarios, contra los campesinos y contra las instituciones latinoamericanas, hace urgente modificar las políticas”.
Respecto a la situación en Argentina, Inchaurraga explica que “pese a los proyectos legislativos sobre despenalización, no se ha logrado tratamiento legislativo por la falta de apoyo del partido mayoritario. El avance que dieran en la década pasada Uruguay y Colombia en cuanto a no reprimir a los usuarios, no ha logrado émulos en la región”.
Otra apuesta de REFORMA es la desmilitarización de las agencias y tareas antidrogas. A juicio de Inchaurraga “es necesario que la política de drogas en América Latina considere los tres pilares de prevención, asistencia y reducción de daños”.

¿SE ABREN OPCIONES?
Si bien hay quienes consideran que sería mejor no prestar ninguna atención a la Convención de Viena, estos proponen concentrar energías en acciones locales como lograr cambiar la clasificación de sustancias en la legislación nacional o generar aceptación en la población de regular las drogas. Según Oomen Viena “podría ser la oportunidad para que los ciudadanos opuestos a la guerra a las drogas reúnan sus fuerzas en un esfuerzo para cambiar el curso de la historia. Estamos preparando organizar un contra-evento en Viena, donde esperamos dar la bienvenida a miles de activistas de todo el mundo para lograr hacer una expresión común que ya no se puede ignorar por los medios de comunicación”.
Oomen reconoce como un pequeño avance la decisión de la 50ª sesión de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas que aceptó incluir los comentarios de ONGs a la Sesión Especial de la Asamblea General sobre Drogas el 2009, en la que se evaluará “objetiva, científica y equilibradamente” la situación global de drogas, aunque sospecha de que las organizaciones y personas que accederán a tal instancia “serán cuidadosamente seleccionadas por la Oficina de la ONU sobre las Drogas y el Crimen (ONUDC).
“De acuerdo a las Convenciones de 1961 y 1988, el mundo debiera haber estado libre de drogas en 1986 y 2000 –señala Oomen-, el 2008 la explicación oficial va ser que ‘no se ha hecho suficiente para obtener este progreso’ y los delegados gubernamentales y los burócratas de la ONU aplaudirán el consenso internacional detrás de la prohibición de drogas, pondrán una nueva fecha tope el 2020 y se tomarán una copa”.
“El director ejecutivo de la ONUCD, Antonio María Costa, ha comenzado a hablar sobre la necesidad de ‘contener’ el problema de las drogas, en lugar de eliminarlo”, acusa Oomen. En el mismo sentido, Ichaurraga se manifiesta “muy escéptica en lo que respecta a la participación en el evento en sí mismo. La representación de nuestros países es a través de funcionarios gubernamentales y la sociedad civil tiene un protagonismo mínimo”.
Mendoza piensa que hasta hoy “no ha existido voluntad de realizar una evaluación que tenga en cuenta la opinión de la ciudadanía. Ha faltado una correspondencia con la realidad y las manifestaciones en apoyo a la despenalización del cultivo y consumo de cannabis son una muestra de ello (…) Hay políticos y funcionarios de gobierno que parecen creer que las normas que sancionan el cultivo o consumo personal de drogas están escritas en piedra”.
Cáceres cree que lo fundamental es “reunir fuerzas alrededor de una posición clara y terminante: libertad fundamentada para los cultivos prohibidos y amplio retorno a la farmacéutica formal de los opiáceos y la cocaína. Bastaría que un Gobierno estuviera dispuesto a denunciar las Convenciones y exigiera la puesta al día de la información científica para que se iniciara un verdadero cambio”.
Sin duda que el gobierno es vital para regularizar las políticas. Por ello, El Ciudadano intentó contar con la opinión de CONACE, pero no obtuvimos respuesta alguna.

Mauricio Becerra

Reglas del Ágora:
Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente espacio de debate ciudadano.

3 comentarios para “Otra Política de Drogas es posible”

  1. Gabriel Carranza Polo comentó el 7 de Agosto, 2008 a las 3:33 pm

    La existencia de la hoja de coca en esta parte del continete es anterior a los 20.000 años antes de nuestra era.

    Existen dos clases de cultivadores de coca uno los que pueblo testimonio los que siemre estubieron ahí, otro los pueblos transplantados los que se acentaron recientemente.

    El pueblo testimonio realiza sus pantaciones de coca por costumbre, por que es parte de su patrimonio, es parte de su cultura, y su historia, mientras que el pueblo transplantado lo realiza por conveniencia economica, esta es una diferencia de mentalidad de las comunidades campesinas sobre todo de Bolivia y el Perú.

    La coca debe ser retirada de la lista uno de estupefacientes, por que por si sola no es dañina, el consumidor de coca ancestral no la mastica solo la subciona, el acullicu como se llama en Bolivia es la ensalibación de la coca manteniendala en forma sana para luego de tres horas cambiarla por hojas nuevas, es una practica ancestral, que permite extraer la EGGONINA que sirva para extraer los almidones de los alimentos y aprovechar al maximo su nuctrición, esa es la función que cumple la hoja de coca.

  2. Gabriel Carranza Polo comentó el 21 de Abril, 2009 a las 2:33 pm

    LA GUERRA CONTRA LA HOJA DE COCA
    Y
    LOS COCALEROS

    CAPITULO I

    LA GUERRA CONTRA LA HOJA DE COCA Y LOS COCALEROS, PARA MANTENER LA COCAINOMANÍA Y EL NARCOTRÁFICO.

    La toxicomanía y el narcotráfico son producto de una sociedad que ha perdido las esperanzas en el ser humano y los principios éticos y hasta religiosos. Pero es tan buen negocio que el sistema los ha integrado como parte imprescindible de su sobrevivencia y bienestar.

    Las guerras han sido siempre mecanismos de exterminio, para evitar que la explosión demográfica acreciente las masas de hambrientos que pongan en riesgo la estabilidad de los Estados que subyugan y explotan a los seres humanos, con su exigencia de pan e igualdad. Han sido la solución malthusiana para cerrar la brecha entre la producción y la demanda.

    Pero también han servido para redistribuirse la geografía y los mercados. Los vencedores se anexan territorios ricos en materias primas y conquistan mercados, que antes detentaban los derrotados.

    Para justificar esta macabra estrategia, utilizan distintos argumentos: La religión, la democracia, la civilización y hasta la libertad.

    La guerra contra las drogas no podía ser diferente.

    Unas veces se desata la guerra para obligar a consumirlas y otras, para aparentar que se las prohíbe. En ambos casos lo que se busca es el control del negocio.

    Recuérdese las llamadas 2 “guerras del opio” contra la China.

    Las imágenes que circulaban en el mundo hace un siglo sobre la China, eran las de millares de fumaderos de opio, en los que se degradaba a los descendientes de una de las más antiguas y ricas culturas. Las calles eran el escenario de brutales disputas entre los traficantes y grandes organizaciones delictivas tenían el control de las ciudades.

    Esa imagen de una China destruida por dentro era exportada al mundo para justificar la presencia “civilizadora” de las potencias coloniales. Así aparecerían como salvadores y no como explotadores.

    El Imperio Británico, invadió China dos veces, pero no para impedir que los chinos consuman opio, sino para que no se nieguen a consumirlo.

    En sus colonias de la India, empresas capitalistas británicas, cultivaban amapolas y adormidera, para fabricar opio y como el mercado europeo le resultaba cada vez más chico, puso sus ojos en el país más poblado del mundo. Lo único que faltaba era convertir a los millones de chinos en compradores de opio, por eso los degradaron haciéndolos adictos a dicho estupefaciente.

    Cuando las autoridades e importantes sectores sociales y hasta religiosos, desarrollaron una campaña contra el opio, para salvar a la China de este flagelo destructivo y se empezó a luchar contra las grandes empresas británicas que traficaban opio en China, la armada de la potencia colonial invadió China, provocando matanzas que escandalizaron al mundo.

    Ante las críticas y la exigencia hecha ante los reyes británicos, para detener este genocidio, en nombre de la corona, Sir Henry Pottonger, explicó: el opio es “un negocio sucio, pero el gobierno británico nada puede hacer para impedirlo: ello contravendría los principios más sagrados de nuestro sistema constitucional”. Es decir respetar la “libre empresa”.

    Un siglo después, la potencia mundial contemporánea, el imperio estadounidense, proclamaría la guerra contra la coca, para erradicar a la hoja y a sus cultivadores.

    Para ello se desató una guerra psicológica, como lo recomendaría el maestro de la guerra moderna von Clausewitz, antes de iniciar las acciones militares.

    Esa guerra psicológica buscaba implantar estereotipos contra la razón científica y la lógica. Cambiar la realidad por una imagen inventada. Para ello usó todos los medios: desde la mentira, la intimidación, la desnaturalización de la realidad, hasta medios subliminales, que se apoderaran de la mente de las personas, para que se incrusten en la conciencia social falacias como:

    1. La coca es cocaína.

    2. Se consume cocaína porque hay coca.

    3. Los culpables del vicio creciente de la cocainomanía, son los productores de hoja de coca.

    4. Para erradicar el consumo y la demanda hay que erradicar la oferta de hoja de coca.

    5. Los Estados Unidos se constituyen en el guardián de la moral y en la lucha contra la cocainomanía y el narcotráfico, por lo tanto pueden intervenir en cualquier parte del mundo para “salvar a la humanidad” del vicio y la perdición.

    Esa guerra psicológica fue ganada en Estados Unidos y también en gran medida en Bolivia.

    Richard Bowers diría después categóricamente: “El pueblo de Bolivia –concretamente los productores de la hoja de coca- tienen que aceptar la responsabilidad de la muerte de miles de ciudadanos de Estados Unidos; en consecuencia ese arbusto debe desaparecer”

    Los resultados:

    1. En Estados Unidos y casi en todo el mundo, a la cocaína le han dado un nombre: coca simplemente.

    2. Por lo tanto, cuando se habla de producción y consumo de coca, para esa población (casi todo el mundo) eso significa producción y consumo de cocaína.

    3. Como la drogadicción es rechazada por la mayoría de la sociedad (sobre todo por las madres), se ha convertido a los enemigos de la cocaína y del narcotráfico en enemigos de la coca , de su producción, circulación y consumo.

    4. Los narcotraficantes que son vistos como criminales (y lo son), son confundidos con los cocaleros. Por eso es que cuando se informa que han sido reprimidos, heridos, muertos los cocaleros, esa población se alegra, porque supone que se está eliminando a los criminales.
    5. Los narcotraficantes, son gerentes de grandes empresas, dueños de bancos y hasta en Bolivia tiene “penthouses”, edificios de lujo y negocios, en los que lavan el dinero proveniente del narcotráfico.

    6. Sentimiento de culpa en algunos sectores de la propia población boliviana, que cree que los cocaleros bolivianos somos los culpables del crimen y que por eso hay que tolerar las acciones abusivas del gobierno de Estados Unidos, para castigar ese “pecado original”.

    7. Pretexto para la intervención política y militar en las regiones “subversivas” que ponen en peligro el poder del Imperio.

    A 20 de aplicación de la estrategia brutal contra la coca y los cocaleros, que fue preparada con la guerra psicológica anotada, las cifras son reveladoras:

    PLANTACIONES DE HOJA DE COCA EN BOLIVIA

    Año Hectáreas
    1987 60.000
    2007 21.000

    Es decir que en cuarto de siglo Bolivia ha reducido el 65% de sus cultivos, lo que representó, para los cocaleros una disminución de sus ingresos del orden de los $us11.165.964.019 (dólares americanos ONCE MIL CIENTO SESENTA Y CINCO MILLONES, NOVECIENTOS SESENTA Y CUATRO MIL, DIEZ Y NUEVE) calculando los ingresos no percibidos, en base a los precios oficiales de la coca en los mercados legales.

    COSTO SOCIAL

    Muertos en las masacres y la represión a cocaleros 125
    Heridos 350
    Presos cocaleros 2.230
    CONSUMO DE DROGAS EN EEUU.

    EN DÓLARES
    1987 150.000.000.000.-
    2007 280.000.000.000.-

    Aumento de los gastos de consumo al detalle: 86%

    El consumo de drogas se ha convertido en necesidad orgánica para una sociedad deshumanizada y con graves traumas de ansiedad y desesperanza.

    Si se lo erradicara, eso provocaría agudos conflictos sociales, no sólo con los sectores marginales que eran los consumidores de droga, sino las altas esferas de las finanzas, de la economía y de la política que consumen estimulantes para responder al stress de una sociedad de competitividad implacable (estos altos sectores tienen preferencia por la cocaína, por ser considerada droga blanda y limpia)

    GANANCIAS DE LOS NARCOTRAFICANTES

    EN DÓLARES
    1987 60.000.000.000.-
    1987 106.000.000.000.-

    Estas cifras fantásticas ingresan en el sistema financiero-económico de Estados Unidos.

    Ocurre que, como lo dijera el ex agente de la DEA, Michel Levine (La Guerra Falsa), todo lo que obtiene la estrategia estadounidense de “lucha contra el narcotráfico” es el aumento del precio de las drogas y naturalmente de las ganancias de los narcotraficantes.

    Si se erradicara de la economía de EEUU, ese dinero lavado del narcotráfico, eso provocaría el colapso, una crisis más aguda que la del año 1929.

    Estas cifras y realidades, teniendo en cuenta el sentido práctico que orienta a las potencias imperiales, muestran a las claras que la declarada guerra contra las drogas no tiene como objetivo acabar con ellas, sino administrar el negocio encubriéndolo y aprovechando el despliegue bélico para combatir a otro enemigo: los pueblos que luchan por su soberanía, Dicho de otro modo no les interesa erradicar el narcotráfico y por eso quieren erradicar a la coca y a los cocaleros.

    CAPITULO II
    RESISTENCIA POR 20 AÑOS A LA GUERRA FALSA

    Si bien existen antecedentes de mayor data, es a partir de 1987 que la resistencia de los cocaleros adquiere formas orgánicas propias y claramente identificadas.

    Se trata de un momento de inflexión por cuanto el imperio inicia una escalada mortal desplegando acciones armadas directas.

    La operación Blast Furnace ( ráfaga de los hornos), en la que 160 “asesores” militares estadounidenses expertos en lucha antiguerrillera, utilizando seis helicópteros artillados Black Hawk, los más poderosos y modernos, operan en el trópico boliviano, entre el 15 de julio y el 15 de noviembre de 1986, es la avanzada de lo que será el

    Esta operación no consigue eliminar ningún centro importante de producción de cocaína y no detiene a un solo narcotraficante. Su misión es exploratoria, para definir los puntos estratégicos que se ocuparían en una eventual invasión a Bolivia, so pretexto de la lucha contra el narcotráfico.

    Es la avanzada del Plan Trienal de Lucha contra el narcotráfico. que fuera presentado en el Club de París, para obtener apoyo financiero al D.S.21060.

    Este plan pretendía acabar con la coca llamada excedentaria en tres años, desarrollado en tres fases: la primera, de “tareas previas”, para provocar la baja del precio de la coca a un nivel que esté por debajo de los costos de producción para conseguir la reducción voluntaria de 35.000 Has. de coca; la segunda: Interdicción combinada con la erradicación voluntaria, erradicación forzosa de 10.000 hectáreas de coca, establecimiento de controles policiales en carreteras y comunidades productoras de coca; la tercera: “erradicación forzosa de todos los cultivos de coca existentes” , naturalmente esta fase sólo se podría ejecutar militarizando las regiones cocaleras, convirtiendo en teatro de operaciones el estudiado y reconocido por la operación “Black Furnace”.

    Todo estaba programado, pero no contaban con la capacidad de resistencia y la habilidad en la lucha de los productores de hoja de coca.
    Se empezó realizando experimentos con productos químicos defoliantes como el “Naranja”, el “Fósforo líquido” que se habían usado en Viet-Nam, con financiamiento y apoyo de los “asesores” norteamericanos que aplicaban la Ley Pública de EEUU Nº 99-570 que determinaba “financiar la investigación, desarrollo y experimentos de herbicidas efectivos y seguros para usarlos en la erradicación de coca”

    El 5 de mayo de 1987 ejecutando el Plan Trienal, comienzan a llegar los pertrechos y efectivos norteamericanos en un avión Galaxy.
    El 27 de mayo, más de 10.000 campesinos cocaleros y del valle alto, bloquean las carreteras de acceso a Cochabamba, exigiendo que se detenga el Plan Trienal. Allí caerían los primeros 8 mártires muertos en la masacre de Parotani. más de 500 campesinos fueron tomados presos y reprimidos con violencia.

    A partir de entonces los productores de coca estarán permanentemente movilizados.

    Multitudinarias marchas de protesta, huelgas de hambre que pusieron en jaque al gobierno y le hicieron tambalear.

    El 6 de junio de 1987, el gobierno acorralado es obligado a firmar un Convenio con las Federaciones de Productores de Coca del Trópico de Cochabamba y de los Yungas de La Paz, así como la COB y la CSUTCB.

    El Plan Trienal es frenado y se acuerda, en cambio, elaborar un Planes y Programas de Desarrollo.

    Por presión de los cocaleros, el gobierno acepta, eliminar la definición de la coca como estupefaciente, en cualquier instrumento jurídico boliviano; y se “excluye la tipificación de delito: la producción, comercialización, uso y consumo tradicionales de la hoja de coca”

    El gobierno consigue que se acepte el desarrollo alternativo para la reducción voluntaria, concertada y compensada de la hoja de coca mediante convenios con los propios productores.

    Se establece la necesidad de que el Gobierno. Se elimina el concepto de interdicción y erradicación, se prohíbe el uso de agentes biológicos y químicos en los procesos de reducción voluntaria de hoja de coca.

    Se impone una política internacional, para que se financie el PIDYS (Plan integral de desarrollo y sustitución) como parte de la responsabilidad compartida y que en los foros y convenciones, se defienda el uso tradicional de la hoja de coca.

    Este es el dique de contención contra el Plan Trienal y la militarización de las zonas productoras de hoja de coca.

    Sin embargo, la lucha fue permanente, pues el gobierno trató de aplicar y en algunos casos lo consiguió, la estrategia de los Estados Unidos.

    Entre el 11 y el 13 de Enero de 1988, se realiza el Primer Encuentro Nacional de Productores de hoja de coca, en la sede de la Federación del Trópico de Cochabamba, que diseña las acciones organizadas, para la lucha.

    Ante el incumplimiento de la simultaneidad del desarrollo, el Encuentro resuelve que no se arranque ni una sola planta de coca más, se proclama a la misma como Patrimonio Nacional, se respalda el Pliego de la COB; luego se elabora un Plan de Desarrollo Integral y un anteproyecto de Ley General de la coca, separada de la ley de lucha contra el narcotráfico.

    El 30 de Abril de 1988, se inicia una Huelga de Hambre conjuntamente con la COB, demandando que el proyecto de la Ley sobre el narcotráfico que está discutiéndose en el Parlamento, tome en cuenta el contenido del Convenio de 1987 y las propuestas de los cocaleros. El 7 de mayo, la COB suspende la Huelga ante la llegada del Papa Jun Pablo II.

    Los cocaleros consiguen que se organice una Comisión Tripartita para consensuar el texto del proyecto de Ley, que contemple las definiciones de la hoja de coca como producto natural y de consumo tradicional, de manera completamente separada y en base a los convenios anteriores (9 de Mayo de 1988).

    Un masivo bloqueo de caminos iniciado el 6 de Junio, por los cocaleros, respalda ese trabajo que el gobierno quiere burlar.

    Paralelamente agentes de la DEA realizan experimentos con herboicidas defoliantes que a tiempo de destruir las plantas de coca, provocan daños irreparables en el ecosistema , no obstante que el convenio de 6 de Junio de 1987 prohíbe estas acciones, por lo que se agudizan las movilizaciones de protesta de los cocaleros.

    El 27 de junio de 1988, cuando los cocaleros, después de realizar un masivo Ampliado, reclaman a los funcionarios de DIRECO, por el uso de los defoliantes químicos en la localidad de Agrigento,, ingresando a las oficinas de esta institución que eran colindantes con el cuartel de UMOPAR en Villa Tunari, se produce una represión con gases y con balas, dejando un saldo de 8 muertos, 7 desaparecidos y decenas de heridos. Asimismo se toma presos a hombres y mujeres. En todas estas acciones intervienen miembros de la DEA de EEUU.

    El mismo día y utilizando helicóptero de guerra, se ataca Ivirgarzama, Shinahota, Chimoré, Puerto Aurora y otras localidades provocando decenas de heridos y apresando a muchos cocaleros.

    Se obliga al gobierno a retomar el diálogo.

    La Comisión Tripartita entre los cocaleros, el gobierno y el parlamento, logra consensuar un texto único para la nueva ley de lucha contra el narcotráfico, separando en dos cuerpos distintos el régimen de la coca, en el ámbito de la producción y otro el de la interdicción al narcotráfico, en el ámbito de la represión.

    Sin embargo, se aprueba la ley 1008, que contra lo convenido reúne en un solo cuerpo los dos regímenes, sometiendo a la producción, circulación y comercialización de la hoja de coca a la fiscalización por parte de los órganos de represión al narcotráfico.

    En esta ley ingresaron algunos planteamientos que la lucha cocalera impusiera: la coca no es cocaína, es un producto vegetal que tiene usos y consumo tradicional, por lo que existe la coca necesaria para tales fines y para la industrialización.

    También, como un freno a las pretensiones erradicadoras, ingresó el concepto de la reducción voluntaria, simultánea al desarrollo y a su financiamiento adecuado. Pero los enemigos de la coca, impusieron la clasificación de zonas y volúmenes que fueron el instrumento con el que aplicaron la política de violencia.

    Los cocaleros en rechazo a la ley 1008, aprobada por presiones del gobierno de Estados Unidos que sometió al Parlamento a sus planes y en una noche cambió el texto que se había trabajado durante mucho tiempo en la Comisión Tripartita.

    Está en ejecución el Plan Benett, que considera el narcotráfico como un asunto de seguridad interna de los Estados Unidos, que podría , por eso, intervenir en cualquier parte del mundo. Así se justifica el ataque a las zonas cocaleras.

    Nancy Reagan, esposa del Presidente de EEUU, había dicho: “es más fácil concentrarse en los campos de coca cultivados por 300.000 campesinos (…) que encerrar al traficante que puede encontrarse en las esquinas de las calles de nuestras ciudades”.

    Lee Brown responsable de la lucha antidrogas de EEUU, definiría el asunto de una manera muy sencilla “”la guerra no debe ser contra la colmena, no contra las abejas”. Las abejas son los transportadores de droga a los mercados de EEUU, o sea los narcotraficantes, la colmena son los territorios en los que se cultiva la hoja de coca.

    De esta manera el teatro de operaciones de la guerra falsa fueron las zonas cocaleras y los enemigos los cocaleros.

    El Gobierno de Paz Estensoro introdujo la reconversión agrícola y las zonas excedentarias y las ilegales para la producción de hoja de coca, contra las que arremetió ferozmente; el gobierno de Jaime Paz, planteó coca-por desarrollo y los que se sometieron a ella quedaron sin coca y sin desarrollo; Sánchez de Losada planteó la estrategia coca cero, Bánzer el Plan Dignidad identificando ésta con la indignidad de erradicar completamente la hoja de coca.

    Ya no se aplicó las masacres, es decir la matanza masiva de cocaleros, sino una acción selectiva y de goteo que cobró más muertos y heridos que algunas masacres en estos veinte años de resistencia.

    Los cocaleros nunca dejaron de combatir y se convirtieron en los abanderados de la lucha por la soberanía nacional.

    Como las relaciones internacionales de estos gobiernos estaban “narcotizadas” es decir condicionadas al tema del narcotráfico y, para el caso de Bolivia, a la erradicación de la hoja de coca, el enfrentamiento a la oligarquía, al neoliberalismo, también pasa por la movilización de los cocaleros.

    CAPITULO III

    CONSTRUYENDO LA NUEVA HISTORIA DEL PAÍS, LA PATRIA DE TODOS

    La Central Obrera Boliviana, debilitada por la relocalización (léase masacre blanca) de los mineros, recobra su fuerza con el ímpetu organizado y masivo de las movilizaciones cocaleras. Una nueva correlación de fuerzas se estaba gestando.

    Los Productores de Hoja de Coca realizan en este tiempo 8 Encuentros Nacionales, que les permiten afinar su estrategia y su organización. Se unifica el mando: en Cochabamba surge el Comité de Coordinación de las 6 Federaciones, que empezará a proyectar el liderazgo del hermano Evo Morales AIMA.

    En Los Yungas de La Paz, se organiza la Asociación Departamental de Productores de Hoja de Coca, que adquiere y administra su propio Mercado legal y surge también COFECAY (Coordinadora de las Federaciones de los Yungas). En esta lucha organizada, se construye el instrumento político que permite transitar de la lucha sindical de resistencia, a la lucha política por conquistar el poder.

    Los cocaleros realizaron varias marchas, algunas reprimidas y dispersadas en el camino. Pero desde los Yungas, desde el Trópico, burlando a las fuerzas de represión, se produce el más grande acontecimiento que cambiará el rostro de las luchas sociales.

    Los cocaleros llegan a La Paz por millares y son recibidos cariñosamente por el pueblo que reconoce en estas acciones la lucha por la soberanía.

    El país empieza a verse de otra dimensión.

    La represión ya no puede evitar estas manifestaciones. El chantaje de cada año por la “Certificación” de Bolivia por el Congreso de Estados Unidos, deja de ser pretexto para la erradicación de hoja de coca.

    La gran marcha de las mujeres cocaleras “Por la vida y la soberanía nacional”, que arriba a la sede de Gobierno el 17 de Enero de 1996 , después de un mes de recorrer montañas y ríos, de pasar todas las privaciones y sufrimientos, burlando la persecución y represión gubernamental, termina por sellar el camino de la transformación del país, por la consolidación de su identidad, en el marco de las transformaciones, del cambio en democracia, a la que el poder de las viejas oligarquías ya no puede detener. Se está construyendo la historia, con nuestras manos.

    No es casual que quien acaudillara aquella marcha esté ahora presidiendo la Asamblea Constituyente y quien desde las bases organizara pacientemente la lucha de los cocaleros, ahora sea el Presidente Constitucional de la República, el único que, desde la fundación, alcanzó la mayoría absoluta de votos en las urnas para no tener que negociar en el Parlamento, como lo hicieron todos los que le antecedieron, desde 1925.

    Es que la lucha por la dignidad, por la vida, por la soberanía, por la identidad, que nació en la defensa de nuestra hoja de coca, se convirtió en el motor de la lucha de todo el pueblo.

    Esa es la fuerza de esta hoja sagrada. Además de darnos la vida, nos ha dado los mecanismos para hacer algo que nadie imaginaba ni siquiera soñaba: conquistar nuestro derecho a construir un Estado que nos exprese a todos los bolivianos, sin exclusiones, sin discriminaciones, defendiendo nuestra patria, nuestros recursos naturales, nuestra libertad y nuestros derechos.

    Estas razones sociopolíticas ya justifican que la hoja de coca ingrese a la Constitución Política del Estado con derecho propio. Pero apuntaremos otros elementos científicos y jurídicos que hacen coherente esta incorporación.

    CAPITULO IV

    VALOR CULTURAL, PATRIMONIO DE LA BIODIVERSIDAD Y ARTICULADOR ECONÓMICO SOCIAL DE LA HOJA DE COCA

    Hay evidencias de que 4.000 años antes de nuestra era, fue conocida la hoja de coca en esta región del subandino.

    La Arqueología, aplicando métodos de datación científicamente confiables, ha detectado en objetos cerámicos ceremoniales y productivos, indicios de utilización diversa de la hoja de coca.

    Veamos algunas de ellas:

    En la Cultura Valdivia (IV fase) del Ecuador, se ha detectado coca en chullpas y ceramios que datan de alrededor de 2.500 años antes de nuestra era; En Ancón (Perú) han sido descubiertas hojas de coca que tienen una antigüedad aproximada de 1900 años a.n.e.; en Tiwanaku en chullpas y ceramios se ha encontrado coca con una antigüedad de entre 1500 a 1200 años a.n.e.; Monolito el “coquero”, Tablón (Colombia) con una antigüedad aproximada de 1000 años a.n.e.; En Tairones, (Colombia) ceramios con una antigüedad aproximada de 1000 años a.n.e. ; En Nazca Moche(Perú), restos de coca, chullpas, ceramios con una antigüedad aproximada de 600 años a.n.e.
    Hay numerosos restos en la región, que no mencionamos para no hacer demasiado pesada la exposición.

    Pero esos datos resultarían muestras estáticas de un museo.

    La vinculación de la hoja de coca con la vida cotidiana, en la región subandina, muestra que ella es parte de la cosmovisión de estos pueblos. Su utilización y consumo está vinculado a los mitos, creencias, rituales, medicina y su condición de oráculo para leer el destino y orientar las actividades productivas, sociales y políticas.

    La Alta Cultura del Tiwanaku, máxima expresión de la evolución en este continente junto a la Maya, la usaba como articuladora económica y social del manejo simultáneo de todos los pisos ecológicos, de la ecosimbiosis y del control vertical, horizontal y transversal de cuencas. No es extraño, que todavía hoy en la región de los Yungas de La Paz y Cochabamba, se utilice los sistemas de las Takanas, Terrazucas, para cultivar coca en las laderas de las montañas subtropicales.

    Está comprobada la circulación de la coca en todo el territorio de influencia del Tiwanaku.

    Los Aymaras y Lupakas, poseían cocales en Chicaloma; los Pacajes, Pukinas, Urus, eran parte de los circuitos que vinculaban a los ayllus desde el trópico, pasando por los valles, el altiplano, las montañas, hasta la costa, intercambiando productos de los diferentes ecosistemas, teniendo como referente de valor la hoja de coca.

    En el Trópico de Cochabamba, los Yungas de Vandiola en las actuales provincias de Carrasco y Tiraque , en Totora y Pocona, abastecían a los ayullus de las zonas intercordilleranas y los valles mesotérmicos.

    El inkario, además de los usos mencionados, se utilizaba la hoja de coca para fines polïticos. Los tributos al Inka y los regalos de éste a los Mallkus y amautas, en el marco de la reciprocidad extracomunitaria se realizaban en coca y la cantidad y calidad de ella distribuida , era también medida de la respetabilidad del señor.

    En el Tawantinsuyu, los Yungas de La Paz y Pocona, así como Paucartambo en el Cusco fueron los más importantes centros de producción de hoja de coca.

    La Colonia, después de un primer momento de abominación de la hoja de coca por vinculársela a prácticas demoníacas y a la rebeldía de los originarios, se estimuló su producción y hasta hubo encomiendas exclusivas para la producción de la misma, porque eso permitía mantener a los mitayos y a los yanakonas como fuerza productiva, pese a las condiciones subhumanas de vida a las que se los sometía.

    La producción de hoja de coca, fue el segundo rubro económico de la Colonia, después de la extracción de plata.
    Si la historia de la República se suele identificar con la extracción-exportación de recursos naturales no renovables (la era de la plata, la era del estaño, la era del petróleo, la era del gas) y eventualmente por la extracción y explotación de recursos naturales renovables (castaña, goma).

    Siendo la monoproducción el sistema, siendo excluyentes unos de otros períodos, en todos ellos, la hoja de coca es esencial. Para extraer el mineral, para cultivar las tierras, para realizar toda clase de faenas, se requiere hoja de coca.

    La propia guerra federal que culminó entre otras cosas con el cambio de la sede de gobierno, tiene que ver con la crisis de la plata y de las haciendas semifeudales, que produjo la derrota política y militar de la oligarquía conservadora.

    La nueva clase, la de los comerciantes e industriales, estaba sustentada por la Sociedad de Propietarios de los Yungas, que compraba acciones de bancos, de ferrocarriles, construía caminos para el comercio, etc., imponía a los ministros y a varios Presidentes de la República, pero el origen de su poder económico era la producción y comercialización de la hoja de coca.

    La hoja de coca se convirtió entonces en el orgullo de la nueva oligarquía que incluso le confirió, por decreto, la calidad de producto de primera necesidad.
    La hoja de coca, era articuladora de la economía y también del poder político.

    Al pasar las haciendas cocaleras a manos de los campesinos e indígenas, como consecuencia de la Reforma Agraria de 1953, la coca no dejó de cumplir su papel en el proceso productivo.

    La COMIBOL, podía tener problemas de abastecimiento de insumos para la explotación minera, incluso escasez de alimentos en las Pulperías, pero no podía darse el lujo de disminuir la provisión de hoja de coca, porque ello determinaba una baja inmediata de la productividad y la minería, hasta la década de los ochenta del siglo pasado fue el sustento de la economía nacional.

    Los grandes edificios, las grandes fortunas, acumuladas por los nuevos ricos que configuraron una nueva oligarquía subsidiaria, tienen su origen en la transferencia de recursos del Estado a sus cuentas privadas, pero en el fondo, quien sostenía la productividad, sean altos o bajos los precios de los minerales era la coca.

    El neoliberalismo, utilizó como colchón para hacer soportable el peso de su política terciarizadora, destructora del aparato industrial y minero, la economía estable (siempre lo fue, aún antes de la aparición del narcotráfico, como se ha visto) de la coca y para mantener la paridad de la moneda con el dólar, como parte esencial del control antiinflacionario, usó las divisas provenientes del narcotráfico, mediante el bolsín del Banco central que siempre tenía dólares para subastarlos diariamente, mientras nuestras exportaciones formales eran inferiores a nuestras importaciones, lo que hacía imposible acumular una reserva formal de divisas.

    La producción de hoja de coca también palió la política de disminución del gasto público y del consumo en general, mediante despidos masivos no sólo en el sector público, sino en el privado, mediante la libre contratación y el cierre de industrias, provocando una migración forzada hacia las zonas cocaleras, encubriendo así la abrupta disminución de los empleos, que de otra manera habría provocado la agudización de la lucha de los hambrientos y desocupados contra el gobierno.

    Y en la nueva era, la política de concertación está permitiendo generar condiciones de desarrollo integral en las zonas productoras de hoja de coca, con el aporte de los productores y de políticas de cooperación vinculadas a la reducción voluntaria de hoja de coca, pero también a la inversión social de los excedentes producidos por su consumo y comercialización.

    Por primera vez, son los propios productores, mediante sus organizaciones naturales que organizan la racionalización de la producción de hoja de coca, definiendo áreas de no expansión de cultivos, concertando con su gobierno estas políticas y sin interdicción, sin muertes ni represión.

    La consigna presidencial de cocaína y narcotráfico cero y revalorización de la hoja de coca, se convierten en el paradigma de una política soberana y seria en esta materia.

    En términos de la biodiversidad, la hoja de coca es una especie vegetal única vinculada a los ecosistemas del subandino.

    No es como algunos sostienen una producción de enclave o generador del monocultivo. Comparte con otras especies vegetales y animales, así como con los seres humanos un sistema de equilibrio interno, que hace sostenible la biodiversidad.

    Pero se trata de una riqueza genética extraordinaria.

    No hay otra planta en el mundo que contenga 14 alcaloides, de los que se puede producir fármacos imprescindibles para preservar la vida humana.

    Su contenido de nutrientes, aunque algunos no sean directamente biodisponibles, constituyen un potencial para fabricar nutrientes de alto valor, como lo demuestra un estudio del Instituto de Química de Alimentos de la Facultad de Ciencias Puras de la UMSA, que habiendo aislado las proteínas contenidas en la hoja de coca, las mismas que sueltas no serían superiores a las de la quinua, por ejemplo, combinadas con otras pueden convertirse en poderosos nutrientes, superiores a las proteínas corrientes.
    O la utilización de la egonina como catalizador metabólico que transforma los hidratos de carbono en glucosa, o el tratamiento de la fármaco dependencia que iniciara el Dr. Ronald Siegel, autoridad científica estadounidense que consiguió un récord no superado de rehabilitación de drogadictos y que es autor de la siguiente frase:

    “científicamente se ha comprobado que el tabaco, el alcohol, las drogas como la heroína o la cocaína, provocan millones de muertes directa o indirectamente, pero nadie ha comprobado que la hoja de coca provocara una sola muerte pos su consumo” . En cambio como se ha visto los enemigos de la coca han provocado muchas muertes para “proteger” la salud de la humanidad.

    Existen numerosos estudios científicos de que la erythroxilum coca, si no es sometida a procesos químicos que la degradan usando precursores tóxicos, para fabricar cocaína, tiene usos beneficiosos para la humanidad.

    El Instituto boliviano de Biología de la Altura, juntamente con la ORSTOM francesa, ha publicado en 1997 un libro de alto nivel científico titulado: “Usos de la Hoja de Coca y Salud Pública”, que contiene estudios de científicos extranjeros de amplio prestigio internacional y de profesionales bolivianos, que demuestran la calidad de la hoja de coca, como fuente de productos de gran utilidad para la salud y la nutrición.

    Universidades como Harvard, han propiciado estudios sobre la hoja de coca que demuestran lo afirmado anteriormente.

    Hay una bibliografía selecta y muy altamente apreciada por los círculos científicos mundiales, que demuestra la amplia gama de potencialidades que tiene la hoja de coca.

    Su prohibición o criminalización es como lo dijera también el profesor Ronald Siegel: “un asunto político”

    Por todo lo expuesto, la hoja de coca es parte inseparable de la biodiversidad de nuestra región planetaria, específicamente de nuestro país, es un recurso natural renovable, articulador cultural económico, social y político.

    CAPITULO V

    LAS CONVENICIONES INTERNACIONALES PENALIZAN EL USO INDEBIDO DE ESTUPEFACIENTES Y PSICOTRÓPICOS, NO LA PRODUCCIÓN PARA USOS LÍCITOS.

    Los tratados, Convenios, Convenciones, internacionales, una vez que son ratificados por el Congreso adquieren carácter de ley, de manera que deben cumplir con los requisitos técnicos y legales que una norma de esta naturaleza debe tener.

    En primer lugar, toda ley tiene por objeto tutelar un bien jurídico específico, que debe ser explícito, concreto e inconfundible. Toda regulación subsidiaria y dependiente que no se oriente por este objetivo es inaplicable y es pasible de anulación y/o modificación.

    En este sentido, la Convención Única de Naciones Unidas de 1961, define como bien jurídico protegido “la salud física y moral de la humanidad”. De ello se desprende que es ilícita toda acción que provoque un daño evidente, comprobado y definitivo a la salud física y moral de los seres humanos.

    No existe evidencia comprobada, de que la hoja de coca provoque esos daños. La sola mención a presuntos efectos que podrían generar desórdenes biofisiológicos, no constituye prueba de que un vegetal pueda ser catalogado como causante de daños al bien jurídico tutelado por la norma. Ese es el caso de la hoja de coca.

    En segundo lugar, la Convención de 1961 ni ninguna otra tipifica la hoja de coca y su cultivo y consumo, por sí mismas, como ilícito, luego ni normativa ni doctrinalmente está admitido como tipo penal. Y la tipificación es requisito imprescindible para la existencia del delito.

    La propia Convención así lo establece, cuando deja a la decisión de las partes “prohibir el cultivo” siempre que a su juicio esta “resulte la medida más adecuada para proteger la salud pública”.

    Y si la hoja de coca no afecta por sí misma la salud pública, no existe razón para prohibir su cultivo.

    El propio nombre de la Convención nos muestra que su objetivo es controlar el uso indebido de estupefacientes, no su prohibición.

    En efecto, sostiene que los estupefacientes son “indispensables para mitigar el dolor” y considera que “deben adoptarse las medidas necesarias para garantizar la disponibilidad de estupefacientes con tal fin”

    Sin embargo, el uso indebido de estupefacientes, puede provocar “la toxicomanía /que/constituye un mal grave para el individuo y entraña peligro social y económico para la humanidad”

    “Prevenir y combatir ese mal” y luchando“contra el uso indebido de estupefacientes se hace necesaria una acción concertada y universal” por lo que la ONU asume competencia para “fiscalización internacional”

    Pero ¿por qué se involucra a la coca en esta problemática?.

    Por que la lista 1 de estupefacientes consigna la hoja de coca, junto a la morfina, heroína, opio, cocaína.

    Por su parte, la Convención de Viena 1988 contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas rrealiza la siguiente tipificación del delito:

    “TRÁFICO ILÍCITO”

    Y define su objetivo:

    “Eliminar las causas profundas del uso indebido”
    mediante:

    La “cooperación internacional “ para combatir el tráfico ilícito.
    “Evitar el cultivo ilícito” “erradicar”, pero teniendo en cuenta los “usos tradicionales lícitos”

    Para ello aprueba un “plan amplio multidisciplinario” con cuatro componentes:

    a) prevención y reducción de la demanda;
    b) control de la oferta;
    c) eliminación del tráfico ilícito;
    d) tratamiento y rehabilitación.

    De esta manera, las Naciones Unidas establecen normas de control para la producción, fabricación y comercialización de estupefacientes.

    Si se cumple esas normas se puede fabricar, comercializar y consumir estupefacientes.

    ¿Entonces cómo seguir considerando que la hoja de coca está prohibida por las Naciones Unidas?

    Por su parte la Convención de Viena de 1988 admite el uso ancestral y cultural de la hoja de coca, en Bolivia.

    Asimismo, el Convenio 169 de la OIT, protege los derechos de los pueblos originarios para conservar sus valores, tradiciones, costumbres, prácticas sociales, religiosas, espirituales. En Bolivia la hoja de coca es utilizada en el contexto de sus tradiciones y costumbres, por lo tanto su uso no sólo está permitido, sino protegido por las Naciones Unidas, mediante la OIT.

    Por estas razones jurídicas irrebatibles, no existe ninguna prohibición para el cultivo, uso e industrialización de la hoja de coca, siempre que se observen las disposiciones que establecen las Naciones Unidas para evitar su uso indebido.

    Es tiempo de que en la refundación de nuestra República, enarbolemos en alto la dignidad de nuestro pueblo.

    Se trata de reconocer nuestros valores y eliminar ese complejo de culpa que la guerra psicológica nos ha introyectado, para preservar otro tipo de intereses totalmente alejados de la protección de la salud física y moral de la humanidad.

    Somos capaces de evitar el mal uso no solamente de la hoja de coca, sino de todos nuestros recursos naturales.

    ¿Acaso no está matando al planeta el mal uso de los combustibles fósiles que las grandes potencias, realizan, con nuestra materia prima hidrocarburífera? Y eso no convierte al gas natural y al petróleo bolivianos en veneno para la humanidad. Es su mal uso por quienes se resisten a firmar el Protocolo de Kioto de preservación de medio ambiente mundial.
    ¿Acaso quienes fabrican armas mortíferas que podrían destruir todo el planeta, debieran ser “desertificadas” y obligadas a erradicarlas, si son capaces de establecer los controles que aseguren que no han de tener mal uso?

    Y esos potenciales peligros apocalípticos no tienen nada que ver con la cultura, con la tradición, con la ciencia, con los valores de ningún pueblo de nuestro planeta.

    Por eso es que reivindicar los valores en términos culturales, de biodiversidad, de articulación económica, social y política de la hoja de coca es un derecho que tiene este pueblo que renacerá con rostro propio en la Nueva Constitución Política del Estado que pondrá de pie lo que estaba patas arriba, que eliminará las exclusiones, las discriminaciones, que nos hará respetuosos de la diversidad étnica, social, regional y religiosa.

    Por eso es que , vuestra Comisión de Hoja de Coca, propone, por unanimidad (quizá caso único), el siguiente texto para ser insertado en la Nueva Constitución Política del Estado:

    “El Estado reconoce a la coca (ERITHROXILUM COCA) originaria y ancestral, como patrimonio cultural, recurso natural renovable de la biodiversidad de Bolivia como factor de cohesión social. La revalorización, producción, comercialización e industrialización se regirá mediante Ley”

    De esta manera haremos justicia con nuestra historia, con nuestra biodiversidad, con nuestra identidad, con la historia que ahora las construiremos todos, con nuestras manos, con nuestro sacrificio, con nuestro orgullo nacional, con nuestra convicción de cambio en democracia, para vivir bien, para la felicidad de nuestros hijos, de los hijos de nuestros hijos, Para la vida.

    CAPITULO VI
    PROYECTOS FALIDOS DE “SUSTITUCION” Y DESARROLLO ALTERNATIVO

    Son muchas las experiencias fallidas, las mismas que se aplicaron tanto en el Trópico de Cochabamba como en los Yungas de La Paz, con el objetivo de sustituir los cultivos de la hoja de coca, por otro tipo de productos igual o mas rentables que esta maravillosa hoja de coca, teóricamente los “expertos” de los gobiernos de turno demostraban en papeles esta afirmación.

    Existen parcelas que soportaron hasta ocho (8) cultivos “sustitutivos” hasta que quedaron completamente esterilizadas y erosionadas, como consecuencia de esa pertinaz aplicación de ese principio de sustituir los cultivos de hoja de coca por otros productos.

    Ocurre que el objetivo de los gobernantes de turno por mandato extranjero, era erradicar la hoja de coca y aplicar presuntas sustituciones, hasta consolidar la extinción de las plantaciones del cultivo de la hoja de coca.

    Ocurre que algunos productores decidieron someterse a estos programas, pero la verdad es que la mayoría por no decir casi todas estas personas, quedaron sin coca y son desarrollo, pero además sin tierra, convirtiéndose en deudores morosos de estos proyectos implantados.

    Solo con algunos ejemplos podemos demostrar que los gobernantes de turno junto a los funcionarios y directores de los programas, jamás tuvieron un empeño serio por generar un cambio productivo, sino por el contrario, sólo el de enmascarar la erradicación de los cultivos de la hoja de coca.

    A, partir de la promulgación de la Ley 1008, bajo presión de los productores de coca denominados también cocaleros, se impuso la elaboración de un plan maestro que tomará en cuenta las condiciones ecosistémicas, sociales y económicas en el marco de la sustitución voluntaria y simultanea al desarrollo.

    De esta manera es como surgió el Plan Integral de Desarrollo y Sustitución PIDYS, que tampoco cumplió con ese objetivo consensuado con los productores de coca, sino que continuo con la misma lógica de los anteriores proyectos dispersos.

    De esta manera la SUBDESALT y los Proyectos como el PDAR en Cochabamba, como ente centralizador de las políticas de desarrollo alternativo y AGROYUNGAS temporalmente en La Paz, aplicaron de manera dispersa esta política de enmascaramiento del “desarrollo alternativo”, convirtiendo al PIDYS, en un auxiliar de la interdicción programada por ellos.
    Las metas de la estrategia de lucha contra el narcotráfico, aprobada en la década de loa años 90 y la de los años 2002 – 2008, fijan como metas del “desarrollo alternativo” la erradicación de los cultivos de la hoja de coca.

    Este documento establece como metas; “prevenir la expansión de cultivos ilícitos y contribuir a su erradicación y la estrategia diseñada en el plan, explícitamente consiste en la articulación del desarrollo alternativo con la erradicación de cultivos de coca”.

    A confesión de parte, relevo de pruebas.

    CAPITULO VII

    PREINVERSION DESVINCULADA
    TOTALMENTE DE LA INVERSION PRODUCTIVA

    Loa gobiernos de turno inquilinos de palacio quemado, contrataron millonarias consultorías internacionales y nacionales para la elaboración de proyectos de prefactibilidad, factibilidad y diseño final, para la cual destinaron una gran, una parte importante de los financiamientos externos que básicamente provenían de dos fuentes: Naciones Unidas (vía UNDCP) y los Estados Unidos de Norte America (vía USAID).

    Constatándose en documentación existente en el actual Viceministerio de Coca y Desarrollo Integral, de algunos balances que la preinversión superaba el 50% de la inversión, es mas se encuentra la misma documentación con títulos o nombres cambiados tratándose del mismo trabajo.

    En los anaqueles y gavetas de la SUBDESALT, del PDAR, y del FONADAL, puede encontrase multitud de estos documentos, que se han convertido en un verdadero banco de datos, para la elaboración de cualquier proyecto, cambiando solo datos de ubicación geográfica y temporal, así como modificando montos para adaptarse a los “requerimientos y necesidades”.

    Todo eso dio origen o paso a una política de preinversión perversa por la que los funcionarios que aprobaban los planes para contratar las consultorías externas, elaboraban términos de referencia que podrían cubrirse con el “armado” de nuevos proyectos en baso a los que tenían como aprobados en sus anaqueles, compartiendo de esta manera los beneficios de estas nuevas consultarías para el llamado “desarrollo alternativo”.

    Si revisamos las listas de los consultores y de los funcionarios del “desarrollo alternativo”, puede observarse que en la realidad son los mismos, solo se alternan, para dar la apariencia de cambios en el manejo de este negocio que se convirtió, por eso en un verdadero botín político negociado en las “alianzas” políticas del pasado, en la que este Viceministerio de Desarrollo Alternativo era codiciado mas que el mismo Ministerio de Asuntos Campesinos.

    Los técnicos y asesores de los proyectos, se llevaron en sueldos y viáticos, en muchos casos y ocasiones un equivalente al 60% de los aportes de la comunidad internacional o de los créditos para el desarrollo alternativo.

    En una auditoría al proyecto AGROYUNGAS exigida por la movilización de productores de coca de la región de los Yungas Paceños, se constató que algunos técnicos Colombianos “expertos” en el cultivo y plantaciones de café, cobraban un sueldo mensual comprendido entre siete (7) y diez (10) mil dólares mensuales y una suma similar como viáticos, contaban con automóviles de lujo (BMW) “para visitar las zonas de intervención” del proyecto, que desconocían completamente, pues su residencia habitual era La ciudad de La Paz.

    El director del proyecto naturalmente si ingreso mensual duplicaba esos montos señalados de los técnicos, todo lo señalado fue con financiamiento del “desarrollo alternativo” todo esto ocurrió en los Yungas del Departamento de La Paz.

    Mientras que en el Trópico de Cochabamba, conocido Internacionalmente como la región del Chapare, donde se destino mas del 80% del financiamiento externo, la abundancia de consultores y de proyectos, también era en esa misma proporción.

    En la actualidad si bien la política de austeridad impuesta por el gobierno del hermano presidente don Evo Morales Ayma ha logrado que los funcionarios y técnicos nacionales se asimilen a los rangos de renumeración racionalizados, los técnicos y asesores extranjeros continúan ganando, en algunos casos diez veces mas que el mismo presidente de la Republica de Bolivia.

    CAPITULO VIII

    PROYECTOS INPRODUCTIVOS

    Solamente para demostrar con argumentos mas sólidos nuestra afirmación del capitulo anterior, en este capitulo demostraremos algunos de los proyectos improductivos.

    1.- El Proyecto AD/BOL/84/405.

    Con financiamiento del gobierno de Italia y la Comunidad Económica Europea, a través de UNFDAC (Naciones Unidas) y ejecutado por PNUD/OPS y SUBDESALT (Subsecretaria de Desarrollo Alternativo), tuvo un monto de “inversión” inicial de 21.817.023 dólares Norte Americanos, llegando a superar los 25 millones, con el aporte nacional de contraparte.

    Su acción estrella, fue la implantación del café caturra, con 2.500 hectáreas y viveros para 6 millones de plantas.

    El ecosistema de los Yungas del Departamento de La Paz, no es apto para esta variedad importada y el resultado es que habiendo costado sumas cuantiosas su implantación (sin ser menores los gastos de preinversión y “asesores”), nunca se pudo cosechar ni mucho menos exportar el denominado café “Caturra”. Las costosas plantaciones se agotaron desaparecieron y ahora lo único que queda del “Caturra” es el nombre de un Hotel en Caranavi que nada tenia que ver con el famoso proyecto.

    Los proyectos de cerdos, flores, manzanas, hortalizas, maracuyá, chirimoya, proyectos apícolas y piscícolas, quedaron en simples parcelas demostrativas sostenidas por los técnicos y expertos que cuando se fueron, se extinguieron, por ser antieconómicas.

    Sin embargo quienes se sometieron a estos proyectos, quedaron y se quedaron como deudores morosos de AGROYUNGAS, inclusive con su patrimonio social anotado y hasta embargado.

    2.- Proyecto AD/BOL/86/408.

    Con financiamiento del Gobierno Italiano a través de UNFDAC, para salud primaria consistente en 6.4 millones de Dólares Americanos.

    Con estos recursos de esta cooperación se construyo un hospital en Coroico Capital de la Provincia Nor Yungas del Departamento de La Paz, con un costo de diez veces mas o mayor que el que las comunidades campesinas lograron también con la cooperación de una ONGs Italiana (GVC) en la localidad de la Asunta Quinta Sección de la Provincia Sud Yungas del mismo Departamento de La Paz, con una capacidad casi similar, hacemos notar que la región de La Asunta se encuentra a mayor distancia que Coroico de la ciudad de La Paz y su costo fue menor.
    3.-Proyecto AD/BOL/88415.

    Se instalo la planta procesadora de leche en Ivirgarzama, la planta llamad MILKA, con financiamiento de 6.168.497 Dólares Americanos provenientes del Gobierno Sueco, además de algunas donaciones de la Iglesia Sueca GILEAD y otros financiamientos que duplicaron la suma asignada por el Gobierno Sueco.

    A través de UNFDAC se instalo la planta con una capacidad para procesar 50.000 litros de leche al día, cuando en todo el Trópico de Cochabamba no se llegaba a producir ni siquiera la centésima parte de esa cantidad de leche.

    Se incorporo otros financiamientos y una multitud de empresas ejecutoras ofrecieron vacas lecheras a la población, para palear esta falta de leche, pero jamás la planta llegó a funcionar con su punto de equilibrio.

    El Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria (IBTA) invirtió recursos y destino técnicos para “demostrar” que el Trópico de Cochabamba era apto para la ganadería lechera sin poder conseguir su objetivo trazado.

    Se dedicaron incluso a insuflar nitrógeno en los suelos, para conseguir forraje local, consiguiendo como máximo éxito que las pocas vacas que lograron adaptarse al ecosistema producían un promedio de 8 litros de leche diarios, es decir menos de la mitad del mínimo aceptable para tener rendimientos.

    La planta MILKA fue mantenida por UNFDAC, con subsidios para su funcionamiento y en su mejor momento llegó a procesar leche transportada desde Cochabamba y de Santa Cruz, ahora solo quedan escombros.

    La inversión para mantener una vaca lechera en el Trópico de Cochabamba era tan alta que hubiese resultado mas económico el contratar un hotel de cinco estrellas en cualquiera de las ciudades de Bolivia para la vaca lechera.

    4.- Proyecto AD/BOL/88/412.

    Con financiamiento un financiamiento de 15. Millones de Dólares provenientes del Gobierno de Italia, mas la contraparte Boliviana.

    Pretendían el desarrollo agroindustrial del Trópico, en la actualidad todavía queda como muestra algunas plantas deshidratadoras de yuca, de plátano, extracción de aceites esenciales de menta Japonesa, irrelevantes en el marco del desarrollo local, los mismos que nunca tuvieron un rendimiento esperado, como la que esperaban para la sustitución de los cultivos de coca a cambio de estos proyectos que nunca alcanzarán la rentabilidad esperada.

    5.- Proyecto Regional y Valles Altos.

    Proyecto de Desarrollo Regional del Chapare y Valles Altos, con subproyectos de reconversión agrícola y desarrollo regional del Chapare.

    Este proyecto contó con el financiamiento de los Estados Unidos de Norte America, vía USAID y con contraparte del Gobierno Boliviano, por 73 millones de Dólares Americanos, de esto no quedo prácticamente nada.

    6.- Proyecto AD/BOL/88/411.

    Este proyecto fue para financiar servicios integrados para el saneamiento rural, el financiamiento fue del Reino Unido, a través de UNFDAC, por 6.5 millones de Dólares Americanos, de todo esto quedo 24 estudios de agua potable sin ejecutar, mas 8 pozos de agua.

    7.- Proyecto De Saneamiento Rural en el Norte de Potosí.

    Este proyecto de saneamiento rural en el Norte de Potosí, fue destinado para evitar la migración campesina a las zonas cocaleras a causa de la pobreza, contó con el financiamiento de UNFDAC.

    El proyecto construyo letrinas muy cerca de las casas de los campesinos del lugar, el resultado es que fueron abandonadas las letrinas, las casas y hasta las parcelas o las tierras en que vivían, por que el resultado es que los campesinos migraban por que no tenían que comer, no por que les faltaba una letrina para expulsar los residuos de su digestión.

    Fue ese el enfoque que se le dio al denominado “Desarrollo Alternativo” el Gobierno de turno sus funcionarios, los técnicos de los proyectos y programas, manejaban tantos recursos económicos que no sabían como justificar sus gastos para de esta manera demostrar una ejecución, por lo que realizaron este tipo de inversiones y esta muestra solo es una parte de los que existe en los archivos de las instituciones señaladas y en el mismo actual Viceministerio de Coca y desarrollo Integral.

    CAPITULO IX

    ……………………………………………….

    Si se trata de hacer una auditoria de los proyectos de “desarrollo alternativo” la lista seria muy larga, en el capitulo anterior solo indicamos algunos para que sirvan como ejemplo de lo que significo la política de lucha contra el narcotráfico y la erradicación de los cultivos de coca, sustituyendo por otros productos.

    Sin embargo en orden a los productos alternativos a la coca que se introdujo sin éxito alguno mencionaremos a continuación en una larga lista.

    . Nuez de Nacadamia.
    . Palma Aceitera Africana.
    . Pimienta Negra.
    . Cardamomo.
    . Maracuyá.
    . Sericultura.
    . Cría de Tilapias.
    . Cría de Búfalos.
    . Flores Exóticas.
    . Canela.
    . Te.
    . Café Caturra.
    . Cerdos.
    . Ovejas de Trópico.
    . Paja Cedrón.
    . Vacas Lecheras.
    . Guanábano.
    . Palmito.
    . Vinagre.
    . Leguminosas.

    La estación experimental del Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria (IBTA), en el Trópico de Cochabamba, tenia por lo menos doscientas (200) variedades exóticas que nunca fueron utilizadas para producir, por no ser aptas para los ecosistemas de la región.

    Una de las razones para que se produzca esta dispersión, además de la que ya anotamos el “enmascaramiento” de la erradicación y de la corrupción, fue sin duda alguna la existencia de muchos operadores institucionales: CONALID, SUBDESAL, FONADAL, PDAR, UNFDAC, USAID, FAO, PREFECTURAS, ALCALDIAS, PRAEDAC, ARCO, ACDIVOCA, ETC., además de las ONGs diversas que operaban en las regiones productoras de coca, las expulsoras y las de riesgo como las conocían.

    La enseñanza que se debe recoger de todo esto es que se debe unificar la cadena institucional, técnica y de actores sociales, mediante la aplicación del Plan Nacional de Desarrollo Integral con Coca, al que deben adaptarse los proyectos y programas en curso y los futuros, bajo un mismo marco institucional: el MDRAyMA, a través de su brazo especifico el Viceministerio de Coca y Desarrollo Integral, al que deben articularse el FONADAL, DICOCA y otros sin perder su condición de Unidades Desconcentradas, así se evitará la duplicación y duplicidades en términos de personal y dispersión en términos técnicos financieros, a ello deben sumarse todas las instituciones como la Prefectura, los Municipios y los actores a través de sus organizaciones sociales como: COFECAY Y ADEPCOCA en los Yungas del Departamento de La Paz y las 6 Federaciones en el Trópico de Cochabamba.

    Autor Gabriel Carranza Polo Abogado y ex dirigente sindical de los productores de coca de los Yungas Paceños.

  3. Gabriel Carranza Polo comentó el 21 de Abril, 2009 a las 2:36 pm

    El tema de la coca es un tema siem`pre de actualidad facinante e interesante, espero seguir escribiendo algunos comentarios, proximamente vere la forma de hacerles llegar un libro sobre la coca que publique el 2000.

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