Educación y Convenio 169
El Convenio 169, de la OIT adoptado en Ginebra en 1989 en la 76º Reunión de la Conferencia General de la OIT fue concebido en virtud de diversas proposiciones, observaciones y consideraciones, hechas en su mayorÃa, en orden a atender las aspiraciones de fortalecimiento de la identidad, sus formas de vida y su desarrollo económico. Considera de igual forma que los pueblos indÃgenas y tribales no gozan en sus respectivos Estados de los mismos derechos humanos fundamentales en el mismo grado que el resto de la población. En Latinoamérica ha sido ratificado sucesivamente por 13 paÃses entre los cuales están México (1990), Perú(1994) y Guatemala (1996).
Un estudio sociodemográfico publicado por CELADE muestra que la población indÃgena precisamente en estos paÃses constituye más del 80% de la población considerada por debajo de la lÃnea de la pobreza. Diversas consideraciones indican que con o sin Convenio, las necesidades de estas minorÃas no han sido atendidas desde su origen con realismo y justicia. La población indÃgena en Guatemala y Perú supera el 40% y pese a haber ratificado el Convenio hace más de 10 años no se aprecian avances en la situación de discriminación, pobreza y exclusión social, términos dolorosos que acompañan al indÃgena desde el registro de su nacimiento, como un documento imborrable que portará junto a su documento de identificación.
En un intento de integración, los grupos indÃgenas se desplazan hacia las áreas urbanas, donde pasan a constituir grupos de extrema pobreza, habitando sectores marginales de la metrópolis. Sus cartas a jugar están lejos de las de un ganador, pues no ha alcanzado competencias académicas en beneficio de la integración social. La educación es un punto importante en el desarrollo de todo pueblo, pero los gobiernos no han establecido mecanismos orientados a fortalecer la incorporación de los indÃgenas al quehacer económico, condicionando la inevitable migración a la formación de precarios grupos suburbanos que apoyados en el origen cultural deben establecer sus propias redes de apoyo y asistencia. En Chile, el 80% de la población indÃgena vive en zonas urbanas.
El Convenio 169, en los ArtÃculos 26º al 31º aborda la Educación y los Medios de Comunicación, estableciendo, en resumen, que los programas educativos deben aplicarse en igualdad de condiciones, incorporando su historia y sus conocimientos ancestrales, reconociendo el derecho de los pueblos a crear sus propios medios educativos, con el deber de cada gobierno de facilitar recursos apropiados para estos fines. Sin embargo, los paÃses bajo este Convenio no poseen mejores tasas de alfabetismo, que Chile, por ejemplo, paÃs que no lo ha ratificado. Peor aún, el analfabetismo se concentra en las zonas habitadas por indÃgenas, siendo además, la población femenina la más perjudicada superando en varios puntos a la población de hombres analfabetos (Guatemala 20,9% hombres, 35,4% mujeres –analfabetos mayores de 15 años).
Del mismo modo, no es compatible el énfasis en contenidos educativos que abarquen su historia, cosmovisión y técnicas si los contenidos obligatorios que se entregan en las instituciones educacionales de la mayorÃa dominante no incorporan la valorización de esta historia que, en definitiva, conforma la raÃz común. Al privilegiar calidad o tipo de contenidos educativos tanto en uno como otro grupo, solo se fortalece la inequidad y la discriminación.
Fortalecer la etnicidad y las justas demandas de los pueblos indÃgenas no tiene relación con la ratificación del Convenio 169. Educar para aprender los unos de los otros, modificar los contenidos educativos de las escuelas incorporando ampliamente la historia de los pueblos originarios ya que en la actualidad los niños y niñas de Chile, por ejemplo, aprenden casi a modo de anécdota la ubicación geográfica de los pueblos indÃgenas y su encuentro con la cultura europea (dominantes y dominados). Frecuentemente se refieren a los grupos indÃgenas como “indios”. Errores e imprecisiones que constituyen una importante valla en el verdadero reconocimiento y en el fin de la discriminación.
En Chile, la Constitución PolÃtica asegura a todos la igualdad ante la Ley, sin persona o grupo privilegiado. También está la Ley Nº 19.253, el Programa OrÃgenes, los fondos estatales administrados por la Corporación Nacional de Desarrollo IndÃgena. Millones de letras que establecen prioridades, derechos y beneficios. Falta un verdadero compromiso y no se necesita más que buena voluntad de los involucrados: Estado, pueblos indÃgenas y el resto de la población, todos quienes comparten un mismo territorio.
Verónica Grunewald







julio cuevas g. comentó el 31 de Agosto, 2007 a las 1:14 pmCuando leo estos artÃculos que presentan una realidad ineludible de nuestros pueblos originarios, no hago más que preguntarme. Qué hacemos como sociedad, para de una vez por todas trabajemos por la total integración de estos pueblos,para que salgan de la ignorancia en que se encuentran y la total falta de oportunidades y programas que les ayude a tener un rol,claro y preponderante en nuestra sociedad.
Esto no sucede solo en Sud América, mi experiencia en Canadá, me hizo observar como las etnias esquimales, se sumÃan en la ignoracia y el alcoholismo, formando gettos en la ciudad de Montreal, por ejemplo, donde el hombre blanco, nosotros, y el gobierno de turno nada hacÃa, para insertarlos con oportunidades, no solo de trabajo,sino con programas que les permitieran salir de su ancestral ignorancia.
LES ESTOY HABLANDO DE UN PAIS ECONÓMICAMENTE DESARROLLADO.
Que puede quedar entonces para sociedades como la nuestra?
Yo me lleno de verguenza y ud.?

Licda. Avelina Monzon Orozco comentó el 25 de Julio, 2008 a las 1:43 pmLe saluda la Licda. Avelina Monzon Trabajadora Social, necesito informacion sobre el avances del convenio 169 en Guatemala, estoy inciando la elaboracion de mi tesis de Maestria en Descentralizacion Gestion y poder Local. el tema que tengo en proceso se denomina ” Incidencia del Convenio 169 en el proceso de Descentralizacion, politica de Salud Preventiva ONGs Quetzaltenango”,
espero recibir sugerencias de parte del lectir.
Gracias
Avelina Monzon