Ninguna mujer nace para puta, lanzamiento y reflexión
La presentación del Libro “Ninguna Mujer Nace para Puta”, será el martes 25 de marzo a las 18 horas en la Biblioteca de Santiago, ubicada en Matucana 151.

Corporación Participa, Corporación Innovación y Ciudadanía, y la Red Incide! con el apoyo de lavaca.org de Argentina y el auspicio de OXFAM y la Biblioteca de Santiago, invitan ampliamente a la presentación del Libro “Ninguna Mujer Nace para Puta”, el martes 25 de marzo a las 18 horas. en la Biblioteca de Santiago, ubicada en Matucana 151.
Puta no es tan solo una palabra y es lo que plantea este libro, donde puta es el límite de una construcción sostenida socialmente, entre todos y todas para resguardar lo que “debe” estar detrás de la frontera de lo intocable. En él se analizan desde la perspectiva de la puta toda la maquinaria política, ideológica y filosófica que la ignoró y sus por qué.
En el lanzamiento del libro realizado en Argentina el 2007, Sonia Sánchez, una de sus autoras, declaró en una plaza pública de Buenos Aires “En esta plaza yo he sido explotada. Acá el hambre me hizo prostituta. Este libro para mí es una dulce revancha. Esta es la toma de la palabra directa: por mí no van a hablar más los proxenetas ni los parásitos. Decimos basta, la prostitución no es un trabajo; es explotación sexual y es un gran negocio”. (lavaca.org) En su tercera edición, Ninguna Mujer Nace Para Puta, llega a Chile después de concurridas presentaciones en Argentina y Bolivia, donde la exposición del libro ha movilizado a mujeres en su proceso de autodeterminación y emancipación.
Durante los tres días siguientes al lanzamiento del libro, mujeres y hombres de diferente tipo de organizaciones y regiones de Chile profundizarán junto a Sonia Sánchez en las temáticas que el libro plantea en el taller “Todas Tenemos Cara de Puta”.
Karla Palma
Para solicitar información sobre el libro o confirmar su presencia, por favor llamar al +02-274-7413 o escribir a Eva Rodriguez, erodriguez@participa.cl







seba comentó el 1 de Mayo, 2008 a las 12:23 amParece interezante el libro, donde se podrá conseguir?

ANDREA comentó el 8 de Diciembre, 2008 a las 4:07 pmESMEJOR SIN CONDON

ANDREA comentó el 8 de Diciembre, 2008 a las 4:08 pmlas prostitutas son buenos los qe asen

denuncio antes y despues comentó el 4 de Octubre, 2010 a las 9:46 pm… y, ¿para que nace entonces, segun maria galindo y sonia sanchez? ademas y mas alla de que la palabra puta tiene un tono despectivo e insultante hay mujeres que practican la prostitucion por diversos motivos y algunas de esta personas son mucho mas integras que otras personas como maria galindo y sonia sanchez que creen que ninguna mujer nace para puta
dicho sea de paso esta es una actividad y realmente una profesion que cada mujer debiera conocer al dedillo y no solo por intuicion ya que es tan digna como cualquiera
por ultimo todo vale incluso el uso indebido de algunos terminos cuando se trata de sobrevivir vendiendo libros en vez de vender sexo que por ultimo es lo mismo y eso debieran saberlo maria galindo y sonia sanchez grandisimas y adoradas putas

denuncio antes y despues comentó el 4 de Octubre, 2010 a las 9:49 pmEl poliamor es un neologismo construido como discurso a principios de los noventas, pero el amar como una propuesta colectiva, consensuada, honesta, y libre de las ataduras sociales impuestas, es un constructo que ya se le había llamado amor libre.
El siglo XIX es una pauta importante para hablar de un movimiento social que busca cuestionar la monogamia como único modo de relacionarse amorosamente; hacer frente al matrimonio como contrato que no necesariamente tiene que ver con el amor, pero sí con la propiedad privada, la acumulación de mercancías y la opresión del cuerpo.
El amor libre es una rebelión contra las instituciones y sus leyes, esas que pretenden cooptar hasta el espíritu.
Las historias y las luchas son múltiples. Imposible no recordar los desafíos de Olimpia De Gouges, quien murió en manos de la guillotina de Robespierre exigiendo la abolición del matrimonio y su sustitución por un encuentro en paridad de derechos. Y qué decir de María Wollstonecraft, quien, por primera vez, llamó “privilegio” al poder que siempre habían ejercido los hombres sobre las mujeres como si fuera un mandato de la naturaleza, cuando hoy es claro que lo “natural” es en realidad fruto del aprendizaje social. Es decir, “La mujer no nace, se hace”, tal y como afirmó la poliamorosa Simone de Beauvoir; además también abogó por la abolición del matrimonio, considerándolo un instrumento que nos coloca a partir de los roles “madre y esposa” en la cuna de sometimientos en diversos niveles.
¿Podíamos las mujeres seguir permitiendo ser consideradas como “menores de edad” y que nuestro cuerpo fuese la mercancía al “mejor postor”? La petición era sencilla, sigue siendo sencilla: Que los derechos del ciudadano se extiendan a las ciudadanas; no humanos de segunda clase, sólo humanos. La respuesta patriarcal: encerrar el cuerpo, atarlo, construirlo desde la pasividad, la resignación.
La imposición heteropatriarcal ha querido negar la posibilidad libre de decidir cómo y con quién o quiénes inventar y recrear las lúdicas formas de conformarse en y con el otro, la otra, los otros; han situado al humano en el escollo de comprender que libertad, autonomía y colectividad también son ingredientes de la relación amorosa.
¿Quién signó que sólo es posible enamorarse de una persona? ¿Cuáles son los intereses de la monogamia? ¿Qué hay más allá del velo de las instituciones enarboladas como únicas posibles para el “amor”, tales como familia o matrimonio? ¿Conocemos desde dónde, cuándo y por qué se ama?
En el imaginario social del siglo XXI se comercia con el amor; se fetichiza y convierte en otro instrumento de alineación y reificación.
Pero hoy transgredimos la esfera de lo privado, y hablamos también del amor como un asunto público y por ende, político.
Trabajamos por la resignificación de nuestros vínculos eróticos y amorosos, aunque se coloque la etiqueta: “promiscuidad y libertinaje”. Hoy a una mujer empoderada y clara en la búsqueda de sus modos de amar, fluir, se le llama PUTA.
No somos Emma Goldman o Anais Nin, no me siento Wollstonecraft, ni Simone de Beauvoir; soy lesbiana Lourdes o María campesina, me llaman Lola o estudiante, Lupe o ama de casa, trabajadora domestica o transexual; ellas… nosotras, somos mujeres y poliamorosas, abiertas a la vida, locas y desafiantes, putas que recuperamos nuestro cuerpo y nuestro amor. No lo victimizamos ni le ponemos “moño rosa”, no es un paquete o regalo; somos nosotras, las nuevas brujas libres.
Por Diana Marina Neri Arriaga