Los alumnos-clientes

“Para mí es perjudicial que se haga tanta publicidad para una universidad. Creo que la imagen de Las Américas está muy desgastada, hay mucha propaganda, se están dando a conocer mucho por la infraestructura, pero no por los conocimientos de los estudiantes”, acusa un estudiante, quien al ingresar a esa casa de estudios tuvo la sensación de ser un “cliente”.
En Chile no existen cifras oficiales sobre publicidad. La única fuente es la empresa Megatime que efectúa estudios sobre inversión publicitaria en televisión, prensa escrita, cable y vía pública en Santiago, sobre la base de la revisión de los avisos que se publican. Los datos no abarcan internet, radios ni regiones.
De acuerdo a Megatime, entre 2001 y 2006 la publicidad de las universidades e institutos profesionales de la Región Metropolitana creció un 64%. En el mismo periodo la publicidad total medida por la empresa aumentó en un 54%. En esos 5 años la inversión publicitaria de las casas de estudio aumentó de 958.593 UF a 1.572.536 UF. Esto significa que en 2006 alcanzó más de $31 mil millones, en moneda a junio de 2008.
Con esa suma las universidades han llegado a los primeros lugares en ranking de avisadores, detrás de las grandes tiendas.
La mayor inversión publicitaria se concentra en la prensa escrita. Esto se explica porque, además de los avisos a páginas completas, editan una gran cantidad de folletos, suplementos e insertos con los que las universidades pretenden encantar a sus postulantes o alumnos-clientes. Los diarios recibieron, en 2006, $15 mil millones lo que representa un 50,5 % del total de la torta de los establecimientos de Santiago. La fuerza del duopolio (El Mercurio y La Tercera) es evidente: entre ambas empresas concentran más del 83% de la publicidad puesta por las Ues en diarios.
El tema de la publicidad en la elección de una universidad es un problema preocupante, sobre todo porque la gente con menos formación puede ser más sensible al impacto. El caso de los docentes mediáticos de la UNIACC es el más patente de esta situación: contratan por poco tiempo a docentes de prestigio y le sacan la foto a cada rato.
Los alumnos-clientes también acusan el golpe de la publicidad. Incluso confiesan que si no fuera por esos reiterados avisos tal vez ellos no estarían allí: “Cuando te matriculas te hacen firmar un contrato de servicios educacionales. Creo que si preguntas a toda la Universidad de Las Américas más de un 95% se siente cliente; no hay nadie que se sienta alumno de la Universidad. Cuando tu vas a reclamar por algún problema van con esta parada: ‘Yo soy cliente de la Universidad y, por ende, exijo que me satisfagan ésta, ésta, y ésta necesidad. Así he llegado a hablar con los jefes, pero aquí la palabra alumno no se ve mucho’”, explica otro “alumno-cliente”.
REPRODUCIENDO DESIGUALDAD
Por otra parte, el capital humano que se genera en universidades públicas o privadas resulta indiferente al Estado y tampoco importa mucho que el sistema universitario se inserte en un sistema educacional que reproduce desigualdad.
Los estudios superiores quedan entregados al mercado de la oferta de las empresas privadas y a la demanda de quienes quieren invertir en estudios para mejorar sus expectativas en el mercado laboral. Dentro de esa tendencia se pierde todo el interés público por la educación y se supone que ésta se autorregula de acuerdo a los intereses privados en juego. Esta perspectiva implica la abolición del derecho a la educación y la correspondiente obligación del Estado otorgarla. Si el gobierno escuchara a los alumnos y los profesores se evitarían situaciones como la vive este alumno-cliente de otra privada: “Si te atrasas en las cuotas te bloquean en la web y no te dejan ver las notas y si pasa más de un mes las letras van a cobranza judicial y no te dejan rendir las pruebas. Incluso en clases, cuando pasan lista, sacan de la sala a los morosos”.
Mauricio San Cristóbal







Marcelo SC comentó el 8 de Julio, 2008 a las 11:00 pmA propósito de esto, escribí en 2005:
http://masaenzcorrea.bitacoras.com/archivos/2005/11/06/un-nuevo-cliente-el-alumno

andres comentó el 9 de Julio, 2008 a las 12:21 amesto pasa porque las universidades privadas ven en la entrega de titulos un negocio, por todos los gastos que implica terminar los estudios, ya que la calidad academica que han adquirido estos clientes-alumnos es en muchas universidades privadas bajisimo, solo se preocupan de los ingresos monetarios y poco de la formacion profesional de excelencia

Mauricio San Cristóbal M. comentó el 9 de Julio, 2008 a las 12:32 amGracias Marcelo por tu comentario. No había leído tu reflexión en “Virtualidad Real” . Por cierto que se ajusta plenamente al espíritu del artículo; una de las facetas del mercado de las universidades en Chile…
Los alumnos-clientes…
“Para mí es perjudicial que se haga tanta publicidad para una universidad. Creo que la imagen de Las Américas está muy desgastada, hay mucha propaganda, se están dando a conocer mucho por la infraestructura, pero no por los conocimientos de los estudia…

Fernando comentó el 18 de Julio, 2008 a las 2:53 pmHace ya bastante tiempo, que las llamadas Universidades
Privadas, estan pidiendo de manera Urgente una fiscali-
zación,y reordenamiento de parte de la sociedad,a través
del Ministerio de Educación.,si primeramente considera-
mos el hecho que toda Universidad que se precie de tal
debe cumplir con tres pilares que son la Docencia, la
Investigación y la Extensión.,de ellas podemos manifes-
tar que sólo las Públicas, a pesar de todos los proble-
mas que tienen son las únicas que le están entregando a
la sociedad esos pilares.,de allí que, las Privadas
tienen una deuda moral y social con nuestro país y en
especial con los jóvenes que asisten a ellas.,además
algunas de estas Instituciones cobijan grupos con Ideo-
logías Políticas,Religiosas,Económicas,etc.,que van
erosionando la libertad de pensamiento, pluralismo y
diversidad que debe tener toda Institución de Educación
Superior, por lo mismo, en vez del libre conocimiento
hay una alienación hacia determinadas posturas, que de
no ser compartidas por el alumno o alumna, se le obliga
a dejar la carrera, ya que, la presión social que se le
aplica es sumamente fuerte. Por lo mismo, sólo el plu-
ralismo, la diversidad, tolerancia, respeto y democracia
pueden salvar a estas nuevas Univerisdades, pero de no
ser así, no podrán ser reconocidas por la sociedad como
un aporte al desarrollo del país.
Saludos.