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Nuevos referentes políticos y el escenario que les ofrece el binominal

Junto con criticar a Sebastián Piñera por no alinear a su pacto en pos de una de sus promesas de la campaña presidencial pasada – apoyar cambios al Sistema Binominal-, la Concertación ha visualizado sus esfuerzos en la oferta que le extendieron al Juntos Podemos para afrontar las próximas elecciones municipales. Para ambos conglomerados es ambiciosa la propuesta, ya que para el oficialismo significa buscar en los pactos extraparlamentarios los porcentajes necesarios de apoyo a los alcaldes que van a la reelección y sus nuevos candidatos; como también para los comunistas significa la oportunidad única para lograr aumentar los votos obtenidos en el último sufragio para sillones edilicios.

El acuerdo que consiste en llevar candidatos en forma conjunta en cincuenta comunas –todas en manos de la derecha- responde al rechazo de la derecha para introducir cambios al sistema binominal que permitiera la entrada de la izquierda extraparlamentaria y otros grupos políticos excluidos.

Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, señala que el acuerdo por omisión con la Concertación “persigue terminar con la exclusión, no sólo del PC, sino que del Juntos Podemos y cualquier colectividad política que por ser minoría esté al margen de los grupos de decisión”. Respecto a si acaso no teme que, como ha ocurrido en la víspera de elecciones anteriores, a última hora la Concertación deseche un acuerdo con el PC, Teillier señala que “a diferencia de antes, ahora la Democracia Cristiana, que siempre se opuso a un acuerdo con nosotros, se manifiesta a favor de alcanzarlo”.

Teillier aclara que aunque se concrete el pacto por omisión, el Juntos Podemos va a llevar sus candidatos en lista separada de la Concertación. Marilén Cabrera, presidenta del Partido Humanista, cuenta que “estamos tratando en conjunto con las organizaciones del Juntos Podemos de repotenciar la organización. No se trata de hacer un pacto con la Concertación, ya que no compartimos el modelo de país, sino que es un acuerdo por omisión que permita que nuestro pacto tenga mayor presencia en las municipalidades, como también es una oferta clara a la Concertación para quitarles la alcaldía a la derecha en algunas comunas”.

En el reciente Consejo General de los humanistas, se resolvió apoyar una lista única de la izquierda para las próximas elecciones municipales, además de que se aprovechó de levantar la candidatura de Tomás Hirsch como opción presidencial. Se apuesta por una alianza electoral con el Partido Comunista, la Izquierda Cristiana y todas aquellos partidos o agrupaciones del Juntos Podemos y del progresismo chileno. La resolución incluye la posibilidad de un acuerdo por omisión con la Concertación para la elección de alcaldes en un número acotado de comunas.

Cabrera explicó que “veremos qué es lo que hay, porque el panorama político hoy está muy desestabilizado, todo el mundo se pelea… Nosotros lo que queremos es conformar una lista conjunta, con la mayor cantidad de organizaciones políticas y sociales, que dé respuesta a los desafíos pendientes con la gente. Nuestro Consejo General nos ha facultado incluso para llegar a un acuerdo por omisión con la Concertación para las elecciones de Alcaldes y en un número acotado de comunas, si eso es favorable para avanzar en el proceso de convergencia”.

La jugada tiene en alerta a la Alianza, que incluso ha denominado este pacto como “una acción desesperada” del oficialismo. De acuerdo a los trascendidos de las sedes partidistas, este pacto con la izquierda le permitiría a la Concertación mantener a la gran mayoría de sus alcaldes, mientras que al PC le significaría el incremento de un 2 ó 3 por ciento de su votación general. Pero lo que más les preocupa, es la situación de seis de sus comunas, ya que de acuerdo a la elección municipal del 2004, los votos sumados que alcanzaron los candidatos de los pactos oficialistas y el Juntos Podemos superaban a los representantes de la derecha, lo que se traduciría en una fuerte arremetida en sus territorios.

En el Juntos Podemos comentan que ya están discutiendo la plantilla de candidatos y su plataforma. Si bien, sectores del Podemos, como el PC Acción Proletaria y el MIR, rechazan cualquier acuerdo con la coalición oficialista, además del PC y el PH, la Izquierda Cristiana y grupos como Generación 80 están por el acuerdo.

Cabrera añade que “lo importante es que la Concertación se ha hecho parte del tema de la exclusión. Para nosotros va más allá de lo electoral, se trata de terminar con otros tipos de exclusiones, por ello queremos aprovechar la voluntad de la coalición de gobierno para avanzar en esos grandes temas”.

COLORINES Y FLORISTAS

Pero la táctica de salir a buscar nuevos “socios partidistas” no sólo se limita al oficialismo, ya que la Alianza también ha “coqueteado” con los colorines ex DC y el nuevo referente Chile Primero, con el cual han abocado esfuerzos para levantar la candidatura de Jorge Schaulsohn para el sillón de Santiago Centro. Sin embargo, es claro para todos que este nuevo partido político también está dispuesto a acceder al Congreso Nacional por medio de su propia fuerza y eso sólo lo permitiría la derogación del sistema binominal.

Como los dos grandes bloques partidistas saben que el triunfo dependerá del respaldo de los grupos marginados, en la Alianza tienen certeza que si desean contar con el apoyo de los grupos liderados por Adolfo Zaldívar y Fernando Flores deberán entregarles algunos de sus propios cupos en las parlamentarias, situación muy similar que deberá vivir la Concertación con los comunistas.

Claro que los 4 senadores independientes ya han manifestado su apoyo a cambiar el sistema binominal. A la sede del PC ya se acercaron Flores y Schaulsohn, quienes anunciaron el apoyo de los 4 senadores díscolos a la reforma. Incluso, el senador Bianchi llamó personalmente a Teillier para manifestar su apoyo.

CANDIDATOS ALTERNATIVOS ¿EXISTEN ESPERANZAS?

La irrupción del pacto Juntos Podemos Más en las municipales del 2004 fue un éxito. Pese a no contar con el apoyo económico de las otras coaliciones ni la visibilidad de la prensa, el pacto logró un 9,17% en la elección de concejales, con un poco más de medio millón de votos. Tuvo también 4 alcaldes en La Ligua, Diego de Almagro, Canela y Til Til; sus concejales crecieron de 25 a 90. Para las elecciones parlamentarias y presidenciales su líder y candidato a la primera magistratura, Tomás Hirsch, logró un 5,4% de la votación. El pacto superó el 7% en los candidatos al Parlamento.

Claro que el ejemplo concreto que logró desbancar al sistema binominal fue la elección del candidato independiente y regionalista a la senatorial por Magallanes, Carlos Bianchi. Su voto se cotiza fuertemente tanto por la Alianza como por la Concertación, e incluso junto a los senadores Fernando Flores y Adolfo Zaldívar ha conformado un bloque alternativo y de difícil convicción.

Otro referente que ha saltado al tablero electoral es el partido mapuche Wallmapuwen. Aunque no son un partido legalizado, su lema principal es la autonomía de la zona mapuche, para lo cual pretenden llevar candidatos a alcalde y concejales en todas las comunas de la Araucanía y parte de la décima región. Sus propuestas distan de representaciones mapuches más tradicionales, como la que lidera Aucán Huilcamán, ya que reivindican al mapuche urbano y profesionales, a quienes dejaron sus tierras para insertarse en la ciudad.

Hasta la fecha Wallmapuwen no hará ningún tipo de alianza ni pacto político, pese al deseo de tener representatividad en su zona.

¿FIN AL BINOMINAL?

El argumento principal que esgrime la derecha para rechazar cambios al sistema es la preservación de la estabilidad política entre ambos bloques (oficialista y oposición) y que en estricto rigor, sólo es apoyado por la UDI. Pese al rechazo en la Cámara de la reforma al sistema binominal, en Renovación Nacional se muestran algo abiertos para introducir cambios.

Hasta el momento los intentos por transformar este sistema en un modelo más democrático y de mayor representatividad de las diversas tendencias políticas, han fracasado. Así ocurrió con la comisión levantada al principio del gobierno de Bachelet, liderada por el ex ministro de Aylwin, Edgardo Boeninger, que estudió las modificaciones al sistema, pero chocó con la cerrada defensa de la derecha.

Es por eso que hasta ahora nunca el apoyo y el voto de los excluidos había sido tan importante para los principales bloques, que buscan no sólo mantener sus sitiales de liderazgo sino también inyectar nuevos aires reformistas a sus listas.

Claudia Pedreros

Reglas del Ágora:
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6 comentarios para “Nuevos referentes políticos y el escenario que les ofrece el binominal”

  1. Salvador comentó el 10 de Julio, 2008 a las 4:07 pm

    Discrepo absolutamente de los planteamientos de este artículo por la sencilla razón que se está actuando en base a supuestos y no a realidades.

    Creo que el PC y el Juntos Podemos caen nuevamente en la trampita tendida por la Concertación ante la inminente posibilidad de perder municipios oficialistas en las siguientes elecciones.

    Con tener más alcaldes y/o más concejales de la izquierda extraparlamentaria no se rompe el Sistema Binominal en ningún caso y sólo permite una seudo inclusión de la Izquierda a nivel municipal pero sin ninguna connotación que involucre posibilidades de cambios al actual Orden y sólo se continua legitimando el actual sistema imperante.

    La determinación del Juntos Podemos, en especial el PC, de pactar con la Concertación sólo me hace pensar en una necesidad imperiosa de éstos por contar con recursos económicos para mantenerse vivos en la escena política más que cualquier otra cosa.

    Soy de los miles de chilenos que cree que es necesario castigar a la actual clase política privándolos de los recursos del Estado que reciben los candidatos por cada voto recibido ( UF 0,03 ) y lograr de paso deslegitimar el actual sistema político y modelo económico consagrado por una Constitución Política ilegítima en su génesis y resguardada por el actual duopolio político que ostenta el Poder.

    Si bien es cierto que para mantenerse en la política se requieren de recursos económicos, no es menos cierto que legitimar el actual orden para acceder a estos recursos se ve bastante inmoral, sobre todo cuando se ha criticado y se critica lo antidemocrática que es la Constitución que rige al país.

    Economicamente puede ser un muy mal negocio para la izquierda extraparlamentaria llamar a Votar Nulo o en Blanco a la cuidadanía con el objetivo de Deslegitimar el modelo y a la clase política imperante pero, ética y moralmente, es de una consecuencia absoluta.

    Creo que desaprovechar esta coyuntura, donde una gran parte de la sociedad está profundamente decepcionada de los políticos y de la forma como éstos han venido administrando el Estado en beneficio exclusivo si mismos como de los grandes grupos económicos, para presionar y obligar al gobierno a convocar a una Asamblea Constituyente que nos permita elaborar una Nueva Constitucion Política Democratica y que represente los intereses mayoritarios de toda el pueblo.

    Es ampliamente conocido, a través de los diversos sondeos de opinión, que más del 60% de los chilenos y chilenas no se sienten representados ni identificados con la actual clase política y donde oficialismo y oposición juntos no sobrepasan el 35% de adhesión ciudadana, creo que es lo que motivado a la Concertación a ofrecerle pactos al Juntos Podemos con tal de contar con los votos de la Izquierda para mantenerse en el Poder a nivel municipal bajo el supuesto de derrotar a la Derecha.

    Creo que estamos frente a la gran oportunidad para conseguir un multitudinario rechazo al actual sistema a través de los votos y con ello Abrir las Puertas para Democratizar nuestra nación.

  2. movimientosch

    movimientosch comentó el 10 de Julio, 2008 a las 11:07 pm

    que buena imagen… no al binomina. si a la unida.
    la unidad es el juntos podemos..

  3. Movimiento Surda comentó el 11 de Julio, 2008 a las 2:18 pm

    fraternalmente, discrepamos profundamente del pacto por omisión de la coalición Juntos Podemos…las razones, en esta reciente declaración de nuestro movimiento:

    Declaración del Movimiento Surda ante el escenario político actual

    Nunca más sin Nosotros, Nunca más con Ustedes…
    (A propósito de la mitad del mandato de Michelle Bachelet, el continuista cuarto gobierno de la Concertación)

    Hace algo más de dos años, un pedazo importante de la ciudadanía del país, y también muchas de las expresiones sociales y políticas alternativas al cerrado esquema de la clase gobernante, miramos con cercanía o “apoyo crítico” el programa que promovía una candidata que se declaraba progresista, no involucrada hasta entonces en las cúpulas gobernantes de la Concertación, que mostraba vocación en transformar algunos aspectos del extremista modelo neoliberal chileno, y que decía, en su discurso, promover un “gobierno ciudadano”, más participativo y cercano a las necesidades y demandas populares.

    Como muchas y muchos más, nunca esperamos demasiado del cuarto gobierno de una coalición que ha administrado y profundizado el modelo neoliberal más sólido y profundo de todo nuestro continente, pero sí existía una mínima expectativa de que este gobierno promovería una agenda de los temas irresueltos en dos décadas de gobiernos concertacionistas, y que tal cosa iba en consonancia con una presencia cada vez más permanente de movilizaciones sociales, y de nuevos referentes sociales y políticos que pudiesen romper el cerco político generado desde las elites.

    Y ya pasamos la mitad de su mandato: las expectativas de que este gobierno signifique un giro importante en las tan antipopulares políticas de la Concertación son cada vez menores. Una muy tímida reforma previsional, que fuera la punta de lanza de las propuestas redistributivas de la campaña bacheletista, y un nuevo marco legal para mantener la misma educación desigual y de mala calidad de siempre, ambos consensuados con la Alianza de derechas y sus aparatos ideológicos, dan muestra de ello. El potente movimiento estudiantil ha descubierto en carne propia la realidad oculta tras la promesa de un “gobierno ciudadano”: esta sigue siendo una democracia “con olor a lacrimógena”. La situación en la Araucanía, mientras tanto, nos relativiza la alegría por las recientes condenas judiciales a algunos de los criminales que realizaron sistemáticas violaciones a los más básicos derechos humanos durante la dictadura: éstas siguen siendo muy actuales, aunque quienes las ordenen, ejecuten, y oculten, no usen ya uniforme militar.

    Sin embargo, a pesar de que los poderosos muestran cohesión y firmeza ante la movilización social, ya es una realidad el que, tanto el gran empresariado como las elites políticas, tienden a dirigir su mirada hacia las muy visibles grietas del modelo, y hoy no muestran un consenso estable en torno a las salidas a mediano y largo plazo para un país cuya pujanza económica parece haberse agotado, y a lo más, manifiestan una ambigua unanimidad en torno a la “intocabilidad” del modelo capitalista neoliberal con que tanto se han enriquecido. Las bases fundamentales de su proyecto supuestamente no pueden ser discutidas, pero son tantas las emergencias sociales y económicas que parecen estar creciendo por todos lados, que por todos los flancos aparecen síntomas de un grave agotamiento del proyecto histórico instaurado hace treinta y tantos años. Las tasas de crecimiento económico caen progresivamente, las movilizaciones sociales de distinto tipo se hacen cada vez más frecuentes y politizadas, y los índices de una desigualdad social inaceptable siguen siendo de los mayores en el planeta. Una precarización general se hace cada vez más grande en la vida de chilenas y chilenos.

    A pasos del bicentenario de la República, se asoma una nueva cuestión social, y sus expresiones políticas y sociales avanzan de manera cada vez más visible, aunque a los poderosos le disguste la pérdida de la “gobernabilidad” con que contaban hasta hace unos pocos años. Las crecientes y brutales expresiones de represión y de criminalización de la protesta social que estamos viviendo el último rato dan muestras del nerviosismo de la clase gobernante, y con el cerco mediático con que se intenta anular todo intento de descontento y movilización, dibujan un panorama muy poco democrático. Pero aún así, no logran detener importantes experiencias de disputa de poder que emprenden las voluntades transformadoras. La acción y participación de las mayorías se abre camino.

    No hay un solo esfuerzo, no existe la expresión única que por sí misma vaya a resolver la injusta y poco libre forma en que se organiza nuestra sociedad. Por ello, la Surda hoy se reproduce y aporta desde su experiencia en diversas iniciativas: convergiendo con sectores de largas trayectorias en las luchas populares, en el “Movimiento para la Democracia y la Justicia Social” (MDJS); aportando en la articulación de sectores hasta ahora no expresados por la clase política, en la constitución del “Movimiento Autónomo por las Libertades” (MAL), o constituyendo políticamente y aportando a la construcción de unidad y de redes de trabajo en esa nueva corriente de militantes y organizaciones “Autonomistas” que ha venido emergiendo en varios sectores del movimiento social de nuestro país, tendencia en la que hemos sido y seguiremos siendo impulsores y activos participantes. Nuestra elección es construir: en el movimiento estudiantil, en experiencias territoriales, en luchas ambientales, en organizaciones por las libertades y los derechos ciudadanos, en apoyo a las candidaturas municipales que delinean una recuperación de los gobiernos locales para las propias comunidades y las organizaciones sociales, en las articulaciones de medios de comunicación popular y alternativa, en la generación de un nuevo ideario de acción política y revolucionaria, transformadora, autonomista, libertaria.

    Esas construcciones sociales, nuestras y de muchos más, ya devendrán en una disputa electoral que haga crecer las esperanzas por un Chile reconstruido tras la larga noche neoliberal, disputando los gobiernos municipales, los cupos parlamentarios, y, por qué no, la presidencia de la República. El instrumento político que permita eso ya está en camino a nacer, es un proceso largo y empujado desde distintos sectores y esfuerzos, donde deben dejarse de lado los sectarismos, las maniobras puramente cupulares, y las intenciones de representar “la” alternativa sin preguntarle a nadie más que a sí mismo o a los convencidos de siempre. Hay que derrotar la barrera sicológica que han puesto los poderosos: no somos ni “la izquierda”, ni “los excluidos”, ni “las fuerzas extraparlamentarias”, y mucho menos los “anti-sistémicos” o “marginales”. No, somos las grandes mayorías que quieren una mejor vida y una nueva sociedad, y queremos construir una fuerza política autónoma a la minoría que detenta el poder político y económico.

    Por eso, un “pacto por omisión” para sumar votos a la coalición gobernante a cambio de unos pocos cupos municipales o parlamentarios nos parece una opción contradictoria y confusa, cuyo principal resultado es ensanchar los votos de una Concertación que se derrumba internamente y pierde fuerza electoral, motivos por los cuales sus dirigencias propician ahora un oportunista acuerdo electoral “hacia la izquierda”, pero sin afectar en nada su política de acuerdos y cogobierno con la Alianza. Es lo que muchos socialistas honestos han denunciado ya públicamente, llegando a plantear fuertes críticas y hasta renuncias a su partido debido al secuestro al que lo tienen sometido sus cúpulas, cada día más neoliberales y excluyentes. La Surda impulsará los diálogos y acuerdos con esos sectores genuinamente críticos, y no con las dirigencias que sólo buscan formas de perpetuar sus posiciones de poder con votos de ciudadanos que en realidad quieren otra política para el país.

    La reinvención de la política en que creemos intenta construir la nueva sociedad desde hoy: es el presente de nuestro actuar el que prefigura una realidad futura mejor, para los pueblos de Chile, de Nuestra América y el mundo. Intentamos un camino en que la forma en que nos organizamos sirva de avance y precursor de una nueva sociedad, por eso, creemos en el trabajo asociativo y en red, en la socialización de la toma de decisiones, en una democracia interna participativa y deliberante, en un regionalismo que deja de pensar la realidad nacional desde el centro, en propiciar espacios y prácticas concretas de autonomía individual y colectiva.

    La voz de la Surda es la voz surgida desde las experiencias y las luchas en que estamos nosotros y los muchos con que compartimos trabajo y acción: desde lo local a lo nacional, desde la cotidianeidad de la vida, a las disputas con los grandes poderes que ejercen las distintas formas de exclusión y explotación. El país leído de comunidad en comunidad, de organización en organización, de región en región, de conflicto en conflicto, desde los movimientos sociales, desde todos lados, desde abajo hacia arriba, contribuyendo a un nuevo proceso constituyente para refundar la República. En eso hemos estado, en eso estamos, en eso estaremos.

    Movimiento Surda
    http://www.surda.cl
    Julio de 2008

  4. Rafael Cárdenas comentó el 12 de Julio, 2008 a las 8:18 am

    Sistema binominal: un fraude electoral

    A propósito del proyecto de reforma al sistema electoral, sin duda se da una gran inconsecuencia en la Concertación de Partidos por la Democracia. Ésta, que inicialmente criticaba el sistema binominal como antidemocrático, ha terminado por proponer una reforma mentirosa que se limita a otorgar representación parlamentaria a los comunistas conservando intacto el sistema binominal, ahora reforzado por la complicidad de aquéllos.

    Todos los demócratas sabemos que el sistema binominal es intrínsecamente antidemocrático y, como tal, no encuadra entre los sistemas electorales proporcionales y mayoritarios, propios de la democracia. De hecho, el único otro régimen político que lo ha utilizado en el mundo, fue la dictadura del general Jaruzelski en Polonia.

    El que la Concertación haya dejado de llamar antidemocrático al sistema binominal, no transforma a éste en democrático, sino que sólo desprestigia aún más a dicho conglomerado, que olvida sus postulados originales en pro de la democracia, prefiriendo saciar sus apetitos de poder.

    Los sistemas electorales se agrupan, con sus diversas variantes, en proporcionales y mayoritarios, según reflejen fielmente en la representación parlamentaria el porcentaje de apoyo electoral obtenido por las fuerzas políticas que participen en la elección o bien sobrerepresenten a la fuerza con la primera mayoría en dicha elección, respectivamente. Ambas opciones plenamente democráticas, en la medida que otorgan el triunfo a la mayoría, lo que constituye la materialización de la democracia, si entendemos ésta como, “el gobierno de la mayoría con respeto de la minoría”.

    El sistema binominal, por su parte, ni siquiera merece ser considerado propiamente un sistema electoral, ya que está diseñado para impedir que la mayoría electoral se vea reproducida como tal en el Congreso, mediante la sobrerepresentación de la minoría, con un consecuente empate de fuerzas, lo que es una burla de la voluntad del electorado. Por ello, más que un sistema electoral, constituye un fraude electoral.
    Y precisamente porque el binominal no representa un sistema electoral, sino un fraude electoral, es que sus partidarios no logran ponerse de acuerdo al caracterizarlo dentro de los auténticos sistemas electorales. Lo único claro en la caracterización del sistema binominal, es que existe total desacuerdo entre quienes participan del debate. Así, mientras algunos suelen tildarlo de “mayoritario”, otros lo motejan de “proporcional”, hasta llegar al absurdo y ridículo concepto de, “un sistema electoral proporcional muy mayoritario”, usado por la cientista política Ena von Baer, en el programa dominical de TVN, Estado Nacional. El constitucionalista Francisco Cumplido, por su parte, le niega el carácter de mayoritario o proporcional, en lo que coincidimos, denominándolo “arbitrario” (cf. Reforma Constitucional, ed. Lexis Nexis, 2005).

    Ello ocurre porque el binominal no está entre los sistemas electorales democráticos (que son proporcionales o mayoritarios, en sus distintas versiones, pero, todos ellos, con la característica común no menor de que siempre otorgan el triunfo a la mayoría y no lo impiden, como en nuestro caso), sino que representa una entelequia rara que sólo podría ser calificada de, “sistema electoral minoritario”, lo que es en sí un contrasentido, pero, sin duda, también un éxito postrero de su autor, Jaime Guzmán, quien lo tramó en pro de la Dictadura y la perpetuación de su legado, mediante el expediente de impedir el gobierno de la mayoría (nada menos que la materialización de la democracia) a través de la sobrerepresentación de la minoría (33%=66%), lo que le otorga a esta última un poder de veto frente a la mayoría, obligando al cogobierno -que es lo que hemos vivido hasta el presente- para evitar el inmovilismo.

    Ante un sistema intrínsicamente antidemocrático como el binominal, no caben reformas ni perfeccionamientos, sino sólo su eliminación y reemplazo.
    El sistema político ilegítimo y escandaloso que nos rige, es una burla constante a los ciudadanos, merced a la entrega de todo el poder a una élite, que se siente plenamente cómoda profitando de aquél y eternizándose en los cargos, sin correr el menor riesgo -gracias al antidemocrático sistema binominal- de que el voto ciudadano pueda poner término a este disfraz de democracia. Dicha autocomplaciente y extraviada clase política, ha llegado a justificar este régimen espurio como una “Democracia de los Acuerdos” o “política de consensos” -acuerdos y consensos totalmente ajenos al sentir ciudadano-, pero que, en virtud de lo que hemos conocido y sufrido, debiera denominárselo más certeramente como, Democracia de los Conciliábulos, lo que sólo puede avergonzarnos.

    El actual proyecto de reforma al sistema binominal, por su parte, no pasa de ser un maquillaje a dicho fraude electoral, el que permanecería intacto y reforzado por la complicidad comunista. En el caso de la Concertación, ésta hace rato que se adaptó a dicho sistema electoral antidemocrático de carácter minoritario, así como al cogobierno con la derecha que conlleva. De hecho, dejó transcurrir todo el gobierno anterior, hasta que recién replanteara el tema en la última campaña presidencial, instancia en la que todos los candidatos prometieron cambio -lo que demuestra la falsedad de la afirmación derechista de que este es ‘un tema que no interesa a la gente’.

    También hay que tener claro que nada se puede esperar de nuestros ‘representantes’, ávidamente aferrados a sus respectivas cuotas de poder, por lo que la única solución viable está en la creación de un gran movimiento ciudadano, como no se ha visto desde el plebiscito de 1988, pero del que pudimos vislumbrar un primer atisbo en el movimiento estudiantil de los pingúinos.

    Sin perjuicio de que el slogan inventado por Parra -”La izquierda y la derecha unidas, jamás seran vencidas”-, haya resultado premonitorio del Cogobierno Alianza-Concertacion que se nos ha impuesto a partir de 1990 gracias al antidemocratico sistema binominal, tengo la esperanza de que los ciudadanos terminemos haciendo propio aquel otro de nuestros hermanos de allende los Andes -”¡que se vayan todos!”-, dando lugar a una Asamblea Constituyente que elabore una nueva Constitución, legítima en su origen y democrática en su contenido, como ya lo aprobó por unanimidad el último Congreso Ideológico de la DC, con firme apoyo del ex Presidente Frei. Rafael Enrique Cárdenas Ortega.

  5. cimarron comentó el 16 de Julio, 2008 a las 2:09 pm

    Es necesario pensar claramente que es la izquierda en chile. Claramente sabemos que un partido intrumental creado por el PC y otro de tendencias,identificada su cúpula con el modelo y con una maquina digna de una novela de G.Orwel no son izquierda, con escepción de tendencias las cuales son apabulladas por la maquinaria matonesca y cuasi fascista. dirigida por el mamo schiling. Que nos queda en la carpeta, el PC y su marginación constante de militantes. el PH con un discurso agradable pero con una debil dirección política, la cual no ha sido capáz de armar un partido más allá de su filosofia (socialismo místico), que alberge a los excluidos dentro de la exclusión. El pc
    ap y su discurso agiorado por una amplia foto de el canalla de Stalin, el Mir en su versión díscola y escolar que más que luchar por el poder, lucha por ser escuchado, aliandose a sectores que hacen 35 buscaban la mejor forma de eliminarlos. Tal vez la surda en su dificil camino de luchar con tecnicas europeas. Toda la izquierda chilena es excluyente y ese pecado arrastrado desde 1973 nos convierte en sectarios que manejamos la palabra unidad solo como un concepto. Todo trabajo es para nuestras capillas, se prioriza el partido sobre la organización. Se olvidan de la importancia de los Cenros de Padres y Apoderados, y tenemos una desidia por parte de estos respecto a la lucha de los estudiantes y profesores. Se restan a participar en las organizaciones vecinales y se pierde la oportunidad de avanzar en la lucha por el poder local. Se restan distintos actores en la lucha sindical y se pierden espacios de poder en la cut y nuevamente los tibios ocupan lugares de privilegio. En definitiva, el Juntos podemos solo podrá, cuando se privilegie la conformación de una vera unidad en la organización más alla de los egoísmos y sectarismos de algunos que juegan ser Lenin, otros a Stalin y otros pocos a Trotsky. Nadie aspira a ser Allende.

  6. Iván Vitta comentó el 12 de Agosto, 2008 a las 9:29 am

    Favor publicar la siguiente declaración, que desmiente la información entregada por ustedes.

    “12 de Mayo 2008
    DECLARACION PÚBLICA DE LA G-80

    Frente al anuncio de un pacto electoral por omisión entre el Partido Comunista, el Partido Humanista y la Concertación de Partidos Políticos, el Movimiento G-80 hace pública su reflexión acordada en asamblea democrática, que se desarrolla en el mes de mayo:

    Consideramos esta eventual alianza electoral como un grave error político en el contexto del actual desprestigio de la Concertación y del gobierno de la Presidenta Bachelet debido a su sistemático incumplimiento de promesas y nula conquista de auténticos espacios democráticos.

    Un acuerdo político en estas condiciones siembra la confusión y la división dentro de los sectores políticos y sociales progresistas y de izquierda.

    Constatamos - al igual como lo hacen miles de chilenos cotidianamente - que el bloque gobernante es una expresión de una política de derecha, asociada a los poderes fácticos de nuestro país, en el plano económico, social y político.

    Desde ya auguramos que el acuerdo por omisión sólo permitirá afianzar y aumentar los enclaves de poder de los partidos políticos de la Concertación.

    Seguiremos bregando por la unidad de la izquierda en la construcción de una alternativa de cambios democráticos que ponga el acento en la participación social y ciudadana, un cambio del modelo económico neoliberal imperante y una convocatoria a Asamblea Constituyente que permita el surgimiento de una nueva Constitución Política para un Chile Bicentenario con democracia plena.

    No estamos dispuestos a suscribir un pacto por omisión con la coalición gobernante, pero respetamos las decisiones que puedan tomar otros conglomerados o grupos de izquierda. Esperamos que nuestra posición sea comprendida y respetada de la misma manera.

    Seguiremos luchando contra este sistema injusto, apoyando a los candidatos de izquierda en los territorios y comunas donde esa presencia esté respaldada por un trabajo social de base.

    Cuando hay que votar, votamos Izquierda siempre, sin omisiones y sin exclusiones.

    ¡Que mande la gente, el sueño de Allende!
    ¡Que mande la gente, Asamblea Constituyente!

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