Historia del Historiador

Nos anuncia la prensa, que uno de los candidatos al Premio Nacional de Historia es Gonzalo Vial Correa, autor, en opinión de sus adherentes, de algunas de las más brillantes páginas escritas sobre nuestra historia. La aseveración, afirman quienes sostienen su candidatura, estarÃa respaldada vastamente por el material publicado por el historiador. Lo que no dicen, es que Vial ha sido uno de los personajes más perniciosos del Chile de los últimos treinta años. He aquà parte de su biografÃa: “Ministro de Educación de la Dictadura Militar. Ayudó a redactar y escribir el “Libro Blanco” el cual denunciaba la supuesta existencia del denominado “Plan Z”. Está hoy comprobado que este supuesto plan para asesinar a los altos mandos de las fuerzas armadas y sus familiares jamás existió y que fue creado por los sectores golpistas para justificar la represión y el asesinato de los opositores de la dictadura. Integró la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación a pedido del Gobierno de la Concertación y elaboró junto otro miembro de la Comisión, la mayorÃa de los textos que componÃan el “Informe Rettig”; también participó en la Mesa de Diálogo. Durante la elaboración del Informe Rettig y en connivencia con el entonces comandante en Jefe de la Armada, Almirante Jorge MartÃnez Busch, falsificó parte del Informe para disminuir la participación de la Armada en los crÃmenes cometidos durante la dictadura y reducir el numero de vÃctimas”(*).
Ante estos hechos, conceder un premio, que debe ser otorgado por los aportes realizados a la historiografÃa nacional, a Gonzalo Vial, serÃa una nueva falsificación de la historia. SerÃa blanquear a una persona que calló ante las atrocidades cometidas por la tiranÃa pinochetista. Es más, los militares practicaron permanentes torturas a dirigentes y simpatizantes de la Unidad Popular para que confesaran los detalles del Plan Z, que sólo existÃa en la mente de Vial. Es decir, gracias a este señor, entre otros señores, además de torturar, los militares asesinaron y desaparecieron a cientos de compatriotas. Lo sorprendente, es cómo los gobiernos de la Concertación, con un sentido absurdo y contrario a lo que deberÃa entenderse por reconciliación, han tratado de hacer aparecer a Gonzalo Vial como un demócrata digno de cualquier comisión de hombres probos. Insólito. Vial ha faltado a la verdad, ha distorsionado la historia para favorecer mezquinos intereses. Y eso no merece ningún premio.
Por Alejandro Lavquén
(*)Fuente: www.memoriaviva.com






NICOF comentó el 6 de Agosto, 2008 a las 11:41 amEn realidad soy estudiante de Historia y por lo mismo me gusta leer de todo , aunque algo del “caballero” aún no llega a mis manos. Respecto a su biografÃa, de buenas a primeras deja bastante que desear, pero, sin embargo, no es la unica excepción. Actualmente hay otro historiador que estubo involucrado en el Caso Schneider, pero sigue ejerciendo su labor y lo hace en Pedagogico. Sus clases son bastante buenas,respecto a Historia Antigua, aún cuando eso se ve bastante manchado con la calidad moral que representa, no encontramos que ser un sabelo todo justifique acciones asesinas, de las cuales fue culpado.
Con esto no estoy diciendo que el Historiador debe ser un apolitico, al contrario, si lo fuera serÃa una contradicción gigante, porque al ver la historia es mas fácil visualizar que de una u otra manera todos somos sujetos sociales e históricos, se es protagonista o complice.
Espero leer un libro de ese historiador, áun cuando pienso que en este momento el premio debiese ir por otro lado , no se saca nada con ser erudito si sé es una mierda de persona!!
Salud-os

Mauricio comentó el 6 de Agosto, 2008 a las 5:41 pmBueno, con respecto a lo dicho por es estudiante NICOF, le aseguro que en terminos técnico-históricos no es ningún “erudito”, más aún, te aseguro que tu profe de Historia -que lo conozco pues he estado en congresos con el- no es tampoco ningún erudito, si erudito al menos significa sapiensia, inteligencia y caracter investigativo. La erudición no es un valor, el valor de la historia y de la enseñanza-aprendizaje de la historia -a partir de la pedagogÃa y la didáctica de las Cs. Sociales- deberÃa buscarse por el sentido y utilidad social de la historia, rompiendo con el posmodernismo nihjilista y que paradójicamente a lo que fue su origen con foucault y derrida, es completamente funcional en estos dÃas al modelo neoliberal y de explotación subalterna.
Es lógico que como jóven te sientas atraido a los “eruditos” que hablan mucho -o ladran mucho-, pero en realidad, esa misma erudición los conviete en seres egoistas, de ahà el hecho de que estos sujetos en su vida hayan hecho probablamente una clase en un liceo municipal de alta vulnerabilidad social, como todos los profesores del gremio.
Un saludo a Alejandro, gracias por este recordatorio, lo dejaremos en las sesiones de la UPA (universidad popular de Arauco), y un abrazo para NICOF, sigue con esa perspectiva critica de la historia, pues necesitamos profesores criticos en los liceos, y no como muchos de mis colegas que se dedican a hablar desde los diarios de COPESA, el kike morande y la revista Avon.
Atte.
MAURICIO TORO AROSTEGUY
PROFESOR DE HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES
MAGISTER(C) UDEC.

NICOF comentó el 8 de Agosto, 2008 a las 9:30 pmRespecto a lo manifestado por Mauricio Toro.
Se agradece las palabras dirigidas a mi persona aún cuando, no me encandila la erudición de quienes dictan catedra , en realidad no es tan complicado darse cuenta de quienes solo pasan materia y llenan de datos, son solo enciclpedias humanas que dejan de lado la importancia de la Historia respecto al rol critico que debe se debe extraer del pasado.Por lo mismo, tenga calma que profesores criticos hay y por montones,aun cuando como usted menciono, algunos jovenes suelen encandilarse con aquellos personajes de doble careta.
Saludos y gracias por la deferencia de mencionar respetuosamente el comentario dejado por mi persona, desde la ignorancia que aún persiste tras pocos años en calidad de estudiante universitario, espero tomar en parte sus lineas para no ser del montón.

Ricardo Cifuentes comentó el 9 de Agosto, 2008 a las 9:59 pm¿ Se le puede otorgar el Premio Nacional de Historia a una persona que la distorcionó y causó tanto daño ?
Creo que la Concertación lo invitó a participar del Informe Rettig, sólo para darle legitimidad ante la derecha, pero serÃa impensable que lo estuvieran promocinando para algún premio. Eso si, hay que reconocerle a Vial la valentÃa que tuvo par adjudicarse la farsa del “Libro Blanco”, sin ese reconocimiento, muchos Pinochetistas todavÃa estarÃan hablando del “Plan Zeta”, pero de ahà a otorgarle un premio …

José MartÃnez Fernández comentó el 28 de Septiembre, 2008 a las 12:56 pmUn gran historiador, un hombre consecuente y honesto, nunca, nunca, ha sido siquiera mencionado para el PREMIO NACIONAL DE HISTORIA y bien que se lo merece.
Ese historiador se llama LUIS VITALE. SÃ. LUIS VITALE
merece hace décadas el Premio, aunque sin él lUIS VITALE es el gran y consecuente historiador de Chile.
José G. MartÃnez Fernández.
Escritor.

Marcelo Moraga comentó el 7 de Julio, 2009 a las 9:08 amMaurico Toro señaló: “La erudición no es un valor, el valor de la historia y de la enseñanza-aprendizaje de la historia -a partir de la pedagogÃa y la didáctica de las Cs. Sociales- deberÃa buscarse por el sentido y utilidad social de la historia, rompiendo con el posmodernismo nihjilista y que paradójicamente a lo que fue su origen con foucault y derrida, es completamente funcional en estos dÃas al modelo neoliberal y de explotación subalterna.”
Profesor, sus palabras no hacen más que caer en la misma trampa posmodernista que denuncia; la duda hacia liberación de los saberes crÃticos sin la cauelosa supervisión de sus destinos.
Creo que para usted como para muchos es más cómodo, antes que “liberar”, darle un “sentido” predeterminado y abtsracto a los hechos hacia una dirección imbricada de sobre-interpretación. A pesar de ser una operación bastante segura y pedagógica es por cierto pseudoinvestigativa.
Creo que la erudición está en la capacidad de resolver los nudos problemáticos en las unidades de análisis, sincerando una opción analÃtica (hermanéutica marxista, estructuralista, posmoderna, o racionalsita) que es lo contrario de tratar de hacer pasar un marco ideológico camuflado de inteligibilidad en los hechos.
La historiografÃa sobre todo peca en este aspecto, pues culpa a sus mismos investigadores el hecho de “liberar saberes” (polémica contra Gabriel Salazar, polémica contra Gramsci, contra Foucault, etc) más que de las voluntades tracendetales o de la polÃtica de las instiuciones que se agencian a este procedimiento: ministerios, polÃticas sociales, textos educativos, reglamentos territoriales, actividades de evaluación, etc.
DeberÃa achacarle tal resultado a las fuerzas que perteciendo a un proyecto polÃtico “critico”, “radical” o “progresista” no han de refexionar respecto de estas “enajenaciones” intelectuales que la burguesÃa ha hecho respecto de lo que los trabajadores/investigadores han producido.
Por último, la liberación de las fuerzas productivas de nuestra sociedad, incluyendo los “saberes incómodos” que ud denuncia, tienen que ver con la misma lucha por la vida y contra la explotación subalterna que menciona; de lo contrario volvemos a caer en la trampa posmoderna de pensar que cada “hallazgo” carga consigo la “culpa” que atenta contra preciado bienestar de los saberes (protección y malestar), sin ver en ello una voluntad de intervención (incertidumebre y novedad) en el status quo.
Saludos.
MORAGA.