Exigen transparentar información sobre dioxinas en carne de cerdo

ONGs llamaron a los consumidores a suspender temporalmente el consumo de carne de cerdo como criterio precautorio, especialmente en fiestas patrias. También exigieron información sobre los animales y producciones involucradas y se tomen medidas que aseguren la inocuidad de los productos de consumo masivo.
“Por un asado de fiestas patrias sin dioxinas”, es la consigna con que organizaciones ciudadanas y de consumidores llegaron esta mañana al Ministerio de Salud, para solicitar que el Gobierno adopte una serie de medidas tendientes a garantizar y asegurar a la población el consumo de todos los alimentos de origen animal y sus subproductos de forma segura e inocua. Esto a raíz de la detección en Corea del Sur de tres embarques de carne de cerdo, contaminadas con dioxinas provenientes de Chile.
Frente al Ministerio de Salud, los representantes ciudadanos, leyeron una declaración en donde solicitaron a la Ministra, Soledad Barría, conocer las fuentes de contaminación de la carne de cerdo; los planteles afectados; el nombre de las empresas y subproductos involucrados y el destino de la producción devuelta desde Corea.
Las ONGs llamaron además a los consumidores chilenos y a sus familias “a aplicar un criterio precautorio, siguiendo la medida adoptada por el gobierno coreano para proteger la salud de su población, suspendiendo temporalmente el consumo de cerdo, especialmente, durante las celebraciones de fiestas patrias”.
En la actividad participaron los dirigentes, Juan Carlos Cárdenas de Ecoceanos, Lucio Cuenca de Olca, Omar Pérez Santiago de la Liga Ciudadana de Consumidores, Hernán Calderón de Conadecus y Marcos Manríquez de Aco-Maipú, quienes dejaron la declaración a la Ministra Barría.
Las organizaciones exigen el Gobierno que establezca un sistema de trazabilidad y control que asegure que los alimentos que consumen los chilenos no contengan dioxinas, antibióticos, hormonas y plaguicidas. Además, demandan la urgente creación de una Agencia de Inocuidad Alimentaria que tenga como eje central, asegurar la protección de la salud pública de los chilenos y no la priorización de los intereses comerciales del negocio exportador por sobre los derechos ciudadanos y la seguridad de los consumidores nacionales.
En este sentido, solicitan además “eliminar la aplicación de dobles estándares en la producción de alimentos en Chile, asegurando que los sistemas de control sanitario de alimentos actúen con los mismos estándares y rigurosidad tanto en productos para la exportación como para los de consumo en el mercado nacional”. Y es que “el caso de la dioxina es un ejemplo de inequidad y asimetría de lo que se destina a consumo interno y lo que se exporta, ya que el Estado chileno no posee medios para medir su presencia en alimentos. ¿Por qué el Estado chileno no protege a sus ciudadanos tal como lo hacen los Estados de Corea y Japón?”.
La declaración pública señala que este hallazgo ha permitido a los ciudadanos y consumidores chilenos darse cuenta del alto riesgo e indefensión al que se exponen cada vez que visitan supermercados y carnicerías.
Ello, “como consecuencia de las irresponsables prácticas de los empresarios productores y exportadores de alimento de origen animal en concomitancia con las reiterativas prácticas de ocultamiento de información y falta de voluntad política de funcionarios gubernamentales que priorizan los intereses económicos de las grandes empresas exportadoras por sobre el bien común y la salud pública”.
Esta situación se suma a anteriores casos de contaminación de alimentos con antibióticos, verde malaquita, cristal violeta y benzoato de emamectina en salmones de exportación que se han detectado en mercado internacional. De esta forma ha comenzado una creciente atención nacional e internacional acerca de cómo se están produciendo los alimentos industriales en nuestro país.
Para las organizaciones, “la inexistencia de adecuados sistemas de trazabilidad y de laboratorios para detectar la presencia de dioxinas en alimentos de consumo local es un ejemplo que genera dudas sobre la consistencia del proyecto empresarial–gubernamental denominado “Chile Potencia Alimentaria”.
Las ONGs también solicitan que “el Gobierno disponga inmediatamente de los recursos necesarios para el establecimiento de laboratorios y la tecnología adecuada que permita a la Autoridad Sanitaria realizar muestreos permanentes de todos los alimentos susceptibles de contaminación por dioxinas, antibióticos, hormonas y plaguicidas que se expenden en el mercado nacional”.
Frente al “silencio corporativo” evidenciado por la industria productora de cerdos en los últimos días, las ONGs exigen al Estado en el contexto de la recientemente promulgada “Ley de Transparencia de la Función Pública y de Acceso a la Información de la Administración del Estado”, de a conocer las fuentes que han permitido la contaminación de la carne de cerdo con dioxina; el listado de planteles afectados; el nombre de las empresas y los subproductos involucrados; el destino de la producción devuelta del mercado coreano; así como la fecha en que llegarán, el número de containers y el lugar de arribo.
Las organizaciones también demandan entregar información del destino final de los primeros cargamentos de cerdos rechazados en Corea y Japón, ya que existiría la presunción de que partes de estos productos fueron reorientados hacia mercados donde no existen exigencias ni controles respecto a esta sustancia cancerígena.
Fuente: Ecoceanos, Odecu, Olca







jechito comentó el 23 de Agosto, 2008 a las 8:43 pmvalioso aporte,desde talca puedo compartir todo su reportaje,por una razon muy simple:la tv local,mas conocida como red maule,informo en tres ocasiones el tema de los cerdos contaminados,jamas dio el nombre de las empresas que venden carne contaminada,yo creo que los chilenos estamos vacunados contra la toxina,resulta que la subsecretaria de salud llama a consumir sin temor.pero algo queda,no olvidemos que con el voto elijo ,y con castigo.-

Daniel Borochek comentó el 25 de Agosto, 2008 a las 4:41 pmEL COLEGIO MÉDICO VETERINARIO DE CHILE Y LA SITUACIÓN DE DIOXINAS.
La profesión médico veterinaria ha visto con preocupación las denuncias de países importadores de carne de cerdo chilena relacionada con la presencia de dioxinas en ese tipo de productos alimenticios de origen animal. Motivados por la repercusión que este hecho puede tener a largo plazo sobre la salud de la población, consideramos un deber frente a la ciudadanía entregar nuestra posición como ente gremial que agrupa a los profesionales que tienen entre otras responsabilidades, velar por la salud pública de la población. En esta calidad, consideramos necesario entregar a la opinión pública y a las instituciones que tienen la facultad de tomar las decisiones relacionadas con la seguridad de los alimentos en Chile, los siguientes planteamientos:
1. Es fundamental entregar a la ciudadanía información clara, precisa y oportuna sobre la real situación de dioxinas en los alimentos que diariamente consumen los chilenos. Hasta ahora, solamente hemos conocido que Corea detectó la sustancia tóxica en carne de cerdo originaria de Chile y presenciado la disposición de carne de cerdo, presuntamente contaminada con dioxinas, en vertederos autorizados y controlados por la autoridad sanitaria. Pero no sabemos si otro tipo de alimentos de origen animal, como son los lácteos, los huevos y la carne de ave, por mencionar a los de mayor riesgo, pueden también contener el contaminante. Reiteramos que, para tranquilidad de los consumidores, es imprescindible entregar información muy transparente y salir a enfrentar eficientemente el problema. En otras palabras se necesita mejorar la comunicación del riesgo.
2. Hemos tomado nota de la resolución 499 del Ministerio de Salud que establece Límites Máximos de dioxinas a la carne de cerdo y a sus subproductos. En esta regulación se resuelve fijar un límite máximo de 2 picogramos por gramo de grasa, en la carne de cerdo y sus subproductos.
3. Estando de acuerdo con lo anterior y partiendo de la base que las dioxinas son contaminantes de tipo ambiental, que tienen diversos tipos de origen, consideramos que es necesario ampliar la vigilancia a otros alimentos diferentes de la carne de cerdo y sus subproductos. Por las experiencias de otros países y, debido a que las dioxinas se acumulan en las grasas, consideramos que la primera prioridad, después de la carne de cerdo, la debieran tener los productos avícolas, los huevos, los productos lácteos, los pescados y mariscos.
4. Si el país mantiene su objetivo de convertirse en potencia agroalimentaria, no podrá dilatarse la necesidad de crear y/o fortalecer la infraestructura normativa e institucional de apoyo a la producción de alimentos. Esto pasa necesariamente por contar con una legislación moderna que incorpore entre otros aspectos, conceptos tan importantes como son la Trazabilidad, la responsabilidad de los operadores de empresas de alimentos sobre la inocuidad de los mismos, la inocuidad de los alimentos desde la granja a la mesa del consumidor y la inocuidad de los alimentos de consumo animal. Asimismo, debiera hacerse una profunda revisión a la legislación nacional vigente en estos aspectos y promulgar una Ley Nacional de Alimentos, que contenga los conceptos antes planteados así como elementos que actualmente están incluidos en el Reglamento Sanitario de los Alimentos.
5. Cuando mencionamos que se debe vigilar la inocuidad de los alimentos “de la granja a la mesa”, no estamos haciendo uso de un slogan simpático. Estamos refiriéndonos a un sistema oficial fuerte, dotado con recursos, personal e infraestructura de apoyo de laboratorios de microbiología de alimentos y de análisis de residuos químicos. Un sistema que establezca métodos de inspección en todos los eslabones de la cadena alimenticia, en el que los operadores efectivamente trabajen en cada paso del proceso aplicando procedimientos que aseguren la inocuidad del producto mediante eficientes y reales metodologías de autocontrol.
6. Como componente fundamental de la infraestructura de apoyo, es necesario contar en el país con capacidad analítica instalada que permita realizar las determinaciones de residuos químicos del tipo que nos preocupa, en productos alimenticios de consumo humano y animal. Si esto no existe, la Resolución 499 del 14 de agosto de 2008 del Ministerio de Salud, solo se convertirá en una declaración de buenas intenciones, al no estar el país en condiciones de poder realizar los estudios analíticos requeridos para este tipo de sustancias químicas. Creemos que un país que se ha planteado desarrollar significativamente la producción de alimentos, no puede depender permanentemente de laboratorios extranjeros para realizar este tipo de determinaciones, las cuales conforme se presenta y proyecta la situación, deberán realizarse en forma rutinaria en nuestro país. Los laboratorios de referencia internacionales deben ser eso, referentes, y como tal, tienen un papel importante en la evaluación de las determinaciones analíticas que se efectúen en el país.
7. Hay países en la región, como es el caso de Brasil, que han pasado por situaciones parecidas y, a raíz de ellas, tomaron decisiones y desarrollaron procedimientos que en la actualidad les permiten manejar con alta eficiencia el tema dioxinas. Tal vez esta puede ser una experiencia a tomar en cuenta al buscar soluciones para los problemas que enfrentamos como país.
8. Consideramos que es el momento en que salga a la palestra, la Agencia Chilena de Inocuidad de Alimentos (ACHIA). Si es necesario acelerar algunos trámites legislativos, el Gobierno deberá proceder de inmediato para tomar ese camino. Se debe acabar con la discusión de que si es Salud o Agricultura quién debe conducir o cobijar a la mencionada Agencia y tomar una decisión a los más altos niveles del Estado Nacional. De ser necesario, cabe también pensar en conformar un ente independiente, una especie de Servicio Nacional de Alimentos, con recursos propios, independencia económica, dotado de personal altamente preparado, armonizado con los grandes referentes internacionales de Inocuidad de Alimentos, la OMC y el Codex Alimentarius y con un claro y vigoroso respaldo legal.
9. Para finalizar debemos expresar que para esta Colegio profesional, la crisis creada por la presencia de dioxinas en carne de cerdos, entrega una buena oportunidad para fortalecer el sector de alimentos de origen animal, mediante la implementación de adecuadas medidas que permitan continuar un desarrollo que haga realidad, más temprano que tarde, el objetivo de convertir a nuestro país en una real potencia agroalimentaria.
Santiago, 25 agosto de 2008

Juan Pablo Orcos comentó el 30 de Noviembre, 2008 a las 12:13 pmYa esta bueno que los funcionarios de gobierno se pongan las pilitas o simplemente a cumplir sus funciones, el tema no es menor y las consecuencias son a largo, es un problema medio ambiental y de salud publica, pa’ variar nuestros hijos pagaran las consecuencias de este montón de cretinos apitutados que no hacen su pega como corresponde. Es indignante.
PS. no es solo en los cerdos, la cosa es seria.