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Lo que no cambia en Transantiago: El Monopolio de los paraderos

Pese a las modificaciones anunciadas al Transantiago por el ministro de Transportes, René Cortázar, el cambio en el monopolio de los paraderos para los operadores, ni está en la agenda del ministerio. Si bien, los paraderos diferidos permiten hacer más rápido el servicio, la infrecuencia de estos y la ignorancia respecto de los horarios, son hoy el principal problema de los usuarios. La idea de privatización del derecho a tomar pasajeros surge en un documento hecho por el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, el 2004. La gran idea del arrogante ministro ha provocado que en calles como Alameda, Independencia, Gran Avenida o Grecia sucede que buses de casi similares recorridos tengan paraderos diferidos en cuadras de distancia. La situación se agrava durante la noche.

Lisette y Paula esperan en Plaza Italia ya casi una hora una micro que los deje en República con Alameda. Son las cuatro de la noche y el contrato permite a los recorridos mantener a unas cuantas micros circulando. Hacia algunos meses hubo micros piratas que salvaron a los usuarios del transporte público capitalino, pero la funa de Chilevisión Noticias terminó con ellas. A lo lejos se divisa un bus articulado que viene desde Providencia y unas quince personas sacan sus bip y la hacen parar. Pese a que el semáforo está en rojo y los usuarios ruegan que el chofer abra las puertas, éste no puede tomar pasajeros en ese paradero porque corresponde al recorrido 210. El bus se va y Lisette, Paula y otros tantos no sabe si seguir esperando o intentar en otro paradero. Nadie sabe qué micro pasará pronto, en qué paradero conviene ponerse y cuánto habrá que esperar e quedarse allí.

Los contratos del Transantiago establecieron la división geográfica de la ciudad en nueve áreas de negocios alimentadoras, cada una con un solo dueño. La excusa era evitar la competencia para tomar pasajeros. A este derecho exclusivo a circular por algunas vías y tomar pasajeros se le llamó Unidades Monopólicas y sus bordes quedaron sin recorridos, porque según reza el informe de lo diputados que examinó el fracaso sistema de transportes capitalino, “cada monopolio estableció restricciones para la penetración a su territorio de las unidades aledañas”. Cada unidad quedó separada 800 metros de la vecina. Tal rigidez ha sido el principal escollo que ha tenido el ministro Cortázar a la hora de redefinir nuevos recorridos y significa que muchos quedaron sin acceso directo a hospitales y escuelas.

También el monopolio generó que como en cada área de negocio de los operadores  no hay competencia, no hay incentivos en prestar un adecuado servicio a los pasajeros. Pese a que ya se han realizado más de 200 modificaciones de recorridos, los contratos impiden la modificación total de las mallas y no está instalada en la discusión el problema de las horas en que las frecuencias de buses son reducidas al mínimo. Pero como es un problema de la gente de a pie, ni siquiera está en la carpeta del ministro.

El interés por monopolizar el derecho a tomar pasajeros por sobre las necesidades de los usuarios ya se evidenciaba en el documento semilla del proyecto, titulado ‘Micros en Santiago: de enemigo público a servicio público’, de Guillermo Diaz, Andrés Gómez-Lobo y, Andrés Velasco (Documento de Trabajo n°357, Santiago: CEP, 2004). En el capítulo titulado “Las veredas no tienen dueño”, proponen “un sistema de derechos transables sobre los espacios de veredas, como una forma de aprovechar los beneficios de la competencia sin los problemas que genera la propiedad pública de esta infraestructura. Con este esquema, sólo la empresa dueña de los derechos de algún espacio de vereda tiene el derecho de recoger pasajeros ahí. La fiscalización para evitar que otras empresas recojan pasajeros donde no tienen derechos sobre las veredas podría hacerse mediante cámaras de video instaladas en las calles de la ciudad”. Para ellos el monopolio para tomar pasajeros era un punto clave, por lo que propusieron “darle exclusividad de servicio a un operador y fiscalizar que no entren operarios informales”.

El modelo, copiado de capitales europeas, si bien permite un rápido flujo de los buses y termina con los tacos de micros esperando tomar pasajeros, en los países que funciona opera como un reloj. Cada usuario puede acceder a la información respecto de qué hora y minuto pasa la micro en tal paradero de la ciudad. Así nadie tiene que esperar horas en paraderos esperando que pase el bus, ni verá con rabia como pasan los de idéntico recorrido, pero que no corresponde que allí paren.


Sin participación

Patricio Llanfranco de la organización Ciudad Viva cuenta que meses antes del inicio del plan se acercó a las autoridades para saber cómo sería y si existían instancias de participación para la ciudadanía. Jamás tuvo respuesta. La pega estaba en manos de subsecretarios, tecnócratas y era revisada por los ministros, los mismos que inquiridos después del fracaso del plan negaban su responsabilidad.

En principio se dijo que a través de los municipios se gestionarían las demandas de los usuarios, pero los propios diputados concluyeron que pese a que los municipios tuvieron información oportuna sobre los recorridos y algunas hicieron propuestas para modificarlos “en su gran mayoría, tampoco estuvieron a la altura y no percibieron el impacto que éste tendría para la vida de los habitantes de sus comunas”.

En el estudio titulado ‘Investigación al Transantiago: Sistematización de Declaraciones hechas ante la Comisión Investigadora, Resumen de Contenidos de los Principales Informes Técnicos, Información de Documentos Públicos Adicionales y Comentarios Críticos’, de los ingenieros en transporte de la Universidad de Chile, Rodrigo Quijada, Alejandro Tirachini, Rodrigo Henríquez y Ricardo Hurtubia, se arrojan una serie de preguntas a la sociedad: “¿Tuvo la prensa problemas de acceso también, o su muy mediocre cobertura estos años del proyecto sólo se explica por falta de interés real en investigar? ¿Quiénes trataron de vigilar al Ministro y no pudieron? ¿Cuántos especialistas independientes trataron de advertir sobre los peligros y fueron ignorados? ¿Quién exactamente los ignoró? ¿Por qué nunca en estos años sonó la alarma de peligro? ¿Quién estaba a cargo de hacerla sonar?”. Concluye que “Transantiago no sólo porque estuvo mal diseñado, sino porque en Chile un gobierno puede diseñar mal un proyecto y mantenerlo en secreto por años… En una democracia al Ministro no se le tiene fe. Se lo vigila y se le piden cuentas, regularmente. Si el hombre de la calle, el dirigente social, el periodista, no tienen herramientas para exigir eso, hay que dárselas. O tendremos que acostumbrarnos a tener Transantiagos para buen rato más”.

Mauricio Becerra R.

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6 comentarios para “Lo que no cambia en Transantiago: El Monopolio de los paraderos”

  1. victor comentó el 11 de Octubre, 2008 a las 7:26 pm

    creo que es bueno hablar de esto que esta ajeno a las noticias y la agenda publica cuando se habla del transantiago. ¿será porque los que toman las decisiones no andan en micro? creo que es lo más probable

  2. Andrés comentó el 11 de Octubre, 2008 a las 8:38 pm

    A ver… los paraderos diferidos no son invento del transantiago; hasta cuando. Las micros amarillas tenían paraderos diferidos en alameda distinguidas por letras y/o destino de los recorridos. Si no se acuerdan de ello… no me extraña porque nunca se respetó.

    Esto de dar ejemplos de que tal persona a la hora pico de la noche… por favor; además paren de mentir, en el eje alameda yo mismo he estado esperando buses ya sea para ir a providencia o a plaza egaña y jamás he esperado más de media hora, y aunque esa frecuencia si bien es baja, sería absurdo que pasaran a cada rato si la demanda es muchísimo menor sea día de semana o fin de semana en comparación al horario diurno(y lo digo empíricamente porque uso el sistema de transportes todos los días). El sistema tiene falencias, sabemos quiénes tienen la culpa (AFT, Empresas, Gobierno, etc.) pero por favor déjense de decir estupideces.

    Por otra parte, en las estaciones de transbordo especialmente de la alameda (que es el caso que presentan) está perfectamente señalado qué recorridos se detienen en cada paradero; no obstante sí falta la información de horarios que sin embargo a estas alturas la gran mayoría de los usuarios constantes del sistema saben.

    En el mismo caso de alameda, no me vengan con esto de que los paraderos están muy alejados unos de otros. ¿Por qué no reclaman que Metro tenga estación en ahumada con alameda y no en san francisco con alameda?, considérese que en metro se suben y bajan escaleras además de salir en calles predefinidas caminando más que entre un paradero y otro de buses. Eso es una tontera. Todos los buses en alameda hacen paradas emulando al metro y ESA ES LA FORMA EFECTIVA Y CORRECTA DE HACERLO. Si quiere bajarse en San Diego con Alameda, vea cuál para ahí, infórmese, si tiene pc para meterse a cualquiera de estos foros burdos y desinformativos también puede meterse a http://www.transantiagoinforma.cl e informarse. Basta con esta comodidad absurda y troglodita.
    Si el paradero de la 401 es en Serrano con alameda y quiere ir a San Diego… camine, no va a ser la primera vez que lo haga. Aquí la mayoría de la gente tiene flojera mental y por eso no leen, no piensan ni actúan de manera correcta.

  3. NICO F comentó el 12 de Octubre, 2008 a las 10:18 am

    En realidad era insostenible que siguieran las micros amarillas era ilógico que los chóferes trabajaran por boleto cortado y sus desplazamientos fueron tan largos y tras un zigzagueo sin fin de calles. Al mismo tiempo que cada chofer tuviera distintos patrones que les impedía sindicalizarse y hacer valer sus derechos.
    Por otro lado, la apuesta de Transantiago es algo más lógica, pero un pequeño y efímero avance. Esto se ha visto aún mas empañado por múltiples fallas ; su financiamiento privado, deficiente tecnología, micros enchuladas, micros alimentadores pequeñas, mal infraestructura vial y por último , la torpeza de la propia gente que aún no sabe hacer fila por iniciativa propia, se baja por las puertas de adelante, no avanza al final del pasillo impidiendo que mas gente suba. Por todo esto es que el sistema es como es, y pese a ello los chilenos no hacemos nada, asumimos la histórica pasividad del chileno.
    Por último dejo una observación que envié hace algún tiempo en un medio y tiene (o tenía) relación al financiamiento y subsidio al Transantiago
    “Una lástima que hayan aprobado el subsidio al Transantiago, no porque quisiera que los santiaguinos pagaran $600 por la tarifa, sino más bien porque todos esos millones de dólares van a parar a los bolsillos empresariales del Transantiago no así a los usuarios como se dice. No tiene sentido la iniciativa y la postura del gobierno, pues si no se aprobaba el subsidio, se prefería flexibilizar la tarifa subiéndola que flexibilizando las ganancias que se han ganado a partir de un negocio seguro, puesto que es fácil lucrar con una necesidad, negocio redondo. Ya aprobada la “Aspirina”, esperemos que los chilenos tomemos conciencia de que el Estado hoy es precario tanto así, que son susceptibles a que los dueños del transporte pongan la tarifa que quieran, tienen las herramientas para hacerlo. Estamos en el mundo al revés la empresa manda con apoyo de la oposición, y el Estado usa el poder ejecutivo y legislativo en función de ella, este es el Chile de 2008”
    Por todo ello es que comprendo (no justifico) que la gente no haga nada al respecto de los que no pagan, ¿para qué si mucho porcentaje de la tarifa genera utilidades para una minoría? , de seguro que si fuese estatal y auto sustentable (sin practica de lucro descarado) mucha gente y a modo personal , seríamos los mas férreos fiscalizadores a esta practica pues ahí sí que el bien común y lo colectivo se vería mermado.

  4. julio comentó el 14 de Octubre, 2008 a las 3:44 pm

    hola:

    leyendo el articulo y viendo los comentarios antes hechos, me gustaría contar una experiencia reciente que tuve con esto de los ‘paraderos diferidos’. Venía llegando tarde desde Viña del Mar y pensando aún que podía pillar al metro me bajé en Pajaritos. Como estaba cerrado decicí esperar en el paradero contiguo a la salida norte de dicha estación de metro. Un paradero alto, sin asientos, verde es de transantiago ¿no? claro que no señalaba qué micros allí paraban. Esperé un bien rato junto a un par de señoras ancianas y otro joven y todos reclamaban que se demoraba la micro. Luego de 45 minutos ésta pasó, claro que como era del recorrido 418 ¡no paraba en dicho paradero! eran las 12 de la noche (perdón: la 1, con esto del cambio de hora) y creo que cualquier chofer sensato que ve a un par de señoras y unos jóvenes esperando en un paradero perdido en la ciudad a esa hora (que, insisto, no tenía ningún dato acerca de qué micros paraban) hubiese abierto la puerta sin pensarla más. Yo no me ubico en pudahuel y sólo sé que hacia el oriente había que ir más allá del túnel que da a pajaritos para pillar otra micro. Hacia el poniente se veía un paradero de la 111, que va a Maipú.

    La rabia me puso delante de la micro exigiéndole al chofer que abriera la puerta. Pero este se negó sin más, argumentando que no podía. Quienes me acompañaban no hicieron nada y se dedicaron a ser espectadores de mi rabia ante una micro, los que iban arriba de ella me insultaban a través del parabrisas. Entiendo que de día funcionen y hagan más ágil el servicio ¿pero a la una de la madrugada en una esquina perdida de la ciudad en un paradero que no señala nada? ¿QUÉ RACIONALIDAD OPERÓ EN ESTE ORDENAMIENTO DEL TRANSPORTE PÚBLICO? ¡CON QUÉ SE LE AMENAZÓ AL CHOFER PARA MANTENER UNA ACTITUD TAN CERRADA FRENTE A UN PAR DE PERSONAS QUE SIMPLENTE QUERÍAN A EA HORA LLEGAR A SUS HOGARES? ¿QUÉ PASA CON QUIENES TAMBIÉN ESPERABAN Y LOS QUE IBAN ARRIBA DEL BUS PARA NI ASOMBRARSE POR UNA ACTITUD TAN DÉSPOTA DEL CHOFER? ¿
    no sé, leí los comentarios anteriores y creo realmente que Andrés ha tenido mucha suerte o realmente no toma micro, como los que diseñaron este sistema.
    concuerdo con el autor del artículo, porque realmente los paraderos diferidos

  5. julio comentó el 14 de Octubre, 2008 a las 3:45 pm

    fueron para privatizar las esquinas.

  6. Andrés comentó el 26 de Octubre, 2008 a las 3:43 pm

    Estimado julio: quizás, algo de suerte, de que tomo micro, tomo micro; no hay nada más que decir. Ahí el error directo es de esta empresa a cargo de mantener la información actualizada sobre paradas y destino de los servicios y todo eso; transantiagoinforma. Lo lamento por tí.

    Saludos.

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