“Hacia una prensa diferente” Jornada de periodismo

La iniciativa- organizada por estudiantes de periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso- tendrá a los irreverentes chicos de “Difamadores”; Bruno Sommer, director de “El Ciudadano”; y a la periodista María Olivia Monckeberg, autora del libro “El saqueo de los grupos económicos en Chile”.
El próximo miércoles 29, desde las 09.30 horas y en la Sala Obra Gruesa del Edificio Gimpert de esa casa de estudios, se realizará por primera vez en la PUCV la Jornada de Periodismo “Hacia un prensa diferente”, instancia en que se debatirá acerca de los riesgos, ventajas, contratiempos y pasos que se deben seguir a la hora de trabajar en medios alternativos.
La actividad está a cargo de tres estudiantes de tercer y cuarto año de la carrera, quienes el semestre pasado postularon al fondo monetario CONFÍA que la universidad entrega a sus estudiantes, para así lograr financiar la jornada de forma óptima.
Para la inauguración se contará con la presentación del Doctor en Lingüística, Pedro Santander, para luego seguir con el grupo “Difamadores” (estudiantes de Periodismo de la Universidad Diego Portales); posteriormente expondrá Bruno Sommer, director del periódico “El Ciudadano”; y así finalizar con María Olivia Monckeberg, destacada periodista, profesora de la Universidad de Chile y autora de los libros “El Saqueo de los grupos económicos al Estado chileno” (2001), “El Imperio del Opus Dei en Chile” (2003), “La privatización de las universidades: una historia de dinero, poder e influencias” (2005) y “El negocio de las universidades en Chile” (2007).
La invitación a la Primera Jornada de Periodismo “Hacia una prensa diferente” está extendida a toda la comunidad universitaria de la PUCV y de la región, periodistas, comunicadores sociales, académicos e interesados en general en las temáticas a tratar.
La cita, entonces, es a partir de las 09.30 horas en la Sala Obra Gruesa del edificio Gimpert de la universidad (Av. Brasil 2830, al lado de la Casa Central), el próximo miércoles 29 de octubre, para así debatir sobre el ejercicio formal y no formal del periodismo chileno de hoy.
Daniela Barría
Karin Undurraga
Nicolás Véliz
Estudiantes Periodismo PUCV



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informalo.cl comentó el 23 de Octubre, 2008 a las 11:57 pm“Hacia una prensa diferente” Jornada de periodismo…
La iniciativa- organizada por estudiantes de periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso- tendrá a los irreverentes chicos de “Difamadores”; Bruno Sommer, director de “El Ciudadano”; y a la periodista María Olivia Monckeberg, autor…
Mayoria ciudadana comentó el 24 de Octubre, 2008 a las 7:31 amPeriodismo público no es periodismo ciudadano
ANA MARÍA MIRALLES C.
21-10-2008
Al plantear en varios ámbitos el tema del periodismo público pude advertir, no sin cierta incomodidad, que algunos se referían a él como “periodismo ciudadano”. En esos momentos yo tenía que explicar que esa denominación no era correcta para referirse al periodismo público puesto que era ejercido por periodistas y no por ciudadanos aunque por supuesto en el centro de la propuesta del periodismo público está el situar al ciudadano como protagonista.
Pero como suele suceder en nuestro campo, las expresiones se usan con desenfado y a pesar de las explicaciones lo han seguido usando indistintamente. Pero es una grave confusión porque son dos asuntos completamente diferentes. Es lógico que haya hecho más carrera la expresión “periodismo ciudadano” puesto que se refiere a un fenómeno mucho más simple y fácil de comprender que el periodismo público.
De hecho nunca hemos compartido la indistinta denominación norteamericana de “civic or public journalism”, porque sabíamos que en América Latina referirse a periodismo cívico podría tener esa connotación de un periodismo hecho por ciudadanos o que en todo caso invocaba un ciudadano de buen comportamiento, cumplidor de normas de urbanidad y a eso no se refiere el periodismo público pues es un ejercicio de tipo político que se ocupa de la manera en que se construye lo público en una democracia.
Es posible que ambos tengan un punto en común en la crítica profunda al periodismo tradicional.Es importante recordar lo principal de esas críticas:
• El periodismo tradicional es aliado del poder y por lo tanto predominan las fuentes oficiales.
• El periodismo tradicional trabaja con una agenda que cada vez más se aleja de los intereses y perspectivas de la ciudadanía.
• El periodismo tradicional se ha vuelto cada vez más comercial y por lo tanto se ha desdibujado en su responsabilidad social
• Hay muchas dudas acerca de la manera en que se construye la agenda periodística, a quién sirve y qué propósitos persigue.
• La actualidad está siendo prefabricada por las oficinas de prensa de instituciones de diverso tipo.
• La empresa periodística se comporta cada vez más como una empresa privada a pesar de que trabaja con un bien público que es la información.
Es posible que tanto el periodismo ciudadano como el periodismo público compartan estas críticas pero las resuelvende manera diferente y a pesar de compartir la crítica al periodismo tradicional, tienen orígenes diferentes: es claro que el llamado periodismo ciudadano surge del desarrollo de las tecnologías y del acceso a internet,mientras el periodismo público surge de plantear un nuevo modo de relación entre periodistas y ciudadanos y orientado por el objetivo de construir lo público democrático y por lo tanto no depende de los soportes de esa comunicación sino de una apuesta política en sentido amplio.
Hay varios elementos centrales que permiten diferenciar nítidamente el llamado periodismo ciudadano del periodismo público:
1.La noción de debate: en lo que llaman “periodismo ciudadano” solamente hay manejo de información en bruto. No se pone en juego una de las tareas centrales del periodismo hoy, que es el debate de los asuntos de interés público.
2.La construcción de lo público (el interés general): no hay en la información manejada por ciudadanos del común, criterio de lo que es de interés público. De hecho, no pocos blogs están dedicados a asuntos personales.
3.La participación: no se pueden confundir estos actos de expresión de la ciudadanía, con la verdadera participación ciudadana en los asuntos públicos. Esto sí sería una desactivación política del ciudadano.
4.La incidencia en las políticas públicas: el periodismo público es un mecanismo para que los ciudadanos puedan participar de forma sistemática en la construcción de políticas públicas. No hay nada de eso en el “periodismo ciudadano”.
5.Medios de referencia: los ciudadanos abren sus propios espacios en internet y por lo tanto aunque tengan bastantes lectores no se pueden comparar con los medios influyentes, a los que tanto criticamos pero que siguen marcando agenda pública.
6.Está hecho por periodistas: los periodistas profesionales tienen manejo de fuentes y criterios éticos.
No está mal que los ciudadanos hagan las veces de reporteros “ad-hoc”, pues su presencia en el lugar de los hechos le da mucho más valor a la información. No es que estén haciendo periodismo, es que “están cometiendo actos de periodismo” como dijo un profesor español. Esto puede cualificar más la labor de los periodistas profesionales. Por lo tanto no se trata de negar ese papel que juegan los ciudadanos hoy en la construcción de la información, pero tampoco se trata de decir que esto es una nueva clase de periodismo y menos aún que es una nueva forma de participación ciudadana.
A pesar de que tengo algunas críticas al llamado “periodismo ciudadano” me parece necesario resaltar que cuando un ciudadano convoca a un movimiento por un mensaje de texto de celular o graba una escena en el lugar de los hechos, está increpando al periodismo y de hecho debería generar esto un movimiento por la verdadera calidad del periodismo como actividad profesional.
Me gusta del “periodismo ciudadano” lo que contiene de crítica al periodismo aliado de los poderes, porque tiene algo de subversivo, de transgresor. Pero no creo que debamos quedarnos en la celebración posmoderna de lo que podría convertirse en la expresión de individualidades. Lo tomaría como una interpelación de agendas y tratamientos, pero no como una nueva forma de periodismo y menos como una apariencia de democracia en medios que siguen aliados del poder aunque tengan espacios de “periodismo ciudadano”.