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El Diario de Agustín impune

El Diario de Agustín” es un documental que revive el papel que jugó El Mercurio y su dueño, Agustín Edwards Eastmann, en la gestación del golpe contra el presidente Salvador Allende y en las violaciones a los derechos humanos. Aunque mucho de lo que se entrega  era conocido, como los dineros recibidos de la CIA para desestabilizar y derrocar a Allende o su participación en montajes que ocultaron asesinatos, torturas y desapariciones, esta información se había dado a conocer en forma tan parcial y disgregada que había sucumbido ante el peso e influencia del decano de la prensa chilena.

Dirigida por Ignacio Agüero y Fernando Villagrán, El Diario de Agustín fue estrenada en Chile el 3 de noviembre pasado, en la inauguración del Festival Internacional de Documentales de Santiago (Fidocs). El público desbordó la sala ubicada al interior de la casa central de la Universidad Católica (UC) y la aplaudió por largos minutos. Su estreno tuvo especial simbolismo puesto que, hace 40 años, los estudiantes de la UC se habían tomado ese mismo edificio exigiendo la reestructuración de la Universidad y pegando un lienzo en su entrada que decía: “El Mercurio Miente”, ante la información distorsionada que éste daba a conocer sobre el movimiento estudiantil.
Agustín Edwards sigue siendo probablemente el hombre más influyente de Chile. Lo han sido también su padre y su tatarabuelo, todos con el mismo nombre. Ricos gracias a los emprendimientos bancarios y mineros, su peso radica, por sobre todo, en el control que tienen desde 1849 del mencionado periódico. Este es hoy la cabeza de un conglomerado al que pertenecen veinte diarios regionales y tres nacionales. Además de determinar la pauta informativa y direccionar el debate político, económico y cultural, absorbe el 48% del total de la publicidad que contrata el Estado en medios escritos, según estudio de Fucatel el año 2005.


EL DOCUMENTAL

El filme sigue los pasos de un grupo de egresados de periodismo de la Universidad de Chile que hacen su tesis respecto del papel que jugó El Mercurio en la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). La película se concentra en tres casos específicos: La Operación Colombo; el asesinato de la militante comunista Marta Ugarte y el caso de dos militantes comunistas: Iván Barra y Víctor Jaña, que fueron sindicados por El Mercurio de organizar “los violentos disturbios” que ocurrieron el 4 de abril de 1987 en el Parque O’Higgins, mientras el Papa Juan Pablo II oficiaba una misa multitudinaria por la reconciliación.
Esto, en circunstancias que los jóvenes ni siquiera se encontraban en el lugar como pudieron demostrar más tarde. Fruto de la criminal denuncia, que tenía por finalidad vincular al partido comunista a estos hechos, los jóvenes fueron víctimas de salvajes torturas propinadas en el Cuartel Borgoño de la Central Nacional de Informaciones (CNI). La misma agencia que proporcionó el material gráfico y los falsos antecedentes que sustentaron el montaje informativo.

VERGÜENZA PERIODÍSTICA

Operación Colombo fue un plan orquestado por la DINA que consistió en construir una versión falsa respecto de lo sucedido con 119 militantes de izquierda chilenos, en su mayoría del MIR, secuestrados y desaparecidos entre el 27 de mayo de 1974 y el 20 de febrero de 1975.
El 18 de julio de año la revista Lea, de Argentina, publicó un artículo sin firma y fechado en México en el que se afirmaba que “60 extremistas chilenos habrían sido asesinados en los últimos meses en Argentina, Colombia, Venezuela, Panamá, México y Francia por sus propios compañeros de lucha”. Definía los hechos como “un vasto e implacable programa de venganza y depuración política”. Una semana después O’Dia, de Curitiba, Brasil, sostenía que “59 extremistas chilenos” murieron en enfrentamientos con efectivos policiales de Argentina, en la provincia de Salta de dicho país. En la nota se daban a conocer la lista de los fallecidos. Lea y O’Dia eran diarios que no existían previamente a la aparición de éstas que fueron sus primeras y únicas ediciones.
A pesar que la embajada chilena en Brasil informó a su Cancillería que O’Dia no existía y esto estaba en conocimiento de El Mercurio, este medio, así como La Segunda –también de Edwards- dio credibilidad y amplia cobertura a la información. La Segunda tituló en portada el 19 de julio de 1975: “Exterminados como ratones, miristas caen en enfrentamientos en Argentina”. El Mercurio editorializó el 25 de julio intentando dejar zanjado el tema: “Los políticos y periodistas extranjeros que tantas veces preguntaron por estos miembros del MIR y culparon al Gobierno de la desaparición de muchos de ellos, tienen ahora la explicación que rehusaron aceptar”.
Pero la participación de estos medios no se limitó a reproducir lo informado por los citados medios fantasmas. Las semanas previas a que esto ocurriera fueron creando la atmósfera que hiciera creíble el montaje. La Segunda de 12 de junio de 1975 publica en portada que “Dos mil marxistas reciben instrucción militar en Argentina”.
El Diario de Agustín desmonta el montaje Colombo. Entrevista a familiares de detenidos desaparecidos que reviven lo que sintieron cuando llegó a sus manos el periódico que dice que sus familiares habían muerto como ratones. Revive, a través de fotos y relatos, las protestas que hicieron éstos en la sede de El Mercurio exigiendo les dijeran qée sabían de ellos. Y de como Arturo Fontaine, director del diario por aquel entonces, trató a los protestantes –en su mayoría mujeres- echándolos a la calle con insultos, apoyándose en la policía y sin escucharlos.
Pero en el documental, la situación fue distinta, puesto que Fontaine aparece practicamente acorralado. Transpirando, intenta justificar lo injustificable: la participación que tuvo El Mercurio en el derrocamiento de Allende y en los crímenes que le sucedieron. Demolido por las preguntas de los estudiantes, se pone de pie dando unilateralmente fin a la entrevista. Al hacerlo se golpea con un micrófono y trastabillando sale de la sala.


RECUENTO MINUCIOSO

El Diario de Agustín muestra como en Chile, como en ningún otra parte del mundo donde hubo dictadura, se fue realizando un pormenorizado recuento de las violaciones a los derechos humanos mientras estas ocurrían. Este enorme trabajo documental fue realizado por la Vicaría de la Solidaridad, dependiente de la Iglesia Católica, organismo que también presentaba recursos de amparo por los afectados, los que casi en su totalidad eran rechazados.
Esta información estaba a disposición de las autoridades, legaciones diplomáticas y de El Mercurio. Pero éste la ignoró e incluso mantuvo silencio y la negó muchos años después que comenzara la transición a la democracia en 1990.
En una entrevista hecha por la periodista Raquel Correa y publicada en El Mercurio el 31 de mayo de 2000, Agustín Edwards justifica el silencio que mantuvo respecto de los crímenes de la dictadura: “Entonces no había disponible información confiable que confirmara los rumores sobre desaparecidos”.
El documental también entrevista a Álvaro Puga, uno de los articuladores del montaje de los 119 desaparecidos. Asesor político del dictador  Augusto Pinochet y redactor de El Mercurio y La Segunda, dice que el asesinato de cientos o miles de personas en dictadura “no tiene ninguna importancia histórica (…) Para mi, que los militares se quedaron cortos”.
•La participación de periodistas y medios de prensa en la Operación Colombo es considerada el episodio más oscuro en el que ha incurrido la prensa chilena en toda su historia. El 21 de junio pasado, el Colegio de Periodistas pidió disculpas públicas a las víctimas y sus familiares por la participación de agremiados suyos en estos hechos.
REAPARECIDA POR ERROR

Marta Ugarte, miembro del comité central del partido comunista, fue detenida por agentes de la DINA en Santiago el 9 de agosto de 1976. Murió tras tres semanas de torturas en el centro de detención Villa Grimaldi, de la capital. Su cadáver fue arrojado al mar frente a las costas de Quintero (Región de Valparaíso) por miembros del Comando de Aviación del Ejército, tal como se hizo con cerca de un millar de detenidos. Pero, a diferencia de los otros cuerpos lanzados al fondo marino amarrados con rieles, el de Marta Ugarte se soltó y fue a dar a la playa La Ballena (250 kilómetros al noroeste de Santiago) donde fue encontrada –el 9 de septiembre de aquel año- semidesnuda y dentro de un saco amarrado a su cuello con un alambre. El gobierno militar, temiendo ser descubierto, pidió ayuda a El Mercurio.
Este medio envió a la periodista policial Beatriz Undurraga. En la nota titulada “Asesinada hermosa joven”, el 14 de septiembre de 1976, señaló que la muerte de esta mujer, que aseguró tenía 23 años cuando en realidad tenía 42, se originó en un crimen pasional, del que dio numerosos detalles. Esta versión fue la misma que dieron otros medios como La Tercera y Las Últimas Noticias (también de Edwards). Esto, a pesar que en lugar se presentaron dos hermanas de Marta que dijeron a los periodistas que su hermana había sido secuestrada probablemente por agentes de la DINA.
EL MERCURIO, LA CIA Y EL GOLPE
Un archivo desclasificado de la CIA dado a conocer el pasado 10 de septiembre por el Proyecto de Documentación sobre Chile, del National Security Archive en Washington,  da cuenta de una conversación entre Kissinger y Nixon el 12 de septiembre de 1973:

Kissinger: Agustín Edwards ha huido y llega aquí el lunes. Me voy a reunir con él para conocer su versión de la situación (triunfo de Allende).
Nixon: No queremos que se filtre un gran artículo respecto de que estamos tratando de derrocar al gobierno.
El Diario de Agustín aborda con detalles el papel que jugó Agustín Edwards en la gestación del golpe militar de 1973. Da cuenta de la importante reunión que éste sostuvo en la Casa Blanca –el 15 de septiembre de 1970- once días después que Allende obtuviera la primera mayoría en la elección presidencial. A esta cita también asistió Henry Kissinger, entonces consejero de seguridad nacional del presidente Richard Nixon; Richard Helms (director de la CIA) y el ministro de justicia John Mitchell. En dicha reunión, Edwards pidió la intervención directa de Estados Unidos en Chile. Poco después de su exposición, que duró quince minutos, los otros asistentes subieron al salón oval donde estaba Nixon.
Allí le dieron a conocer lo conversado transmitiendo la urgencia de intervenir en Chile. En la ocasión, y como lo comprueban diversos documentos desclasificados de la CIA, Nixon ordenó a esta agencia “intentar evitar que Allende asumiera el poder”. La principal acción que se ejecutó en este sentido fue el secuestro y asesinato del comandante en jefe del Ejército René Schneider, consumado el 25 de octubre de 1970, 10 días antes que Allende ocupara el despacho presidencial en La Moneda, lo que finalmente no pudo ser evitado. Esta acción fue ejecutada por un comando del ultraderechista movimiento Patria y Libertad que contó con el apoyo de la CIA.
Dos días después que Allende asumiera, éste fue el planteo de Nixon: “Nuestra principal preocupación en Chile es la posibilidad de que [Allende] se consolide, y que su imagen ante el mundo sea su éxito”, expresó ante su Consejo de Seguridad Nacional el 6 de noviembre de 1970.
El diseño de la CIA contenía el Proyecto El Mercurio, a través del cual este medio se convertía en eje articulador de la “campaña” contra Chile. Y en ella el financiamiento era muy importante. Fue Nixon quien autorizaría personalmente –14 de septiembre de 1971- los primeros 700 mil dólares aportados por su gobierno a este diario, dinero que fue entregado a través de la División Hemisferio Occidental de la CIA. Un mes más tarde Helms ordenaba el envío de una partida de 300 mil dólares más. Y un año después, de otro millón de dólares, con lo que los aportes a El Mercurio totalizarían los dos millones de dólares –entre 1971 y 1973- que equivalen a once millones actuales.
Durante cada uno de los casi mil días que gobernó Allende, al menos un artículo editorial diario publicado en El Mercurio fue redactado por la CIA. Según afirma Armando Uribe, Edwards fue desde antes que Allende asumiera –y probablemente aún lo sea- Asset de la CIA. “Asset es recurso (persona) que sirve para transmitir informaciones reservadas, oportunamente, dado que goza de acceso privilegiado a ellas. El Gobierno de EE.UU. compensa esto en momentos de crisis (…) compartiendo sus datos con el Asset, financiando sus empresas si es necesario para el objetivo mutuo, (…) lAsset  no es agente ni funcionario del servicio de inteligencia ni es remunerado regularmente. Se trata de un contacto superior de la agencia”, sostiene.

por Francisco Marín

El Ciudadano

Reglas del Ágora:
Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente espacio de debate ciudadano.

15 comentarios para “El Diario de Agustín impune”

  1. Leo comentó el 23 de Febrero, 2009 a las 9:04 am

    La Influencia y manejos de Edwards son de larga data como dice el articulo, pero hay temas casi desconocidos …
    Como la reunión que sostuvo A. Edw con Radomiro Tomic, siendo este último candidato a la presidencia, para ofrecerle bajar muy rapidamente la preferencia que tenía en ese momento en las encuestas Jorge Alessandri a cambio que Tomic no hiciera nada a la ANACONDA, en esos tiempos dueña de las minas de cobre (Chuqui, Sewell). La oferta se referia a lo podía hacer a través del manejo “periodistico” en El Mercurio.
    Tomic se negó y … y el resto dela historia es conocida.
    El periodico “La Epoca” tuvo dos periodos. En el segundo pudo salir a la calle gracias a una venta masiva y callejera de suscripciones.
    Según información de ese tiempo, aparecida en la publicación oficial de la Asociación de Empresas Publicitarias, La Época tenia la mayor venta en quioscos
    desde Vicuña Mackenna hacia el oriente, lo que era muy importante porque El Mercurio ni La Tercera no tenían la corbetura de suscriptores actual por el sistema de descuentos en el comercio, etc.
    Luego si esa situación se diera en un “mercado normal” La Época era super interesante como medio de avisaje, sin embargo no se pudo sostener porque los empresarios no querían o no se atrevian a publicitar en La Época.
    El caso del Banco del Estado, es patético porque todos los chilenos contribuimos a la fortuna del susodicho.

    Leo

  2. Roberto DOrival Briceño comentó el 25 de Febrero, 2009 a las 5:15 pm

    La JUSTICIA - tan ausente como necesaria en Chile-, se consigue, en la medida que hechos como los expuestos en ¨El diario de Agustín¨, sean conocidos por la sociedad, especialmente por aquellas personas más jovenes, que afortunadamente no vivieron el período dictatorial.
    La televisión, en especial el Canal Nacional, deben transmitir a la brevedad este y otros documentales similares, acción con la que podrán reparar en parte, el silencio y la complicidad con que favorecieron la violación de los Derechos Humanos.

  3. Khristian comentó el 6 de Marzo, 2009 a las 2:46 pm

    El Merculo es lo peor……de lo peor.

  4. Ricardo Canales comentó el 23 de Abril, 2009 a las 1:06 pm

    El Diario de Agustín es quizás el mejor ejemplo para mostrar que la prensa chilena juega en contra de la libertad de expresión. No sólo porque el caso de El Mercurio potencia el orden monopólico de la propiedad de medios, lo que disminuye la garantía de el libre acceso a la información y participación, sino que principalmente por lo que se muestra en el documental, donde el diario más poderoso de Chile conspiró con sectores políticos para deformar y manejar información, entregando así una visión distorsionada y/o subjetiva de los hechos ocurridos en Chile bajo la dictadura de Pinochet.

    En el documental se muestran por ejemplo casos donde El Mercurio omite o falsea información sobre los detenidos desaparecidos, o inventa historias falsas sobre personas correspondientes a este grupo, con el fin de esconder estos denigrantes hechos ante la opinión pública, lo que hace que El Mercurio logre imponer su visión subjetiva para desde ahí influir en la sociedad. Esto desemboca en que el diario, supuestamente uno de los canales que la gente tiene para lograr mantener la libertad de expresión, atenta contra varios puntos para defender la libertad de expresión según el informe anual de los derechos humanos de la sociedad chilena.

    Sobran ejemplos, como el entregar información para formar una visión de realidad en la sociedad (Lo que El mercurio distorsiona), libertad de expresión contra las autoridades (lo que en la dictadura fue imposible por la censura, acción a la que El Mercurio colaboró), evitar la concentración medial (El Mercurio posee una cadena a lo largo de Chile), entre muchas más, que sólo acrecienta el hecho de que Chile sea considerado un país que atenta contra la libertad de expresión, algo paradójico para un país que está constantemente tratando de revalorizar la Democracia.

    Y esta visión está fuertemente influida porque El Mercurio, el diario más poderoso de Chile no respete valores de culto a la transparencia, lo que se ve claramente reflejado en el Diario de Agustín, un reflejo del poderoso medio nacional, que más allá del contexto de dictadura en que se basa en documental, deja la impresión que El Mercurio sigue siendo un medio que atenta contra la libertad de expresión y que avanza con el estigma de no haber respetado los derecho humanos.

  5. María Teresa Nielsen comentó el 23 de Abril, 2009 a las 5:49 pm

    ¿Cómo podemos ejercer el periodismo sin la herramienta básica para hacerlo correctamente? ¿Merecen nuestros lectores una historia censurada y que no sea leal a la verdad? Estas preguntas parecen obvias en nuestros días. Sin embargo, durante muchos años en nuestro país, no era posible dar por sentado situaciones que para nosotros, los periodistas y generados de contenido de hoy, son esenciales.

    El documental “El Diario de Agustín” está enfocado en demostrarnos cómo los medios no tuvieron libertad de expresión durante el régimen militar. Esto, que ya es sabido por muchos, se ilustra de manera rigurosa y detallada. Se entrevistan altos funcionarios de la época, se reviven historias alteradas en ese entonces, y se llega a un punto que pocas veces a sido tratado.

    El responsable del documental, de gran parte de la historia de la prensa chilena y de la falta de información de muchos hechos en época de dictadura, se ve envuelto en la misma situación que no quiso contar en sus medios, pero que sin embargo, le estaba ocurriendo a miles de personas en nuestro país.

    Este es el momento clave del documental. Cuando nos manifiestan que el periodismo es capaz de seguir fiel a la verdad. Fue tarde, es cierto. Pero alguien fue posible de preguntarle en su cara lo que todos pensaban y querían saber.

    Para mí, esta iniciativa de jóvenes estudiantes de periodismo, es una advertencia. Uno debe ser capaz de darse cuenta que su propósito es lograr conciencia sobre sus espectadores. Creo que el mensaje que desea transmitir es que nunca más debemos dejar que nos censuren. Esta afirmación es arriesgada, pero personalmente, creo que se puede lograr. ¿Nuestra labor como periodistas? Demostrarle a la gente que la democracia es una manera de gobierno y de vivir que la construimos nosotros mismos, y que la vemos frente a nuestros ojos, día a día, cuando abrimos un diario, encendemos la radio, o vemos la televisión.

  6. Camila Werner comentó el 23 de Abril, 2009 a las 5:59 pm

    Es complejo comentar sobre un documental que trata exclusivamente sobre la violación a los derechos humanos, e igual de importante: la libertad de expresión.

    Para profundizar un poco más en el tema de la libertad de expresión me gustaría tomar como ejemplo un informe anual sobre los derechos humanos en Chile, éste expresa que la libertad de expresión se basa en “el derecho a recibir y acceder a información que permita a los sujetos a formarse una opinión reflexiva sobre su vida y el destino de su comunidad”, claramente en la época de la dictadura no fue así, porque las personas se veían reprimidas, y por supuesto no estaban en democracia. Aún así, existe un rol importante que cumple el Mercurio dentro de la dictadura: el manejo masivo de los medios de comunicación y la censura.

    El Mercurio, como se vio en el Documental “El Diario de Agustín”, es uno de los pocos diarios que podían publicar información en época de dictadura, sin embargo, hacían como que nada pasara y omitían información importante, considerando que era uno de los pocos medios que podía contar lo que pasaba, pero al ser simpatizante el régimen, no lo hacía. Según el mismo informe que cité más arriba, éste dice que el Estado debería incentivar la libre expresión, pero ¿cómo puede suceder esto en sociedades capitalistas, que más encima apoyan un régimen dictatorial?, claramente no se puede hablar de una libre expresión, y es impactante cómo se muestra en el documental, la forma que “acallaban” a las personas, escondían las verdaderas historias de los detenidos desaparecidos y las cambiaban totalmente.

    Es un poco avergonzante que, teniendo la posibilidad de ser un medio para denunciar, sólo se escondía la información, claramente era una sociedad donde existían violaciones a los derechos humanos y no había libertad de expresión, ni menos pluralismo en los medios escritos. Actualmente, como estamos en una sociedad democrática, las cosas han cambiado para los medios de comunicación, por lo menos hoy existe pluralismo, pero la frase “El Mercurio miente” de todas formas quedó grabada en la mente de todos.

  7. Carolina Gana comentó el 23 de Abril, 2009 a las 8:26 pm

    La responsabilidad que tuvo la prensa- específicamente, la de El Mercurio- en las violaciones a los derechos humanos cometidas bajo la dictadura de Pinochet, se hace evidente en el documental El Diario de Agustín. Los diarios de la familia Edwards operaron desinformando y ocultando información clave relacionada con las violaciones a los derechos humanos en los años setenta y ochenta. Esto, debido principalmente a la influencia que posee esta cadena de periódicos nacionales.

    Este es un claro ejemplo de las carencias que tiene Chile respecto a la concentración de medios de comunicación y el derecho a recibir información de calidad, que nos permita formarnos una opinión reflexiva sobre los temas de importancia pública. Como revela el Informe Anual sobre Derechos Humanos en Chile 2008, la concentración excesiva de los medios afecta la pluralidad de las fuentes de información, lo que genera una sola mirada- una sola línea editorial- de los acontecimientos. Así, se impone este gran conglomerado periodístico del país.

    Claramente, El Mercurio es un ejemplo de monopolio en la propiedad de los medios, un peligro para la libertad de prensa y un obstáculo para el derecho de las personas a “buscar, recibir y difundir información e ideas”, como expone el Informe.

    El film revela la responsabilidad que El Mercurio posee hasta el día de hoy en cuanto a las violaciones de los derechos humanos, sin embargo, se sigue manteniendo impune y sigue siendo uno de los más leídos en el país. Está de más decir que Chile aún tiene aspectos pendientes en materia del ejercicio del periodismo y los derechos de las personas, a pesar de los avances luego de la restauración de la democracia.

  8. Javiera Lobos Núñez comentó el 23 de Abril, 2009 a las 8:34 pm

    Todos hemos sido testigos, a través de la revisión del documental “El diario de Agustín”, de la terrible violación a la libertad de expresión que se produjo durante el régimen militar. Los medios chilenos, en especial El Mercurio, se ocuparon de ocultar y distorsionar la verdad, mal utilizar la información, y más que eso, hacer caso omiso, intencionalmente, a las aberrante situaciones que se estaban viviendo en el país, con el único fin de influenciar la opinión que la sociedad tenía con respecto a lo que estaba ocurriendo en Chile.

    Es muy decepcionante darse cuenta que la violación a los derechos humanos estaba siendo ignorada y de cierta forma fomentada por los medios nacionales y que la libertad de expresión quedó reducida a cero. La verdadera realidad que se vivía en aquellos años, de abusos, de maltratos y de represión, y la que era informada a los ciudadanos no eran la misma. ¿ Qué pasó entonces con el derecho de informar la verdad, las opiniones o los pensamientos? Tal como lo señala el documento Informe anual sobre derechos humanos en Chile 2008, con respecto a la libertad de expresión como“ .. el derecho a recibir y acceder a información que permita a los sujetos formarse una opinión reflexiva sobre su vida y el destino de su comunidad”. Libertad de expresión que se vio mermada durante la dictadura.

    Es difícil enfrentar un pasado en el que las mentiras y los engaños se apoderaron de todo, pero debemos pensar también en construir un futuro lo más alejado posible de lo ocurrido. ¿Podemos decir que en nuestro país, hoy en día, existe una completa libertad de expresión? ¿ Puede la gente confiar en los medios de comunicación como transmisores de la verdad? Es tremendamente complicado confiar en que así sea en un cien por ciento, ya que los monopolios y los oligopolios que hoy controlan los medios de comunicación representan también un “obstáculo a la libertad de expresión”, como lo señala el Informe anual de derechos humanos, y aunque hoy el pluralismo nos permite expresarnos de manera más libre, la imagen y las sospechas de que medios tan importantes para nuestra sociedad como El Mercurio, continúan distorsionando información con el objetivo de influir en la sociedad para su beneficio. Por otra parte, el rol que le concierne al Estado en esta situación se ve reducido a vigilar la mantención de la competencia y del libre mercado más que el ejercicio de la libre expresión.

    ¿ Qué es lo que debemos hacer entonces en nuestro rol como periodistas, después de un fraude de información tan grande? Creo que es preciso ubicarnos en el papel que nos corresponde, rol que nunca debió siquiera ser transformado. Nuestro deber, y principal objetivo, es contar la verdad. Dar a conocer la realidad tal y como es, sin distorsiones, sin censura. Ofrecer a la ciudadanía todas las herramientas para que ellos sean quienes formen sus opiniones, pero teniendo siempre en cuenta que la información que manejan para tomar sus decisiones, es solamente la verdadera.

  9. Nicole Febrero comentó el 23 de Abril, 2009 a las 9:09 pm

    Tomando en cuenta como base la situación mediática a nivel de prensa escrita en Chile podemos ver de forma clara como el oligopolio es el sistema imperante a la hora de visualizar las líneas editoriales. Considerando esta premisa y relacionándola con el documental “El diario de Agustín”, que retrata el poder y la influencia que ha tenido el diario El Mercurio y la familia Edwards a lo largo de nuestra historia, nos damos cuenta de la influencia mediática a nivel social que poseen estos grandes conglomerados comunicacionales.

    De esta manera y basándonos en un punto de vista ideológico podemos ver como en Chile existe carga empírica de los medios, puntualmente El Mercurio, debido a la institucionalización que éste ha tomado dentro de nuestra sociedad. De esta forma y contraponiendo un juicio netamente periodístico podemos inferir que la entrega de información noticiosa toma un orden empírico y parcializado debido a la influencia social y rol mediático que El Mercurio , hecho que se ve reflejado a lo largo de todo el documental.

    Es así como tomando en cuenta esta experiencia mediática y tal como lo señala el informe de Derechos Humanos, la búsqueda, recepción y difusión de ideas se desquilibra en torno al principio de libertad de prensa.

    El documental muestra el tratamiento mediático que se genera según la ideología clara del medio frente a la relación de poder que éste ejerce en su audiencia. Considerando esto, es posible perfilar a El Mercurio como un medio conversador, que tiene vinculación directa con grandes grupos empresariales y políticos de influencia. Un medio que a pesar de haber estado autorizado para publicar información verdadera durante el régimen militar, no lo hizo, omitió y también mintió. Incluso publicó historias falsas y siempre estuvo amparando las atrocidades que se cometían durante el gobierno de Pinochet.

  10. Geraldine Picon comentó el 24 de Abril, 2009 a las 5:08 am

    Sin duda Chile es un país que se queda muy atrás en líneas como el respeto y la libertad de expresión. Si bien han pasado varios años del hecho que se acusa al diario El Mercurio, en relación al golpe militar y cómo su fañta de ética profesional mermó el avance democrático, aún nos enfrentamos a serios problemas de libertad tanto de expresión como de información.

    El Documental El diario de Agustín, sin duda nos invita a la discución de que tan informados podemos estar con los medios considerados “oficiales” por todos. La falta a los derechos humanos cometidos por parte de la ceguera a la realidad es una aberración al avance que podamos tener como ciudadanos y sobre todo como nación, siendo un hecho que mancha la historia de lucha de nuestro país.

    Actualmente no nos hemos salvado de esto. Aún existe baja o poca protección a la libertad de expresión, siempre atemorizados por el que dirán y bajo un oligopolio mediático que nos mantiene retraídos del acontecer nacional.

    Medios como el documental o estos foros de discución hacen un llamado al despertar que estamos teniendo, haciendo un llamado de atención a los medios que usan la desinformación como herramienta para manejar sus intereses.

  11. Nicole Olivares comentó el 24 de Abril, 2009 a las 7:15 am

    Es fundamental que se ejerza la libre expresión en el periodismo. Las nuevas generaciones de periodistas tenemos la responsabilidad de no dejarnos influenciar por ningún poder económico o político, y publicar la verdad por sobre todas las cosas. Es imprescindible que los medios informen la verdad y no oculten hechos relevantes o irregulares cometidos por alguna personalidad pública o privada que pueda llegar a afectar a la ciudadanía.

    No importa los colores políticos o económicos, lo importante es que cada uno pueda expresarse libremente, opinar, acusar, revelar, enjuiciar, fiscalizar -siempre de forma correcta- y así dar a conocer situaciones ocultadas que deben ser de conocimiento público por sus consecuencias negativas o ilegales.

    No deben volver a ocurrir situaciones como las que presenta el “Diario de Agustín”, sobre la censura que hubo en El Mercurio en cuanto a las violaciones de derechos humanos. Pero considero que no es momento para retroceder en el pasado. Hay que focalizarse en el presente, para que el periodismo actual sea transparente.

    Es verdad que los medios tradicionales están controlados por unos pocos, por un lado El Mercurio y Copesa, y por otro lado La Nación que representa los intereses del gobierno de turno, pero esto no debería ser un obstáculo para que las noticias que se informen en ellos posean censura o se omitan hechos importantes.

    En fundamental un periodismo libre, con opinión y sin censura.

    No se trata de andar atacando a las personas o buscando lo negativo, sólo que la libertad de expresión debe primar en el periodismo y en la ciudadanía, porque todos tienen derecho a conocer lo que realmente pasa o qué pasa, porque muchas veces hay hechos relevantes que no se informan y son censurados por diversos intereses.

  12. Margarita Mandujano comentó el 24 de Abril, 2009 a las 7:39 am

    El documental “El diario de Agustín” de Ignacio Agüero y Fernando Villagrán, es la primera muestra pública de la verdad en la historia de la prensa chilena. Se logró evidenciar la falta de libertad de expresión que existe dentro de nuestros medios de comunicación, desde tiempos de dictadura hasta el curso de nuestros días.
    Las últimas generaciones poco saben de la realidad que ha condicionado a nuestro país desde la llegada de la democracia. Con el comienzo del régimen militar una nueva brecha se abrió en Chile, dividiendo al país en dos. En aquellos tiempos, los que intentaban decir algo inmediatamente eran reprimidos e incluso detenidos, situación que ha marcado fuertemente a muchas familias chilenas, y también al ejercicio de ciertos derechos políticos como la reunión y la protesta.
    Es importante destacar la influencia que ha tenido El Mercurio, nuestro primer diario oficial del país, durante toda la formación de la política y el condicionamiento de los derechos humanos. La libertad de expresión siempre ha sido un derecho subjetivo fundamental para una sociedad democrática, y desde la década del ’70 que ha sido tremendamente sometido.
    Este documental ha alcanzado un fuerte revuelo nacional debido a la dura verdad que muestra. Gracias a la investigación que hicieron estudiantes de la Universidad de Chile, con el fin de elaborar su tesis a base de “la conducta de El Mercurio con respecto a casos de violaciones de derechos humanos”, en conjunto con la audacia de Agüero y Villagrán, crearon una obra maestra.
    Es increíble tener ante nuestra pantalla hechos tan crudos que fueron realizados durante el gobierno del general Pinochet, quien gracias a la influencia que tenía sobre el diario de la familia Edwards, pudo transmitir su ideología y conducir a la gente a tener una opinión errada por medio de la censura impuesta a los diarios de oposición, sobre la gran cantidad de hechos bélicos que se produjeron durante su mandato.
    El derecho a la libertad de expresión siempre ha intentando evitar la concentración en la propiedad de los medios de comunicación, ya que esta situación agota rápidamente la integridad en las noticias. En nuestro país esto no es una realidad aparte, es la corriente que sigue y seguirá existiendo. El hecho de violar este derecho seguirá afectando la pluralidad en las fuentes de información, y rompiendo las obligaciones internacionales que tiene nuestro país al intervenir en los derechos de los chilenos.
    Actualmente, la realidad de El Mercurio no ha cambiado mucho. Sigue siendo un diario particularmente tradicional, enfocado de manera explícita a una tendencia política de derecha. Esto consagra la gran confluencia de avisaje estatal que está relacionada con el medio de comunicación. Asimismo, la concentración de medios y la competencia económica impide promover el ingreso y representación de las fuerzas sociales, cohibiendo la superación en la falta de diversidad y pluralismo que necesita nuestro país.
    Sin embargo, la transparencia y el acceso a la información pública han dado un paso adelante con la nueva ley que fue proclamada el pasado 20 de abril. Ésta nos permitirá conocer el desempeño de las funciones públicas y los asuntos del Estado.
    Para los periodistas, de ahora en adelante, va a ser mucho más fácil conseguir los datos a la hora de escribir crónicas con cifras relacionadas a los asuntos estatales. Pero el periodismo puede agilizar los reportajes de orden político gracias a esta nueva ley, como también puede meterse en las patas de los caballos. Sin embargo, siempre va a ser positivo intentar prevalecer el valor de la autenticidad de los acontecimientos, que involucran al país como nación y afectan a la sociedad.

  13. Andrea Marinetti comentó el 24 de Abril, 2009 a las 7:58 am

    “En cuanto derecho básico, la libertad de expresión no sólo importa la facultad a expresar opiniones o pensamientos sino, también, el derecho a recibir y acceder a información que permita los sujetos formarse una opinión reflexiva sobre su vida y el destino de su comunidad”

    La libertad de expresión es un derecho que tienen todos los ciudadanos dentro de una sociedad democrática. El derecho a informarse de una manera transparente y poder emitir cualquier clase de opinión y pensamiento es un derecho que nos concierne a todos como chilenos. Sin embargo hace 30 años, durante la dictadura militar, los medios que funcionaban como protagonistas eran el duopolio El Mercurio S.A.P y el Consorcio Periodístico Copesa. Estos manejaban la información a su antojo. La omisión y la falta de transparencia sobre los delitos efectuados a los derechos humanos, los detenidos desaparecidos y en general todo el desastre de una dictadura fue censurado e incluso en muchas ocasiones se hablaron de casos intervenidos de manera evidente por Agustín Edwards y sus subordinados.

    Uno de los diarios más importantes de nuestro país y que más circulaba en Chile durante el Gobierno de Pinochet engaño de alguna manera a muchos ciudadanos que creyeron en la ética profesional del medio y que siempre optaron por acercarse a la verdad. ¿Cómo podemos confiar en un medio que no dio a entender una realidad no existente?, ¿Somos de alguna forma víctimas de una mentira que tarde o temprano iba a salir a la luz?

    En el diario de Agustín queda en evidencia como fue intervenida la información para proteger a la figura de Gobierno que sería la salvación para los políticos, los grandes empresarios y sobretodo para Agustín y sus cómplices. ¿Cuál es la idea de restringir a la ciudadanía el derecho a informarse de una manera real y objetiva?

    El documental realizado por el director chileno Ignacio Aguero, desenmascara a las principales personalidades que influyeron en mantener a la ciudadanía con falta de información y en muchos casos con grandes mentiras. Un ejemplo de esto, es la noticia de la muerte de una mujer, titulado como muerte pasional, donde se concluía que se había suicidado y que tenía alrededor de 23 o 24 años. Sin embargo se descubrió tiempo después que esta mujer de unos 43 años, había sido tomada prisionera, torturada y tiempo después la habrían matado. ¿Qué evidencia más gráfica que esa?

    Hoy en día con la nueva implantación de la ley de transparencia y el nuevo periodismo, los ciudadanos tenemos la posibilidad de informarnos de una manera más completa y con mayor libertad que hace 30 años atrás. Sin embargo, aún, falta transparencia y la posibilidad que las personas común y corriente puedan opinar y dar a conocer su forma de pensar. El Mercurio y relacionados debe intentar de alguna forma cambiar la línea y mostrarle a la ciudadanía que lo más importante a la hora de comunicar algo es hacerlo siempre con la verdad. ¿Será posible?

  14. Carolina Gómez comentó el 24 de Abril, 2009 a las 7:59 am

    En la dictadura militar El Mercurio jugó un rol que marcó el periodismo en Chile. En el “Diario de Agustín”, vemos cómo este medio de comunicación informó basándose en lo que funcionarios del medio querían informar, en manipular los datos y en entregar noticias e historias manipuladas para lograr un determinado efecto en la sociedad chilena.

    Se violaron los derechos humanos y El Mercurio pasó por alto esta situación. Actualmente, el contexto de los medios de comunicación escritos se basa en un oligopolio, en el que pocos son los más leídos, son los que tienen mayor poder económicos, influencia política y efectos en los lectores. Como dice el Informe, “la existencia de monopolios y oligopolios en la propiedad de los medios de comunicación constituyen un serio obstáculo al derecho de las personas a buscar, recibir y difundir información de ideas”. Esto es grave para nuestra sociedad porque si relacionamos la situación actual - en la que El Mercurio es uno de los medios más potentes en el país-, con la situación de la dictadura, vemos que es el mismo diario el que sigue siendo uno de los que tiene mayor fuerza y presencia en Chile.

    Han pasado décadas y, aunque han emergido nuevos diarios, revistas, etc., hay que preguntarse ¿realmente estamos en una sociedad que se informe con diversidad? Siguen siendo los más poderosos los que tienen mayor cercanía con la audiencia, y aunque los periodistas que trabajen en éstos tengan un determinado pensamiento o postura, deben seguir la línea editorial del medio. Creo que es momento de que esto cambie y, como periodistas, innovemos en medios que se enfoquen en la realidad chilena, la diversidad y respeto. Pues, como se menciona en el Informe “no basta con asegurar el derecho a crear y dirigir medos de comunicación, sino que es preciso garantizar la pluralidad de los mismos, independencia de los periodistas independientes y acceso igualitario al espacio en que se difunden ideas”.

  15. Beatriz Sánchez comentó el 9 de Mayo, 2009 a las 4:37 pm

    Manchas en nuestra escencia:

    Me cuesta entender e imaginar, que en algún punto de la historia, una de nuestras principales armas se vio manchada. Pasó, es inútil negarlo, sin embargo queda una sensación frustrante frente a los hechos y más aún, frente a quienes permitieron que el periodismo se llenara de líneas falsas, y realidades sustituidas.
    El documental ‘El diario de Agustín’, refleja la situación dolorosa y casi vergonzosa, por la que atravesaba nuestra profesión. Una época caracterizada por la censura, las amenazas y la violación de derechos humanos tan vitales como la libre elección y opinión. Años donde el mentir, era una de las acciones favoritas entre algunos chilenos. Cuesta aceptar que un diario como ‘El Mercurio’ - cuya principal misión era informar y entregar transparencia a la población- se haya arrimado bajo el techo que le brindaba la derecha, defendiendo y ocultando muchas de las cosas que pasaban en la dictadura. Una realidad sustentada en mentiras donde incluso, un medio que debería ser fuente de verdad y objetividad para la época, se prestó para montar situaciones que favorecían al régimen. Un diario que sigue vivo pese a los lamentables episodios; que mantiene una línea editorial alejada de los problemas reales de la sociedad y que en el algún punto de su historia, cometió uno de los pecados más grandes. Ese que en democracia es básico y que para nosotros, como comunicadores, es fundamental: el respeto por la libre expresión. El Mercurio cometió un grave error, y es un peso que deberá cargar por muchos años más. Los titulares falsos que más de alguna vez coparon sus portadas, las historias inventadas y la negación a la violación de los DDHH, son antecedentes que perdurarán en la memoria de muchas generaciones. Porque aunque seas de izquierda, de centro o de derecha, hay algo con lo que no se puede tranzar: la negación de la realidad, de la verdad. El diario de Agustín mintió, utilizando sus ventajas en el mercado de la prensa escrita y gran concentración de medios a lo largo del país, para contar la verdad que convenía. Aquella realidad que compatibilizaba con sus intereses y color político.
    Nuestra misión, es dejarle en claro a la sociedad que no todos somos ‘Agustín’. Que nuestra vocación y nuestro trabajo como comunicadores, es para fomentar la información fidedigna, clara y cercana a los reales intereses de la sociedad. Debemos ser fiscalizadores de nuestro entorno y los principales enemigos de actos como la corrupción. Sin dudas que para El Mercurio, este documental significó desterrar una verdad incómoda. Pero para nosotros, los ciudadanos, significó conocer una lamentable parte de la historia. Una que desde mi punto de vista no ha cambiado en un ciento por ciento, pues (aunque su segmentación y prototipo de lector está más que definido) no representa la realidad y sigue ligado a los intereses de un sector. Esto seguirá generando dudas respecto a que tan ética puede resultar su línea editorial y qué tanto se respeta en estos momentos, la libertad de expresión y democracia. Las dudas siguen intactas y las inconformidades de muchos también. Sólo espero que cosas así no pasen más, porque la desilusión por el periodismo no vendrá sólo de la ciudadanía, sino que también… de nosotros.

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