Slumdog Millionaire: el destino está escrito

‘Slumdog millonaire’, o ‘¿Quién quiere ser millonario?’ nos trae una notable representación del amor como respuesta a la mundana obsesión por el capital actual.
Dirigida por el británico Danny Boyle, la película narra la historia de Jamal, un joven repartidor de té de un centro de llamados transnacional en Bombay, contada en 3 tiempos distintos. El primero, es siendo torturado por la policía india bajo el supuesto cargo de hacer trampa en el programa “Quién quiere ser millonario”. El segundo es su participación en el citado programa. Y por último fragmentos de la historia de su vida desde niño hasta el momento en que decide entrar al concurso, los que nos permitirán entender la verdadera razón de su participación en el show televisivo. La yuxtaposición y alternancia de estos 3 relatos nos embarcan en un viaje a la profundidad de la realidad social que se vive en las esferas más pobres de nuestro planeta.
Mucho me recordó al verla a “Ciudad de Dios” del director Fernando Meirelles. Y si bien algo de justicia y tributo le rinde a esta película, viene a reforzar justamente aquellos temas que la película del brasilero revela sin pudor. La pobreza y la codicia, el ingenio ante el abuso, el amor ante el egoísmo. Todos estos son contrastes que atraviesan la búsqueda que realiza Jamal a lo largo del filme. Búsqueda ulterior de una esencia que trasciende el tan común y codiciado dinero.
Resulta muy interesante como un punto aparte, la introducción del programa de televisión. Una franquicia internacional totalmente verosímil para todos quienes alguna vez tuvimos al dicho programa en las pantallas de la televisión abierta de nuestro país. Lo que me llama la atención es la muy perspicaz visión del director en contrastar la frivolidad de este formato de estupidización masiva (léase programa de concursos) con los más crudos y ciertos episodios que se viven en tantas ciudades de los países en vías de desarrollo.
“Esta es la verdadera India” responde un niño Jamal a una turista norteamericana tras ser golpeado por un policía que le exige explicaciones a palos por un robo. Y no olvidemos a Ewan McGregor diciendo “esta es escocia” en la también muy afamada película del mismo director Danny Boyle ‘Trainspotting’. Y eso es lo que me gusta. Su directa intensión de declarar un inconformismo con el sistema actual por parte de todos aquellos que no se ven (nos vemos) beneficiados, o simplemente no somos objeto de interés para el sistema económico/multimediático actual.
Un niño pobre de india y un ex drogadicto escocés se unen para ir a bailar a una Rave, quizás en Estambul. Y a contraluz de aquellas inquietas luces fiesteras dibujan un perfil que transmite la mirada de un director que no teme mostrar las cosas que son más importantes en la vida de los hombres y mujeres. Cosas que ciertamente van mucho mas allá de la televisada pregunta “Quien quiere ser millonario?”
Los personajes, la foto y la dirección de arte de esta película solo vienen a hacer más sabroso este guisado británico/hindú. Porque tal como me pasó por la mente al terminar de ver pasar el último de los créditos en la pantalla grande, estamos frente a un curry de la más alta calidad. Perfecto aliño que representa a India en cada fotograma de la película, enfocados por el lente eficaz de un equipo que se llevó todos los premios que quiso, muy merecidamente.
Miguel Soffia Serrano
El Ciudadano



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David Pineda comentó el 10 de Marzo, 2009 a las 4:29 pmLa pelicula me encantó, y eso que me puse a verla por casualidad.
altamente recomendable!!
karen hermosilla comentó el 11 de Marzo, 2009 a las 11:43 amY no es solamente que uno quiera ser millonario, en un país en donde la mierda es una materia prima apetecida por turbas insondables. No es solamente que uno crea en el azar y en las vueltas de la vida. No. No es solo que el pastiche cultural te haya hecho vivir y soñar dentro de un mandala toda tu modesta existencia. No. ni siquiera es el arrebato de un amor imposible que urge derramarse con goterones desaforados, capaces de horadar piedras ancestrales. Es todo eso y algo más. Es el apriori. La runa vacía y preñada. La corazonada. El nudo en el estómago que palpita justo debajo del ombligo. Es el inevitable giro planetario. El reloj que avanza sin época. Es la genuina muerte que te dice: está hecho.
Con las maneras de un cliché, la pelicula hollywoodense encuentra en la franquicia de moda, en el destino de moda y en el género universalmente de moda: el culebrón romántico, delicia de los poblares tercermundistas, el éxito descollante y sin lugar a dudas, que nos hace reencontrarnos con una olvidada y desprestigiada unión con lo inasible. Con el oraculo en donde todo está escrito.
Muy pocas veces sentimos esa concretitud. muy pocas veces sentimos que los sueños son cercados por las paredes de un edificio sólido. El presente vertiginoso y las oportunidades que se agolpan como “tramite en corte” bajo mi puerta, obstruyen la confianza en un devenir cósmico, esa persecución por sécula, insoslayable.
Una vez estuve enamorada. Y no era yo quién lo decía. No era yo la que me sentenciaba a esa castastrofe del yo. No era mi deseo, pues él estaba en tensión, encontrandose más con la muerte que con la vida.
Escapé, como se estila en estos casos, todo lo que pude, y como también determina la tradición, un macho cabrío me ayudó para evadir las anotaciones imperecederas. Hizo las veces de estado protector y puso todo el empeño en asegurar que todo proyecto de continuar con la predestinación se viera opacado por el hostigamiento y la violencia. Amenazas en la esquina de mi casa, siempre pusilánimes y nada más que como ligera advertencia. Se trataba de mí, no de una reina de belleza. La confusión hizo el resto, el machismo otro tanto, las oportunidades, las ex-esposas, los recuerdos y las fantasías, hasta despistar a las letras, para reorganizarlas como si fueran un dócil ejercito de hormigas. Así fue como cada letra se hizo cada vez más criptica. Y no eran ni preguntas ni respuestas, sino poemas en código I-ching.
Así el azar se hizo cargo, como las loterias se hacen cargo de la mala distribución de los paises explotados. Y cada día hasta hoy, me levanto confundida y ahogada, con el mal del siglo XX, que no pasa ni por un segundo. El pánico me atrapa sin la necesidad de viaje en micro alguna, y las corazonadas son aplacadas ahora con calmantes comprados en cualquiera de la docena de farmacias que me rodea.
Empero el destino me mira y me sonrie, me cuenta que es el destino y nada más. Que no me urja ni mire a los costados. que no busque más, que no huya. que me resigne y vea pasar los días con la misma desesperación, pero resignada. haciendo comulgar cada pulsión en un delirio continuo y sin freno. Me repite: no te asustes, porque esto es así. Me dice que no luche, porque es en vano. Que las cosas más mejores no sucedieron ni van a suceder. Porque está escrito y no hay vuelta que darle.
preuteatral comentó el 11 de Marzo, 2009 a las 5:27 pmPREUNIVERSITARIO TEATRAL 4 TABLAS 2009 (5 años de experiencia)preparate con ventajas; resultados concretosRie.cl