Pinochetmania
Imagino la satisfacción que habría tenido Pinochet al enterarse que uno de sus hijos dilectos fue encomendado por Michelle Bachelet para representarla en la próxima transmisión del mando en Panamá. Suponemos lo contento que habría puesto antes al Dictador la noticia de que este mismo parlamentario fue elegido por sus pares como presidente de la Cámara Alta , en una contundente manifestación de la vigencia plena del sistema electoral binominal que nos heredó y que restringe a un duopolio político la representación popular.
En todos estos años de post dictadura no ha dejado de impresionarnos la macicez del legado autoritario y el entusiasmo con que éste ha sido asumido por los gobiernos de la Concertación. Por algo la cuestionada Constitución del 80 (que fuera impuesta en uno de los más espurios actos electorales de todos los tiempos) sólo ha sufrido retoques en todos estos años. Por lo que resulta muy abusiva la decisión del Presidente Lagos de ponerle su firma a una carta fundamental que mantiene todo el sello que régimen militar, como que los chilenos continuamos identificándola con sus primitivos autores.
Pienso que ni el mismo Pinochet habría imaginado los millonarios recursos que, después de él, se han destinado a la compra de armamentos y a otorgarle un cuantioso incremento a los sueldos de las Fuerzas Armadas, Menos todavía habría soñado que los mismos que sufrieron la represión policial iban a reforzar el poder “disuasivo” de las fuerzas especiales de Carabineros, al tiempo de impulsar una ley que promete las penas del infierno carcelario a quienes osen siquiera ofender de palabra a sus efectivos y parapetados miembros. Posiblemente con lo que no se hubiera sorprendido tanto es con la agresión a las comunidades mapuche, puesto que lo que ahora se hace es lo que no se ha dejado de realizar en los 200 años que siguieron a la barbarie de los conquistadores.
Acaso algo previsto por el Tirano serían los incómodos procesos y condenas a sus oficiales por las violaciones que su gobierno cometió en contra de los derechos humanos de decenas de miles de chilenos. El murió consciente, desde luego, de los horrores que hasta hoy se descubren y no puede haber escapado a su cálculo que, por su renuencia cobarde a asumir su plena responsabilidad de lo sucedido, tendrían que “pagar el plato” sus más fieles colaboradores. Sin embargo, sabemos que en un tiempo más es muy posible que desde la política y los medios de comunicación se promueva una nueva ley de indulto que extinga o acorte aún más las penas de los terroristas de estado. Nada podría extrañarnos después de que tantos cómplices o autores intelectuales de estos crímenes se enseñorean en la política y viven en plena connivencia con las nuevas autoridades.
Lo que ciertamente tendría disgustado a Pinochet es que su política económica reconozca hoy como héroes a los ministros de Hacienda de la Concertación , por la forma tan estricta que éstos han cumplido con las directrices del inclemente sistema neoliberal, que se puso a prueba en Chile gracias a que aquí existía un régimen de fuerza dispuesto a pagar el costo social de la experiencia. Querendón como siempre se demostró con sus asesores económicos, lógicamente estaría disgustado de oportunismo de los actuales gestores del modelo, sobretodo del reconocimiento hecho por un presidente negro y, para colmo progresista. Mandatario que obviamente no está informado de la escandalosa distribución del ingreso en nuestro país y de la forma en que las autoridades democráticas disponen reprimir a los que no pueden pagar sus viviendas básicas o a los que reclaman empleo. En este crudo invierno en que sigue la política en nuestro país.
No creo que Pinochet se dé vuelta en su tumba por el pacto electoral de algunos excluidos con los partidos oficialistas. Sabe él que esta maniobra es pura pirotecnia electoral y que no tiene el más mínimo riesgo de que en las bancadas del Congreso Nacional alcancen a posar sus blandas asentaderas los indeseables que su régimen persiguió. Más por viejo que por diablo, supo siempre que el poder es capaz de cooptar con dietas y prebendas a los más jacobinos personajes. Recordemos que, todavía con vida, percibió y valoro cómo algunos de éstos se reciclaran ideológicamente, tanto así que ungió a uno de sus más rabiosos exponentes con el reconocimiento de que lo habría querido como uno de sus ministros de estado.
Por Juan PAblo Cárdenas






Nota comentó el 5 de Julio, 2009 a las 2:50 am¿No hay algo de Pinochetmanía también en el hecho de que su figura siga gobernando nuestras interpretaciones del presente, y que incluso ud. se interese por las supuestas elucubraciones del anciano dictador desde el mundo ultraterrenal?
De todos modos, siempre es bueno recordar que, en cierta medida, Chile sigue siendo lo que Pinochet quiso que fuera.
Eduardo Fco. PÉREZ VALDIVIA comentó el 5 de Julio, 2009 a las 9:28 amEsta es la obra de los traidores de la Cocertación que en el gobierno del Pdte. Allende tenían como objetivo el “AVANZAR SIN TRANSAR” y que hoy practican,viven y adoran el “TRANSAR SIN PARAR” para llenarse los bolsillos de plata.
Ariel Zúñiga comentó el 5 de Julio, 2009 a las 10:38 pmEl problema de dividir el mundo entre buenos y malos es que debe subsidiar moralmente a un frívolo socialista de balneario y afroharvard como Obama. Concuerdo con el primer comentario ¿hasta cuando nos meten a Pinochet en la sopa? Quizá se equivocó por que se escriben parecido, nuestra Presidenta se llama BACHELET.
Cuidadano comentó el 7 de Julio, 2009 a las 6:55 amDon Juan Pablo
Extraño su andar … extraña su critica – minimizada – los denominados por Ud. “algunos excluidos” .
Pues bine, esos excluidos llevan más de 35 años luchando pa hechar abajo “el legado” de la dictadura.
¿y Ud.?, Aahh, ha sido funcionario de la Concerta … recibio plata …
Por lo menos Arrate se fue de la “putrefacta” concerta, y se junto, y ya fue “Mojado”, pero con agua, no con el billeton de los impuestos, junto a los excluidos …
Hay que ser muy care….
nartan comentó el 8 de Julio, 2009 a las 3:42 pmLamentablemente, el fantasma del dictador nos continuará pesando aunque no queramos pensar mas en él ni queramos reconocer su influencia. Es cierto que parte importante de los chilenos ni siquiera habían nacido cuando se usurpó el poder al Presidente Allende ni cuando, a sangre y fuego, Pinochet impuso la institucionalidad que hoy nos rige. Sin embargo, nuestra sociedad aún dista mucho de ser verdaderamente democrática y, quienes creemos en ello, seguimos destinando, desde los mas distintos ámbitos, grandes esfuerzos para alcanzar mayores niveles de democracia en Chile. Estos esfuerzos son siempre necesarios, tanto los de aquellos quienes se sitúan fuera del sistema como los de quienes, por opción, optan por dar la pelea dentro de él sin perder su espíritu crítico y su honestidad. Puede que el columnista haya usado los mecanismos que este sistema limitado le haya podido ofrecer, sin embargo, su trayectoria y la profundidad de sus análisis siguen, y seguirán siendo, un aporte a la reflexión y al mejoramiento de nuestra democracia. Pinochet ha muerto, es cierto pero, creamoslo, mientras no borremos su legado de nuestras estructuras sociales ni eliminemos las profundas injusticias que nos heredó, allí estará. Y es bueno no olvidarlo, porque queremos superarlo efectivamente, no sólo dejar de pensar en él.