Pena de Muerte: La razón por sobre la emoción
A propósito de la propuesta de algunos parlamentarios de reponer la pena de muerte, como respuesta al alevoso crimen de la pequeña Francisca Silva, se hace necesario recordar que el ordenamiento de las sociedades, el ejercicio político en definitiva, se hace sobre la base de la racionalidad y no a partir de las pasiones.
Las pasiones son legítimas, aceptables y deseables incluso, pero en el plano individual. Las comunidades de personas tienen que prescindir de la emoción para definir su ordenamiento. Lo que define el grado de civilización de una sociedad es el predominio de la racionalidad sobre la emoción.
Evidentemente, cuando la opinión pública se enfrenta a situaciones tan conmovedoras como el asesinato de una niña, resulta más difícil que el juicio se imponga sobre el instinto, pero esa es precisamente la tarea ingrata que deben asumir los líderes de opinión y los representantes de la comunidad.
A pesar de que el mundo avanza hacia formatos democráticos basados en una cada vez más relevante participación ciudadana, gracias a los progresos tecnológicos, es en los momentos en los que las pasiones afloran que queda en evidencia el grado de madurez de la sociedad, y si la sociedad no está preparada para enfrentar con racionalidad los hechos que la conmueven es imprescindible que sean quienes conservan la razón hagan todos los esfuerzos conducentes a controlar -no reprimir- la emoción.
La emoción se puede manifestar. Debe hacerlo, pero no hasta el punto en el que determine los consensos sociales en los que se fundan la legislación y las instituciones. En ese plano es la racionalidad la que debe imponerse, y no por desprecio a la riqueza de las pasiones, sino que para que las sociedades puedan definir la meta hacia la cual quieren transitar se requiere planificación, orden y la capacidad de gestión que surgen solo desde la racionalidad.
Cuando un país se enfrenta a una situación dolorosa, compartida intensamente por todos quienes somos padres, es el momento en el que se comprueba la madurez cívica, y el horrible crimen conocido en estos días pone precisamente en cuestión ese atributo.
Salta a la vista que, como sociedad, calificamos de manera sobresaliente en solidaridad, empatía y sensibilidad, al menos por lo que muestra la reacción ciudadana por el asesinato de Francisca Silva, pero en lo que no mostramos mayor progreso es en la capacidad de enfrentar los sentimientos con criterio, y eso significa que los chilenos, aparentemente, aún funcionamos como una masa amorfa, voluble y caprichosa.
Por Andrés Rojo








coto comentó el 11 de Agosto, 2009 a las 11:06 amwena, no estoi muy de acuerdo contigo. concuerdo con que es necesario poseer alguna organizacion basada en criterios razonables y estoi encontra de la pena de muerte. encuentro que enarbolas a la razon como portadora de la civilizacion o la que solucionara todos los “males”, en nombre de la razon el serhumano a destruido el planeta y a millones de personas. mas encima planteas que las sociedades van madurando segun su grado de racionalidad, avansando su civilisacion a lo mas weber, despresiando todo lo que catalogas como irrasional, colocas a las pasiones como algo a esconder o reprimir(), yo creo q no deben esconderse las emociones, pero creo a la vez la necesidad de una organizacion basada en el entendimiento razonable y no necesariamente en terminos racionalistas. chao.

Leo comentó el 12 de Agosto, 2009 a las 9:15 pmA mi me parece totalmente razonable e incluso civilizado, que una persona que comete un crímen de tal magnitud y atrocidad, pague con su vida. De alguna manera la sociedad, tal vez culpa del cristianismo, insiste en perdonar o dar castigos que no compensan la gravedad del crimen cometido. La pena de muerte puede ser un castigo limpiador de la sociedad.
Solo quien teme ser castigado por la pena de muerte podría oponerse, no?
No sabemos cuantos asesinos más de esa calaña se esconden en las sombras, pero de saber el precio del crimen, posiblemente prefieran reprimir el impulso asesino.

Esteban comentó el 15 de Agosto, 2009 a las 4:53 amotalmente certero su comentario. El crimen ha dejado en claro en que nivel de sociedad estamos parados. En todo el mundo ocurren crimenes gravisimos he inhumanos, pero no significa que tengamos que retroceder en el tiempo y aplicar penas de muerte. Pienso que la manisfestacion de la emocion por sobre el razonamiento va muy de la mano con en nivel educacional de la sociedad, incluso muchos crimenes podrian evitarse con un alto nivel de educacion. Tampoco digo que se reduciran a cero, ya que nadie sabe cuando el cerebro humano puede fallar.
Por otra parte, espero que los politicos que han propuesto esta medida, solo haya sido para ganar un par de votos (populismo), como es el caso de la diputada Cristi, ya que no quiero imaginar que haran el eventual Gobierno de Piňera.

patty comentó el 17 de Agosto, 2009 a las 4:13 amconcuerdo con Andrés, es importante que frente a estas situaciones, prime el raciocinio y no la emocion, no por que el tipo haya actuado de esa forma se debe responder de igual manera. eso muestra una sociedad madura. Aunque nos duela, aunque nos explote le corazon, no estamos actuando como el asesino y no nos estamos ensuciando las manos con sangre.