Iniciar sesión

La tenebrosa historia de la industria farmacéutica

La colusión de las tres grandes cadenas farmacéuticas en Chile para fijar los precios de los medicamentos, así como la desconfianza que ha generado el surgimiento de distintas enfermedades “a la medida” de los grandes laboratorios del mundo, cuyos accionistas, como Donald Rumsfeld, ministro de los presidentes Bush padre e hijo, resultan favorecidos de manera equivalente a lo sucedido con sus inversiones en la reconstrucción de Irak, luego de que fuera protagonista en el engaño mundial para invadir ese país, han abierto la puerta para que se develen entretelones desconocidos acerca de esta billonaria industria.

En la actualidad la expresión “farmacia” hace referencia al lugar donde se expenden medicamentos para el tratamiento de personas enfermas, pero en sus orígenes aludía a prácticas de “hechicería” o “espiritistas” tendientes a pactar con entidades para provocar daño o envenenamiento.

Hoy, las grandes corporaciones farmacéuticas constituyen un baluarte que pretende poner en evidencia el progreso de la medicina y de otras disciplinas científicas, especialmente la bioquímica. Pese a lo oneroso que significa paliar una enfermedad para la gran mayoría de las personas, siempre existe la justificación del alto costo que representan la investigación y la fabricación de estas pócimas modernas para beneficio de la humanidad.

NACE UNA INDUSTRIA MULTIMILLONARIA

Después de siglos de un desarrollo eminentemente local, durante la segunda mitad del siglo XIX, ciertas empresas comenzaron, usando derivados de sus productos químicos, a ofrecer en el mercado un nuevo tipo de medicamentos. La mayoría de los productos descubiertos eran los principios activos de distintas especies vegetales. Así nacieron substancias psicoactivas como la morfina, narcotina, estricnina, codeína, atropina, cafeína, cocaína, diacetilmorfina (heroína) y la mezcalina, entre otro centenar de drogas.

Su introducción en el mercado fue tan violenta que, cuando China se negó a aceptar el ingreso del opio en su país, recibió como respuesta dos guerras por parte de Inglaterra. Los británicos argumentaron que la negativa del país asiático era un “intolerable atentado contra la libertad de comercio”. Pero cuando China se vio carcomida por la enorme dependencia de sus habitantes al consumo de esta droga, ingleses y alemanes los inundaron con morfina y heroína para “curarlos” de la dependencia. ¡El remedio peor que la enfermedad!

El surgimiento de productos derivados de elementos químicos fue una verdadera revolución. En Alemania, Bayer y Hoechst hacen su estreno como farmacéuticas produciendo sus primeros medicamentos. En Suiza, Ciba-Geigy y Sandoz también surgen como tales a partir de la síntesis de productos químicos en el área de colorantes. Hoffmann-La Roche, al igual que Bayer, que se haría famosa por la comercialización de la aspirina® (derivado del alquitrán de carbón) y de la heroína, se consolidaría comenzando como fabricante de productos químicos orgánicos.

Pero es en Inglaterra donde los productos farmacéuticos comenzaron a ser patentados, con el consiguiente enriquecimiento de sus propietarios, en contradicción con la Ley sobre Propiedad Industrial de 1878, promulgada en París, que prohibía patentar los brebajes y medicamentos.

Y en el siglo XX el posicionamiento de esta industria empieza a generar fabulosos dividendos.

TRABAJO DE ESCLAVOS

Antes de la Segunda Guerra Mundial, las más importantes industrias farmacéuticas alemanas (Hoechst, Bayer, Schering, Merck y BASF) fueron propiedad o filiales de la más grande corporación industrial de Europa y la más colosal compañía química del planeta, la I. G. Farben.

Gerald Messadié, en su Historia del antisemitismo (Javier Vergara, 2001) señala que esta empresa estaba vinculada a la Standar Oil de New Jersey (en la actualidad denominada Exxon), propiedad de Rockefeller, quien fue asiduo colaborador de los nazi hasta 1945. La relación de la Standar Oil con la I. G. Farben de la Alemania nazi está marcada porque ambas fueron responsables de la apertura del campo de concentración de Auschwitz para la producción, con mano esclava, de caucho sintético y carbón.

En los juicios de Nuremberg, los ejecutivos de la I. G. Farben fueron juzgados y condenados por el uso de “mano esclava”. Sin embargo, Rockefeller siguió intocable en Estados Unidos.

Las compañías farmacéuticas que fueron parte de ese conglomerado, hoy poderosas trasnacionales, siguieron imperturbables con su industria. Las drogas producidas por estas empresas en 1960 superaban los setenta narcóticos. Antonio Escohotado, en su Historia elemental de las drogas (Anagrama, 1996) escribe: “Su historia será siempre la misma: primero se lanzan al mercado como drogas sin los inconvenientes observados en otras, luego resulta evidente su adictividad y –tras algunos años- quedan sujetos a restricción”.

Pero el carácter espurio del negocio de la salud es denunciado cada vez con más fuerza. Como en La mafia médica, de la doctora Ghislaine Lanctot, quien fue expulsada del colegio de médicos y retirada su licencia para ejercer, por develar algunos de estos entretelones.  O en el trabajo del periodista español Miguel Jara, quien en Traficantes de salud (Icaria, 2007) denuncia la invención de enfermedades, por parte de las trasnacionales farmacéuticas, para desarrollar nuevos mercados y así hacer de ciudadanos sanos personas enfermas; la manipulación a los médicos para promover ciertos medicamentos y el espionaje de los ciudadanos por medio de las recetas y otros mecanismos de control.

Se agrega el libro del profesor de la Universidad de París-VIII, Philippe Pignare, El gran secreto de la industria farmacéutica (Gedisa, 2005), quien después de trabajar 17 años en grandes laboratorios farmacéuticos relata la negativa concertada de 39 de estas trasnacionales para impedir en lugares como Sudáfrica el uso de medicamentos genéricos para atender a millones de niños y adultos enfermos de sida. Revela la presión hacia los legisladores con el lobby de un encargado permanente cada dos congresistas. Denuncia el predominio de los ensayos clínicos de moléculas ya descubiertas, más que la investigación de nuevos fármacos, para así renovar la patente de exclusividad por otros 20 años respecto a nuevos usos de antiguos productos.

Las irregularidades son interminables. Los efectos adversos no reconocidos de las vacunaciones (como el autismo provocado por el mercurio), la apropiación de material genético de plantas, animales y seres humanos -patrimonio de la humanidad que las culturas tradicionales han utilizado para sanar a sus poblaciones desde los albores de los pueblos- restringiendo su uso a las licencias que han patentado luego de un robo sin precedentes, son algunas de ellas. Se suma el fraude que representa defender los altos costos de los medicamentos debido a una supuesta investigación que ha sido legada durante siglos gratuitamente, o que son desarrolladas por organismos públicos y luego explotadas por estas trasnacionales en forma privada.

La medicación forzada desde la infancia, la prohibición de comprar en el extranjero medicamentos que están disponibles en muchos países (p. e. Chile) y el costo abusivo que deben pagar por ellos las naciones pobres en comparación con los países más poderosos son temas develados por Gary Gereffi en Industria farmacéutica y dependencia en el Tercer Mundo, FCI, 1986.

El intelectual francés Michel Foucault en su Historia de la locura en la época clásica (tomo II, FCE, 2002), cita una obra escrita en 1785, el Diario de medicina, que señala: “Si se sospecha que un virus repercutido es la causa de la imbecilidad, no hay nada mejor que inocular la sarna y este medio aun podría intentarse en todos los imbéciles, cuando no se haya obtenido ningún provecho con lo que inicialmente se ha considerado más eficaz”.

Esta receta podría perfectamente haber sido prescrita por estos días.

por Raúl Encina Tapia

El Ciudadano

Reglas del Ágora:
Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente espacio de debate ciudadano. Recomendamos su comentario no supere las 10 lneas para ser aprobado con prontitud.

8 comentarios para “La tenebrosa historia de la industria farmacéutica”

  1. Daniel comentó el 18 de Agosto, 2009 a las 7:29 am

    Buen, artículo…

    Pucha. por donde empezar?..

  2. Pablo M comentó el 18 de Agosto, 2009 a las 8:08 am

    Excelente tema. No recuerdo en que documental o articulo que encontre en internet, mencionan que la guerra contra los talibanes terroristas, de Bush hijo, (y todo o relacionado con el 11-09-01 y las torres gemelas) y que actualmente sigue su curso, con la “Operación Khanjar”, tiene que ver con el control de las plantaciones de amapolas y el control del opio en esa region, que es donde se produce en cantidades ingentes, otro capitulo mas de “la guerra contra las drogas”.
    Asi con las mafias legalizadas.

    Hablando de algo mas aterrizado, estoy harto que me pidan mi numero de carnet en las malditas farmafias, para ir a comprar anticonceptivos. Si no se los das te pegan un palo de dos lucas mas. Un anticonceptivo te lo venden en 8 lucas si no das tu carnet cuando es cosa de caminar un poco y encontrar alguna farmacia donde el mismo anticonceptivo te lo venden en 6 lucas si tener que darles tu carnet. Asi es el libre mercado. La libertad para que te roben descaradamente. Asi esta la vida. Pequeños hechos como estos me amargan el dia y me hacen detestar esta sociedad.

  3. Pablo Carreño comentó el 18 de Agosto, 2009 a las 10:10 am

    Yo no tomo medicamentos y punto.

    A excepcion de algun chakzin los domingos por la mañana.

  4. Pablo Carreño comentó el 18 de Agosto, 2009 a las 10:11 am

    Nos venden la enfermedad en forma de comida.
    Nos venden el remedio a precios altisimos.

    Ellos, los mismo que nos pagan una mierda y luego gastamos el sueldo en sus propios negocios.

  5. Pablo Carreño comentó el 18 de Agosto, 2009 a las 10:13 am

    Vida sana compañeros…y mucha agua.
    Aunque el agua en algunos lugares es como la mierda,hiervala.
    Si no hace deporte no coma tanto.
    Si fuma (no cigarros) trate de controlar el efecto secundario del apetito.
    Pero el agua, esa es imprescindible.

  6. Pedro Ñancupel comentó el 18 de Agosto, 2009 a las 10:50 am

    La acupuntura la lleva

  7. Giulio Mignogna comentó el 21 de Agosto, 2009 a las 8:59 am

    Excelente articulo,breve y preciso. Ademas de estar muy bien documentado y con las respectivas referencias a modo de poder hacer seguimiento si uno tiene algunas dudas o para ir más profundo.
    Con respecto al tema de fondo, debo decir que la medicina occidental desarrollada en los ultimos años tiene sus cosas buenas y malas (no creo que todo sea malo ni bueno). Dentro de lo malo quedo claro en el articulo de lo maquiavelico que resulta ser este negocio que al fin y al cabo lo es, ademas de ser tremendamente injusto es discriminatorio y esta en manos de unos pocos. De lo bueno que puedo rescatar es que en los ultimos años como poblacion en general hemos aumentado nuestra espectativa de vida (cerca de 80 años), hemos reducido las muertes de recien nacidos y atacado muchas enfermedades que antiguamente no tenian cura.

  8. carmen comentó el 23 de Marzo, 2010 a las 5:42 am

    pues yo opino como Giulio , hay ke tener más “juego de cintura” ni la medicina natural lo cura todo ni la alopática es siempre dañina. creo ke debemos ser muy criticos y estar siempre muy alertas para ke no nos”la metan” como en el caso de la vacuna de la gripe A , ke si iba a ser la mayor pandemia de la historia e iban a morir millones de seres…. juegan con nuestro miedo a traves de prensa y T.V y está claro ke lo ke nos quieren vender no es para “nuestro bienestar” sino para su negocio , estamos en manos de “cuatro”y hay ke desarrollar el espiritu critico y enseñar a nuestros hijos a alimentarse sanamente, a tener pensamientos positivos,a no ir a lo facil, ke el ser humano no es solo un cuerpo y a ke las emociones si se gestionan mal pueden desarrollar enfermedades,etc…debemos recùperar la sabiduria y los conocimientos de nuestros ancestros en lo ke a medicina natural poseian,la Inquisicion se encargó durante siglos de borrar sistematicamente del mapa a las llamadas “brujas” que no eran sino las SABIAS que poseian el conocimiento de las plantas para curar, conocedoras de los ciclos de la naturaleza , parteras et… hagamos todos el esfuerzo de estudiar esta conexion perdida con la madre naturaleza ke posee todo lo ke necesitamos para nuestra curacion y bien vivir, y enseñemos a los ke vienen a respetarla , ke aprendan a utilizarla para el bien de todos , no para su negocio

Escriba un comentario

Si deseas que tu imagen aparezca junto a tu comentario, puedes registrarte en El Ciudadano y subir una foto a tu perfil. Si lo prefieres, también puedes registrarte en gravatar.com para que tu imagen aparezca en todos los sitios donde comentas.

HAZ TU PORTADA

El Ciudadano al Aire en Spreaker

 
Blogalaxia