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Sobre el interés nacional y la cuestión indígena en Chile

Las noticias desde el sur se vuelven día a día más dramáticas.  Hoy lamentamos nuevamente la muerte de un comunero mapuche por una bala policial que lo alcanzó por la espalda, en medio de enfrentamientos originados por la ocupación de facto de predios considerados por ellos como parte de su territorio ancestral.

La vorágine informativa, coludida con la concentración de medios de comunicación, han dificultado la comprensión de las coordenadas del conflicto.  La mayoría de éstos -salvando a aquellos que como Radio Bío Bío que merecen mención aparte- se han limitado a hacer eco del discurso oficialista acerca del aislamiento de los grupos violentistas que serían los responsables de los últimos acontecimientos en la Araucanía.  Sin embargo, esto no pasa de ser -en el mejor de los casos- una muestra de la ignorancia en que se encuentran nuestras autoridades con respecto a lo que sucede en el Ngulumapu, o quizás, una cortina de humo que pretende ocultar el verdadero alcance de los mismos.

Primero, porque las acciones que desde hace unas semanas se suceden en el territorio mapuche, no son llevadas a cabo por grupos aislados ni que reivindiquen el violentismo como método de acción política.  Muy por el contrario, se trata de una agrupación de comunidades y lof mapuche que utilizan las vías de hecho para ejercer sus derechos fundamentales internacionalmente reconocidos, particularmente su derecho al territorio, ante la desidia de un gobierno que les cerró la puerta a sus dirigentes antes que todo esto comenzara.  La segunda imprecisión del discurso oficial, es la relativa los responsables de la violencia.  Quienes rondan por los campos del sur de Chile fuertemente armados no son los comuneros mapuche amedrentando a los agricultores, sino las Fuerzas Especiales de Carabineros cumpliendo órdenes de represión emanadas desde el Ministerio del Interior.  Los heridos con perdigones no son policías cobardemente emboscados, sino lonkos que no llevan ni cascos ni chalecos antibalas para afirmar sus derechos territoriales.  Quienes mueren de balazos en la espalda no son ni terratenientes ni policías, sino jóvenes weichafe armados con boleadoras ocupando sus tierras usurpadas.

En definitiva, lo que pasa en el sur hoy no es solo “el fracaso de la política de tierras”.  Es mucho más que eso.  Es el fracaso de una forma de entender y abordar la cuestión.  Es la consecuencia de reconocer derechos en los foros internacionales, y negarlos aquí entre nosotros.  Porque el Estado de Chile no vaciló en firmar la Declaración de Derechos de Pueblos Indígenas, que les reconoce sus derechos territoriales y autonómicos.  Porque el gobierno acusa a la derecha de los veinte años de retraso en la ratificación del Convenio 169 de la OIT, para luego intentar una “declaración interpretativa” que limite sus alcances y sonreír en las sombras ante la declaración de no auto-ejecutabilidad de la mayoría de sus disposiciones efectuada por el Tribunal Constitucional.  Porque tampoco vacila en enviar más y más refuerzos policiales para reprimir a las comunidades movilizadas.  Comunidades que, insistimos, reivindican sus derechos ancestrales reconocidos por todo el mundo (literalmente).  Represión que se despliega, consecuentemente, sobre defensores de derechos humanos.  Sí, así,  tal cual.  Igual que durante la larga noche dictatorial.

¿Y la salida?  Está ahí, hace años.  Cada cierto tiempo, la comunidad internacional se toma la molestia de recordársela al Estado de Chile: permitir el ejercicio de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas.  Para ello no hay otro camino que la restitución de las tierras ancestrales.  ¿Significa esto devolver todos los territorios al sur del río Bío Bío para que se forme un nuevo Estado?  No.  Ello está lejos de eso.  Sencillamente se trata de sentarse y escuchar lo que reivindican.  Son las tierras que los antiguos recuerdan como propias, que no son tantas.  Al menos no tantas como las que posee el Sr. Matte y su familia, o el señor Angelini y sus amigos, justamente en territorio mapuche.  ¿Y cómo hacerlo?  El camino no sólo nos lo indica la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA -la misma que preside Insulza-, sino también la Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato convocada por el mismísimo Ricardo Lagos: expropiación.  Sí, aunque evoque fantasmas.  Expropiación conforme a la Constitución vigente, mediante una ley general que la autorice en función del interés nacional, ¿o es que la Nación no tiene interés en el ejercicio de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas?


Por Matías Meza-Lopehandía G.

Reglas del Ágora:
Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente espacio de debate ciudadano.

4 comentarios para “Sobre el interés nacional y la cuestión indígena en Chile”

  1. Victor comentó el 21 de Agosto, 2009 a las 7:37 am

    Creo que las revindicaciones que reclama nuestro pueblo ancestral son totalmente legitimas. Es muy cierto que se debe reconocer su derecho al territorio (propiedad) y para ello el estado ha de intervenir y si es necesario meterse la mano al bolsillo. Sin embargo, de todo lo que se ve, escucha y lee, se logra desprender un cierto gusto extraño. En el entendido de que, como pueblo y mas que eso, como personas, se les ha de reconocer su derecho de propiedad, no es menos legitimo preguntarse ¿pero que hay del derecho de esos particulares que ven imvadidas sus tierras? sin posibilidad de realizar una siembra, condenados a vivir con miedo a que un dia vengan 20 mapuches y en nombre de su “legitima” revindicacion, quemen todo cuanto se les cruza.
    En realidad el panorama es penoso, sabemos que el estado tiene una deuda historica con nuestro pueblo ancestral, pero eso no le da derecho a este “pueblo ancestral” (o un piquete de ellos) para, en nombre de su derecho ancestral, pasar a levar otros derechos que no son menos legitimos…
    A mi parecer el movimiento mapuche se ha desvirtuado, todo lo legitimo que puede tener, se deslegitimiza en cuanto las acciones se vuelven no hacia el estado, sino hacia particulares (con menos derecho?) Es acaso necesrio plantearse ¿que derecho es mas legitimo, el de nuestro pueblo ancestral, o el de una familia que quiere vivir sin miedo y que quiere sembrar “su tierra”? Por que no tomarse terrenos declarados “bienes nacionales”… creo que esta es una historia que tiene muchas aristas, sin embargo, es muy penoso cuando vemos que hay algunas de ellas que nadie toca.
    Siquiera propongo el siguiente ejercicio: que harias tu, si un dia domingo sentado en tu casa, ves que tres tipos saltan la muralla o reja de tu casa, toman tu auto que está guardado en el garage y lo queman? si tuvieras un arma en casa ¿no los corres a balazos? si tu respuesta es no, pues valla! que te canonicen ¿no? … de eso se trata, ¿que derecho vale mas? o es que no todos los derechos de propiedad son igualmente validos?
    Bueno, nuestro pais es así, en el afán de evitar discriminaciones, nos empeñamos en defender y “revindicar” a quienes han sido excluidos, pero se cae en algo tan delicado como la situacion de la cual se quiere escapar…
    Hoy si eres mapuche tienes becas de estudio, te dan tierra gratis, becas de alimentacion y becas y becas…

    Discriminacion positiva, a eso me refiero, cuidemonos de eso, porque muy mal le hace a una sociedad…

  2. claudio comentó el 21 de Agosto, 2009 a las 12:01 pm

    ¿Qué tan serio es el conflicto en el sur de nuestro país? ¿O simplemente se trata de difundir más este conflicto para tapar otros y así pasar desapercibidos? ¿Mapuches en guerra con CHILENOS? ¿Tierras adquiridas conforme a derecho? ¿Es justo el pago recibido, si es que lo hubo?.

    Todas estas interrogantes y muchas más, aparecen de manifiesto cuando la prensa se ensaña con ciertas noticias, como por ejemplo, el homicidio de otro comunero mapuche.
    Puede ser que nuestro pueblo originario, sea el legítimo dueño de las tierras en disputa y que los actuales dueños de esas tierras tengan total derecho sobre ellas. Sin embargo, creo que es preciso situar en una balanza los conflictos e intereses de ambas partes y que de una vez el “papi fisco” se ponga a trabajar en este tremendo conflicto socio-cultutral que hace mucho tiempo han chuteado la pelota entre un gobierno a otro o quizás, simplemente sea un tema que no interesa en la agenda de cada gobierno.

    Además se debe investigar el crimen cometido contra este comunero mapuche, así como tantos otros integrantes de la comunidad mapuche que ya ha corrido la misma suerte que éste.
    No debemos olvidar que la fuerza policial e instituciones de caracter análogos, siempre han sido criticados y cuestionados por su actuar tan prepotente y desproporcionado frente a situaciones de estas caracteristicas y otras similares.
    Solo nos queda reflexionar para posteriormente actuar.

  3. ricardo comentó el 22 de Agosto, 2009 a las 10:53 am

    A desalambrar a desalambrar!!!

  4. Comunera comentó el 27 de Agosto, 2009 a las 9:38 am

    Me parece que el camino de la expropiacion es el mas radical y evoca fantasmas, pero… no es radical tambien la muerte de jovenes mapuches en este conflicto? No es radical tambien tildar de “terroristas” a los comuneros? El problema parece estar en la pregunta final de la columna de Matias porque al parecer la nacion chilena no tiene ningun interes en el ejercicio de los derechos indigenas… una lastima.

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