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Chile y Venezuela: ¿Libertad de Expresión para quién?

La discusión fue intensa e interesante. Una reunión de pauta en un periódico de circulación nacional derivó  en casi hora y media de conversación sobre los procesos socio comunicacionales tanto en Chile como en Venezuela. Ello, obviamente, concita un punto que resume todo: la libertad de expresión. Esto, enmarcado en dos hechos que son iguales, aún cuando hay quienes se niegan a aceptarlo.

Hace un par de semanas fuimos testigos de una fuerte ofensiva que el Gobierno, nuestro gobierno, bajo el poder que sustenta la subsecretaría de Telecomunicaciones, efectuó (y sigue efectuando) en contra de las radios comunitarias. En Valparaíso y Lota, entre otras ciudades, se han producido allanamientos y cierres de emisoras populares, amparadas en denuncias de radios comerciales cercanas a la Archi (Asociación de Radiodifusores de Chile). Aquello, y como lo han manifestado diversas agrupaciones de derechos humanos, constituye un atentado a la libertad de expresión, por más que la justificación gubernamental sea que dichas emisoras comunitarias no cumplen con los requisitos legales para funcionar. Es decir, son ilegales, pero populares, lo que le da una legitimidad social incluso más pesada que la misma Constitución. Además, y es lo que muchas de estas radios reclaman, es que el espectro radioeléctrico se ve muy reducido paralizando y limitando las concesiones, los que los obliga, tras no acceder a esos permisos, a funcionar en la ilegalidad.

Lo anterior derivó incluso en que Radio Universidad de Chile renunciara a la Archi por la constante persecución legal y policial manifestada en contra de un conjunto de radios comunitarias del país a quienes se les impide o restringe el libre ejercicio de la libertad de expresión, según consigna la carta enviada por Juan Pablo Cárdenas, director de la emisora, al presidente del gremio Luis Pardo.

Vale consignar que los cierres de esas radios constituyen un proceso legal, como ya se expresó, aunque en la moralidad de una democracia abierta no debiese permitir estas situaciones. En este sentido, todos quienes desempeñamos la labor de comunicadores, de alguna forma, condenamos no la acción del gobierno en cerrar esas radios, si no que la débil voluntad del mismo para flexibilizar y modificar la institucionalidad legal sobre el ítem.

Entonces, nació la discusión. Hace semanas también, se conoció en Venezuela una medida similar a la del gobierno chileno en torno al cierre de radios privadas. Según Reporteros Sin Fronteras (RSF), fueron 34 medios de comunicación los clausurados. La repuesta de distintas organizaciones mundiales, de las que varios medios independientes chilenos se hicieron eco, fue, aunque suene extraño, la de defender esa política de Hugo Chávez. Es decir, aludiendo a que la ley le permitía el cierre de esas radios, no había por qué juzgar a Venezuela por esa medida, pues tuvo su sustento constitucional, fue completamente legal, tal como lo expresa las leyes de telecomunicaciones de ese país. Y denunciar ese hecho, era simplemente ser cómplice de la ofensiva comunicacional que varios medios lejanos al progresismo  (esto sí que es real) hacen para desestabilizar al gobierno.

El problema, y si lo comparamos con Chile, es que a la larga se trata del mismo problema. La libertad de expresión no debe tener excepciones, y por más de que se trate del gobierno venezolano, impulsador de los medios comunitarios, aquí, tal como fue desarrollado con RCTV, se trata de un atentado a un derecho fundamental. Si criticamos, con justa razón, las políticas de cierres de emisoras, de medios de expresión sólo porque están fuera de la legalidad, seamos equilibrados y no caigamos en la ceguera propia que algunos llamados medios independientes suelen tener. Los derechos son igualitarios en todos los países, independiente si, como en el caso de Venezuela, se trata de un gobierno de izquierda (y que importantes y positivos cambios sociales ha llevado al pueblo local) o como el de Chile, más de centro derecha y que poco se ha preocupado de profundizar procesos sociales.

En este contexto, parece inaceptable un doble estándar que lo único que hace es desprestigiarnos como medios de comunicación. La realidad se puede ver desde distintos lados, y al final hay un solo hecho, la verdad.

Como diría Allende, ‘la historia es nuestra’, y de nosotros depende hacerla más justa. Más si se trata de periodistas o comunicadores, dueños, muchas veces, de la opinión de la gente.

Julio Sánchez Agurto
Director Periódico La Diagonal

Reglas del Ágora:
Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente espacio de debate ciudadano.

7 comentarios para “Chile y Venezuela: ¿Libertad de Expresión para quién?”

  1. alicia madrid comentó el 8 de Setiembre, 2009 a las 8:34 pm

    La gran diferencia esta en que en Venezuela, el 90% de los medios de comunicacion estan en manos de la oposicion y en cambio en Chile, practicamente no hay prensa de oposicion, excepto algunas pequenas radios. Si el presidente Chavez cierra esas radios, no atenta contra el derecho del pueblo a informarse pero si sucede cuando cierran las radios en Chile. Ud. Sr. Sanchez, como periodista debe de conocer esta realidad. Podria leer la entrevista a Oliver Stone y su nuevo film acerca de Chavez y Venezuela.

  2. Gera comentó el 9 de Setiembre, 2009 a las 2:21 am

    No es lo mismo Chile y Venezuela. Aunque la libertad de expresión debe ser respetada en todo el mundo, los contextos son todos diferentes. Cuando la clase dominante amordaza las radios populares para mantener la hegemonía y sus privilegios de clase, las consecuencias socioculturales y politicas de la censura son totalmente diferentes a cuando la oligarquía intenta desestabilizar, con ayuda externa, a un gobierno que impulsa cambios a favor de las mayorías despojadas. Me parece que hay que escarbar más en las consecuencias y no reducir el problema a una tema de la libertad de expresión ya que incluso ahí hay que legislar. En Alemania, por ejemplo, la libertad de expresión se termina en el momento en que los neonazis comienzan a marchar o a emitir sus propios órganos de difusión.

  3. Luciano comentó el 9 de Setiembre, 2009 a las 6:15 am

    El mote “cerrar radios” me parece un tanto ambiguo. es muy probable que esas radios pasen a poder de la comunidad, para socializar estos medios. Esto tiene un claro objetivo de socializar la comunicacion, de hacerla más ascequible a las masas populares.

    Agrego el papel que muchas de esas emisoras (y tambien canales de televisión), tienen en el ataque continuo, sin razón ni motivo aparente, contra Chávez y el proceso Bolivariano. Una cosa es expresar opiniones divergentes con respeto, otra es la descalificación, la burla, la amenaza incluso de muerte.

    El que vio “La Revolución no será transmitida” tiene claro el porqué. Si no la han visto, les invito a hacerlo.

    En Chile la cosa es bien diferente: el capital, en todo su hambre de monopolio y dominacion, intenta acallar a aquellos que tienen abiertos los ojos y la conciencia, a aquellos que denuncian y luchan día a día contra la muerte y la destrucción que el capitalismo provoca. Los medios comunitarios, desde luego, son víctimas del poder corrompido.

    Que aguanten todas y cada una de las radios comunitarias de Chile, baluarte del pensar y actuar popular!!! En especial, mis sinceros saludos a Radio Voz de la Mujer, de Barrio Norte!!!

  4. Gera comentó el 9 de Setiembre, 2009 a las 9:37 am

    Es realmente de un periodismo superficial en hacer empatar 1 a 1 a Chile y Venezuela en temas de libertad de expresión. La crítica del “ni lo uno ni lo otro” es una respuesta frecuente para hacer empatar dos sistemas y con eso minimizar las violaciones a los derechos humanos o la censura. Sería mucho más interesante analizar profundamente las dimensiones sociales y el impacto político-cultural de la censura en los dos casos.

  5. Hernán comentó el 9 de Setiembre, 2009 a las 11:21 am

    El análisis de esta noticia es muy superficial. Hablar de “libertad de expresión” sin situarla en un contexto es precisamente ocupar el concepto con fines predeterminados. La libertad de expresión tiene que entenderse como un derecho de la(s) comunidad(es) que tiene que subyugarse al estado de derecho. Si un medio de comunicación intenta de manera explícita destabilizar un país, no puede ser comparado con medios locales que solo buscan darle voz a aquellos que no la tienen. Por favor señor Sánchez, un poco más de criterio…

  6. Mario Contreras Vega comentó el 10 de Setiembre, 2009 a las 1:24 pm

    Alicia Madrid señala que en Chile la cosa es diferente, porque aquí, salvo pequeños, no existen medios de comunicación “opositores”. En lo central, es decir, que defienden el libre mercado, no existen medios de oposición, ello es cierto. En cuanto a aquellos que defienden la dignidad de los seres humanos, todos los medios que controla la derecha, que son todos, salvo La Nación, son de oposición. ¿No se les nota…?
    Hay que leer con un poco más de atención.

  7. Ricardo Alcota O. comentó el 3 de Marzo, 2010 a las 7:15 pm

    Permítanme expresar mi opinión de otro tema, distinto a la libertad de expresión. En estos momentos que el país está sumido en una catástrofe de la naturaleza, donde hay 2 millones de personas con graves problemas de vivienda, alimentación y todo lo que trae consigo un terremoto y tsunami., me pregunto: ¿DONDE ESTAN LOS POLITICOS QUE ANTES DE DICIEMBRE DEL AÑO PASADO, BUSCABAN VOTOS PARA ELLOS CON EL FIN DE LOGRAR UN ESCAÑO EN EL CONGRESO? ¿DONDE ESTÁ EL SR. FREI EN ESTOS MOMENTOS, SI CUANDO ERA CANDIDATO A LA PRESIDENCIA EN CHILE, TRATABA DE CONSEGUIR VOTOS PARA LLEGAR A LA MONEDA?
    Hasta el dia de hoy, nadie de los señalados ha levantado la voz para llevar una palabra de aliento a esas personas que sufren hoy en día.
    Espero que muchos de mis conciudadanos se sumen al repudio hacia los políticos que solo buscan un espacio para ganar millones y millones de pesos, a costa de la gente humilde y trabajadora de mi país.

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