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Militares estadounidenses en Colombia: ¿Quién ayuda u obedece a quién?



Cuando el presidente Rafael Correa sentenció el año 2008 que no renovaría el convenio con los militares estadounidenses para la base de Manta, en el Pacífico ecuatoriano, ya se sabía que la alternativa era su principal aliado en el continente: El presidente Álvaro Uribe Vélez, es decir, Colombia.

Este año, confirmado el uso de siete bases militares, el centro del debate se ha concentrado en la violación de la soberanía y las sospechas relacionadas con el uso que quieren dar los militares del Norte a esos espacios, ahora que será formalizada su permanencia en territorio colombiano. Esto, considerando que hay evidencia de que desde hace muchos años se les ve en diversas regiones colombianas, so pretexto del apoyo en “la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo”.

Hoy por hoy, por sobre el apoyo geoestratégico que puede buscar Estados Unidos, más que respuestas, lo que quedan son dudas alrededor de esta alianza. Sobre todo considerando que el contingente asignado, según los datos ofrecidos, sólo suma 1.400 individuos: 800 militares y 600 civiles. ¿Civiles?

¿Por qué Estados Unidos necesita la permanencia de sus bases en América Latina desde 1946? Fecha que coincide con el inicio de la Guerra Fría, cuando se ubicó la llamada Escuela de las Américas en Panamá, donde se formaron los principales militares golpistas de todo el continente de los años 60 y 70, y que se mantuvo allí hasta 1984.

Posteriormente vino el Comando Sur, identificado con la ya desaparecida cuarta flota que se reactivó en julio de 2008, operando en mar abierto de América Latina. Paralelamente la base de Manta, de donde se sospecha que salieron los aviones que bombardearon el propio territorio ecuatoriano para eliminar a Raúl Reyes (1 de marzo de 2008: Caso campamento de las FARC), y ahora Colombia.

¿Por qué a los militares estadounidenses les interesa tanto mantener a sus soldados en la región? ¿Buscan apoyar a Latinoamérica? ¿En qué? ¿Cuál es la función que cumplirán estos civiles? ¿Será paranoia pensar que cumplirán labores de inteligencia?

Máxime que la reciente intervención de militares hondureños en el golpe al presidente Zelaya, evidencia la participación de dos graduados de la mencionada Escuela de las Américas: el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Romeo Orlando Vásquez Velásquez, quien pasó por ahí en 1976 y 1984. Y el general Luis Javier Prince Suazo, comandante en jefe de la Fuerza Aérea, graduado en 1996.

¿Quién apoya a quién? ¿Qué lógica se pretende imponer al ubicar cerca de nuestros países a estos militares?

Hay que considerar que las guerras que estos militares libran en el continente no buscan, fundamentalmente, el dominio territorial, sino estratégico y energético. De hecho tres de las siete bases que se utilizarán están alrededor de Bogotá y ninguna, léase bien: NIN-GU-NA, está cerca del Llano venezolano, donde se encuentran empresas estadounidenses extrayendo petróleo. ¿Por qué? Porque en Arauca los estadounidense hace años que operan, con aviones fantasmas y helicópteros Blackhawk, cosa que en Colombia no es secreto para nadie.

El hecho de ubicarse cerca de la capital, permite concluir que hay una necesidad de apoyo estratégico e inteligencia ideológica, donde se encuentra el centro del poder político y también la oposición al gobierno de de turno, cercano a sus intereses en la región.

Las dudas persisten, y el acuerdo está consumado. Ya ni siquiera existe preocupación por las permanentes denuncias ni voces disidentes. Tampoco importa demasiado lo que plantee la prensa. En eso ya hay suficiente experiencia. Al fin y al cabo, se opera con la lógica de que un periódico del día anterior, por duras que sean las denuncias que traiga, sólo sirve para envolver pescado.


LAS SIETE BASES EN TERRITORIO COLOMBIANO



El convenio original planteaba el uso de la base Germán Olano, de Palanquero (muy cerca de Bogotá).

Hoy por hoy se sabe que también contempla la utilización de otras bases, según se requiera, como pueden ser:

* La Base Aérea Alberto Pawells Rodríguez, Malambo (mar Caribe y cercano al Atlántico);
* El Fuerte Militar de Tolemaida, Nilo (cerca de Bogotá);
* El Fuerte Militar Larandia, Florencia-Caquetá (cerca de la frontera con Ecuador, Perú y Brasil, en el Putumayo y a la Amazonía);
* La base Aérea Capitán Luis Fernando Gómez Niño, Apiay (cerca de Bogotá);
* La Base Naval ARC Bolívar, Cartagena (Mar Caribe), y
* La Base Naval ARC Málaga en Bahía Málaga” (en el Océano Pacífico).

César Baeza Hidalgo

El Ciudanano

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1 comentario para “Militares estadounidenses en Colombia: ¿Quién ayuda u obedece a quién?”

  1. JavierVillalobos comentó el 29 de Septiembre, 2009 a las 10:04 am

    Tal vez en forma prejuzgada, podría decir que Colombia es otro país subdesarrollado que no aprende de su historia. Cuando buscaba información sobre la intervención armada que hizo Chile para proteger el canal de panamá (por allá por 1885), Panamá era de Colombia, y tenía focos de rebelión no comparables, tal vez, a las actuales FARC, pero que eran dolores de cabeza para el entonces gobierno colombiano. En ese entonces, EEUU ofreció ayuda a Colombia (sin saber, este último, que además financiaba a los rebeldes), así finalmente, la rebelión terminó y Colombia se quedó sin Panamá (el papel chileno fue muy interesante, sugiero que busquen información). Hoy, el pretexto de las FARC (válido o no) es la puerta de entrada militar, nuevamente, de EEUU al continente sudamericano. Y pueden haber muchas razones estratégicas para ello, entre estas, la cercanía con Venezuela y Bolivia. Pero además, tal vez, para proteger los intereses en el oro descubierto en Chile.

    Si las FARC son un dolor de cabeza para los colombianos, que EEUU se preste para “ayudar”, es gran responsabilidad de los gobiernos vecinos de hacer vista gorda a los problemas de Colombia. Pareciera ser que eso de “no nos metemos con los problemas de otros” es la salida más fácil para mantener la división entre los pueblos, que culturalmente están muy relacionados. Pero sin embargo, sí está permitido que alguien, culturalmente ajeno, intervenga con sus “políticas” internacionales ya conocidas.

    ¿Y qué le vamos a hacer?. Seguir haciéndonos los w… y rezar porque no nos llegue algún manotazo a nosotros. Pero tal parece, que políticamente, Chile ya está protegido, ya somos parte del “nuevo orden mundial”.

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