Vecinos de Yungay defienden y organizan su barrio

A pesar de la preocupación que existe en el Barrio Yungay por el estado en que quedaron las centenarias viviendas, los vecinos comenzaron a autoconvocarse para distribuir y organizar la ayuda. Además, desde la Agrupación de Vecinos por la Defensa del Barrio Yungay, señalaron que el terremoto no es excusa para la demolición del barrio patrimonial, que alberga principalmente a trabajadores e inmigrantes.

Es verdad que el tradicional Barrio Yungay y también el Barrio Brasil, resultaron dañados por el terremoto. Incluso, en horas del domingo se informaba que “estaban en el suelo”, luego del sacudón de 8,8º que sufrió la tierra. Pero, esta situación no es tan así: Sólo un 5% de las construcciones de más de 100 años resultaron seriamente dañadas, según verificó en su visita del domingo 28, Oscar Acuña, Secretario Ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales. Aquí hay intereses creados de inmobiliarias, según señalan algunos vecinos, que buscan sacar provecho de una situación que aqueja a las personas.

FALTA DE CAPACIDAD DE LAS AUTORIDADES

Los vecinos, ante la falta de presencia municipal y de ayuda del gobierno central, han decidido organizarse y llevar a cabo las tareas necesarias para ponerse de pie nuevamente. Reclaman que la Municipalidad de Santiago no ha aparecido para evaluar y dar solución a los diversos problemas. El alcalde, Pablo Zalaquett, de visita este lunes en el sector, celebró la iniciativa de organización de los vecinos al comentar “que es necesaria e indispensable, ya que nosotros sin los vecinos no podemos trabajar”, y señaló que, si bien Yungay es uno de los barrios más afectados, existen cerca de mil 500 otros lugares en la comuna igualmente o peor dañados.

Una de las principales actividades de los vecinos, organizados en la Fundación Víctor Jara, fue realizar un catastro de los daños y de las personas damnificadas. Esto lo están realizando con la ayuda de residentes del lugar, profesionales que han decidido apoyar a su comunidad, a través de asambleas a las que concurren más de 100 personas a diario desde el lunes pasado.

AUTO-ORGANIZANDO LA AYUDA

Para Rosario Carvajal, vocera de la agrupación de Vecinos por la Defensa del Barrio Yungay, la intención de organizarse de los vecinos del Barrio, surge en primer lugar como “oposición a la voracidad del mercado inmobiliario que estaba arrasando con manzanas completas”. Para ellos, entonces, resultó natural tomar la iniciativa y comenzar a satisfacer las necesidades por su propia cuenta, luego del terremoto.

Otros lo toman como una responsabilidad, como el caso de Óscar Mendoza, constructor Civil, residente del barrio, quien se acercó a colaborar “como una necesidad urgente de ayudar a mi comunidad, porque aquí hay harto trabajo que hacer para que no resulten dañadas más personas”.

Por su parte, María Paz Castillo, señaló la importancia de que sean organizaciones del mismo barrio las que lleven adelante los trabajos, ya que “tienen una visión mucho más clara de dónde falta la ayuda y contribuye mucho más que los propios vecinos se ayuden entre sí”, declaró, invitando de paso a que se siga el ejemplo en otro lugares.

UN BARRIO DESEADO

Hace cinco años, los pobladores del Barrio Yungay comenzaron a organizarse para lograr que fuera declarado Barrio patrimonial y así lograr un “fuero” ante las embestidas de las constructoras por comprar terrenos y edificar en una zona privilegiada en cuanto a cercanía y disponibilidad de servicios.

En esta oportunidad, desmintieron informaciones relativas a que todo el barrio estaría en el suelo. “Andan las inmobiliarias diciendo que aquí no hay nada más que hacer, que los vecinos tienen que vender para demoler”, señaló Carvajal, refutando estas informaciones con los estudios y evaluaciones que hicieron profesionales expertos en viviendas patrimoniales.

EL PROBLEMA DE LOS INMIGRANTES

Uno de los grupos más afectados por el movimiento telúrico, son los inmigrantes peruanos residentes, cubanos, ecuatorianos, bolivianos y colombianos principalmente, los cuales han quedado en la calle. Carvajal señala que en las condiciones de hacinamiento en que viven, en viviendas en muy malas condiciones, “era lógico que ocurriera, era una situación que hace años estábamos denunciando”, enfatizó.

Según estimaciones de la Cancillería son cerca de 500 los peruanos afectados por el terremoto, de los cuales la mayoría se ubican en Santiago y un gran número en el Barrio Yungay. Para Marisol Castillo, inmigrante peruana ha sido imposible comunicarse con sus familiares y a pesar de lo “terrible” del terremoto, acota que la organización de los vecinos ha servido sobre todo para ayudar a los niños.

Muchos peruanos están pensando en volver al su país, sobre todo porque lo perdieron todo durante el terremoto y, para ello, la Cancillería dispuso varios números de teléfono y facilidades para que quienes quieran puedan ser repatriados puedan hacerlo con la celeridad requerida por el caso.

Vea la nota que preparó el Ciudadano TV de la organización que llevan adelante los vecinos del Barrio.

Por Leonel Retamal M.
El Ciudadano

Fotos Álvaro Hoppe

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