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El terremoto y las fracturas de Chile

Nuevamente un terremoto ha azotado al país.  El movimiento telúrico, de una fuerza impresionante, y el maremoto que lo siguió, han provocado la muerte de centenares de personas, la desaparición de otras tantas, la destrucción de edificios, viviendas e infraestructura vial, en el centro y sur de Chile.  Las imágenes de televisión son devastadoras, y el sufrimiento de la gente es enorme.

Todos y todas quienes habitamos este país debemos movilizarnos en forma solidaria para ir en ayuda de los más afectados, para paliar, al menos en parte, los daños y sufrimientos provocados por el terremoto.  Deberíamos, además, exigir del estado, como garante del bien común, el rol que le corresponde en la reconstrucción del país, en particular de las viviendas de los sectores más desposeídos que fueron destruidas y de la infraestructura necesaria para el normal funcionamiento del país.

No puede sino señalarse, aunque sea en un momento tan triste como este, que el terremoto deja en evidencia algunas de las fracturas históricas de Chile; la que se genera cada cierto tiempo por el choque de la placa de Nazca y la placa de Sudamérica, desencadenando movimientos sísmicos de gran intensidad, y la de la ausencia del estado, con la consiguiente inequidad entre sus habitantes e injusticia social que esta realidad genera.

Sobre la primera fractura, tenemos ya suficiente información y evidencia científica, aunque resulta evidente que tal información no ha sido suficientemente difundida en la población por parte del estado, que tiene la responsabilidad de hacerlo.  Sino no podría entenderse la muerte y devastación provocada por los tsunamis que siguieron a los movimientos sísmicos de la semana pasada.

Sobre la segunda, lamentablemente, tenemos aún menos conciencia.  Lo que el terremoto nos hace ver, es que tras veinte años desde el término de la dictadura, Chile no cuenta con un estado sólido que permita abordar este tipo de catástrofes.  Ello se evidencia en la ausencia de planificación urbana y de información a la población para hacer frente a los tsunamis, y en la prolongada demora de las instancias tanto civiles como militares que lo componen para ir en ayuda de los afectados (cuando llega, lo hace tarde, y para implantar el estado de catástrofe).  También queda de manifiesto en la inexistencia de una red pública de información (por varios días fue una radio privada la casi exclusiva fuente de información de los hechos) y en la ausencia de control público sobre los servicios de primera necesidad (aguas, energía, telefonía) indispensables para la población frente a catástrofes de este tipo, servicios que como sabemos se encuentran poder de privados.

Otro hecho que da cuenta de la ausencia no solo de un estado sólido en Chile, sino también de una sociedad cohesionada, es la triste realidad de saqueos de supermercados y tiendas que hemos visto en las pantallas de televisión.  Aunque algunos de estos saqueos, como aquellos de los sectores más golpeados por el terremoto, encuentren su explicación en la necesidad de la población de contar con provisiones básicas para su subsistencia, nos inclinamos a pensar que ellos son más bien demostrativos de otros fenómenos que requieren de mayor análisis.

Tales saqueos, al menos en algunos casos, encuentran su explicación en la percepción de injusticia que existe en sectores de la población que, en momentos de emergencia como este, consideran válido vaciar los estantes de las grandes tiendas y supermercados que, con el aval del estado, han acumulado riquezas a sus expensas, mientras ellos permanecen empobrecidos.

En otros casos, develan la ignorancia en que el estado tiene sumido a la población, al no destinar los recursos que se requieren para su adecuada educación, no solo en conocimientos, sino también en valores, como la solidaridad, tan importante en momentos como este.  Se trata, como sabemos, de una ignorancia que se ve incrementada por los medios de comunicación, los que inducen a la población a pensar que la felicidad se encuentra en el consumo y posesión de bienes materiales –como los que se sustrajeron de los supermercados en estos días- y no en la solidaridad social, tan relevante en momentos tan dramáticos.

El terremoto del sábado 27 de febrero, en última instancia, desenmascara una realidad que la elite política y los medios de comunicación se han empecinado en negar; la de un país en que coexiste la opulencia con la pobreza material, el primer mundo con el tercer mundo.  A pesar de los esfuerzos que ellos han realizado por años para mostrarnos a Chile como un país ganador, un país que deja la región para insertarse, a través de tratados de libre comercio y, más recientemente, de su incorporación en la OECD, a las ligas superiores, como si todos sus habitantes, por igual, estuviésemos invitados a la misma fiesta, el terremoto ha develado la inequidad social que sigue existiendo en el país.

A pocos días del término del gobierno de Bachelet, estas dos fracturas han sido constatadas en el triste contexto del terremoto no solo por la comunidad nacional, sino también por los observadores internacionales que nos visitan.

En los próximos días el gobierno del país pasará a ser conducido por Sebastián Piñera, un hombre que construyó una de las mayores fortunas del país, precisamente sobre la base del desmantelamiento del estado y de un sistema económico que hizo de Chile uno de los países de mayor desigualdad en la distribución del ingreso en la región.  Nada hace pensar que estos fenómenos tan dramáticamente develados por el terremoto serán superados bajo su administración.

¿Seremos capaces de aprender de las lecciones del terremoto?

Por José Aylwin

Observatorio Ciudadano

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4 comentarios para “El terremoto y las fracturas de Chile”

  1. Cristian Muñoz comentó el 5 de Marzo, 2010 a las 2:46 pm

    Yo también robaría si no tengo comida para mi familia, pero claro no al día siguiente, probablemente algunos días después. Los gringos después de los errores de Bush luego del huracán que derrumbo Nueva Orleans también salieron a saquear y a destrozar todo lo que se les cruzara por delante. Violaciones de adolescentes, asesinatos, robos, saqueos en esa hermosa ciudad. Basta leer sobre lo ocurrido y verán como en la civilizada Francia queman por centenares los automóviles y se comportan como bárbaros y la sociedad perpleja se limita a esconderse y esperar que los soldados arreglen el entuerto.

    Esto es como revivir el golpe de estado, así de trágico. Algunos clamando a gritos que vuelvan los milicos a solucionar y poner orden . Otros, las victimas gritando su dolor esta vez ante las cámaras, insultando a la presidenta, mezclados con la alcaldesa con apellido alemán también insultando y llamando a los militares. Un general anunciando que correrá bala si se meten con el ejercito jamas vencido. Desabastecimiento.Toque de queda.

    En una situación extrema como lo ocurrido y donde la ley del mas fuerte se impone es previsible lo que va a ocurrir. Aquí deja de importar si el vecino es profesor universitario, físico nuclear, hampon o traficante, si no es un tipo fuerte, disidido, armado, inmoral, no tendrá ninguna posibilidad de sobrevivir en esta tragedia.

    Lo sociológico es importante, es cierto que se develan los peores defectos de nuestra sociedad y se deberán analizar . Aquí todos salimos perdiendo, parece una ambición infantil el haber deseado tanto tener el poder. Hoy ante esta tragedia, que nos conmueve, Piñera debe estar estudiando este nuevo escenario, incluso analizando si los cargos ministeriales que ya nombro le sirven para esta nueva realidad. Invito a tantos empresarios a participar en poner la guinda en la torta del desarrollo y partir felices a un picnic. Pues bien a todos su nominados, llenos de diplomas les corresponderá colocarse botas de goma y pasar cuatro años en los barriales, intentando explicar al ciudadano típico chileno acostumbrando solo pedir que le solucionen las cosas. Las ideas de la derecha de menos estado se le van a ir a las pailas. Es una desgracia que justo ahora debamos cambiar el aparato de gobierno, fuera de lo que en otros aspectos no me gustaba Piñera, esta situación ahonda mas el problema, ya que vendrá un grupo de funcionarios sin experiencia a hacerse cargo de los problemas del estado. Claro que no quiero afirmar con esto que no podrán hacerlo, pero si ya era dificultoso con una Concertaciòn desgastada, sera más difícil aun con funcionarios que fueron invitados para ocupar cargos para otra labor y en otra circunstancia de nuestro paìs.

  2. Patricia comentó el 5 de Marzo, 2010 a las 5:26 pm

    Muy buen artículo, muy explícito y muy claro. Es justamente lo que pienso: Piñera está hecho para la eficiencia en un país ya estructurado y funcionando, donde la repartija ya está hecha y donde la modernidad se expresa en los sectores más ricos y aparenta tocar los sectores mayoritarios de nuestra sociedad. Pero no es un tipo llamado a solucionar tragedias ni emergencias donde la solidaridad, el desprenderse del egoísmo y el ser capaz de ponerse en el lugar del que sufre funcionen para mitigar el dolor, las carencias y manejar eficazmente la situación traumática de un país devastado, ya que tal como dice José Aylwin el modelo que nos han impuesto y en el que Piñera es gurú es aquel que nos ha hecho creer que nuestra felicidad se basa fundamentalmente en la posesión de bienes materiales, de cosas y no de valores ni de acciones.
    Lo irónico de todo esto es que si ya antes de asumir el mando, Piñera declaró que no todo lo prometido en su campaña sería posible de realizar, excusándose como es su costumbre, en errores de la Concertación (reales o sobredimensionados), ahora con el terremoto, tendrá una excusa suficientemente creíble y justificable. Lo que no tendrá excusa ni será justificable será el manejo que haga de este desastre luego que asuma su mandato el próximo 11 de Marzo.

  3. LORENA CEPEDA comentó el 8 de Marzo, 2010 a las 8:52 pm

    POBRECITO EL PUEBLO CHILENO, ESTA DESAMPARADO, ENBRUTECIDO, MENDICANTE, NADIE LE AYUDA A SALIR DE SU MISERIA HISTORICA. LA CONCERTACION HEROINA (NO ME REFIERO A LA DROGA) DE LOS MAS DEBILES, LA DEFENDIO DEL MALO DE PINOCHET QUE LE VIOLO ( NO AL PUEBLO) SUS DERECHOS, LE DIO ASPIRINAS POR VEINTE AÑOS Y NO SE SANO DE SU ESTUPIDEZ ETERNA ELIGIENDO MONIGOTE TRAS MONIGOTE. DE TANTO MONIGOTE, TAMBIEN ESTE PUEBLITO CHILENO SE CONVIRTIO EN MONIGOTE. AHORA, AHI ESPERAN ETERNAMENTE QUE ALGUIE LES VAYA A SACAR DE SU MISERIA.
    PUEDEN SEGUIR ESPERANDO ETERNAMENTE. LOS UNICOS QUE PUEDEN LIBERARSE DE ESTOS BANDIDOS SON ELLOS MISMOS. SI NO HAN APRENDIDO NADA DE LA HISTORIA SEGUIRAN SIENDO ESCLAVOS

  4. josue comentó el 8 de Julio, 2010 a las 10:38 am

    Todo muy bien podemos robar para no morir de hambre, pero y las violaciones que se dieron en Concepción, según lo reportan enviados y periodistas extranjeros?

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