Un favor a propósito del terremoto en Chile
Mi pueblo arde en las plazas públicas y las veredas, aterido por la inclemencia telúrica que cayó como una maldición en medio de la noche del 27 de febrero.
Mi pueblo es noble y sencillo. Como todos los pueblos del mundo. Sus madres persiguen el alimento para sus hijos. Asà la noche agazapada huele a calor y hace invisible los terrores infantiles.
Es cierto, mi pueblo no está organizado como el ángulo matemático de las estructuras. Pero paulatinamente de despereza de tantos años de gorilas, primero, y luego de los administradores del egoÃsmo y la competencia bruta y la concentración de la riqueza.
En medio de mi pueblo hay delincuentes, gente sin salida que busca el dinero perverso con el deseo secreto de ser rica un dÃa –en el sentido de acumular muchas más mercancÃas que las precisas para vivir decorosamente y también ser famoso y dominar a otros-. Pero mi pueblo, los millones que trabajan sin contrato por un salario que alcanza apenas para endeudarse, son la mayorÃa. Mi pueblo no es sinverguenza, ni ladrón, ni asesino. Y los que delinquen son una fracción fabricada por la miseria y la ignorancia.
Los medios de comunicación de masas en Chile, especialmente la televisión, están bajo control absoluto de la minorÃa privilegiada que manda en la economÃa, en la polÃtica y que es dueña del Estado. Por eso mi pueblo siempre aparece en las pantallas como vÃctima sin vuelta o victimario, y los poderosos como gente de bien. Y la televisión -la recreación más barata que tiene mi pueblo- es el modo de domesticar, construir temor ambiental y opinión pública siempre favorable a la visión de las cosas que tienen los que poseen todo. Al respecto, la iglesia oficial y la educación formal no se quedan atrás.
En Chile los militares son la guardia armada de los intereses del capital y de la propiedad privada. Por eso en la hora de la desgracia y el terremoto, la oficialidad y la tropa ordenada por la oficialidad, es destacada para custodiar los supermercados y no para ponerse al servicio de los dolores de mi pueblo. Siempre resulta una paradoja extraña que la tropa, que es tan pueblo como el que más, se ponga del lado de la minorÃa.
Chile no es un paÃs desarrollado. El terremoto devastó también el avisaje publicitario edificado por los poderes para el turismo financiero y el inversionismo transnacional. Chile sólo es exportador de cobre, un poco de madera, pecado, uvas y plataforma de negocios para la región. Es despojado de sus recursos naturales por fuerza y decreto. En Chile ni siquiera queda industria textil. El 60 % de los trabajadores vende algo para vivir y está subcontratado o simplemente no tiene contrato, ni seguridad social. El 80 % se atiende en el espanto de los hospitales públicos –cuyos trabajadores son mártires-, y educa a sus hijos, pagando lo que no tiene, a una enseñanza particular privada pobremente subvencionada por el Estado, la cual sólo repite hasta el hartazgo, las distancias de clase. Porque Chile es una sociedad de clases, y una de las más desiguales del planeta.
Pero mi pueblo también apura su armadura cuando las crisis económicas y naturales le golpean el pecho. Entonces se solidariza, se encuentra en la calle, se reconoce de a poco otra vez, se esperanza, se conduele y de tanto buscarse, comienza a espejearse en el otro como un igual.
Mi pueblo tiembla de ternura cuando está en apuros y entonces sus trozos empiezan a reunirse. Mi pueblo es noble y sencillo. Como todos los pueblos del mundo. Y aunque la televisión ensucie su pantalla con saqueos editados convenientemente para los intereses de los pocos, e incluso, aunque una fracción de mi pueblo habite la puerta mugrosa e individual de la delincuencia, hoy estuve en la calle viendo con gente que acampa en las calles de Santiago viejo a cantores populares y aplaudimos un documental proyectado contra una pared sobre unas mujeres colombianas y pobres que se autoorganizan ejemplarmente en ese territorio tan vasto y dolido.
Cuando usted observe o tenga noticias de mi pueblo no olvide, y es un pedido colectivo, que ha sido muy magullado por asuntos bien conocidos, pero que está hecho de materiales sensibles, amorosamente desordenados, igual que el pueblo suyo.
Por Andrés Figueroa Cornejo
Marzo 3 de 2010









Pocho Wingen comentó el 7 de Marzo, 2010 a las 6:57 amSe le olvidó decir Mi pueblo necesita organizarse politicamente para hacerle frente a los poderosos. Necesita un partido capaz de hacer alianzas con otros partidos no tan “puros” pero que son también de izKierda o izquierda, como el MPT. Puesto que somos pocos hay que unir fuerzas. Golpear juntos y marchar separados por cuestiones de programa y estrategia. Las letanás acerca del pobre pueblo ya no sirven.
Pocho Viriato Wingen

Hector comentó el 8 de Marzo, 2010 a las 6:22 amTambién se le olvido decir, lo desnudo que se muestra nuestro pueblo fernte a la desgracia de vivir en un modelo exluyente. el Compañero Poncho, bien lo dice, necesitamos organizarnos desde nuestras experiencias, conformar un nuevo referente que de respuestas a la falta de organización de nuestro pueblo. La teleton chica, demostro claramente la gran acumulación de riquezas en unas cuantas familias, que representan menos del 10% de nuestra población, para quienes la concertación ha gobernado por 20 años, y ahora tendran todos los poderes concentrados, para muestra, los milicos en las calles. Organización , para hacer frente a esta derecha criminal.

Pedro comentó el 8 de Marzo, 2010 a las 2:13 pmDecir que nuestro pueblo ha sido envenenado con el fascimo icónico del capital y el guetón cu fransisco es la virgen obesa de tanta maldad.

Marcos Neira comentó el 9 de Marzo, 2010 a las 4:11 amLos que deben dar explicaciones son los ricos, no los humildes
A proposito del pueblo, un peon del famoso Fra-fra Errazuriz oso agredir a su chupasangre patron y lo mando al hospital
tamaña paliza se la gano el fra-fra por despedir matonescamente a su trabajador de “confianza”. Este trabajador es un heroe.
Por otro lado el saqueador en jefe, se nego a vender sus acciones en Lan
tal como lo habia prometido en la campaña, asi el estafador del banco de Talca hace su entrada triunfal a La Moneda, con un llamado fraudelento de unidad nacional que solo es un aprovechamiento politico del terremoto.

Omar Wilfredo Mardones Andrades comentó el 17 de Marzo, 2010 a las 3:51 pmEntre comentario y poema, Andres tienes toda la razón, mi pueblo, tu, nuestro, que mas da, se entiende perfectamente que también quieres, o queremos a nuestro pueblo, gracias por corroborar lo que también pienso de mi pueblo. Cada ves que el pueblo debe someterse a juicio este es por parte de los medios controlados y manipulados por sus propios intereses, para lo que vivimos, para lo que viviremos después de este doloroso suceso el pueblo deberá organizarse, deberemos aprender a improvisar y no improvisar para aprender.

COMENTARIO para marcos neira comentó el 24 de Marzo, 2010 a las 4:30 amMarcos, el peon del fra fra es un técnico agrÃcola a cargo de unas viñas con gente muy humilde a su cargo a la que trataba peor que a perros, muchos prefirieron quedar sin pega que tenerlo como jefe, el fra fra le dió pega, casa, trabajo a su señora y a sus hijos, y este tipo saqueo su casa para el terremoto, y lo ataco con un cuchillo…si no hubiera sido el fra fra cualquiera que se le cruzara por delante corria la misma suerte que el fra fra.