Gabriel Salazar: “La rebelión de las masas marginales ha sido más virulenta, extendida y desafiante que nunca”

Gabriel Salazar (Premio Nacional de Historia 2006) fue entrevistado en el programa A Fondo de la Radio Universidad de Chile. La periodista Vivian Lavín lo interroga sobre las causas y las formas en que han reaccionado en la historia distintos sectores de la sociedad chilena ante catástrofes de gran magnitud y el historiador explicó que los robos después del terremoto responden a una estructura social de Chile originaria del siglo XIX, asentada en el XX y mantenida en la actualidad como consecuencia del sistema de trabajo precario.
Uno de los aspectos que ha impactado casi tanto como el terremoto mismo ha sido el de los saqueos y robos en las ciudades y localidades devastadas. Turbas de personas que en carrera frenética han aparecido frente a las cámaras de televisión una y otra vez con alimentos o cuestiones básicas, pero también con electrodomésticos que no dicen relación con las necesidades urgentes del momento.
Las raíces de estos hechos no estarían, tanto como se ha querido decir, en el lado oscuro del alma humana sino que estaría asentado en una estructura social que heredamos desde el siglo XIX y que se convirtió en una terrible amenaza para el entonces naciente Estado chileno.
Un privilegiado conocedor de nuestro país es el historiador y Premio Nacional 2006 Gabriel Salazar, afirmó en el programa A Fondo de Radio Universidad de Chile que “hay que partir de la base de que en Chile no existe un verdadero campesinado. Esta es una sociedad donde falta una clase social, que es la clase media rural, que es el campesino con tierra y con casa. El campesinado chileno fue destruido en el siglo XIX y lo que quedó luego fueron los inquilinos, que no son campesinos, no son independientes, no tienen tierra, no es un microempresariado ni tiene derecho a voto. La única parte en Chile donde subsistió fue entre Talca y Bío y Bío, lo que es Chillán y sus alrededores, porque como era zona bélica, no sobrevivió la gran hacienda”.
En reemplazo de este campesinado surgió en Chile una masa marginal semicesante, que hace “un pololito de vez en cuando”, semivagabunda, que va de aquí para allá, que no es otro que el “roto chileno patiperro”, que no puede asentarse y formar una familia porque no tiene un trabajo estable. Y así va repartiendo hijos, los llamados “huachos” por doquier, pero que también va sembrando el terror, ya que ante la necesidad o la oportunidad no duda en robar o asaltar. Los chilenos y nuestra mala memoria o mejor dicho, tan desconocedores de nuestra propia historia…
Según el autor de La Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas (Ed. Lom), “todo el s.XIX está salpicado por acciones de ese tipo hasta entrado el siglo XX. Hay que recordar que en Chile había nidos de bandidos en los cordones de los cerros: los de Batuco, de Angostura o de Teno, en la zona de Curicó. Chile se llenó de gente que cuando podía asaltaba o robaba y, así, una cultura popular que podía trabajar en cualquier cosa, pero al mismo tiempo robar lo que se pudiera”.
La pregunta que surge de inmediato es si quienes cometen el bandidaje hoy son los mismos de entonces. Salazar responde: “Es que no ha cambiado el sistema laboral. Yo hice los cálculos para el siglo XIX y entonces el 66 por ciento de la fuerza laboral tenía un trabajo precario, peonal, estacional, sin previsión, el típico maestro chasquilla. Los cálculos actuales, publicados por El Mercurio, hace un mes atrás, en el Cuerpo B que es donde no miente o lo hace menos, establecía que el 68 por ciento de la fuerza laboral chilena es trabajo precario o de autoempleo”.
Las cifras ocultan esta realidad porque hoy quienes trabajan una vez en el año, las estadísticas las suman como fuerza de trabajo ocupada. Por otro lado, “hoy las casas comerciales conceden crédito con una mínima base imaginable y el promedio de ingreso en Chile para el 50 y 60 por ciento de la población es de $150 mil pesos, pero si le dan crédito por el doble, se puede comprar el doble de lo que se gana, de ahí que los saqueadores se vieran bien vestidos, diferente de la pobreza de antaño, de niños llamados “mocosos” por sus narices siempre mojadas, a pie pelado y con la cara cubierta de costras por el frío”, acota el también autor del célebre ensayo Ser niño huacho en la Historia de Chile (Ed. Lom).
MÁS VIOLENCIA QUE ANTES
En su célebre ensayo sobre La Noción de Estado en Chile, el historiador Mario Góngora se refiere al permanente proceso de decadencia y descomposición de la idea de Estado, donde surge el Ejército como fuerza aglutinadora de nuestra idea de nación. “Tiene razón Mario Góngora. Es que en Chile los grandes mercaderes, lo que yo llamo el ‘patriciado mercantil’, pero que la derecha llama “aristocracia castellano vasca”, a la que pertenecían Diego Portales y su red de asociados, era minoría, porque la mayoría hacia 1830, que es cuando empieza a construirse la idea de Estado, era en su mayoría gente con derecho a voto y que se desempeñaban como artesanos, pequeños propietarios, mineros del norte y ganaban todas las elecciones con un 60 por ciento.
Entonces lo que hizo Portales fue organizar y costear ‘de su platita’ un ejército mercenario y dio un golpe de Estado y con ese ejército construyen un Estado ‘a su pinta’, un Estado con un ejército privativo de esa oligarquía y que gobierna desde 1833 hasta 1925. Este Ejército además actuaba como policía interna debido a la incapacidad de la otra policía para controlar a las masas marginales y como ejército externo. Y el único método para establecer el orden fue ‘matar rotos… El ejército chileno ha combatido más hacia adentro que hacia afuera. Comenzó combatiendo a los mapuches en la frontera, primero, y luego durante todo el siglo XIX y XX yo he contado 23 masacres y todas contra la clase popular”, asevera Salazar.
Con todo, no deja de haber un elemento nuevo en la situación actual. “Lo más notable hoy es que la rebelión de las masas marginales o mejor dicho de los de empleo precario ha sido más virulenta, extendida y desafiante que nunca y eso hay que examinarlo porque hay cuestiones de fondo que tienen que ver con la forma en que Piñera eventualmente pueda intentar resolver el problema de la reconstrucción nacional”, concluye.
“BENDITO” TERREMOTO
Se dice que los terremotos “afirman a los Presidentes” y les dan piso para promover sus agendas sociales. Los analistas de la época aseguraban que Pedro Aguirre Cerda sin el terremoto del 1939, ocurrido apenas dos meses desde que asumió el cargo, le habría sido más difícil aprobar muchas leyes de beneficio popular y la creación de la Corfo. Lo mismo que Alessandri con el terremoto de 1960, “quien tuvo todo el apoyo para aprobar leyes de reconstrucción, créditos y con facilidades económicas para levantar las miles de viviendas que estaban en el suelo”, como lo señala el libro Terremotos en Chile, publicado recientemente por el Museo Histórico Nacional.
“Esto no está tan claro, porque el de Valparaíso se le vino en contra a Pedro Montt. Fue entonces cuando los estudiantes de medicina partieron a Valparaíso a trabajar con los damnificados durante un mes y, de regreso, el gobierno decide hacerles un homenaje en el Teatro Municipal. Allí se reunió a toda la aristocracia y cuando los empiezan a llamar, los hijos de la oligarquía se rebelan en frente de sus papitos”, con una rechifla y zapateo. Salen a la calle y se empiezan a reunir y deciden fundar la Federación de Estudiantes de Chile. Al poco tiempo, viene de visita el Nuncio Papal, a quien persiguen por Santiago a piedrazos y, a partir de ahí, la FECH se rebela definitivamente y se pone a luchar del lado de los trabajadores”, recuerda Salazar.
El Ciudadano
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Eugenio Farias comentó el 11 de Marzo, 2010 a las 4:31 pmQue importante articulo para remecer las conciencias y enseñar un poco de historia a los ignorantes de siempre que se matan entre ellos por defender intereses politico-economicos ajenos sin darse cuenta que solo son tontos utiles del momento,mientras el patron se enriquece a su costa.

miguel vargas comentó el 12 de Marzo, 2010 a las 3:25 amCreo que me remeció mas la elocuencia de este hombre que muchas otras cosas en mi vida.

Alejandro Cordova comentó el 12 de Marzo, 2010 a las 4:18 amLLama la atencion como un tipo de periodista , llego a Concepcion e increpaba a los que sacaban mercaderias y se ponia a calificar de Saqueadores , etc ….. Este tipejo que es Chileno y es un chiflado que mantiene un acento ridiculo de ssssss ( un ridiculo) , que se pone con abanico y se arrodilla a los señores del dinero …. Que mal TVN , y que mal termino el gobierno de Bachalet : titubiantes , sin saber que hacer con los terremoteados , sin dar la alarma de Maremoto……..

dutcho comentó el 12 de Marzo, 2010 a las 6:43 am… el panorama tematico en una perspectiva historica de Gabriel es conocida en la comunidad de inteligencia nacional y segun mi punto de vista los ilicitos o saqueos como los llama el autor fueron provocados para que el shock de la intervencion militar fuera mas robusto e impactara a la opinion publica de manera de un mejor manejo del fenomeno provocado por el terre-maremoto
por lo demas el analisis concuerda con estudios generales y Gabriel lo ha desarrollado muy fielmente

Miguelito comentó el 12 de Marzo, 2010 a las 8:32 amConcuerdo con el profesor Salazar, he leído algunos de sus textos (me encantaría poder leer mas)… Creo que es justamente ese el problema, una sociedad basada en la protección al capital, en proteger la “gobernabilidad” portaleana es la que se hizo notar y desnudo el terremoto. Pues los militares llegan justamente cuando se ve afectada la propiedad privada.
Lo que me preocupa, es que los militares han sido a lo largo de la historia más cercanos a los sectores concervadores (sobre todo los marinos con su orientación inglesa). Me preocupa, pues; con el mensaje de la delincuencia de piñera, puede dar por resultado concecuencias mayores, camufladas (como siempre) por los medios y por el “voto soberano de los chilenos”.
Desde aqui podemos analizar muchas cosas… digo esto mientras me entero que los militares durante el toque de queda asesinaron a un poblador de profesión “cartonero” (sin duda un trabajo precario, proveniente de la necesidad generada por el capitalismo más inhumano)
Creo que el analisis del profesor es acertado. y hay que reflexionar al respecto.
;)

Alejandra Rivera comentó el 12 de Marzo, 2010 a las 1:08 pmyo creo que, lamentablemente, esta catastrofe le viene como anillo al dedo a Piñera. ES el momento para que haga lo que quiera en nombre de la “reconstruccion nacional”.

marta comentó el 12 de Marzo, 2010 a las 2:52 pmLa mal llamada clase politica han enseñado a robar y a ser pillo,lo que se observa, se aprende, puro conductismo,los malos ejemplos, que son muchos, son los primeros que se meten en el inconciente de la persona, veamos caso EFE,MOP GATE,AVIONES MIRAGE,BOLSILLOS DE LOS SENADORES Y DIPUTADOS, etc. Hablan de sobriedad,la que no se practica.Hablan de mano dura, ¿para quiénes?

Miguel Segovia comentó el 12 de Marzo, 2010 a las 3:47 pmGracias Don Gabriel por mantenernos informados de nuestro pasado… concuerdo con su análisis y creo que tiene una vigencia evidente. A propósito de nuestro nuevo presidente, creo que lo eligieron porque representa fielmente esa imagen de chileno “vivo”, que “la supo hacer”, entre casos de uso de información privilegiada, fraude bancario y otros innombrables…resultó ser un referente válido para una importante masa de chilenos… al parecer la figura de “roto” ha trascendido a otros estratos sociales.

David Valencia comentó el 12 de Marzo, 2010 a las 3:55 pmQue poco han podido influir personas como Gabriel Salazar, para alimentar el conocimiento del pueblo. Desde el quiebre del empoderamiento soberano, allá por el 73 y que en luchas infatigables por decenios, fué rota como una flecha en el aire, lo que da en llamar Naomi Klein: la doctrina del shock, y que en base al miedo y la muerte, llevada a cabo por esas mismas castas militares ( oficialidad )que no tienen nada que ver con el ejército patriota, que luchó por expulsar a los españoles en la primera hora, no, este ejército es como aquel otro que financió el democrático Portales, para defender los intereses de la clase patricia.
El pueblo por lo general en la historía del país, en su ignorancia y en estos tiempos agregar desidia, porque pudiendo al menos levantar la vista y darse cuenta de que se lo están pasando por el aro, otro gallo les cantaría a esas casta: políticas, económicas, religiosas y militares, que siendo muy pocos, han tenido la inteligencia para doblegarnos cual masa de borregos. La propaganda que la manejan ellos, la han ido acomodando a los momentos históricos.
Ese es schile que se cree el cuento de: fuerza chileno. Estos tipos si que saben como manejar a las masas a través de las emociones.

JORGE PIZARRO PARDO comentó el 14 de Marzo, 2010 a las 1:07 pmLa estructura social de chile aun sigue siendo excesivamente rígida. Algunos proponen que se ha democratizado, no obstante sabemos que el endeudamiento es el que se ha democratizado por decirlo así. Las rebeliones populares, sin llegar al paroxismo de una verdadera revolución política, han dejado una marca de advertencia en los ricos y poderosos en Chile. No han dudado estos mismo, sacar a la calle a cuanto militar o infante de marina (a propósito de asesinato de un poblador a manos de una patrulla de “cosacos”) para proteger intereses económicos de los grandes holdings empresariales; dejando de lado u opacando el verdadero trasfondo de este problema; el increíble numero de víctimas y damnificados por el maremoto y tsunami.
La violencia política popular ha sido una apuesta espontanea de los sectores populares chilenos en respuesta a las acciones represivas y discriminatorias de un Estado y sistema político-económico-cultural diseñado por y para una sola clase social: la clase político-empresarial chilena y extranjera.
Jorge L. Pizarro Pardo
Profesor de Historia
La serena

Rodrigo torres ercilla comentó el 16 de Marzo, 2010 a las 5:26 amMuchas gracias por la informacion que es de primera,algo que no sebia,
y que me ayudara mucho. GRACIAS.

monique comentó el 7 de Abril, 2010 a las 6:16 amSalazar nos hace reflexionar sobre nuestra historia y nos entrega una visión de la realidad actual, apoyada por un análisis agudo del pasado,desde el siglo XIX. Me parece que hay que estar atentos, ciudadanos, las acciones del nuevo gobierno están siendo claraas y el pueblo tendrá menos libertad para expresarse en las calles… Me huele a estiércol

Luis Adrián comentó el 26 de Abril, 2010 a las 5:43 pmMuy interesante el análisis de G. Salazar. Resulta indispensable para conocer un poco más a Chile. Una excelente reflexión que podría aplicarse a tantos lugares de nuestra América Latina. Un abrazo fraternal desde Costa Rica