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Sobre el Primer Encuentro de Artistas por una Asamblea Constituyente

Hace dos semanas aproximadamente llevamos a cabo el “Primer Encuentro de Artistas por una Asamblea Constituyente” y es ahora que compartamos algunas conclusiones.

En primer lugar quisiéramos agradecer sinceramente a las compañías,  exponentes invitados y a todos quienes aportaron con su trabajo y asistencia a la realización de este evento. Si, agradecemos a todos lo asistentes, pues este tipo de actividades no tendrían  sentido sin la presencia activa de los que piensan y sienten la urgencia de un cambio en nuestro sistema de relaciones políticas, económicas y sociales.

Lo más importante es que nos hemos congregado, visto las caras e intercambiado puntos de vista y posiciones un gran número de personas que nos damos cuenta,  a través de este tipo de experiencias,  que no estamos solos, que somos decenas, cientos, miles y millones de personas las que queremos vivir en una sociedad  justa.

El primer día se presentó “Sin editar”,  obra escrita y dirigida por Marcelo Arcos, la que  instaló y fragilizó paradigmas fundamentales  de un aspecto trascendente de nuestra  construcción ciudadana, la Educación. Cabe destacar que este texto surge como respuesta inmediata a las “Movilizaciones Pingüinas” del año 2007, en el marco del evento “Dramaturgia en Emergencia”.  Posteriormente se llevó a cabo la mesa de exposición a cargo de Daniela Misle, presidenta de la Corporación “Parque Cultural de Valparaíso Ex Cárcel”, Carlos Fuentes, productor de la Compañía “Teatropello” de Talca y Nelson Avilés, integrante de la Compañía de danza “la Vitrina” de Santiago. En esta exposición y debate se abrieron  espacios de conversación  sobre cómo se rige el hacer artístico y cultural desde las políticas culturales dirigidas  por la Concertación  y  lo que se espera de la nueva administración, todo esto puesto en tensión con experiencias de los mismos expositores quienes, en conjunto con sus agrupaciones,  levantan  discursos  y acción a  partir de la resistencia y  la producción artística independiente.

Uno de los puntos expuestos fue la clara tendencia de “Mercado” por la cual se rigen las políticas culturales, así como gran parte de nuestros espacios de desarrollo y convivencia social.  Es importante destacar que nuestra Constitución actual, instalada por la dictadura de Pinochet y reafirmada por la Concertación durante el gobierno de Ricardo Lagos, es una Constitución diseñada para el perfecto funcionamiento del modelo  Neo- liberal, forma de convivencia que sitúa al “Mercado”  como el regulador primero, si no absoluto, de nuestras relaciones sociales. Entonces es impensable un modelo cultural otro que el delineado por la lógica del “Mercado” en un país cuya Constitución lo sitúa por sobre el Estado y las estructuras políticas de nuestra institucionalidad. Así, podemos observar que si bien la Constitución no hace especial referencia al tema del Arte y la Cultura, define y proyecta su desarrollo dentro de la misma esfera del resto de los ámbitos de nuestra sociedad. Para desarrollar un modelo cultural diferente, entonces  es imprescindible un cambio de Constitución.

Esta primera jornada dejó en manifiesto la necesidad de  seguir creando  instancias donde los trabajadores de la cultura reflexionemos sobre el quehacer  y desarrollo artístico y cultural, en las que expongamos  qué entendemos por cultura,  cómo pensamos y definimos  nuestro lugar como sujetos sociales y  compartir nuestras reflexiones y experiencias   sobre las premisas políticas y económicas que condicionan nuestra actividad. En definitiva pensamos que el encuentro desde su primer día abrió un espacio para que todos los que sentíamos una necesidad urgente de encontrarnos con quienes compartir y aglutinar opiniones, ideas y propuestas, nos enfrentáramos  y potenciáramos instancias de comunión.

Al día siguiente se presentaron con su obra nuestros amigos de Talca, la Compañía de Teatro “Teatropello”, con un ejercicio dirigido por Manuel Ortiz, “El Volantín”,  creación colectiva en el marco del la “Escuela de teatro del Maule”, el cual instala sobre escena  el problema de la absorción de los grandes monopolios a la factura artesanal de artículos de entretención (volantines).  Terminada la obra fuimos testigos directos de la tragedia sembrada por el terremoto de febrero: nuestros compañeros, emocionados, compartieron con el público asistente el dolor de haber perdido el “Teatro Chico”, espacio construido con mucho trabajo, amor y dedicación,  y que, lamentablemente,  tendrá que ser demolido.  A pesar de ello, no quisieron estar ausentes de este evento, impulsados por la convicción de la importancia de un cambio de Constitución para Chile. Muchas gracias compañeros.

Después de la función se llevó a cabo la mesa de diálogo y discusión “Por qué y cómo una Asamblea Constituyente, Nueva Constitución para Chile” a cargo de nuestros invitados Víctor de la Fuente (Director Le Monde  Diplomatique, Chile), Eduardo Artés (Primer Secretario Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria)  PC.(AP) Y Gustavo Ruz (Comité Iniciativa por una Asamblea Constituyente).  Lo expuesto en esta mesa de diálogo nos permitió una visión histórica y actual del origen y resonancia  que tiene en nuestro quehacer cotidiano nuestra carta constitucional, ciertas experiencias de países hermanos que han intervenido su presente y futuro a través de propuestas de Constitución que emergieron desde las voces de organización popular  y algunas directrices que debieran tomar todos los sectores sociales organizados para iniciar, a través de una Asamblea Constituyente, un profundo proceso de modificación social.

Finalmente, nuestros amigos y compañeros de “Ropa Americana”, se hicieron presentes en esta iniciativa,  compartiendo con los asistentes  algunos temas de su repertorio.

El tercer día tuvimos la posibilidad de presenciar “C (Civil)”, de la Compañía  “Versión Oficial”, escrita y dirigida por Jesús Urqueta, la cual ficciona a partir del día previo a la elección presidencial  del año 2009 y que empuja al espectador a la acción concreta contra las instituciones que sustentan y alimentan nuestro actual orden social, político y económico.

Creemos que esta experiencia ha dejado ciertas posibilidades o expectativas:

El  organizarse en pequeños o grandes  grupos de personas a partir de deseos, contradicciones y proyectos sociales comunes.

Que este tipo de experiencias nos permiten cierta permeabilidad a la opinión, experiencias y  deseos  del  “otro”.

Que es urgente difundir en la ciudadanía, a través de cada uno de nuestros campos de acción, la necesidad de cambiar nuestra Constitución, a través de la aproximación de nuestros conflictos ciudadanos a la carta Constitucional.

Que la idea de una Asamblea Constituyente es una fase política que permite congregar, unir fuerzas y direccionar las inquietudes de todos aquellos que esperamos la caída definitiva de nuestro capitalista sistema de relaciones.

Que las manifestaciones artísticas son y pueden convertirse en un medio propagandístico (  y no sentimos  temor al decir esta palabra a pesar de su censura posmoderna), sin alejarse de las necesidades formales o estéticas  de cada artista o grupo de creadores.

Que los artistas y trabajadores del arte y la cultura somos también ciudadanos y debemos ejercer nuestra responsabilidad como tales, acercándonos activamente a la vida política del país, participando  en marchas, acciones  y eventos ciudadanos.

Gran número de personas asistieron a este evento, disfrutaron de los trabajos de nuestros compañeros de las  Compañías invitadas y  participaron, a través de sus reflexiones y puntos de vista,  de las mesas de exposición y diálogo. La  participación artística y ciudadana de nuestros compañeros trabajadores del arte y la cultura es la que nos da la sensación de haber cumplido con el propósito primero de esta actividad: congregar, discutir e instalar la necesidad de organizarnos para actuar. Tenemos ahora la posibilidad de aunar fuerzas en una propuesta concreta de acción: una nueva Constitución que surja desde el seno de las organizaciones  populares y no desde los acuerdos de interés de la política parlamentaria.

Hemos sentido el peso de la responsabilidad de llevar a cabo este tipo de actividades, pero descansamos en la convicción de que las compañías, grupos, e independientes inspirados en  la misma inquietud, lleven a cabo acciones de fomento y difusión de la importancia de un cambio constitucional para Chile a través de una Asamblea Constituyente. Esta es la confianza de no sentirse solo;  la convicción de que somos masa,  masa que debe organizarse, relacionarse y actuar cada vez más en conjunto y en una misma dirección,  esa dirección es el derrocamiento de un sistema de relaciones sociales que se funda en el individualismo y la protección de las reivindicaciones personales y no  colectivas, las que son la base del desarrollo humano, en libertad, confianza y seguridad de que perteneceremos  a un cuerpo social responsable y disciplinado en la convivencia y el respeto.

Dialogar, es el verbo preciso en este momento de desorganización, confusión y desamparo ideológico. Ahí estaban estudiantes y profesionales  del teatro, la sociología, ingeniería, construcción o historia, artesanos, titiriteros, empleados, profesores y trabajadores  deseosos de establecer sus oficios o profesiones  fuera de las esferas de lo oficial, del exitismo que promulga y con el que comulgan gran parte de nuestros compatriotas y nuestros “compañeros” trabajadores del  arte y la cultura, porque hay que decirlo, el aparato subjetivo de dominación nos ha hecho partícipes activos, aprovechándose de nuestra ingenuidad y falta de experiencia política, de una construcción de realidad de la que muchos de nosotros diferimos.

Importante es destacar la acogida que tuvo este evento por parte de “Casa Matriz” y  el trabajo de todos los que han hecho posible esta instancia: compañeros,  expositores y compañías impulsadas por  un deseo ciudadano; ese deseo no espera remuneraciones, ni protagonismo, ni beneficios más que el de construir una sociedad justa y verdaderamente democrática.

Compañeros, el  arte  nos da la posibilidad de representar al hombre la imagen del hombre, hagámonos cargo;  comerciar o tranzar con la imagen de el hombre hace tanto daño como los medios reaccionariamente ideologizados y organizados,  o los sistemas políticos burgueses, responsables de acciones  que defiende sus propios intereses

Somos parte del aparato subjetivo de construcción de la realidad, desde ese espacio podemos contribuir a una modificación profunda de nuestra realidad, pero para eso debemos hacernos cargo de los procesos sociales, debemos ser “ciudadanos”, responsables del quehacer político de nuestra sociedad.

La cultura post- moderna, fraccionaria, reaccionaria, “ jodida, requetejodida”,  nos invita al individualismo, a la  desorganización, al caos, al capitalismo en su expresión contemporánea:  el neoliberalismo. Ese es el mal que nos aqueja,  desde las relaciones laborales hasta nuestra convivencia  con la naturaleza, nuestra fuente de subsistencia, nuestro entorno.

Reflexionemos y actuemos  desde cada uno de nuestros campos de acción, hagámonos cargo de nuestro lugar  en  la historia, gritemos todos juntos, como trabajadores del arte y la cultura: Asamblea Constituyente, Nueva Constitución para Chile.

Teatro Público

Texto subido por:

Bruno Sommer

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1 comentario para “Sobre el Primer Encuentro de Artistas por una Asamblea Constituyente”

  1. pedro comentó el 20 de Abril, 2010 a las 12:02 pm

    Me parece fundamental la iniciativa de apuntar a sumar. Aunque hables desde una plataforma de “intelectuales” y contradiciendo en tus miles de artículos publicados, tu frase textual “de todos aquellos que esperamos la caída definitiva de nuestro capitalista sistema de relaciones”, al lado de publicidad de más mercado. Entiendo lo de la subsistencia, pero creo que debieran poner un poquito más de esfuerzo para no caer en la necesidad de publicitar más mercado así de explícito.
    Luego el hecho no menor de que quiénes tienen el acceso a estudiar “arte” en chilito es un porcentaje elitista y una nación se construye incluyendo a tod+s. No es el caso de éste país pues nunca le ha interesado a la clase política nada de esto, por eso deben ser mucho menos ingenuos pues ellos no están weviando. Se celebran 200 años de un proyecto nación principalmente facho y del que la última elección denota lo peligroso de “estas democracias pentagónicas” (el término es mío) modeladas. Estoy seguro que más de algun+ de tus mejores amig+s ha votado en las últimas elecciones. Como cualquier “ciudadano” consciente. Ahí está el mayor error, se ha seguido validando la herencia de sangre de un sistema archicapitalsta.
    ps: La lectura de Saramago, Ensayo sobre la Lucidez, tiene algo de ésta lógica de anulación de un sistema déspota. Pero no creo que las “plataformas de conscientes ciudadanos” logren algo más que llenarle los bolsillos a la ccu y a la british tobacco después de la posera reunión.
    ps2: La asamablea deberá ser incluyente, (nombrarla y articularla “popular” ayudaría?), y luego claro entrar con estos discursos y prácticas al pueblo, al duro, al que vota por su carcelero.
    ps3: No sigan con el temita de la democracia, el mundo ya no dá más con esas Policy for democracy. hay que crear otra cosa, siguen siendo demasiado eurocentristas.
    ps4: El ejemplo de la ex cárcel de valparaíso demuestra que estás más cerca de las élites que sustentan el poder que del pueblo que ni siquiera se interesa por derrocarlo.

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