Krishnamurti, su vida, su enseñanza
Al cumplirse hoy 115 años del nacimiento del filósofo indio Jiddu Krishnamurti, en este artÃculo nos proponemos ofrecer un breve resumen de la vida y la obra de este maestro espiritual del pasado siglo.
Nuestro deseo es incitar al lector a conocer las detalladas biografÃas escritas por quienes lo conocieron Ãntimamente y colaboraron con él en la difusión de sus enseñanzas, además de las obras originadas en sus pláticas a lo largo del mundo.
Krishnamurti nació en Madanapalle, un pueblo entre Madrás y Bangalore, el 11 de mayo de 1895 según el cálculo hindú ( A las 0.30 horas de la madrugada del 12 de mayo según el cómputo occidental). Era el octavo hijo de una familia brahmán.
Durante su infancia casi murió de malaria, enfermedad que con sus ataques y convulsiones lo mantuvo lejos de la escuela y más cerca de su madre, quien representó un papel muy importante en su vida. Era una mujer devota, caritativa y con caracterÃsticas de psÃquica. Se sentÃa muy apegado a ella y comprendido en su naturaleza tan singular, por lo que a su muerte, ocurrida cuando tenÃa 10 años, quedó muy confundido y desolado.
En 1909, su padre pidió ayuda a la señora Annie Besant, presidenta de la Sociedad Teosófica, solicitándole un puesto en Adyar. Se le aceptó como secretario de la Sección Esotérica y además se le otorgó una pequeña casa fuera del complejo residencial. AsÃ, junto a su hermano Nytia, pudo asistir a la escuela en Nylapora, donde Krishnamurti se caracterizaba por su indiferencia hacia los estudios.
En esta época fue descubierto por Leadbeater, otro miembro de la Sociedad Teosófica, quien quedó admirado de la pureza de su aura y lo presentó a la señora Besant. Ella se preocupó de su adiestramiento esotérico con el objetivo de proclamarlo como un nuevo «MesÃas» o redentor del mundo. Es en este perÃodo que se sembraron las semillas de una relación basada en el amor y la confianza mutua.
Krishnamurti tuvo contactos con la JerarquÃa Espiritual que inspiró a la fundadora de la Sociedad Teosófica, madame Blavatsky. Fue llevado por Leadbeater ante los Maestros para recibir su primera iniciación. El Señor Maitreya lo recibió en la Hermandad Blanca.
En esta época se publicó su primer libro «A los pies del Maestro», con el seudónimo de Alcyone, bajo la guÃa del Maestro K.H. Al ser consultado posteriormente sobre quién escribió el libro, Krishnamurti respondió: «ese hombre ha desaparecido», y se negó a dar más información.
En 1911, Krishnamurti y su hermano Nytia viajaron a Europa junto a la señora Besant. Llegaron a Inglaterra donde fueron recibidos por un grupo de teósofos. A principios de este año se fundó la Orden de la Estrella de Oriente. Su objetivo era reunir a los que creÃan en el próximo advenimiento del Instructor del Mundo, el Señor Maitreya. Krishnamurti fue nombrado como su jefe y la señora Besant y Leadbeater como sus protectores. Durante la Convención Teosófica en Benarés, donde repartió los certificados a los nuevos miembros de la Orden, un poder extraordinario fluÃa a través de él, siendo percibido por los presentes.
En 1912 fueron firmados los documentos para que A. Besant llevara a los muchachos a Inglaterra para ser educados. Llegaron a Italia donde los esperaba Leadbeater para su segunda iniciación. Al enterarse su padre de que la custodia habÃa sido delegada en la persona de Leadbeater -de quien desconfiaba por ciertos comentarios sobre una posible homosexualidad – decidió recuperarlos. La señora Besant apeló del juicio ante el Tribunal Superior de Madrás en la India donde perdió el caso; pero más adelante lo ganó ante el Consejo del Rey de Inglaterra. Durante este perÃodo, los muchachos recibieron poca educación y la vida espiritual fue escasa.
Una teósofa, miss Dodge, le otorgó una pensión anual vitalicia de £ 500. Recién entonces Krishnamurti sintió por primera vez lo que era tener independencia y poder tomar sus propias responsabilidades.
En mayo de 1915 se conoció el dictamen del juicio que falló a favor de la señora Besant; pero para esa fecha él ya tenÃa la mayorÃa de edad. Asà los muchachos pudieron establecerse en Londres. Deseoso de trabajar, Krishnamurti pidió autorización para hacerlo. Esto le fue negado por considerarse más importante que continuaran sus estudios para ingresar a Oxford. Pero hubo que dejar de lado esa esperanza, porque influyó en forma negativa la reputación de Krishnamurti como el MesÃas.
Decidieron probar en Cambridge sin éxito. Trataron luego en la Universidad de Londres, donde Nytia aprobó con honores en Leyes y Krishnamurti fracasó en los exámenes de admisión. Entonces solicitó a la señora Besant que lo enviara a Francia para aprender francés. Allà conoció a escritores, músicos, pintores y, por un tiempo, descansó de su papel de MesÃas.
Krishnamurti comenzó a percibir que la Sociedad Teosófica lo habÃa estado preparando con el fin de formar un cuerpo para el advenimiento del Instructor del Mundo, el Señor Maitreya, con lo que lo privaban de todo lo que él era. Declaró entonces que creÃa en los Maestros; pero que querÃa que se le reconociera por lo que era y no por lo que intentaban hacer de él. Decidió que debÃa tener una filosofÃa de vida, y que sólo trabajando sobre sà mismo podrÃa ayudar a otros. Estaba consciente que debÃa preparar su cuerpo y su mente para que su Yo Superior pudiera comunicarse con él.
En el primer Congreso Mundial de la Orden de la Estrella, en 1921, asombró al auditorio por la comprensión de los asuntos que se trataron, por su firmeza en el control de las discusiones; pero más que nada por su intensa convicción de la realidad y de la Omnipotencia del Dios oculto en todos los seres humanos.
En esa fecha su hermano Nytia enfermó de tuberculosis y tuvo que interrumpir sus estudios. Entonces decidieron trasladarse al Valle de Ojai, en California, por su excelente clima para los enfermos del pulmón. Disfrutaron de una libertad que nunca antes habÃan experimentado.
El 17 de agosto de 1922 en Ojai, comenzó el extraño proceso de Krishnamurti, fenómeno que cambiarÃa completamente su vida y que lo acompañarÃa para siempre. Comenzó con un agudo dolor en la base de la nuca el que empeoró el dÃa 19. Este dolor lo obligó a permanecer en cama casi inconsciente, pudiendo apenas alimentarse. La señora Besant y Leadbeater atribuyeron la experiencia de esos dÃas como el paso por una iniciación. El dÃa 20 fue un dÃa muy especial en su vida. Bajo un pimentero, sintió las vibraciones del Señor Buda, contempló al Señor Maitreya y al Maestro K. H. y para él ya nada podrÃa ser igual.
Según Leadbeater, que oficiaba de intermediario, los Maestros le trasmitieron un mensaje donde decÃan que lamentaban el dolor tan prolongado que habÃa tenido que soportar; pero que esa labor que se estaba desarrollando era de la mayor importancia y sumamente delicada. En realidad, el entrenamiento intensivo aplicado por Leadbeater, sobre-estimulando los chakras de alguien con una sensibilidad tan exquisita como la de Krishnamurti y a la temprana edad de 16 años, produjo el despertar prematuro de la Kundalini. Esta, al ir destruyendo la trama etérica protectora que existe entre los chakras, fue la causa de los intensos dolores. Por el alto nivel de evolución que traÃa de vidas anteriores, pudo haber madurado naturalmente y obtener la iniciación que le correspondÃa al final de su vida.
Después de 7 meses, el proceso alcanzó su clÃmax, subiendo por la espina dorsal hasta la nuca y luego separándose en dos, una parte por el lado derecho y otra por el lado izquierdo de la cabeza, hasta juntarse entre ambos ojos encima de la nariz. ContinuarÃa con episodios muy dolorosos para detenerse en algunos momentos, por ejemplo, cuando Krishnamurti recibió un mensaje que, según creÃa, era del Señor Maitreya, diferente a los anteriores. Era más al estilo de los poemas que Krishnamurti pronto escribirÃa.
Ante un anuncio público de parte de la señora Besant del nombre de los apóstoles que – según ella – el Señor Maitreya habÃa elegido, Krishnamurti se sintió lleno de escepticismo y muy desdichado ante estas situaciones. Por esto, rehusó aceptar estas rápidas iniciaciones y a los apóstoles anunciados por la señora Besant. También manifestó sus dudas ante la próxima Religión Mundial.
En noviembre de 1925, murió su hermano Nytia al agravarse por una influenza. Se sintió desolado, pareció haber perdido la fe en los Maestros, y más tarde manifestó en torno a ello que todas las imágenes y manifestaciones, por profundas que fueran, sólo eran proyecciones de la mente. Un cambio comenzó a operarse en él. Sus amigos lo comenzaron a llamar Krishnaji (término afectuoso).
Sus pláticas y discursos los expresaba con una desbordante alegrÃa y con un sentimiento de unidad con el universo. Sus amigos creÃan que el Señor Maitreya hablaba a través de él. Pero la verdad es que comenzó a usar un lenguaje diametralmente opuesto a la enseñanza teosófica. A pesar que en enero de ese año la señora Besant declaró ante la Associated Press: «el Instructor del Mundo está aquû, Krishnamurti, en una reunión de la Sociedad Teosófica en ParÃs, afirmó que los Maestros eran sólo incidentes. Esto causó un gran impacto y perturbó a mucha gente de su alrededor.
Empezó a luchar intensamente por liberarse de todos sus vÃnculos y tentaciones, aún la de convertirse en sanyasin. Rechazó toda autoridad, y aseguró que los Maestros y gurúes no eran necesarios. Todo esto despertó antagonismos entre los miembros de la Estrella. Habló también de su unión con el Bienamado, que habitaba en él. Buscaba despertar en sus corazones y en sus mentes el deseo de encontrar la verdad.
En una asamblea de más de 3.000 personas, en 1929, en el Campamento de Ommen, y ante la presencia de la señora Besant, respondió a la pregunta vital acerca de su creencia en los maestros, hablando claramente sobre la necesidad de abandonar toda autoridad y especialmente la del Instructor del Mundo. Dijo que cada cual debÃa vivir su propia luz interior y que disolvÃa la Orden de la Estrella, de la cual era presidente. Sostuvo que la verdad era una tierra sin caminos, que su enseñanza no era ni oculta ni mÃstica y que consideraba ambas cosas como limitaciones que se oponÃan a la búsqueda de la verdad. Renunció a la Sociedad Teosófica, aunque siguió manteniendo una relación amistosa con ella.
Descansó un tiempo solo en la cabaña de los Pinos en Ojai, disfrutando de esta soledad. Por primera vez en su vida su mente estaba serena pero concentrada. Estaba lleno de un algo tremendo, de un gozo desbordante, de un silencio vÃvido. Trataba de encontrar las frases necesarias a fin de que transmitieran el verdadero significado de sus ideas.
En septiembre de l933 falleció la señora Besant. Su abnegado y cálido amor fue tal vez el único factor constante en la juventud de Krishnamurti. Al año siguiente murió Leadbeater.
Realizó una extensa gira por Sudamérica. Durante 8 meses ofreció pláticas en Brasil, Uruguay Argentina, Chile y México. Finalizó con un gran agotamiento por lo que debió tomarse un descanso en Ojal y después en Suiza. Al año siguiente continuó ofreciendo pláticas en la India, donde se sintió consternado ante las condiciones de pobreza, miseria y odio en que se encontraba en esa época. Escribió que los problemas no se resolverÃan mediante el nacionalismo, desde afuera, sino que sólo lo harÃan gracias a la completa transformación interna del ser humano. La percepción debÃa ser directa y sin opciones (palabras que habrÃa de usar frecuentemente).
En el año 1938 conoció a Aldous Huxley, que se habÃa establecido en California y estaba perdiendo la vista. Se produjo una gran afinidad entre ambos. Hablaban de los sentidos y de la ceguera espiritual, de la percepción de sÃ, del tiempo y del estado de alerta. Lo ayudó en su dolencia con el poder de curar que estaba activo en él, aunque siempre lo usó muy parcamente. Huxley escribirÃa más tarde el prólogo de su libro «La libertad primera y última».
Ante la amenaza de guerra que restringió sus movimientos, Krishnamurti permaneció en EEUU, estableciéndose por 9 años en California en un relativo aislamiento. Las noticias sobre las devastaciones provocadas por las bombas de Hiroshima y Nagasaki lo llenaron de horror y despertaron en él intensas percepciones sobre la naturaleza del mal y de la violencia. Predicó sobre el pacifismo diciendo que debÃan interesarse más por la guerra de adentro que por la de fuera. Sacado de sus pláticas de los años 1945 y 1946, se publicó su libro «La paz individual es la paz del mundo».
Durante estos años de guerra Krishnamurti llevó una vida tranquila y de gran valor como instructor, una vida extraordinaria, creativa y muy gozosa. Comenzó a escribir «Comentarios sobre el vivir» que se publicó en 1956. Allà trataba sobre los problemas esenciales de cada individuo, con un mensaje profundo producto de su intensa experiencia y espiritualidad, matizado por poéticas descripciones de la naturaleza que tanto amaba.
En otro de sus libros: «La educación y el significado de la vida», expresaba que la educación en su verdadero sentido es la comprensión de uno mismo y que nuestros problemas no pueden ser resueltos por nadie más que por nosotros mismos.
Al año siguiente decidió iniciar una gira por Nueva Zelandia, Australia y la India, pero se enfermó seriamente de los riñones por lo que debió permanecer en cama durante 2 meses. SufrÃa de perÃodos de inconsciencia y, al parecer, durante esta enfermedad se le produjeron intensos cambios psÃquicos.
Desde 1947 a 1949 Krishnamurti permaneció en la India. En 1947 se produjo la independencia de ese paÃs, por lo que viajó en un momento propicio para ponderar las cosas y formularse preguntas fundamentales. Se desprendió de todos los lazos y coacciones externas que durante toda su vida lo habÃan sostenido y protegido. Encontró allà un nuevo grupo de adherentes, quienes por el resto de sus dÃas habrÃan de ser sus compañeros y también sus colaboradores en la India.
En 1948 conoció a Pupul Jayakar, una trabajadora social, filósofa e importante lÃder cultural de la India, muy amiga de Indira Gandhi. Ella, a pedido de Krishnamurti, escribió más adelante su biografÃa, basada en sus largos años de amistad y colaboración.
Durante este perÃodo se desplegaron todas las vÃas de comunicación de su enseñanza: pláticas públicas, discursos, diálogos, entrevistas personales. Trataba de abordar los problemas de la existencia desde un punto de vista diferente. El consideraba esa época como años de trabajo duro.
En sus paseos solitarios y en sus retiros de silencio, se le revelaban intensas percepciones extrasensoriales. El «proceso» comenzó a presentarse nuevamente. Una presencia espiritual llenaba el cuarto y el dolor del cuerpo fÃsico era agudÃsimo. El pedÃa- «Cuiden al cuerpo y bajo ninguna circunstancia lo dejen solo».
Durante los años 1950 a 1959, podemos hablar del desarrollo de su enseñanza. DecÃa que era necesaria una revolución fundamental, radical, que no se basara en las ideas. Decidió hacer un retiro de un año, sin ninguna clase de entrevistas ni discusiones públicas, Fue un año silencioso, paseando a solas, meditando y ocupándose del jardÃn.
Regresó a la India en 1951, tras una ausencia de 18 meses. En 1954 viajó a Nueva York donde atrajo a grandes multitudes, ya que mucha gente nueva se habÃa interesado en él desde la reciente publicación de su libro «La libertad primera y última».
Habló en Londres por primera vez sobre «entrar en la morada de la muerte mientras aún se está vivo». Viajó además a Sidney, Atenas, Holanda y Bruselas. Se mudó a Pahalgan, un valle en Kashmir donde pasó 6 meses de relativa soledad. Allà iban a visitarlo diferentes personajes, entre ellos sanyasins. Estos meses de relativo descanso volvieron a alimentar su mente.
Debido a un recrudecimiento de su afección a los riñones, se trasladó a Nueva Delhi, donde debió permanecer en cama por 7 semanas. A pesar de continuar delicado de salud, siguió ofreciendo pláticas. Hablaba a pequeños grupos en Nueva Delhi acerca de la naturaleza de la creación, del pensar negativo como fuente de creación, «la mente vacÃa es creación». Los años 1960 al 1962, Pupul Jayakar los describió como «los rÃos del discernimiento».
En Bombay, impactado por los recientes cambios, por la insensibilidad e inhumanidad creciente en estos dÃas, expresó que no existÃa el tiempo; que habÃa una imperiosa necesidad de una mente nueva que contuviera piedad, afecto y compasión. Permitió que sus pláticas se grabaran en cinta magnetofónica. El «proceso» apareció de nuevo y muy intenso.
En 1961, comenzó a escribir su «Diario», el más extraordinario relato de sus estados internos de conciencia, diferente de los otros libros. Es un diario personal acerca de sus vivencias y percepciones. Abarca 7 meses de su vida, donde cada dÃa hay algo nuevo, maravilloso, una «Bendición», una nueva cualidad, un perfume nuevo, pero no obstante todo es inmutable. La «Bendición» surgÃa en todo lugar, llegaba a él y a su alrededor, penetrándolo todo. No existÃa separación entre su vida cotidiana y sus estados mÃsticos.
En enero de 1962 interrumpió súbitamente su «Diario», tal como lo empezó. Esta obra extraordinaria sólo fue publicada en 1976. Su editor la mantuvo oculta todos esos años porque temÃa que desalentara a los seguidores de Krishnamurti. El habÃa sostenido a lo largo de toda su enseñanza que las personas podÃan transformarse radicalmente, no por evolución sino por percepción inmediata. En cambio, de la lectura de ese libro se desprendÃa que el autor no era un hombre ordinario transformado sino un ser único, existiendo en una dimensión diferente de la humanidad.
Dado que para él los niños eran de gran importancia, en Bombay habló a niños y maestros especialmente sobre el conocimiento y la inteligencia como movimientos que deben fundirse. Les habló de dos clases de muerte, la del cuerpo y la del pensamiento. También los introdujo en la meditación. Además, impartió audaces y explosivas pláticas a los maestros sobre la educación. Por ejemplo, explicó que al pensamiento debe dársele tiempo, al igual que las flores, de florecer y luego asà poder morir.
Entre los años 1962 y 1977, un gran cambio operó en él. Se transformó en un maestro que exigÃa respuestas a interrogantes fundamentales. Con ésto, todas sus relaciones personales habrÃan de sufrir una transformación.
Después de muchas pláticas y discusiones de grupo en la India e Inglaterra, se resintió su salud, por lo que permaneció un tiempo en Italia recuperándose en una especie de retiro: «tapas», con severas austeridades, donde se genera una energÃa que no se disipa.
Expresaba una insatisfacción general con la India, cuestionándose que, a pesar de haber hablado por espacio de 30 años, no habÃa sucedido nada. Esto lo hacÃa volver sobre la necesidad de producir una transformación radical de la mente humana. Krishnamurti se mostraba inquieto y crÃtico, deseaba un cambio contÃnuo, lo que provocaba un sentimiento desalentador entre sus seguidores.
El pidió a Mary Lutyens que escribiera sobre sus pláticas, lo que posteriormente se publicó en 1969 bajo el tÃtulo elegido por Krishnamurti de «La liberación del pasado». Más tarde le pedirÃa que escribiera un relato de los primeros años de su vida. Su seguidores compraron en Inglaterra Brockwood Park, para construir una de sus escuelas, la Krishnamurti Foundation.
En 1970 se publicó la «Urgencia del cambio», donde hablaba de la terminación del pensamiento. Este libro lo revisó y corrigió personalmente. SentÃa una nueva e inmensa energÃa. Percibió un nuevo modo de abordar la enseñanza, a través de diálogos, y expresaba que no existÃan respuestas para los problemas esenciales de la vida. En este tiempo fueron publicados también sus diálogos entre 1970 y 1971 de Nueva Delhi, Madrás, Valle del Rishi y Bombay en su libro «Tradición y revolución».
También escribió «El despertar de la inteligencia», subdividido en tres volúmenes titulados: «La raÃz del conflicto», «La persecusión del placer» y «La conciencia fragmentada». El propósito de su enseñanza era ahora producir una clase diferente de ser humano. Para muchos, esta es una de sus obras más fundamentales.
Comenzó a escribir el «Diario 2» donde revela más de él mismo, y muestra que cada dÃa era un dÃa nuevo para él, con bellas descripciones de la naturaleza.
En 1976, a pesar del estado de emergencia impuesto por la señora Gandhi, decidió viajar a la India recibiendo la garantÃa de que sus pláticas se desarrollarÃan con amplia libertad.
Fue operado de la próstata en Los Angeles. Con la administración de la anestesia tuvo una experiencia diferente, un hermoso «diálogo con la muerte», sin sentido del tiempo y sin temor, donde la vida y la muerte se encontraban Ãntimamente unidas.
De 1978 a 1985 tenemos la totalización de sus enseñanzas. Comenzó a hablar de un ver holÃstico, de una totalidad del ver. Fueron célebres sus conferencias en el pueblo suizo de Saanen bajo una carpa que daba cabida a unas mil personas. Dedicaba esas reuniones a un asunto muy serio para él: «estar libre del miedo».
Empezó a preocuparse por lo que sucederÃa después de su muerte. TenÃa más de 80 años. Le importaba el futuro de las escuelas, por lo que durante tres años decidió escribir continuas cartas a sus profesores, declarándoles cuales eran sus intenciones para con ellos, y cómo debÃan interesarse en el cultivo total del ser humano.
En esta época las meditaciones crecÃan en intensidad. Encontró algo completamente diferente y nuevo: «el movimiento habÃa alcanzado la fuente de toda energÃa».
Al regresar a Ojai, tuvo un encuentro con David Bohm, con quien sostuvo largas discusiones que más tarde, en 1985, serÃan publicadas bajo el nombre de «Más allá del tiempo». En ese libro abordaba tanto la terminación del pensamiento como la terminación del tiempo psicológico, que constituye el pasado. Investigaba la relación entre el cerebro, que es el instrumento, y el pasado, que es acumulación. DecÃa que para mantenerse joven debÃa romperse con el pasado. Investigaba también la naturaleza de Dios y el significado de la muerte. AludÃa a la muerte como una total terminación del cerebro, su cesación, de modo que la muerte significaba el fin del apego. Sólo asà la persona podÃa descubrirse a sà misma. Este libro fue muy importante porque atrajo un público nuevo a sus enseñanzas.
En 1984 participó de un simposio sobre Creatividad en la Ciencia, en el Centro de Investigaciones Atómicas de EEUU, donde asistieron 700 cientÃficos. Les habló de que el conocimiento jamás podrÃa ser creativo porque era incompleto.
Tuvo que operarse de una hernia ya diagnosticada en 1981. A sus 90 años, estaba muy débil, apenas caminaba, tomando sus comidas en la cama. Aun asÃ, participó en reuniones con maestros de todas sus escuelas. Les trazaba una distinción entre mente y cerebro, hablando de como dar origen a un cerebro nuevo, lo que significaba «florecer en bondad», siendo exclusivamente ésto el propósito de las escuelas.
Decidió cancelar las pláticas programadas en diciembre de 1985 y volver a Los Angeles. Le preocupaba la pérdida de peso sufrida, pesaba sólo 42 kilos y tenÃa fiebre. Aun asà dio tres pláticas en los jardines de Visanta Vihar. El 4 de enero de 1986 fue su última plática, donde dijo que la creación era lo más sagrado, y que la confusión de la vida se debe cambiar hoy mismo, no mañana.
Se le diagnosticó cáncer al páncreas con compromiso del hÃgado. Decidió volver a la cabaña de los Pinos porque no querÃa morir en el hospital. Pidió que sus cenizas fueran repartidas en tres lugares diferentes y sin ceremonias. Convocó a una junta con los miembros más jóvenes, de quienes esperaba que llevaran a cabo su labor en la India y porque «aún tenÃa cosas que decirles». Por las noches, sus meditaciones eran maravillosas, lo que demostraba que la «Bendición» seguÃa estando con él.
Se reunió también con los que tenÃan que ver con la preparación y publicación de sus libros. Deseaba que sus pláticas y escritos fueran publicados en Inglaterra y en la India. En ese paÃs, debÃan traducirse sus obras a los dialectos locales.
No deseaba que a su muerte veneraran ni vieran al «cuerpo». Resulta extraordinario que, tan débil y tan cerca de la muerte, hiciera una sÃntesis de su enseñanza. Habló también con su médico acerca de la muerte; no temÃa morir, porque habÃa vivido siempre con ella.
El 17 de febrero de 1986 (10 minutos pasada la medianoche del 16) Jiddu Krishnamurti falleció en la Cabaña de los Pinos. Fue cremado en Ventura, California, y sus cenizas se esparcieron en Ojai, en el rÃo Ganges, y en Brockwood (Inglaterra). Sus Ãntimos recuerdan unas palabras suyas de sus últimos dÃas: «Pasarán doscientos, trescientos años, antes que haya otro cuerpo como éste. Si alguien siquiera hubiera escuchado, pero nadie escuchó… »
Por Tatiana Reyes
Fuente: www.alcione.cl
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Guzmán comentó el 13 de Mayo, 2010 a las 7:56 amJiddu Krishnamurti y Doris Pratt.
“Recuerdo un entrevista con Krishnaji en la que le dije que querÃa discutir mi problema. El problema era que querÃa dejar de fumar. Me dijo: “Señora Pratt, me ha hablado usted de su problema, pero, en realidad, las cuestiones son cuatro. El hecho es que usted fuma, y a él se une, en primer lugar, la falacia de que fuma y le gusta. La segunda falacia es que desearÃa no fumar; y de ella surge a continuación el ideal: usted deserÃa ser ese ideal, alguien que no hubiera fumado nunca. Y por último, existe el vacÃo interior que le hace a uno fumar, volcarse en el sexo, o cualquier otra cosa”. De modo que habÃa un conflicto entre el hecho y el vacÃo, y en medio de él estaba la falacia, el mito. Un momento después añadió: “¡Cielo santo, el mito al que yo en un tiempo me aferré! Creà que habÃa de ser el Maestro del mundo, cuando en realidad era un joven común, y querÃa hacer todo lo que un joven quiere hacer: enamorarse, montar en motocicleta, hacer carreras… En aquel tiempo era simplemente un joven. Y me debatà entre el mito y el hecho”.
Doris Pratt, organizadora de las charlas de Krishnamurti, Londres.
Krishnamurti 100 años de sabidurÃa, Evelyne Balu.
http://seaunaluzparaustedmismo.blogspot.com/

Olga Frugoni comentó el 12 de Junio, 2010 a las 1:55 pmDespues de comenzar sus lecturas se abrio un nuevo panorama en mi vida.
Busco en todos los sitios sus palabras y en videos, y leo lo que puedo enconrar.
En mi ignorancia me es necesario como un maestro a seguir a pesar que no es lo que el pregonaba .Pensemos juntos decia,pero en nuestra pequeñes
sólo podemos escuchar .
O.Frugoni – Montevideo Uruguay
Junio 2010

Olga Frugoni comentó el 29 de Agosto, 2010 a las 10:20 amNo tengo un sitio en la http://WWW.ahora estoy en este espacio y en esta oportunidad para invitar a todos los seres posibles ,a conocer sus reflexiones .Luces verdaderas ,pensamientos que en esta eternidad conocida apenas ,nos hace sentir guiados a caminos nuevos .
Sentir que es la verdadera Libertad ,la que nos hace amar y comprender sin el peso de las conducciones ,salir de las reglas que nos endurecen .
Perdiendo hasta nuestros propios pensamientos.
Les deseo el encuentro con este ser ,es el mejor encuentro de nuestra vida.
Gracias