Plan Araucanía v/s Derechos Humanos
Señor Director:
El Plan Araucanía revelado por el Gobierno atenta contra los derechos humanos de los pueblos indígenas en la medida que no establece mecanismos de consulta previa con el pueblo mapuche, conforme a lo exigido por el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, ambos vigentes en Chile.
Por lo demás, dicho Plan tampoco recoge las recomendaciones formuladas por diversas instancias internacionales de derechos humanos con autoridad en nuestro país, especialmente en relación con la restitución de territorios, tierras y recursos naturales -con la correspondiente entrega de títulos formales que puedan ser inscritos, dando justa y segura posesión.
Por más loable que parezca privilegiar la educación y la salud ‘intercultural’ por sobre el tema territorial, ello constituye una abierta discriminación en contra del pueblo mapuche, que ha manifestado en todas las instancias participativas abiertas, así como en la encuesta efectuada por el CEP en 2006, que lo que más les importa es su propiedad territorial y la resolución de conflictos relacionados.
No es deseable bajo ningún punto de vista que el actual gobierno desarrolle una política de corte clientelista y asistencialista como lo hicieron los gobiernos anteriores con el programa Orígenes. Que no se siga intentando tapar el sol con un dedo.
El gran debe de Chile respecto a los 9 pueblos indígenas que habitan el territorio nacional, sigue siendo uno solo: que se operacionalice sus derechos de propiedad sobre la tierra que ocupan o han ocupado tradicionalmente, con pleno respeto a sus autonomías, todo de conformidad al derecho vigente y aplicable.
Que se entienda de una vez: el pueblo mapuche y los demás pueblos indígenas en Chile han carecido de acceso a la justicia, con lo que se ha venido vulnerando su derecho a la propiedad.
Alonso Barros
Abogado y antropólogo
Profesor Asistente UCN
Hermes Fellow, Universidad de Rennes 2








jaime comentó el 1 de Junio, 2010 a las 12:04 amEnteiendanlo de una buena vez:
Vincular la propiedad de la tierra a la etnia (o sea a la sangre) es el argumento mas reaccionario que existe. Es el fundanento que sostuvo en europa el Antiguo Regimen.
Ningun sujeto que se considere de izquierda, progresista o revolucionario puede aceptar este chantaje. Es una clara violacion del principio de igualdad entre ciudadanos de una nacion politica.
¿La tierra es para quie la trabaja o para quien la HEREDO de sus padres?

Alonso comentó el 1 de Junio, 2010 a las 10:21 amLos pueblos son los dueños de sus recursos. Lo que pasa es que los indígenas, precisamente porque no han gozado de igualdad, han sido despojados de sus tierras, las necesarias a su subsistencia como tales pueblos. Aqui se habla de derechos humanos. Y de propiedad.

jaime comentó el 2 de Junio, 2010 a las 12:26 amNo entiendes el problema. La nota lo dice clarito:
“SUS derechos de propiedad sobre la tierra que ocupan o han ocupado tradicionalmente”
Vincula derecho y etnia. Ahi el error gicantesco. Tu no puedes vincular derecho a la tierra y etnia.
(Y menos la anterioridad en la posesion de las tierras. Si Chile “devuelve” el Sur a sus “legitmos” dueños, debiera “devolver” el resto del terreno a los legitimos herederos del imperio español ya que este se constituyo antes que chile. Y los españoles debieran a su vez devolver andalucia a los musulmanes y los musulames a los romanos… Es decir una total locura)
No son “los pueblos” los dueños de los recursos. Es el Estado el dueño de los recursos, y atraves de este DEBIERAMOS vernos beneficiados TODOS los ciudadanos que constituyen ese cuerpo politico.
¿Que es el pueblo?.¿Es un solo pueblo?,¿Son varios pueblos dentro de un mismo territorio? ¿Que convierte a un grupo social en un pueblos? ¿La sangre?.
La solucion es Jacobina ilustrada y moderna: Un territorio y un solo Estado. Habitado por ciudadanos iguales en derechos. Dejando atras todo particularismo que cree ciudadanos con mas derechos que otros, independientes de su ascendencia, ya sea, por ejemplo, mapuche o germanica.

Alonso comentó el 2 de Junio, 2010 a las 5:58 am(corrección)
La realización de los derechos colectivos de los pueblos, indigenas y no indígenas, no es una programa conservador. Lo que pasa es que los pueblos no tienen el control de la politica, a pesar de que, por ejemplo, los recursos nacionales le pertenecen. Ahora bien, estos recursos, en Chile, son secuestrados y sangrados por la clase política oligárquica al servicio de las transnacionales extractivas. EN vez de llegar a quien más lo necesita, del pueblo mismo, los recursos de todos lo chilenos enriquecen a unos pocos. Los pueblos indígenas, como los otros pueblos, están siendo despojados e incluso ‘detenidos desaparecidos’ y asesinados en masacres y genocidios en toda América Latina. Una de las injusticas más graves y urgentes que reparar, se refeire a los pueblos indígenas, y asegurar los medios necesarios a su subsistencia, incluyendo el agua. Precisamente, los derechos humanos de los pueblos indígenas han sido reconocidos, no para ‘dar’ más derechos a los pueblos y comunidades indígenas, si no que para fortalecer el acceso a derechos que NO han podido ejercer en igualdad de condiciones que los otros pueblos, como el ‘pueblo mapuche’ con el ‘pueblo chileno’.

Nicolas comentó el 23 de Septiembre, 2010 a las 9:45 pmAsseemblée Constituante! que reconozca y respete a los pueblos originarios de una vez por todas!

salvador comentó el 26 de Octubre, 2010 a las 11:07 amMientras la conciencia humana se encuentre estancada en la avaricia, odio, envidia, descriminacion (de razas, genero, nacionalidad,etnica,etc) y otras fuerzas autodestructivas de la sociedad, una forma de proteger a los que nunca han sido legalmente protegidos en las historias de las naciones es: creando medios legales y leyes autonomas para respetar y proteger tradiciones culturales sociales y religiosas de los pueblos originarios.
Mientras tanto hay que educar nuestros ciudadanos para aprender a co-existir con las etnias que han existido y populado los territorios de nuestro pais desde “siempre” y hasta ahora.