El embajador del olvido
Son muchos los análisis que se pueden extraerse en relación a la entrevista realizada recientemente por el diario argentino El Clarín al embajador de Chile en Buenos Aires, Miguel Otero Lathrop. Sin embargo hay una en particular que puede y debiera llamar fuertemente nuestra atención, y es que nos hemos encontrado ipso facto en presencia de la derecha tradicional chilena, la de siempre, la de toda la vida, la que Otero, el embajador del olvido, ilustra de modo contundente.
Nos hemos encontrado con que el maquillado discurso de la derecha, ese mismo que en los últimos años de nuestra vida democrática ha ido utilizando para alzarse con el poder empieza por fin a caer. El trasnoche festivo de la llegada al poder de la derecha por vía democrática después de más de medio siglo, produce sus primeros estragos: ha comenzado a disolverse el artificioso maquillaje de progresismo que permitía hacerse ver con un cutis terso y lozano a las mismas ideas de una derecha terrateniente y oligárquica.
Las declaraciones de Otero, son, en estricto rigor, la declaración de principios de un embajador de la derecha chilena. En un descuido se le ha corrido el maquillaje, y por ello mismo se ha apresurado a cubrirlo con el manto de la resaca. Cuando el embajador Otero se apresura a esgrimir la tan socorrida tesis de que lo dicho fue en nombre propio, estamos frente a la excusa del borracho, que a sabiendas que lo hecho en la noche anterior no tiene nombre, se apresura a decir que no se acuerda o a que ese yo en realidad no soy yo.
Es así que la argumentación del embajador Otero se esfuerza en hacernos creer que si lo dicho fue esgrimido desde un “yo” no institucional, esto es, dentro de la esfera privada, la responsabilidad que se desprende de ello es a título personal. Esta argumentación del embajador se desprende de la tan difundida noción de sentido común que insiste en señalar que “las instituciones están por sobre las personas”. En uno y otro caso, eso que se dice es una falacia absoluta.
Las instituciones son entes abstractos, ya sea de razón o jurídico, que existen sólo en un plano metafísico, etéreo y sin consistencia sensitiva. En rigor no existen. Las personas hacen las instituciones, las instituciones son las personas que les habitan, y dan vida en cada momento histórico. Y por cierto, se es uno co-solidario con esa historia. Por ello, a la luz de este falso argumento, será fácil llegar a pretender que la decisión de una persona no mancilla la noble institución a la que “perteneció” durante tantos años.
El embajador Otero es un fiel representante de una derecha tradicional, de una derecha que, como él bien afirma en la entrevista, está sin memoria. Siempre es más fácil afirmar desconocimiento para de ese modo alegar presunta inocencia, o que, lo que es peor aún, una legitima defensa, sea esta de los valores patrios, la moral, las buenas costumbres o lo que sea.
El deseo de olvido, esto es, la mala memoria de la derecha, le permite al matón convertirse en paladín de la justicia; le permite ver a los muertos como un mal menor; le permite tratar de hacernos creer que todo estuvo bien y que si hubo un exceso ello está reducido a una responsabilidad personal.
Por Martín Ríos López
Doctorando en Filosofía
Universidad Complutense de Madrid








Gigi comentó el 9 de Junio, 2010 a las 12:47 pmInteresante el análisis. Concuerdo en que Otero es un fiel reflejo de la derecha más tradicional chilena; esto es, aquella que en el fondo no es democrática. El descuido, el olvido según el autor, nos hace reparar en que el ropaje, el hábito, no hace al demócrata. Viene a la memoria la imagen del Pinochet del plebiscito, aquél que pretende ser democrático vistiendo de “civil” y luciendo un vistosa “perla” en la corbata. Otero, y en esto quizás el autor no repara, es un hombre verdadero. Es decir, Otero dice la verdad…dice que no sufrió la dictadura, porque él es parte de la dictadura. El embajador del olvido es, al mismo tiempo, el de la salida (de madre).

Mario Sobarzo comentó el 9 de Junio, 2010 a las 2:46 pmEstando de acuerdo, me dudo la posibilidad de una supuesta derecha “democrática”. Esto, pues la mayoría de los chilen@s aún padecemos la dictadura gracias e ell@s: quienes estamos secuestrados en las AFP, quienes no hemos elegido NUNCA un representante político en el parlamento (o sea, la mayoría, si sumamos a los no-inscritos), quienes padecen las desigualdades educativas, l@s trabajadores que no pueden sindicalizarse, pues no trabajan para una gran empresa, sino para un nombre de fantasía de ella, y así un largo etcétera.
Si hubiera algo de amor a la democracia en la derecha (y tb en una parte importante de la Concertación) estarían dispuestos a competir democráticamente, no en un sistema en que 40% es igual a 60%. ¿O acaso alguien piensa que eso es democracia?
Lo peor de la dictadura es que sigue haciéndose sentir en un entramado legal impresentable, que además lleva la firma de Ricardo Lagos E.

Adán Salinas comentó el 9 de Junio, 2010 a las 8:35 pmSi se me permite una intervención poética, quisiera complementar la reflexión con un tango.
http://www.youtube.com/watch?v=6fKVltdvPrE&feature=related

Rodrigo Castro comentó el 9 de Junio, 2010 a las 11:33 pmLa metáfora del maquillaje que se borra para mostrar lo oculto quizás nos remita a una estructura esencial de la política chilena: el travestismo.Hay una teatralidad trágica: desde el Pinochet que construye el personaje del militar leal a Allende antes del golpe hasta el Piñera que convierte en imposible la distinción entre su vida de empresario y su actividad como presidente. Todo son máscaras y de esto parece que no se escapa ninguno de nuestros políticos: el Lagos del dedo y el Lagos aclamado por los empresarios al finalizar su mandato, Frei defensor del Pinochet acorralado en Londres y Frei proponiendo la necesaria reforma de la constitución…etc Ahora bien…¿Qué ocultan tantas máscaras? Tal vez no sea otra cosa que el hecho de que la política no ha tenido lugar en Chile. Solamente la triste materialidad de una colonización de nuestras vidas por parte del mercado.

LUIS comentó el 10 de Junio, 2010 a las 10:00 amEN EL PROGRAMA QUE TRASMITE CON MUCHO EXITO UCV TV DE VALPARAISO, HIZO UNA ENCUESTA NACIONAL CONSULTANDO LA OPINION DE LOS FIELES AUDITORES DE SU CANAL Y OPINARON EN SU MAYORIA QUE EL EMBAJADOR OTERO NO DEBIA RENUNCIAR Y OPINARON COMO MUCHOS CHILENOS, QUE NO SON LA MINORIA PROGRESISTA, COMO SE HACEN LLAMAR, Y QUE VEN CON OTROS OJOS LA INTERVENCION DEL GENERAL PINOCHET Y EL EXITO DE SU GESTION, DONDE MUCHOS TERRORISTAS COSECHARON LO QUE SEMBRARON Y DESGRACIADAMENTE MUCHOS INOCENTES MURIERON EN ESA CONFUSA EPOCA, LO QUE TAMBIEN LAMENTO.
LOS ADULTOS MAYORES VIVIMOS ESTA EPOCA Y NO NOS PUEDEN CONTAR CUENTOS.

miguel herrera comentó el 10 de Junio, 2010 a las 1:57 pmla pregunta que me cae es si el gobierno de chile es de derecha y su embajador en argentina lo representa, lo que él dice no es mas que el pensamiento de este gobierno. ahora su renuncia y todo el circo anterior fue producido por la convergencia pro activa del senado y su defensa del pasado. cosa muy loable. mas que diría un ciudadano cualquiera si viera esa velocidad en los temas que mas conmueven a la población como son el vacío cultural que sufre nuestro país, los robos a gran escala que generan los mercaderes del libre mercado o por qué no el tan anhelado cambio de paradigma en la educación, salud, justicia y un etc. tan largo que da lata mostrar en este corto comentario.

miguel herrera comentó el 10 de Junio, 2010 a las 2:00 pms eme olvidaba. mis felicitaciones a mis profesores por participar de este espacio libertario y de analisis. creo que si la educacion esta como esta es porque es casi imposible desarrollar este tipo de dialogos en una gamma inmensa de situaciones que ocurren en este pais. muchas gracias por demostrarme que no estaba equivocado cuanmdo eleji nestudiar donde lo hice y con quienes tube la oprtunidad de aprender.

Zigma comentó el 11 de Junio, 2010 a las 2:53 pmEl embajador que dijo las verdades irrefutables que a la izquierda tanto le duelen.

Alberto comentó el 11 de Junio, 2010 a las 6:42 pmjajaja tn pero tan irrefutable eran esas “verdades” que ni siquiera sus amigos, esos que estaban junto a él apoyando al “tata” en la dictadura, lo apoyaron jajaja.
Si los pinochetistas ahí quedaron, como los asesinos y COBARDES que son, escondidos y renegando jajaja. Ni siquiera un gobierno de los suyos los defiende. PA-TE-TI-COS.

JuanII comentó el 11 de Junio, 2010 a las 9:40 pmDiscrepo del fondo del analisis.
Otero, cometio una falta grave, incompetencia, ni mas ni menos. Dejo al gobierno chileno y su cancilleria por el suelo, tanto asi que le aconsejaron que presentara la renuncia. Razon…Los Embajadores no tienen opinion personal, son representantes del gobierno.Resumen una incompetencia inexcusable fuera de todo criterio, solo en Chile se miente con descaro o se usan los eufemismo, como hablar de “pronunciamiento” cuando es un golpe de estado.En el extranjero la derecha chilena queda desnuda con mucha facilidad, este hecho lo deja de manifiesto. Lo triste de este cuento es que este señor fue Senador de la Republica…en democracia.