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Rendimiento académico: más allá del Simce

El  Simce es un indicador como otros, que da cuenta en definitiva de las escasas habilidades cognitivas que hemos desarrollado a nivel país. En este sentido, se hace fundamental ir más allá y no quedarse sólo con las cifras, sino que preguntarse cuáles son los factores que están afectando el rendimiento. Desde esta perspectiva, nos enfocaremos en los aportes de la formación inicial tanto de los alumnos como de los docentes.

Los resultados obtenidos son producto de todo el proceso de estimulación al que el niño se ve expuesto desde el inicio de su vida, el capital cultural de su familia y del entorno en que se inserta. Desde esta perspectiva la estimulación a temprana edad cobra relevancia, demostrándose que la inserción en los niveles preescolar, se asocian positivamente con el rendimiento.

Un niño que es enfrentado a problemas y que debe crear estrategias para resolverlos, se ve obligado a desarrollar sus habilidades cognitivas, experimentando con su medio, ensayando alternativas y evaluando la eficacia de su comportamiento. Más allá de la perfección de sus resultados, es el proceso y la interacción con situaciones problemas, los que lo hacen competente y abierto a las oportunidades de aprendizaje, siendo su actitud un pilar fundamental, en una etapa de la vida en que el cerebro es más plástico al medio.

Cuando observamos a un niño pequeño, nos damos cuenta que están intrínsecamente motivados a buscar desafíos y espacios para poner en práctica sus habilidades, ellos son protagonistas, amantes de la acción. No obstante, a medida que avanzan en el sistema escolar van tomando un rol más pasivo, orientado a la recompensa directa. Desde esta óptica no estamos aprovechando el potencial que traen en sus manos, y en la medida que se favorezca un rol pasivo en el aprendizaje, requeriremos ser cada vez más directivos, creando una cultura de la dependencia.

La teoría nos muestra claramente que los métodos de enseñanza activos son más efectivos que los métodos pasivos, que la participación y compromiso de los padres se relaciona directamente con el rendimiento, que los sistemas de enseñanza que incentivan la colaboración entre pares favorecen el intercambio y consolidación de los contenidos, en definitiva que lo que se construye en la sala de clases es determinante.

De acuerdo a ello, surge la inquietud con respecto a la formación docente y las condiciones en que se realiza la docencia. La literatura muestra que la formación docente de pregrado, es mucho más definitoria en la calidad del profesional, que la especialización en el ejercicio profesional. En esta instancia se establecen las bases y se crean los esquemas básicos que fundamentan el desempeño profesional, otorgando pautas de acción que se aplican a lo largo de la carrera.

Con lo anterior, no se desconoce la necesidad de especialización constante, sino que por el contrario, se apunta a la consolidación de competencias para la acción en la etapa más plástica de la formación docente. Con ello, la especialización va enriqueciendo la experiencia y aportando conocimiento que serán transferibles al alumnado. Mucho énfasis se ha hecho sobre la metodología de enseñanza, lo que debe acompañarse de un acabado conocimiento de las materias, dado que ello facilita el encontrar formas alternativas de aproximar al alumnado al conocimiento.

Con todo lo expuesto, la invitación es a mirar más allá de las cifras, a dar una mirada amplia de los procesos, generando cambios en los roles que cada uno desempeña en la formación de las nuevas generaciones. Un puntaje, puede ser un indicador de la adquisición de un conocimiento específico, pero no un número que limite las reales posibilidades de cambio de las personas en formación.

Por Niksa Cottenie

Directora carrera Psicología
Universidad San Sebastián

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6 comentarios para “Rendimiento académico: más allá del Simce”

  1. gonzález comentó el 19 de Junio, 2010 a las 5:18 am

    Si vamos a hablar de estas cifras, necesitamos hablar con más pasión, sin esta especie de cuidada distancia como si tuvieramos miedo a perder la pega. Si vamos a hablar de estas cifras, vamos a decir con fuerza que ellas demuestran la banca rota de veinte años de políticas públicas en educación, veinte años de libremercado liderado por la concertación que nos dejan esta pobre herencia.
    Decir cosas inocuas como que los aprendizajes activos son más significativamente construidos que los pasivos es de manual. Manual malo.

  2. Mario Sobarzo comentó el 19 de Junio, 2010 a las 10:53 pm

    Me parece que si hay algo que la teoría no puede demostrar es que la construcción en la sala de clases sea determinante. Ojalá fuera así. Sería tan fácil como levantar todos los colegios que el terremoto-tsunami destruyó: una tarea puramente técnica. Desgraciadamente la sala de clases no es un espacio social aislado. Reproduce las relaciones sociales del sector en que se encuentre. Suponer que un cambio técnico pueda alterar esto suena un poquito extraño.

  3. marcial.aguirre h. comentó el 20 de Junio, 2010 a las 6:51 pm

    Es también posible, que la cantidad de horas (permitidas por los tutores) que los niños están observando TV,o en juegos cibernéticos que inducen a la violencia, se trasunte en atrofia de la capacidad de concentración, lectura y/o creatividad.Es en esta observación , en la que todo se da hecho, y sin participación del vidente.Así, se puede deducir que el llamado Bulling, tiene su inicio en los video juegos,apología de la violencia.Aquí se destaca la responsabilidad parental de ocupación del aprendizaje de los hijos.

  4. Otilia comentó el 21 de Junio, 2010 a las 1:00 am

    Estoy de acuerdo con González. El problema es más profundo y requiere posturas más comprometidas.

    Todos los años los resultados del SIMCE son los mismos, a no ser por milimétricas variaciones.

    ¿Será porque se mide lo obvio? Pues, en general, bastaría con conocer la ubicación geográfica de los establecimiento educacionales para predecir sus resultados en el aprendizaje. Lo cual evidencia que las variables determinantes están más allá de la sala de clases, tal como lo señala Sobarzo.

    Así lo reflejan las conclusiones del MINEDUC(2007, PISA 2006: rendimientos de estudiantes de 15 años en Ciencias, Lectura y Matemática):
    ” En el informe internacional se destaca especialmente el caso de Chile por la alta incidencia del nivel socioeconómico en la explicación de los resultados de nuestros estudiantes (ver PISA 2006: Science Competencies for Tomorrow’s World, Volumen 1, Página 189 y en Executive Summay, páginas 33 y 34).”

    Y esto en un país en que el índice Gini está entre los más altos del mundo, lo que indica una de las más altas disparidades en el ingreso de los grupos más pobres y los más acomodados (Ver mapa en http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Gini_Coefficient_World_CIA_Report_2009.png

    Entonces, el mapa del rendimiento de los colegios ya existía calcado del mapa socio-económico y cultural chileno. No nos hacía falta el mapa de Lavín. A no ser para remarcar la existencia de lunares que rompen la regla, como los colegios de buen rendimiento en contextos de bajos ingresos. Desafortunadamente, sabemos también que dichos resultados pueden estar reflejando la estricta selección que estos colegios hacen de los alumnos con más capacidades cognitivas.

  5. Otilia comentó el 21 de Junio, 2010 a las 1:21 am

    Por otra parte La autora remarca la responsabilidad de los docentes al señalar la importancia de su formación inicial.
    Recuerdo que una de las políticas de la concertación fue subir el sueldo a los docentes para, en la lógica del mercado, atraer talentos a la educación , es decir, que los alumnos con mejores puntajes en la PAA eligieran carreras de pedagogía. Pero en esta lógica del mercado ¿que ha ocurrido? Pues que hay una gran cantidad de alumnos de pedagogía que ingresan a universidades privadas sin ningún tipo de filtro, a no ser el que cuenten con recursos económicos. Al respecto, sabemos como dijo Unamuno que “lo que natura non da, Salamanca non presta”.

  6. marcia gonzalez comentó el 21 de Julio, 2010 a las 7:58 pm

    ..Y dale con culpar a la Concertacion. El problema de la educacion es que esta centrandose solo en los resultados del Simce.Creo que hay que mirar mas alla,el simce es solo un grano de arena en el morro.
    Para cambiar la educacion hay que trabajar primero entendiendo que la reforma habla de constructivismo,es decir, que el alumno sea el constructor de sus conocimientos,¿ y que pasa?,se educa con la teoria del conductismo….contenido-prueba.Cuando esto cambie y a los alumnos se les den herramientas para desarrollar sus competencias de ahi va a mejorar la cosa. Y para esto pasaran decadas.

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