El temor a una nueva recesión pone en jaque a Obama
Apenas volver de las vacaciones, Barack Obama tiene muchos viajes por delante, ante el temor de que el paÃs vuelva a entrar en recesión.
Ya fue a Milwaukee, en Wisconsin, y mañana miércoles será el turno de Cleveland, en Ohio. Y llevará en lo posible un regalo. En el DÃa del Trabajo estadounidense, que se celebró el lunes, fue un programa de 50.000 millones de dólares para construir infraestructuras. Y en Ohio se espera que anuncie 100.000 millones en rebajas fiscales para empresas de alta tecnologÃa.
Acosado por las malas perspectivas económicas (y los desastrosos resultados en las encuestas), el presidente se siente compelido a actuar. A diferencia del motor europeo, Alemania, la mayor economÃa del mundo no consigue arrancar, algo que tiene muy riesgosas consecuencias para todo el planeta.
Los medios no dejan de alertar del “double dip“, la recesión de doble caÃda, pero sobre la base de hechos reales. La última mala noticia vino del mercado inmobiliario: en julio cayó un 26 por ciento el número de viviendas compradas con relación al mismo mes de 2009.
El desempleo sigue sin bajar y se acerca al diez por ciento, y el producto interno bruto (PIB) creció en el segundo trimestre apenas un 1,6 por ciento en vez del 2,4% esperado. En el primer trimestre se habÃa expandido un 3,7%.
Todo ello cuando los estrategas de la Casa Blanca habÃan pronosticado un “verano de recuperación”, con los frutos del mega-programa de rescate de Obama de 2009, que debÃa cambiar el ambiente justo a tiempo para las elecciones legislativas del 2 de noviembre.
Las palabras del presidente de la FED (Reserva Federal), Ben Bernanke, acerca de que el banco “hará todo lo que esté en su mano para garantizar la continuidad de la recuperación económica”, que en realidad debÃan tranquilizar a los mercados, alimentaron aún más los temores a una nueva recesión.
Robert Shiller, de la Universidad de Yale, considera que las posibilidades de recaer son de “más del 50 por ciento”. Por eso, Shiller y su colega y premio Nobel Paul Krugman piden más planes para activar la coyuntura.
En la Casa Blanca suenan todas las alarmas. Ya en su discurso sobre la retirada de las tropas de Irak, Obama pintó la imagen de un paÃs en crisis. “Hemos gastado más de un billón de dólares en la guerra, financiados a menudo con préstamos del exterior. Eso redujo las inversiones en nuestra propia población y provocó deudas récord”.
Ahora es tiempo de cambiar, y en su mensaje radial semanal Obama señaló que ve en peligro el “sueño americano” e incluso la existencia de la clase media.
El dilema es que la deuda estatal llega ya a los 13 billones de dólares, una cifra de 12 ceros. Por lo que Obama está en un callejón sin salida: por una parte quiere impulsar la economÃa, pero por otra debe ahorrar.
Además, la cuestión clave es que el enorme programa de unos 800.000 millones de dólares aprobado por Obama a principios de 2009 no ha dado los resultados esperados. La oficina independiente de presupuesto del Congreso calcula que el plan salvó 3,3 millones de empleos, pero el aumento de las deudas puso al Presidente a tiro de la oposición republicana, que lo acusa de ser un maestro del endeudamiento.
“La cuestión es que la polÃtica keynesiana de Obama no funciona. La polÃtica ha fracasado”, opinó el senador John McCain, que perdió en la campaña presidencial de 2008. Incluso diputados y senadoras demócratas ven con escepticismo las inyecciones de fondos ante el temor de ser acusados de despilfarradores y castigados en las urnas.
El propio Obama evita cautelosamente la palabra “programa de estÃmulo”. Krugman resumió el problema: “Hace falta más estÃmulo de forma urgente. Pero en la opinión pública el fracaso del anterior programa (…) ha desacreditado los esfuerzos del Gobierno para crear puestos de trabajo”.
Por Peer Meinert (DPA)
Fuente: www.elpais.cr






