Antes de que sea tarde: justicia para el pueblo Mapuche
En 1981, y luego de más de dos meses en huelga de hambre, el joven irlandés Bobby Sands falleció de inanición en la cárcel donde purgaba una condena de 14 años por acusaciones de terrorismo. Semanas antes, había obtenido un cargo parlamentario que jamás pudo ejercer pues las autoridades británicas no le permitieron jurar debido a su condición de preso. La muerte de Sands despertó una ola de protestas internacionales que obligaron a Londres a acceder al petitorio de 5 puntos de quienes realizaban la huelga en cárceles irlandesas, puso en el tapete la situación de Irlanda del Norte y de su brazo armado, el IRA, y dio inicio a una serie de reformas legales que, con el correr de los años, han rendido sus frutos.
Casi tres décadas más tarde, en Chile, comuneros mapuches efectúan una prolongada huelga de hambre reclamando derechos ancestrales. La opinión pública chilena, en general, ha sido manipulada por los gobiernos de la Concertación y, ahora, por el gobierno de Sebastián Piñera, que utiliza a los medios de comunicació para desviar la atención de una realidad que se invisibiliza, pese al inminente riesgo de muerte de algunos de los comuneros cuyo estado de salud está cada vez más debilitado.
Apenas encendemos los televisores, los eternos “matinales” donde se entremezcla farándula, moda, deportes y la vida íntima de cualquier personaje, el torrente “noticioso” oculta una tragedia que, de no adoptarse medidas inmediatas, afectará a todo el país.
Por su parte, los noticiarios destacan el rescate de los mineros atrapados en Copiapó, el juicio contra una mujer que mandó asesinar a su ex pareja, contratando a un sicario, el baile de una perrita chilena en un show en Estados Unidos, o la participación de Piñera en Wall Street, junto a empresarios dueños de las mismas minas que hoy amenazan la vida de trabajadores chilenos y que han usufructuado de las enormes ganancias que ofrecen esos yacimientos.
Sin embargo, no se puede tapar el sol con un dedo. La verdad es que la aplicación de una ley concebida en dictadura, y aplicada tanto en la década de los años 80 como en al menos dos gobiernos concertacionistas, representa fielmente el sentir de quienes se sienten dueños de Chile, tanto políticos como empresarios, que han utilizado a las fuerzas represivas y torcido a su antojo las leyes para apropiarse de tierras en el sur y perseguir a sus legítimos dueños, encarcelándolos, torturándolos y asesinándolos con total impunidad.
Las protestas no se han hecho esperar, pero recién en las últimas semanas forman parte de la pauta noticiosa de los medios de comunicación y motivaron una extensa pero estéril discusión en el Congreso Nacional, todo esto mientras los comuneros se debilitan aún más, pero sólo físicamente, pues su moral permanece tan altiva como hace 500 años.
Es hora de que la ciudadanía organizada actúe. Que ejerza presión y demuestre su rechazo a la ley antiterrorista y su adhesión a la causa del pueblo Mapuche, por la recuperación de su tierra y de su dignidad como Nación, con todo lo que ello implica, para obligar a las autoridades competentes a adoptar medidas de fondo, estructurales y definitivas.
Las horas siguientes, en términos médicos, son vitales para quienes se encuentran en huelga de hambre. No debemos esperar que el ejemplo de Bobby Sands, en la lejana Irlanda, se repita en Chile, pues sus consecuencias políticas, históricas, económicas y sociales causarán más estragos en el alma nacional que la destrucción provocada por el último terremoto. La causa mapuche es la causa de los oprimidos, de los despojados, de quienes han sido ignorados durante siglos, y que hoy nos golpean la conciencia.
Si un sólo comunero fallece durante la huelga de hambre, crecerá un ejército mixto de winkas y Mapuches que hará temblar los cimientos de este país, y a ese ejército adhiero.
Por Enrique Fernández Moreno







JuanII comentó el 25 de Septiembre, 2010 a las 9:53 pmPor lo menos alguien se acordo de Bobby Sands, un joven olvidado.
Claro que la historia fue dramatica y mostro el lado insensible de un genero que hoy en dia se manosea como simbolo de ternura.
Seria bueno una nota al respecto, para conocer un poco de las virtudes de la mujer de hierro y los mitos del genero.
Buen articulo.

gonzalez comentó el 27 de Septiembre, 2010 a las 11:42 amTal vez podamos recordar a la Bachellet como la dama de hierro chilena.

Hugo Montesino comentó el 28 de Septiembre, 2010 a las 6:01 pmGracias por recordarme el nombre de Bobby Sands. Recordaba el caso, siendo joven,por las noticias de entonces. Sin pretender causalidad, más tarde vio la luz en circuitos comerciales, con gran asistencia de público en el mundo,premios y buena Crítica,el film “En el nombre del Padre”del cineasta escosés Kenn Loach, sobre el caso de una familia irlandesa condenada a diversas penas incluyendo perpetuidad, cuyo padre muere en prisión, inocentes acusados de un atentado en Londres por el sólo hecho de ser irlandeses. Eso pa´so en el contexto de la rebelión del Ulster, la parte catñolica de Irlanda del Norte que quedó en manos inglesas protestantes.
Acá tenemos 50% aprox. de comunerso y mapuches inculpados por montajes politciales, delaciones pagadas bajo amenaza y en algunos casos exculpados tras uno o más años en la cárcel. Los demás, aunque reconocen sus actos,son juzgados indebidamente por la “famosa” Ley Antiterrorista que hoy más vale llamarle Ley Antimapuche, pues establece un doble rasero penal: Si eres “agricultor” (léase dueno de tierras) y cortas caminos por los bajos precios del trigo,carne , derramas leche o robas legalmente tierras indígenas sobornando notarios y jueces, sales libre;si sólo pareces mapuche, estás “sonado”.
Los análisis que no se hagan cargo de cuan racista y cerrada- abstrusa y absurda – es la óptica pronvinciana del chileno medio del sur, donde yo vivo, no son capacces de prever las consecuencias de fondo que esto nos trae a todos, no sólo a los mapuches. El chileno medio y rico del sur – sus sirvientes y no pocos bobalicones aduladores morenitos- se parecen a los Boers de Sudáfrica de antes de 1990 o a los blancos pobres e ignorantes de Alabama y Sur de EEUU y su Ku Klux Klan.
En época de globalización, las luchas sociales también se miden con raseros mundiales, no meramente internacionales. Las solidaridades y represalias a los Estados abusadores,también. El gobierno, sea cual sea, debe ver el mundo y poner al día lo interno, juntoa legisladores y jueces, lo demás es tirar aspirinas y seguir la represión brutal que jamás vence a upueblo que sabe lo que pide y es justo.
Hay suficiente recurso suelo aun como para tener un pueblo mapuche en buen estado, autodesarronllándose según su voluntad y estilo, y una sociedad chilena – que tiene sus propios lios pendientes en lo social,economico y ecológico- coexistiendo. Saludos desde Concepción.-