Decrecimiento: Camino hacia la Sostenibilidad
No es posible el crecimiento continuo en un planeta limitado. Cada vez es más claro que estamos superando muchos límites ambientales, por lo que la única estrategia que parece viable a medio y largo plazo es la del decrecimiento. Cuanto antes seamos conscientes de la necesidad de desprendernos de un modo de vida inviable, mejor para todos y para el planeta.
Cuando parece socialmente aceptada la grave crisis ambiental a la que estamos sometiendo a nuestro entorno, el desarrollo sostenible resulta la receta mágica que nos permitirá seguir viviendo como lo hacemos sin hacer daño al planeta.
Pero, ¿esto es posible? Los avisos del Club de Roma en 1972 sobre los límites del crecimiento parecieron exagerados a algunos, pero lo cierto es que fue el primer aviso: un crecimiento económico continuo no es factible en un planeta limitado. Ha llovido mucho desde entonces, este informe se ha actualizado 20 y 30 años después y las tendencias parecen confirmarse, estamos en una situación ecológica realmente delicada.
El Informe Brundtland en 1987 y más tarde la Cumbre de Río en 1992 lanzaron el término desarrollo sostenible como un camino que permitía seguir avanzando y a la vez respetar los límites ambientales. Algunos autores ven desde su inicio que el desarrollo sostenible está sirviendo para mantener la fe en el crecimiento en los países industrializados, otros detectan que se trata de una conjunción imposible: el desarrollo nunca podrá ser sostenible. Así, según Ernest García llega un punto en que el desarrollo ya no aporta más beneficios y se vuelve perjudicial. El “concepto de desarrollo sostenible es científicamente inconstruible, culturalmente desorientador y políticamente engañoso”.
DESARROLLO SOSTENIBLE
La realidad es que el uso del término sostenible se ha generalizado, se aplica ahora a cualquier proyecto, aparece cada vez con más frecuencia en boca de gestores, políticos, constructores, profesores… Vacío de contenido, el inicialmente bienvenido desarrollo sostenible, empieza a quedar escaso para definir la respuesta al reto frente al que nos encontramos.
Mientras todo esto ocurre, seguimos recibiendo datos alarmantes sobre el devenir de nuestro planeta y “las tendencias en nuestra sociedad actual caminan en sentido contrario: un nivel de consumo en continuo aumento, una diferencia cada vez más grande entre los países desarrollados y los países empobrecidos… (en 1960 la brecha entre el 20% más rico y el 80 % más pobre del planeta era de 1 a 30, mientras que ahora es de 1 a 80)”.
“Algunos datos sobre la huella ecológica resultan muy ilustrativos: desde el año 1990 estamos viviendo por encima de la capacidad de carga del planeta. En el año 2003, debido al crecimiento económico, se superó la capacidad de regeneración del planeta en un 25%”. Vivimos derrochando los recursos que la naturaleza conservó durante millones de años, haciendo disminuir cada vez más la biodiversidad e impidiendo el acceso igualitario de la población a estos bienes. La crisis ecológica se hace patente en el agotamiento de los recursos naturales (materias primas y combustibles fósiles), en la destrucción y fragmentación de los ecosistemas y en el desbordamiento en cuanto a niveles de contaminación de los sumideros; al ritmo de consumo actual nos queda petróleo para 40 años, uranio para 70… y los efectos globales de la contaminación cada vez son más alarmantes: cambio climático, etc.
NO HAY FUTURO EN EL CRECIMIENTO
Pese a ello la sociedad sigue impermeable a la realidad evidente: vivimos en un mundo finito, en el cual la falacia del crecimiento continuo es imposible. No hay camino en el crecimiento y cuanto antes nos demos cuenta de ello, mejor. Es importante conseguir que se entienda el mensaje, evitar que se pervierta el lenguaje, intentar que no se nos utilice para seguir manteniendo esta absurda huida hacia delante.
Es en este contexto de emergencia planetaria en el que cobra sentido hablar de decrecimiento. Y en esta situación cabe preguntarse si el decrecimiento puede ser un nuevo paradigma.
La palabra decrecimiento parece más adecuada que el término desarrollo sostenible porque su significado es claro: sólo hay un camino posible, vivir con menos, y el reto está ahora mismo en “vivir mejor con menos”. El futuro está por hacer y es urgente cambiar ese imaginario común en el que los que vivimos con todos los lujos deseamos más y los que no los tienen desean ser como nosotros.
Mantener las políticas propias del crecimiento (economía de escala, competitividad y urgencia) más allá del clímax produce el deterioro de las condiciones de vida y dificulta la posibilidad de un descenso ordenado. En cambio, la aplicación de principios más adecuados a una situación de recursos limitados (escala reducida, eficiencia, cooperación, durabilidad) puede hacer que el descenso sea compatible con un nivel suficiente de bienestar.
La historia nos demuestra que las crisis económicas engendran conflictos sangrientos, que ponen en riesgo las democracias. Por ello es interesante que se planteen nuevas propuestas, que la apuesta por el decrecimiento sostenible sea asumida democráticamente y empiece pronto.
ORÍGENES DE LA IDEA DECRECIMIENTO
La idea de crecimiento está unida a los planteamientos de la economía convencional y hace referencia exclusivamente a parámetros económicos: las economías sanas deben aumentar su PIB al menos un 3% anual, y esto es necesario para mantener el bienestar, el empleo…
Algunos economistas atisbaron la inconsistencia ecológica de estas teorías del crecimiento: planteándonos un crecimiento del 2%, ¡en el año 2050 estaríamos 30 veces más allá de un escenario viable!, mientras que un decrecimiento sostenible del 5%, que cuide el bienestar y la calidad de vida de las personas, nos situaría en un planeta durable. En un mundo finito, cada vez que producimos, por ejemplo, un auto, reducimos las posibilidades de supervivencia de nuestros descendientes. El precio del crecimiento en la actualidad, son menos vidas en el futuro.
La idea del decrecimiento nace de pensadores críticos con el desarrollo y con la sociedad de consumo.
DIFICULTADES PARA ENTENDER EL DECRECIMIENTO
Para entender el decrecimiento es necesario salir del paradigma económico dominante y ser consciente de que se han sobrepasado los límites del planeta.
Cada vez resulta más claro que la eficacia económica no sirve para resolver los problemas ambientales, además hemos de tener en cuenta el efecto rebote: aunque disminuye el impacto en el consumo de recursos por unidad de producto, en términos absolutos este consumo sigue incrementándose. Se fabrican autos de bajo consumo y gasolina sin plomo, pero aumenta el número de autos, de kilómetros recorridos y de autopistas; se generaliza el uso de ampolletas y electrodomésticos de bajo consumo, pero aumenta el gasto eléctrico y el número de electrodomésticos por familia.
Según Serge Latouche, economista francés, no hay que entender el decrecimiento como una alternativa concreta al modelo actual, sino una llamada de atención sobre los riesgos de la situación que vivimos, un eslogan que agita conciencias, un grito por el cambio.
Se plantea el decrecimiento como un paraguas donde poder empezar a deshacer el imaginario común de que el crecimiento es necesario para seguir adelante, un espacio donde desarrollar experiencias alternativas. Y es tarea de todos y todas llenarlo de contenido, decidir cómo debe ser la sociedad del futuro.
Pero el término decrecimiento no es fácilmente aceptado. Al tiempo que aparece, se empiezan a escuchar voces críticas por sus connotaciones negativas y porque parece contradictorio que ahora se plantee decrecer también a los países en los que la mayoría de la población no ha llegado a conocer ni los mínimos derechos básicos, tales como alimentación, agua potable, vivienda digna… Además, según las voces críticas el decrecimiento nos traería desempleo y otros problemas sociales.
Es interesante aquí recordar la diferencia entre crecimiento y desarrollo, entendiéndose que desarrollo es un término más amplio que no sólo incluye un aumento del bienestar material, sino también acceso a la salud y a la cultura, a una mayor felicidad. Así, el decrecimiento material, el no crecimiento del PIB, puede ser desarrollo, puede ser un crecimiento relacional, convivencial y experiencial.
El propio Latouche utiliza una metáfora para explicar que el decrecimiento no tiene porqué ser negativo: igual que cuando un río se desborda todos deseamos que decrezca y cese la crecida, que las aguas vuelvan a su cauce, lo mismo ocurre con la insostenibilidad de la situación actual. Decrecer no es, entonces, algo negativo, sino algo necesario.
El decrecimiento pretende “aprender a producir valor y felicidad, pero reduciendo la utilización de materia y energía”. Se pretende salir de un modelo económico que nos hace dependientes, redefinir la idea de riqueza, entendiéndola como satisfacción moral, intelectual, estética, como un empleo creativo del ocio…
IMAGINANDO UNA ERA POSTDESARROLLO
En el Norte y Sur debemos afrontar un futuro difícil y hemos de hacerlo conjuntamente. “El decrecimiento nos llevaría a cambiar la manera de conceptualizar la cooperación, pasando de entenderla como un mecanismo de transferencia de recursos y asistencia técnica de Norte a Sur, a concebirla como la colaboración para la puesta en práctica del decrecimiento en el Norte (intercambio de conocimientos y prácticas sostenibles que en el Sur no se han perdido), así como de los mecanismos de compensación y devolución de la deuda de crecimiento”.
“Para construir las alternativas al crecimiento, el feminismo y las mujeres tendrán que jugar un papel determinante. El rol social de las mujeres las hace más proclives a defender y valorar lo colectivo y la solidaridad así como el medio ambiente, base del sustento de la familia”.
“Más que construir una sociedad alternativa concreta, el decrecimiento implica desaprender, desprenderse de un modo de vida equivocado, incompatible con el planeta. Se trata de buscar nuevas formas de socialización, de organización social y económica. Posibles caminos que Serge Latouche intenta resumir de manera gráfica y parcialmente en su programa de las 8 R: Revaluar (revisar nuestros valores: cooperación vs competencia, altruismo vs egoísmo, etc.); Recontextualizar (modificar nuestras formas de conceptualizar la realidad, evidenciando la construcción social de la pobreza, de la escasez, etc.); Reestructurar (adaptar las estructuras económicas y productivas al cambio de valores); Relocalizar (sustentar la producción y el consumo esencialmente a escala local); Redistribuir (el acceso a recursos naturales y las riquezas); Reducir (limitar el consumo a la capacidad de carga de la biosfera); Reutilizar (contra el consumismo, tender hacia bienes durables y a su reparación y conservación); Reciclar (en todas nuestras actividades)”.
“Los posibles caminos del decrecimiento pasan por estrategias y elementos tan diversos como la relocalización de la economía y la producción a escala local y sostenible; la agricultura agroecológica; la desindustrialización; el fin de nuestro modelo de transporte (automóvil, aviones, etc.); el fin del consumismo y de la publicidad; la desurbanización; el salario máximo; la conservación y reutilización; la autoproducción de bienes y servicios; la reducción del tiempo de trabajo; la austeridad; los intercambios no mercantilizados; y un largo etcétera. Por otro lado, las escalas de reflexión e intervención también son múltiples: el movimiento a favor del decrecimiento tiene que trabajar en la articulación de tres niveles de resistencia: el nivel de resistencia individual, la simplicidad voluntaria; el nivel de las alternativas colectivas, que permiten inventar otras formas de vida para generalizarlas; el nivel político, es decir el de los debates y de las decisiones colectivas fundamentales en la definición de la sociedad”.
Vivimos momentos cruciales y tenemos una gran responsabilidad. No podemos dejar que profetas como Al Gore se apropien de nuestro espacio, vistiendo de verde el consumo sin cuestionar el orden económico y social, sin un análisis riguroso de lo que ocurre. Es momento de hablar claro y escoger las palabras adecuadas para expresar hacia dónde queremos caminar. Es evidente que la sociedad occidental camina en sentido equivocado, sólo nos queda darnos la vuelta y buscar otras sendas.
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Resumen de artículo aparecido en El Ecologista, nº 55.
Por Pepa Gisbert Aguilar
Bióloga y miembro de Ecologistes en Acció del País Valencià.
Publicado el 1 Sep, 2010
Fotografía: descrecimiento.blogspot.com
Fuente: www.mundonuevo.cl








ulasub comentó el 31 de Octubre, 2010 a las 5:29 pmMientras no tenga nada que ver con la implatación del neopanteísmo feminista y el New World Order, O.K.
Cambiar el modelo sin provocar derramamientos de lágrimas es una utopía. Creo que seríamos “mas sustentables” si fabricamos las cosas aquí y no las importamos. También implica abandonar el modelo consumista y asumir, que no todos podemos acceder a todo, no todos “debemos” tener vehículos (no debieran existir los autos particulares), tampoco ciertos bienes que no se pueden elaborar actualmente si el uso de derivados de productos fósiles (o sea, chao al montón de electrodomésticos, adios a cambiar el computador cada 2 años, y cosas por el estilo). También tendríamos que cambiar o directamente reducir nuestro consumo de energía. Y reducir el crecimiento de la población… esto me parece muy grave, pues si bien el mundo no da soporte al modo de vida actual de la humanidad, esto es más severo en las megapolis de los países desarrollados, no así en mi querido Chile donde el gran problema está en Santiago y Valparaíso y Conce, tal vez otras ciudades. En Chile, más que reducir la población, es mejor buscar la manera de mover la población dentro del país. Esto va a ocurrir de forma muy traumática cuando se acabe el petróleo. De eso no tengan duda.
Pero, a pesar de que este artículo dice cosas que son evidentes, analísenlo con cuidado. Pues no hay peor mentira que aquélla que está disfrazada con la verdad, y eso es una herramienta que quiere usar el NWO, para engañarnos. Es decir, de partida, ¿por qué nos. debemos reducir nuestra población y “pagar el pato” en favor de los “países desarrollados”? Saludos.

José comentó el 31 de Octubre, 2010 a las 6:54 pmAlgunos problemas técnicos: el ser humano es una especie que consume y depreda NO por el sistema, sino por SU PROPIA NATURALEZA.
Un ejemplo de eso es ver como en PEQUEÑOS grupos humanos cazadores-recolectores, a donde fuera que iban, acababan con una cantidad exorbitante de fauna (y algo más en contacto que esos grupos con la naturaleza, es dificil).
Por otro lado, en abstracto se ve linda la idea, pero ¿cual sería el límite? ¿quien decide? ¿que pasa con las naciones emergentes, cuya única salida en este momento es seguir creciendo para siquiera darle un sustento mínimo a su población (Brasil, Chile, etc)? Porque estmaos claros que quizás EEUU, la UE y otras naciones ya no necesiten “crecer” más, pero hay muchos otors países que aun no alcanzan un grado de desarrollo mínimo para su gente y no les queda otra que seguir adelante.
Finalmente decir que es bastante cínico algunas medidas: si realmente se hubiesen aplicado las medidas que se plantean ahí en el año que la idea surgió (1972), ni siquiera estaríamos discutiendo esto acá porque estaríamos aislados a no ser que a algún cerebrito se le hubiese ocurrido crear un pc y la internet de manera independiente…
Siempre encontré irónico que se critique un sistema usando un medio creado por el sistema y que solo gracias al sistema es que podemos hacer uso de él

matias comentó el 1 de Noviembre, 2010 a las 7:20 ampara ulasub: me parece atinado tu comentario, pero no se trata de pagar el pato por otros, se trata de una estrategia global en la que todos colaboren por el objetivo final..
para josé: en realidad es el sistema el que depreda y destruye a un ritmo acelerado.. ¿naciones emergentes brasil y chile???? compadre brasil ya es una potencia a nivel mundial.. y chile.. chile está como está debido a la desigualdad de la riqueza.. nada más que por eso.. etiopía, kenia, somalia.. esas si que son naciones que les han negado el desarrollo, porque la desigualdad también se ve a nivel mundial.. y sobre tu ironía, no se trata de criticar el sistema en un medio creado por el sistema, se trata de concientizar a la población para que vaya tomando medidas en pro de su bienestar, del bienestar del medio ambiente y del bienestar de las generaciones futuras..
me parece un buen artículo, aunque como dice ulasub, siempre hay que analizar bien todo tipo de información..
saludos!

cristobal colon comentó el 1 de Noviembre, 2010 a las 8:43 am… les doy la solucion que en mis tiempos fue oportuna y hoy en dia seria encontrar mas planetas habitables para que por su propio peso el ser humano resuelva el problema

Miguel comentó el 1 de Noviembre, 2010 a las 8:56 amEl hombre no depreda y destruye por NATURALEZA, sino que por el SISTEMA. De hecho el ejemplo que ocupa José es al revés, el sistema de producción de caza y recolección siempre fue sustentable. De hecho, era el sistema predominante antes que llegaran los españoles y el capitalismo a latinoamerica.

Fernando Foitzick A. comentó el 1 de Noviembre, 2010 a las 3:03 pmTodos los grupos ecológicos antes de la Cumbre de la Tierra de 1972 consideraban urgente desarrollar un Plan Demográfico. Por una u otra razón dable de imaginar eso no prosperó. Cualquier idea de decrecimiento pasa por ahí. Y no me vengan con discursos del Norte y nosotros los del Sur, y bla bla bla… Despenalización del Aborto, Ahora! Al menos no me encontraría con tanto comentario de hijo/a no deseado. O acaso creen que los países ricos no tienen experiencia práctica acumulada para deshacerse de los que estamos del lado más débil? http://www.patriaparatodos.com

David comentó el 1 de Noviembre, 2010 a las 3:25 pmMientras existan desquiciados que se sientan con derecho a controlar y dominar a los demás en este planeta, será difícil implementar un decrecimiento.
Lo que si viene es un real decrecimiento del poder adquisitivo y un incremento del poder y riquezas de quienes dominan este injusto planeta.

Jose comentó el 2 de Noviembre, 2010 a las 10:32 amMatias: más allá de la apreciación que tengas como “nación emergente” (desde afuera Brasil tiene tan buena imagen como la que da Chile y bien sabemos que la realidad acá es “algo” distinta), el punto es que cada nación tiene realidades y necesidades distintas.
Yo no se como harán para homogenizar el crecimiento de China (país con mayor cantidad de habitantes del mundo) con el que requiere Mongolia (uno de los paíse smenos densos del mundo, teniendo 1 habitante por km).
Para Miguel: no seas iluso. El hobmre cazador-recolector, muchisimo antes de la lelgada de cualquier español a américa; muchisimo antes siquiera de que existiera en américa, ya era un voraz ser que llevaba a la extinción a muchos seres.
Las plantas a las que ellos se enfrentaron de forma artifical las fuimos extinguiendo (crees q el trigo de hoy es lo que había antes?? La verdadera planta de trigo era incomible) y el caso mas evidente de depredación de los recursos naturales: la extinción de la mega fauna. A donde sea que iba el ser humano, la fauna del lugar iba extinguiendose.
Lo que me lleva al putno de partida: aun cuando el sistema “incentive”, el hombre por naturaleza es un ser que depreda y acaba con lo que lo rodea. Porque la evolución determinó que la mayoría de los animales cambiaban para sobrevivir, mientras que nosotros fuimos moldeados para cambiar el ambiente para nosotros (fuimos un experimento de la naturaleza que no le resultó bien)

carlos troncoso comentó el 13 de Noviembre, 2010 a las 4:53 amla civilazacion industrial va a camino hacia un colapso alla por el 2050,tenemos tendencia a pensar que el futuro va a ser siempre mejor que el pasado, debemos cambiar ahora o miles de millones moriran, la desventaja del decrecimiento es que sigue definiendose como monetarisma, debemos disocair la economia ficticia de la edonomia real.

juanito comentó el 19 de Noviembre, 2010 a las 6:52 pmEstimados, que es lo que todo el mundo quiere? yo creo que es ser feliz. La forma en que se esta alcanzando la considero impropia de la raza humana por naturaleza. Nuestro cuerpo no fue creado nunca para permanecer en un pc, pero sin embargo estoy en frente de uno.Hemos cambiado nuestra forma de vivir, y es normal ya que tenemos capacidad de adaptación.
El debate esta en cada uno de nosotros y tienen que ver donde le esta apretando el zapato. Puedes sensibilizarte con lo planteado en las columnas anteriores (las cuales no le encontré nada que reprochar. Invito a mencionar los cuidados de los cuales hay que percatarnos) y decidir. Otra es seguir con el cómodo estilo de vida que la mayoría tiene, pero por favor que se informen de lo perjudicial que es para el planeta, tu sociedad (estas en ella, eres parte), tu familia, tu.
Les doy un poco de mi energía para adaptarme a una forma de vida sustentable, le dicen: “UN GUSTO SUPERIOR”. Aquel gusto de mantener (o por lo menos intentarlo) el equilibrio con el planeta, mi pacha-mama.
saludos :D