Fin de la puerta giratoria: bienvenidos al infierno
Muchos meses antes de la última elección presidencial, la derecha esgrimió como una suerte de caballito de batalla el tema de la “seguridad ciudadana”, que también formó parte de la agenda de los gobiernos concertacionistas aunque con mayor énfasis en lo social, la rehabilitación y estudios más profundos respecto de las causas del incremento de la delincuencia, sin que por ello se hayan concretado medidas eficaces.
En marzo, en segunda vuelta y tras medio siglo sin ganar una elección presidencial, las huestes piñeristas, de la mano de la UDI, sostén político de la dictadura, conquistaron La Moneda, asumiendo el poder que les faltaba: el político.
Erradicar la delincuencia, además de “reconstruir” el país tras el terremoto de febrero, fueron las prioridades; luego vinieron la reforma a la educación, la salud, mejoramiento del transporte público y un sinnúmero de promesas, muchas de las cuales incumplidas, en proyecto o, lisa y llanamente, que han quedado en el discurso.
Desde la génesis de la campaña de Sebastián Piñera, el Instituto Libertad y Desarrollo, estrechamente vinculado a la derecha política y económica, así como a las policías e instituciones militares, fue la fuente inspiradora y guía de las políticas adoptadas por los inquilinos de Palacio.
Por su parte, el presidente de la República, en una suerte de “copiar y pegar”, fundió ideas, propuestas y proyectos tanto de gobiernos anteriores como de políticos europeos y norteamericanos; y su propaganda acerca de la inseguridad ciudadana se basó en lo que en Nueva York se conoció como “Tolerancia Cero”; es decir, combatir el desorden, infracciones e incumplimiento a las leyes cualquiera fuese su naturaleza. Como en la vitrina aquella del tango, se mezclaron hurtos simples, homicidios y violaciones a menores y, como suele ser, los más pobres se convirtieron en asiduos visitantes de cárceles y comisarías.
CÓDIGO DE JUSTICIA DEL SIGLO 19
“¡Se les acabó la fiesta a los delincuentes”!, rezaba uno de los afiches de propaganda de Piñera, y políticos de Renovación Nacional, de la UDI y de otras tiendas, se sumaban al concierto que exigía “mano dura”, fin de la llamada “puerta giratoria” y “castigos ejemplares, encerrando a los antisociales tras las rejas tirando las llaves”.
Eso fue precisamente lo que sucedió ayer miércoles, cuando el país fue testigo de la mayor tragedia carcelaria en la historia de Chile: más de 81 reos perecieron abrazados por las llamas o asfixiados por el humo durante un incendio en una de las torres del presidio de San Miguel.
Presurosos, ministros, diputados, senadores y representantes del actual gobierno, apoyados por las frases de obispos y curas y, ciertamente, por medios de comunicación liderados por el duopolio Mercurio-Copesa y de la televisión, se apresuraron en ofrecer el pésame a las familias de los fallecidos, prometiendo esclarecer las circunstancias del siniestro que acabó con la vida de los reos y adoptando medidas para evitar una repetición de tan macabro hecho.
Lejos estaban las voces airadas que pedían más mano dura; más recintos penitenciarios y penas más prolongadas para los infractores: lo políticamente correcto debe primar, en particular cuando las policías, el Ministerio del Interior, parte importante de la prensa y el propio Gobierno ha metido la pata desde que asumió las riendas del país, con casos emblemáticos, como el de Saif Khan, los jóvenes del “caso bombas”, comuneros mapuche liberados luego de meses en prisión debido a la inexistencia de pruebas, la represión contra habitantes de Rapa Nui y un largo etcétera.
Hoy, mientras muchas familias lloran a sus muertos y un olor agridulce inunda la zona más cercana a la cárcel de la tragedia, se hace mención a la precariedad de infraestructura del sistema penitenciario; a la falta de recursos financieros, materiales y humanos, al hacinamiento. Las cárceles concesionadas vuelven a la palestra mientras empresas nacionales y españolas se frotan las manos, pues son un buen negocio, de alta rentabilidad, pero de rehabilitación ni una palabra.
“Creceremos al seis o siete por ciento”, pregonan el Presidente y su ministro de Hacienda, aunque en verdad, ese ritmo de crecimiento se da sólo en la población penal, con más de 55 mil ciudadanos y ciudadanas tras las rejas; el doble de hace 15 años. Una de las más altas de América Latina.
La cacareada Reforma Procesal Penal hizo su trabajo, replicando normativas que datan del siglo 19, donde beber en la calle u oficiar de vendedor ambulante, sin autorización, para sobrevivir a la cesantía, se castiga con el encierro. Aquí hubo casos donde no se respetaron penas alternativas o remisión de la misma a quienes hubiesen sido condenados a menos de 5 años: un joven de 20 años, arrestado por beber en la vía pública, otro que vendía CD:s “pirateados” y uno más que fue detenido por infracciones menores pagaron con su vida o resultaron gravemente heridos.
La política de gobierno en torno a la seguridad ciudadana, la televisada, se muestra por las pantallas de Mega, TVN y Chilevisión, en series donde la emocionalidad y el sensacionalismo son el principal ingrediente, y los más pobres, los actores.
El siniestro de la Torre 15 quedará grabado en la memoria de una sociedad que clama muchas veces más por revancha que por justicia, porque si de justicia se tratara, apellidos de alcurnia, empresarios, civiles connotados, militares, policías y curas, hubiesen sido también alcanzados por las llamas.
Por Enrique Fernández Moreno







Rolando Rivera Rojas comentó el 11 de Diciembre, 2010 a las 1:37 amPreguntas imprescindibles:
¿Qué opinará Alberto Espina quien ha parasitado por años con la monserga repetitiva de la delincuencia y el terrorismo? ¿Qué sentirá los jueces que condenaron por delitos menores a la cárcel (a la muerte) a las jóvenes victimas? ¿Todas las autoridades que ponen cara de circunstancias –poco creíble, porque ni para malos actores les alcanza- que han hecho por eliminar las reales causas de la delincuencia? ¿Cuál es el monto que considera el presupuesto fiscal para atender la demanda carcelaria. Porqué bajó y el discurso dice lo contrario? ¿Han escuchado hablar del fracaso de las cárceles concesionadas o apoyan la idea por lo prospero del negocio? ¿Han escuchado la máxima “crea un colegio para que no tengas que construir 10 cárceles”? ¿Es muy complicado entender que la injusticia social es la real causa del incremento en la delincuencia? ¿No será cosita que manteniendo la delincuencia en la retina social parasitan muchos: políticos, compañías de seguro, empresas de seguridad, servicios de alarmas, etc? ¿Para que diablos queremos diez mil nuevos carabineros en las calles, si se ha comprobado que ni con guardias, elementos de seguridad, hombres de colores, paz ciudadana, esbirros, entre otros, la tasa delictual no ha bajado?..
Podemos llenar páginas y páginas de preguntas sin respuesta, o tan vagas y risibles que nos hacen pensar que estamos bajo la tutela de verdaderos tarados; pero no es así, son muy cuerdos y aprovechadores de la ocasión; la sociedad al creerle y premiarlos con el voto se precia de tarada. ¡A informarse! ¡A leer y tener una posición critica respecto a los problemas sociales! ¡Menos TV y farándula! ¿A quien mierda le puede importar el Festival de Viña? Solamente a gente con mentalidad de borrego.

Eugenio comentó el 11 de Diciembre, 2010 a las 11:11 amNo olvidar que la Whiskierda prometio lo mismo y sin embargo se dedicaron a apresar y/o asesinar a quienes dieron la vida por recuperar la dedocracia “para ellos” mientras que las carceles se llenan de pobres que sin tener alternativas roban para vivir.

manon roland comentó el 11 de Diciembre, 2010 a las 8:09 pmlos que creen que estas tragedias las olvidan en las poblaciones, están cometiendo un error de proporciones, la ciudadanía de a pie está juntando rabia, y hay un ambiente enrarecido que se huele a la distancia en tosas partes, la gente no olvida las promesas de campaña así como así, son demasiadas palabrerías dichas en poco tiempo, el discurso del 21 de mayo y los ofertones incumplidos le pasarán la cuenta al gobierno de turno, eso más las tragedias y el cacareo en la tele tiene un costo.

JuanII comentó el 12 de Diciembre, 2010 a las 4:30 pmDiscrepo con eso de la revancha, solo se pide justicia por los crimenes horrendos, de los cuales se tiene informacion mas que suficiente para avanzar en justicia, veamos solo algunos, el caso de Carmelo Soria, Victor Jara…de que justicia estamos hablando, cuantos años mas pasaran ?? Pero miren como ajustician a los vendedores de CD piratas o a bebedores de alcohol en via pública y bueno para que hablar de el tratamiento con las etnias.
En todo lo demas, estoy de acuerdo, salvo con esa expresion, no hay revancha, no tengo compromisos afectivos con las victimas, es un tema de justicia, no es posible que criminales, que son un verdadero peligro para la sociedad esten libres por las calles. Seria bueno que el Señor Ministro de Interior, se pronunciara sobre estos temas pendientes y pronto.

Esteban Riquelme comentó el 14 de Diciembre, 2010 a las 5:58 amParece que tos olvidan que fueron los propios reos quienes iniciaron el incendio.Y no saben acaso que el que con fuego juega se quema.Además que las carceles sean malas actua de disuasivo para los delincuentes.