El desfinanciamiento crónico de la Salud Pública
A fines de noviembre fui invitado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Asociación de EconomÃa de la Salud y la Fundación Chile 21 a un Seminario sobre el financiamiento de la Salud en Chile. En dos mesas redondas, seis expositores de muy buen nivel tocaron casi todos los temas que se podÃan abordar habida cuenta de la incertidumbre que introdujo la presencia de la Comisión de expertos del gobierno de turno, incluyendo dos que participaron de los gobiernos de la Concertación y su gestión neoliberal.
De los temas expuestos deseo abordar los más preocupantes, agudizados por el anuncio de Piñera en el sentido de acelerar el cumplimiento de los compromisos Auge traspasándole más recursos al sector privado.
EL FINANCIAMIENTO DEL SECTOR PÚBLICO DE SALUD
Las diferencias y distorsiones de financiamiento entre los sectores público y privado -del simple al doble entre uno y otro, con el sistema público (Fonasa) a cargo de 13 millones de habitantes y apenas 3 millones en las Isapres-, fueron expuestas claramente, asà como el hecho de no haber sido corregidas durante 20 años de gobiernos de la Concertación.
También quedó en evidencia que si un 50% de las atenciones de mayor complejidad son efectuadas por el sector privado, se debe a que el Estado nunca hizo la inversión necesaria para que el sector público pudiera enfrentarlas cabalmente. Esto implica un enorme traspaso de recursos financieros públicos al sector privado, aumentando sin duda sus ganancias.
El abandono del sector público, que dura ya largos años, sigue agravándose. Este hecho -asociado a los daños producidos por el terremoto del 27 de febrero-, hace que el déficit de inversión en la Salud pública alcance los 6 mil millones de dólares, monto tan enorme que si se decidiese subsanarlo, -lo cual está lejos de la realidad-, llevarÃa unos 10 años. Si bien fue evocada la posibilidad de recurrir a parte de los recursos del Cobre que van a las FFAA, no parece que este gobierno tenga la voluntad polÃtica de hacerlo.
A lo que precede se suma el desfinanciamiento crónico de la Atención Primaria (AP), considerada como el soporte del sistema. La AP recibe un exiguo aporte de unos $1.400 per-cápita que nunca ha sido aumentado a pesar de que las Comisiones de la Reforma de la Salud de los años 2002-2004 requirieron un mÃnimo de $ 2.400, y aun cuando las discusiones del Estatuto de Atención Primaria de los años 1994-1995 estimaron que ese mÃnimo era de $ 4.800. La mala gestión de buena parte de los municipios agrava considerablemente la situación del sector.
Otro elemento destacado en el Seminario revela que las atenciones del Auge nunca han tenido un financiamiento propio que se agregue al presupuesto regular de los Servicios de Salud. Dichas atenciones sólo fueron priorizadas en el marco del presupuesto corriente, de tal manera que consagran el 70% de su tiempo a los problemas de salud Auge sin dejar recursos para sus misiones regulares. Los ejemplos del Hospital Regional de Concepción y del Hospital Sótero del RÃo, al sur de Santiago, ilustraron crudamente esa carencia.
LA DESIGUALDAD DEL ACCESO A LA SALUD EN CHILE
La encuesta Casen 2009 ilustra el tema de la inequidad de los ingresos en Chile, y explica las desigualdades en el acceso a la Salud. Según estos datos la cuestión de la inequidad de ingresos no está asociada a un aumento de la pobreza -que según la Cepal no es evidente-, sino a la obscena concentración de la riqueza por parte del 10% más rico de la población.
Chile es uno de los paÃses más desiguales del mundo, aun cuando la diferencia de ingresos en el 90% restante de la población no es excesiva. Excluyendo al 10% más rico, que concentra el 40% de la riqueza del paÃs, Chile no es tan inequitativo. Esto demuestra que la polÃtica de focalización aplicada para disminuir la pobreza no ha sido ni adecuada ni eficaz. Los expertos de la ONU estimaron que para tal propósito hubiese sido aconsejable aumentar los impuestos que paga el 10% más rico de la población. Si la Concertación no lo hizo, parece poco probable que lo haga el actual gobierno.
LA RESPUESTA DE LA POBLACIÓN
El Seminario constató que existen grupos de ciudadanos organizados que estudian esta realidad y elaboran propuestas que llevan a los foros en que pueden expresar su opinión. Y destacó la ausencia en este debate del mundo polÃtico que ha gobernado el paÃs en los últimos 37 años. Las tareas pendientes son enormes y no serán realizadas sin un alto grado de participación y movilización ciudadana.
Nota: estas lÃneas fueron escritas antes de la publicación de las conclusiones de la Comisión de tecnócratas creada por el Gobierno, sin ninguna participación de los trabajadores de la Salud y aun menos de la población.
Por Rubén Gamboa De Bernardi
Médico especializado en Salud Pública, PediatrÃa y EpidemiologÃa
Politika, segunda quincena diciembre 2010
El Ciudadano N°93





