Accidente en Minera Los Bronces denuncia las duras condiciones de un trabajo mortal

Apenas tres semanas después del bullado rescate a los 33 mineros atrapados en la Mina San José  -Copiapó-, un nuevo trabajador padecería los efectos de la negligente condición del trabajo en minería. Es el caso de Víctor Sáez, un albañil que casi pierde su vida en un cerro explotado por Minera Los Bronces, cuyo testimonio quedaría archivado por meses lejos de las luces y la atención de las autoridades.

Desde hace un tiempo que no duerme, tiene náuseas y una persistente sensación de angustia. El accidente del 4 de noviembre, en el que parecía ser un día más de trabajo, terminó por dar un vuelco total a su vida. Víctor Saéz trabajó en Minera Los Bronces, proyecto explotado con la ayuda de BSK, empresa contratista con la que Sáez sostuvo el trato laboral, y Anglo American, una de las compañías mineras más grandes del mundo. Aunque han pasado más de 4 meses desde el suceso, dice que tiene miedo, que no sabe qué hacer y que está siendo amenazado.

Eran apenas las 9 a.m. cuando las cosas comenzaron a salir mal. A esa hora se realizaba en el cerro una delicada operación que tenía por objetivo el montaje de maquinaria. En el lugar, se encontraban los principales encargados del proyecto impulsado por Minera Los Bronces, además de los prevencionistas de riesgos dedicados a descartar cualquier peligro de la operación. Fue entonces cuando el lugar dio la primera señal de alerta: Tres grandes rocas se desprendieron y cayeron sobre la zona donde más tarde se instalarían tanques de líquidos. Pese a que los trabajadores se encontraban en plenas faenas de instalación, no se dio la orden de evacuación.

A las 15 horas del mismo día, ante el inminente derrumbe del cerro, Víctor Sáez, contratado para ejercer las labores de albañil, es enviado al lugar a trabajar de paletero -encargado de dar o parar el tránsito en el camino, lo que en el trabajo minero se conoce como “semáforo humano”. Su misión era proteger la zona y avisar a los trabajadores ante un eventual inconveniente, tarea que deben realizar por lo menos dos personas.

Fuertes sonidos alertaron a Víctor Sáez, quien se dispuso a cerrar el lugar para impedir el acceso de los vehículos. Minutos más tarde, una de las encargadas de prevención de riesgo, identificada por el trabajador como “Verónica”, se acercó al sector y fue interceptada por él. “Le dije que el cerro se iba a derrumbar y ella sonríe y me dice que cómo puedo pensar eso, que el cerro lleva mucho tiempo ahí y que nunca va a caerse”, declara.

Cuando se hallaba cercando completamente la entrada al túnel del cerro, Víctor se encuentra con cinco de sus compañeros. “En ese momento cae un planchón del cerro”, relata. Los trabajadores corren a refugiarse en un lugar seguro, mientras Sáez salió a buscar ayuda.

Dos prevencionistas de riesgos se encuentran con Sáez cuando éste se aleja del lugar del accidente. “Uno de ellos era jefe de seguridad, el señor Fernando García. Le dije que habían dos trabajadores atrapados que no quieren bajar por miedo y este señor me ordena ir a retirarlos a la zona de derrumbe”.

No fue la única vez. Tras el improvisado rescate a dos de sus compañeros, Víctor debió atravesar nuevamente el lugar para ir en búsqueda de los trabajadores restantes, según órdenes expresas del jefe de seguridad de la mina. La tarea fue difícil, porque dado los continuos desprendimientos de tierra y roca, ellos no querían bajar. Fue entonces cuando se desató la tragedia, tal como describe: “En el momento en que los estoy convenciendo, el cerro se desploma, convirtiéndose en un infierno”.

Sáez detalla esos momentos como los más difíciles de su vida. “No hallaba para dónde arrancar, mientras mis compañeros me gritaban que corriera y ya era muy tarde porque el cerro se venía encima mío”. Durante más de 3 minutos, Víctor esperó a que el derrumbe terminara, cobijado en el suelo, en mitad del desplazamiento de rocas y polvo.

Sólo al salir, y tras saltar un muro de 3 metros ante la ausencia de salidas de emergencia, Víctor se encuentra con el personal que había llegado a rescatarlos. Sin preguntas ni grandes operativos, los trabajadores son llevados al campamento de la mina.

DAVID VERSUS GOLLIAT

“El daño psicológico que se produce a la persona que vive eso es muy fuerte”, afirma Anderson Weldt, abogado de Víctor Sáez. Desde el 5 de noviembre del año pasado, hay una investigación en curso por parte del Sernageomin,  organismo encargado de la fiscalización de accidentes y emergencias mineras.

En opinión de Weldt, Víctor tiene pruebas de sobra para demostrar la responsabilidad de la empresa en el accidente que pudo haberle costado la vida. Sin embargo, asegura que “cuando tú te enfrentas a una minera, te estás enfrentando al poder económico quizás más grande que hay en Chile. De hecho, me consta, porque lo he visto en otras partes, que todo lo arreglan con plata. Esto es como David versus Golliat”.

Víctor sostiene que al día siguiente del accidente fue obligado a volver al lugar del derrumbe para continuar con las faenas, sin considerar su estado de salud, ni sus peticiones de ser llevado hasta un centro médico. “No me dejaron bajar al policlínico ni a Santiago hasta que terminara mi turno”.

La postura de la empresa no pudo ser corroborada a través de Mauricio Esquivel, el encargado de prensa que se encontraba de vacaciones cuando fue buscado por El Ciudadano. En su reemplazo, el periódico sostuvo una conversación telefónica con Nicolai Bakovic, uno de los abogados defensores de los intereses de Anglo American. “Este tema se encuentra siendo investigado por el Sernageomin, aparte de eso no te puedo decir nada”, explicó.

Bakovic puntualiza que lo sucedido el pasado 4 de noviembre en Minera Los Bronces fue un “desmoronamiento, no sé a qué te refieres con accidente”. Asegura, además, que el incidente ya fue publicado en los medios, por lo que no entiende “cuál es la información nueva”.

En efecto, semanas después del accidente, Televisión Nacional publicó una breve nota acerca del caso, donde Mauricio Esquivel otorgó la versión oficial de la empresa, asegurando que “no ha habido ningún derrumbe, sino un deslizamiento de tierra”. Agregó, además, que “no hubo personas heridas, no hubo personas lesionadas, ni atrapadas. El sector estaba acordonado, estaba incluso con vigilancia, para que ningún trabajador estuviera en la zona donde podía ser afectado por la caída de las rocas”.

El abogado de Víctor Sáez asegura que hay una serie de videos –incluso circulando en Youtube- que demuestran que el accidente fue más que un “deslizamiento de tierra” y dejan en evidencia que la zona no contaba con las medidas de seguridad necesarias.

Respecto a los daños que el suceso causó a su cliente, Anderson Weldt explica que “lo peor de todo es que es algo que no se ve”. Las secuelas del accidente tienen a Víctor Sáez en un tratamiento con tres psiquiatras y una serie de medicamentos que buscan controlar el shock tras lo vivido. Además, Weldt explica que hay perjuicios de tipo económicos que deben ser recompensados por la empresa, ya que Víctor no podrá volver a trabajar en la minería nunca más.

LA CARTA SIN RESPUESTA Y LAS AMENAZAS

La desesperación de Víctor por dar a conocer su testimonio lo llevó a enviar una carta al propio ministro de Minería, Laurence Golborne. En ella, adjunta sus declaraciones del día del accidente y le ruega que le ayude a investigar lo sucedido.

“Señor Ministro, quiero que estas personas irresponsables sean llevadas a la justicia para que esto no vuelva a suceder”, explicita en su carta. La misiva fue recepcionada el 1 de diciembre por el Ministerio de Minería. Sin embargo, Víctor no ha recibido respuesta, aún cuando el plazo de obligatorio de contestación es de 15 días.

Por otra parte, al ser consultado sobre la continuación o fin de las faenas en el cerro donde ocurrió el derrumbe, Nicolai Bakovic, abogado de la empresa, declara en la conversación, que fue grabada por El Ciudadano: “No sé, yo no he ido al cerro, yo trabajo acá, yo soy fiscal de la compañía y estoy en Santiago, no tengo idea si hay faenas o no hay faenas, yo no estoy en terreno”.

Según Víctor, él y sus compañeros han recibido constantes amenazas de los prevencionistas de riesgos y de otros miembros de la empresa, quienes los han acusado de estar perjudicando a la empresa y les han advertido que no tienen posibilidades de ganar el juicio. Por otra parte, tanto BSK como Anglo American se han esforzado en mantener su versión sobre los hechos, negando las dimensiones del accidente y complicando su relación con Víctor, quien debió acudir al Sernageomin para exigir que terminaran de pagarle su sueldo, el que fue cancelado en forzosas cuotas tras el accidente.

Hasta ahora, Sáez no sabe si hizo bien en haber contado su testimonio: “Tal vez tendría que haberme quedado callado, quizás el error fue haberlos denunciado, pero no puedo dar vuelta atrás. He tenido que dejar mis pies en todos lados, presionando al Gobierno. Ellos como que hacen oídos sordos”, reflexiona.

Así, a kilómetros de la mina y sin poder recuperarse de la tragedia, Víctor espera que la sentencia del Sernageomin demuestre la veracidad de sus palabras y sancione a los responsables de su dramática experiencia.

Por Vanessa Vargas Rojas

El Ciudadano

* Hace unos meses, El Ciudadano informó acerca las irregularidades en las condiciones laborales del proyecto impulsado por Anglo American y BS.

Anglo American es dueña del 44% de las acciones de la Minera Collahuasi, donde recientemente murieron 3 trabajadores aplastados mientras realizaban la limpieza de unas máquinas.

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