Iniciar sesión

Como en Japón, en Chile las centrales nucleares serán catastróficas

Después de la rebelión ciudadana magállanica del gas, políticos, empresarios, expertos y columnistas de derecha sacaron a relucir la opción nuclear para incluirla en una matriz energética futura (*). El grupo Luksic, consorcios empresariales energéticos y las dos multinacionales que dominan el mercado mundial de reactores nucleares de III generación (la francesa Areva y la estadounidense Westinghouse) ven en Chile un mercado lucrativo.

Cuando la ética social aconseja prudencia y regirse por el principio de precaución, los intereses económicos capitalistas no consideran las necesidades básicas de seguridad para la supervivencia social.

Medios capitalinos dejaron entrever que Barak Obama conversará con Piñera de inversiones en energía nuclear en Chile. La comitiva del presidente estadounidense será portadora de los intereses de Westinghouse o de una de sus sucursales.

Pero con la explosión de un reactor nuclear (y posiblemente de un segundo) de la central de Japón de Daiichi y la amenaza de contaminación con lluvias radioactivas en ciernes, ya nada debe ser como antes y la mentada opción nuclear chilena hay que tirarla al tacho de la basura.

Habría que sacar lecciones de lo sucedido.

Apenas las olas monstruosas del tsunami se retiraban de la costa noroeste del Japón y cuando las fuertes réplicas no cesaban de aumentar la angustia de los ciudadanos, otro frente de emergencia se le abría al Estado japonés: la amenaza de explosión nuclear y contaminación radioactiva.

Son varias las centrales de la isla de Japón afectadas directamente por el terremoto de 8,9 grados de magnitud. El Gobierno confirmó ayer sábado los peores temores de la gente y los expertos: dos explosiones y al menos una fuga radioactiva se produjeron en la central de Daiichi, en la comuna de Fukushima, situada a 240 km al norte de Tokio. Hay 11 centrales paradas de urgencia y 5 reactores con graves problemas de enfriamiento y otros con alza de presión y temperatura. Por lo que el riesgo de accidente nuclear ha aumentado exponencialmente. Y ya hay 45.000 personas evacuadas y el resto debe parapetarse herméticamente en sus casas.

Aunque el portavoz del Gobierno, Yukio Edano, intentó tranquilizar a los japoneses al citar un comunicado de la empresa explotadora de la central, la Tokyo Electric Power Co. (Tepco), los técnicos detectaron cesio radioactivo en los alrededores de la central. Y según la agencia Kyodo, la radioactividad que una persona recibe en una hora en el lugar es equivalente a la que no debe ser superada en un año de recepción.

Informaciones indican que en 2002 ejecutivos de la Tokyo Electric Power Co. (Tepco) fueron acusados de falsificar informes de seguridad de las plantas nucleares.

Las redes de organizaciones antinucleares de Europa y América del Norte hablan de un escenario escalofriante; de una repetición del de Chernóbil (en 1986, en Ukrania) que dejó 4.000 muertos atribuibles al accidente y mas de 100.000 enfermos. Cuba solamente trató en sus clínicas especializadas a 24.000 niños afectados.

La energía nuclear no es limpia ni es una solución en una estrategia energética de largo aliento para un país como Chile tan a riesgo de terremotos y tsunamis como Japón. Digan lo que digan los intereses en juego. Y pese a los avances en el plano técnico y científico, con el fuego nuclear no se juega. La nuclear es una tecnología con lagunas; incierta e incontrolable incluso en circunstancias normales y de riesgo incalculable e impredecible en caso de movimiento telúrico impactante.

Además, poco se habla de los desechos nucleares que se van acumulando y que son radiactivos. Una infraestructura debe construirse para ocultarlos, porque no desaparecen sino que permanecen emitiendo radiaciones durante casi un siglo aún después de enterrados. Es decir, no hay solución definitiva.

Tanto Japón como Chile están expuestos a crisis y accidentes telúricos y tsunamis con efectos impredecibles. Ambos tienen similitudes. Están en plataformas geográficas de alto riesgo sísmico. Sin embargo, con respecto a Chile, Japón tenía al menos dos ventajas hipotéticas para manejar el riesgo de accidente nuclear. Es un país desarrollado con un pasado que lo obliga a ser cauteloso en la materia y donde el conocimiento y uso de la tecnología nuclear llevan al menos tres décadas. Estos son años de pericia acumulada.

La paradoja es que de poco o nada le han servido a Japón estas dos presuntas ventajas para evitar la actual crisis que va acompañada de angustia y temor por los daños incalculables de una potencial explosión o fugas radioactivas. Y el imaginario colectivo japonés está marcado por el recuerdo de los sufrimientos de Hiroshima y Nagasaki. No hay familia que no tenga un pariente o amigo afectado por radiaciones.

Una certeza evidente se impone: Japón, debido a sus características de alto riesgo de catástrofes telúricas no debió nunca haberse dotado de una matriz con centrales nucleares para suplir sus carencias energéticas.

El error y mala evaluación es atribuible a las malas decisiones de las autoridades japonesas y a los imperativos económicos capitalistas que no las dejaron prever y analizar con prudencia. La economía japonesa trató de romper con la dependencia del petróleo, pero el apresuramiento típico de un modelo que debe ser competitivo en el mercado mundial automotor y de la industria electrónica la empujó a instalar centrales atómicas. Lo peor es que aquí la Historia no sirvió como dique de contención.

Y el otrora fuerte movimiento antinuclear japonés perdió la batalla contra el poder económico. Víctima de dos ataques nucleares norteamericanos en Hiroshima y Nagasaki, Japón es hoy el único responsable de una pésima opción energética.

Chile se enfrenta al mismo dilema. O dejarse avasallar por el imperativo tecno cientifico dominado por la lógica del capital o bien resistir y vencer. No nos debe suceder lo mismo que al pueblo japonés.

Es decir: Primero ser conscientes que los empresarios energéticos y mineros y sus peones en el gabinete piñerista se la están jugando por construir centrales atómicas empujados por las necesidades de consumo de la empresa extractiva y exportadora minera. Son miles de millones de dólares que se pasearán por los pasillos de La Moneda, gabinetes de abogados, ingenieros y constructores.

Y segundo: como bien conocemos la mentalidad capitalista de los grupos empresariales, que no retroceden ante nada cuando de negocios se trata, el movimiento ecologista tendrá que desarrollar su vertiente antinuclear, preparar movilizaciones y los recientes argumentos para ganar la batalla de la opinión publica.

(*) Ver mi análisis sobre la revuelta magallánica en: www.elciudadano.cl/2011/01/11/que-se-esconde-tras-la-provocacion-pinerista-a-magallanes

Por Leopoldo Lavín

Reglas del Ágora:
Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente espacio de debate ciudadano. Recomendamos su comentario no supere las 10 líneas para ser aprobado con prontitud.

5 comentarios para “Como en Japón, en Chile las centrales nucleares serán catastróficas”

  1. Mopo comentó el 13 de Marzo, 2011 a las 9:41 pm

    “Chile se enfrenta al mismo dilema. O dejarse avasallar por el imperativo tecno cientifico dominado por la lógica del capital o bien resistir y vencer. No nos debe suceder lo mismo que al pueblo japonés.”

    Entonces si en Japon no pasara absolutamente nada, a los chilenos no les pasara absolutamente nada, en caso de utilizar energia nuclear.

    Exce-fucking-lente.

  2. Pocho comentó el 14 de Marzo, 2011 a las 8:15 am

    Como si ya no hubiera en japon gente desplazada, encerrada, con miedo y lo que es peor, al menos cuatro casos de personas con radiocatividad y con suelos, nubes y atmosfera contaminadas. Entonces, el de arriba, no pensai con logica. O creis que los chilenos merecimos de vivir eso o que igual nomas hay que construir plantas nucleares????

  3. caholin comentó el 15 de Marzo, 2011 a las 5:47 am

    hay queridos chilenos yo me encuentro en Francia viviendo hace ya casi diez anos y los pobres franceses que dicen tener todo bajo control!!!!!!!!!!!!!!!!ni les digo aveces los reportajes que dan en la tele de las industrias nucleares que hay aquí ,suelos contaminados ,nuves tóxicas que los vientos llevan de un lugar a otro por todo la Francia y otras cosas que el gobierno esconde como todos los poiliticos del planeta ,aquí en Francia el problema del cáncer esta en el segundo lugar de mortalidad ,con esto espero que entiendan un poco los que les quiero decir ,Chile no es un buen lugar para las companias nucleares con todos los temblores y terremotos que hemos tenido miren lo de Japón ni todo el avance tecnológico que tienen pudieron hacer algo ,que” Dios” siga protegiendo mi país de esta gran estupidez que es la energía nuclear y pa mas remate la plata que ganaran no será para los chilenos ,será para los empresarios de AREVA porque seremos como siempre el común del chileno que pagara la corriente eléctrica ,habrá trabajo pero a que costo para las generaciones futuras ,nuestros hijos ???????????????????

  4. Oscar Guzman comentó el 15 de Marzo, 2011 a las 9:38 am

    A DESARROLAR LOS PROYECTOS HIDROELECTRICOS ENTONCES.AHORA YA

  5. Bea comentó el 15 de Marzo, 2011 a las 12:00 pm

    Hola.Donde vivo yo intentaron abrir una nuclear:Lemoniz (Bizkaia) Pais Vasco, pero lo impedimos por todos los medios y al final lo conseguimos. Hoy es un cemento. Pero tenemos la central nuclear de Garoña a 100 kms en la zona de Burgos, que el gobierno Socialista de Zapatero se niega a cerrar despues de cumplir su vida útil. Las centrales nucleares son espantosas. Los gobiernos se niegan a invertir dinero en energías alternativas que son mas sanas y económicas.Aupa Chilenos.

Escriba un comentario

Si deseas que tu imagen aparezca junto a tu comentario, puedes registrarte en El Ciudadano y subir una foto a tu perfil. Si lo prefieres, también puedes registrarte en gravatar.com para que tu imagen aparezca en todos los sitios donde comentas.

HAZ TU PORTADA

El Ciudadano al Aire en Spreaker

 
Blogalaxia