Crónica de un sistema represivo
El arresto injustificado del ciudadano ecuatoriano frente a La Moneda es el mejor ejemplo de cómo actúa el régimen de orden y seguridad en nuestro país. Promocionado por el Estado y materializado por los uniformados, este sistema discrimina de manera violenta e ilógica, muchas veces sin razón. Este es el motor del sistema y fuente de su reproducción.
Son varios los componentes de este sistema de represión. Uno de ellos es la idea (mito) de que más policías o uniformados es igual a mayor seguridad y orden. La gente pide más carabineros en las calles, más gendarmes en las cárceles y hasta las fuerzas armadas, en casos especiales. Si bien puede haber algún tipo de asociación, no es necesaria ni suficiente la presencia de policías para estar seguro. Sino recuerden a la persona muerta por manos de uniformados posterremoto en tiempos de toque de queda, o a todos las personas asaltadas teniendo un carabinero a metros, o los incidentes en los estadios de fútbol, o las incontables marchas y protestas (legítimas) terminadas con incidentes, por ejemplo. De hecho casi llego a pensar que la relación entre seguridad y policías es indirecta.
En segundo lugar, existe un grave problema en la formación del personal de las fuerzas de orden y seguridad. Desde el Ejército hasta Carabineros, pasando por gendarmes, detectives y marinos. Todos. No hablo de disparos, artes marciales, estado físico (aunque podría) ni tecnología. Hablo de la formación social y ciudadana. Me refiero a la forma de relacionarse con la sociedad civil, a la sensibilidad y responsabilidad social, a la capacidad de lógica y proporcionalidad para actuar. No hablo de todos, pero sí de la mayoría. ¿Quién ha vivenciado algún acto de violencia o agravio de Carabineros de manera injustificable? ¿Y de las otras fuerzas de orden y seguridad? No son pocos los que han sufrido de un “lumazo” de la nada, un parte por tonterías, etc. Y es que los uniformados ven a la ciudadanía como subalternos. Traspasan sus relaciones de jerarquía al trato diario con la sociedad civil. Establecen relaciones de poder mal utilizando el “uso legitimo de la fuerza”. Confunden orden y seguridad con ciega obediencia sin derecho a réplica. En conjunto a esto, estratifican y diferencian su trato con la ciudadanía, actuando de manera desigual según el nivel socioeconómico, la comuna de residencia, color de piel, país de origen y hasta por moda. Muchas veces actúan de manera desproporcionada. En unos casos funcionan con severidad y fuertes castigos sin haber necesidad y en otros parecieran aplican laissez faire ante hechos indignantes. Todo esto hace urgente una reestructuración curricular de las escuelas matrices.
En tercer lugar, el imprudente trato del problema de la delincuencia ha provocado más inseguridad en las personas de la que realmente existe. La famosa puerta giratoria, la querida “mano dura” contra la delincuencia, la agobiante sensación de desprotección e inseguridad y el drama de la “guerra frente a la delincuencia”, no son más que figuras propagandísticas. La delincuencia existe, pero no de la forma en que es presentada y comunicada. Los políticos, con muy pocas excepciones, ofrecen cárceles, más policías, más leyes y más juicios. Falta que ofrezcan más presos. Por otro lado, los medios de comunicación hacen lo imposible por visibilizar hasta el más mínimo hecho relacionado con la delincuencia, inseguridad, drogas, peleas, disparos, desorden. Para ellos es como si viviésemos en “Ciudad de Dios”. Las encuestas, en tanto, crean mundos paralelos en donde nueve de cada diez chilenos se sienten amenazado, intimidado, desprotegido, casi paranoicos, pero uno de cada mil ha sido victima de algún delito.
Como consecuencias se estigmatiza. Existen personas, barrios, colegios, hospitales, etc., que son etiquetados de manera gratuita. Y de esto obtenemos una sociedad que discrimina y margina de manera tan natural como los “chascarros” del Presidente. Aislamos al estigmatizado, y si no resulta, nos aislamos nosotros. Y para asegurarnos de una marginación real, excluimos según el tamaño de la billetera, subvencionando el sector privado para que acoja en su lecho a los que arrancan de los excomulgados sociales.
Creamos una ola de miedo que es detenida a través del endurecimiento de penas y violencia. Justificamos la cárcel para todo tipo de faltas, incluso cuando estos están investigándose. Falta, infracción, delito y crimen son sinónimos. Creamos un sistema que castiga desproporcionalmente delitos. Por robo con violencia, Colina o la “peni”. Por crímenes de lesa humanidad, Punta Peuco (Resort & Spa).
Construimos un “mercado de la inseguridad”. Compramos la seguridad como si fueran chocolates. Desde rejas de púas hasta cierres eléctricos, pasando por alarmas, perros entrenados, guardias, cámaras, etc., protegiéndonos nadie sabe de qué, pero sí de quien. La inseguridad vende (si no pregúntenle a Paz Ciudadana), y mucho. El mercado es amplio y diverso, alcanzando para todos los rubros. Sería interesante saber cuánto dinero moviliza.
Por Nicolás Prenafeta







denunci antes y despues comentó el 25 de Marzo, 2011 a las 1:02 am… nicolas prenafeta se queda corto en su comentario y, no es para menos, nicolas hace lo que haria cualquier persona metida en el centro del huracan que en este caso seria el medio donde se mueve nicolas, asi que, no lo descalifico con mi comentario,solo trato de mostrarle mi punto de vista:
si miramos el estado de derecho como un proceso no es lo mismo que mirarlo como una estructura aun y cuando se complementen y, lo mismo pasa si lo miramos como un conflicto que es el caso en el que se manifiesta (inconcientemente) nicolas
nosotros como pais tenemos lo que nos merecemos y si queremos superar ese estado de situacion general (ya que siempre hay excepciones) tendriamos que empezar por democratizar el regimen interno institucional y no solo el de las instituciones fiscales como en este caso sino que tambien el de las publicas y privadas… el régimen orden y seguridad en nuestro país que menciona nicolas es algo que esta considerado como uno de los mejores del mundo por los que trabajan en ese sector, otra cosa es la opinion que se han formado en la opinion publica debido al conflicto que impera en la sociedad en transicion y los expectativas de las personas en un sentido general… en el regimen interno institucional de las instituciones de orden y seguridad asi como de las fuerzas armadas se replica aquello de las diferencias entre los funcionarios de nombramiento supremo en relacion con los funcionarios de nombramiento institucional ademas del personal civil que cumple funciones de acuerdo a su especialidad y ahi esta el problema que solo se solucionaria en un nivel mas alto de democracia en el regimen interno institucional

igor cerda comentó el 27 de Marzo, 2011 a las 8:02 amGRACIAS
EXCELENTE ARTICULO
habia leido sobre esto en algunos articulos de el mundo diplomatico, pero aca quedo mas resumido y bien explicado en la realidad chilena…
que vamos a hacer?
quien le pone el cascabel al gato?

denunci antes y despues comentó el 27 de Marzo, 2011 a las 3:47 pm… en las condiciones actuales ¿quien le pone el cascabel al gato? yo creo que primero habria que lograr masa critica en la opinion publica y cambiar las reglas del juego, eso era quien y, ahora como; la idea es que tenemos un modelo politico, o sea una ley, una constitucion y tambien un modelo economico, osea, el neoliberalismo globalizante de la economia (cada uno le puede poner lo que quiera como definicion) por asi decirlo sin ir mas a fondo
pero todavia no tenemos un modelo social y, no lo tendremos si no se cambia el modelo politico por otro que genere las condiciones del modelo social, ya que por el momento la constitucion que tenemos es una ley no inclusiva, o sea, para decirlo mejor es antisocial y para no ser tan duros diriamos que es asocial y en esas condiciones no se puede establecer un modelo social, como mucho podria intentarse una politica asistencialista de subsidios terapias y alternativas, pero, no un modelo social
luego suponiendo que se cambiara la constitucion por una que hiciera posible democratizar el regimen interno institucional en donde las instituciones se profesionalicen y con sus propios institutos formen y especialicen a su personal, aqun tendriamos otro problema que seria el compaginar el nuevo modelo politico con el modelo economico ya que habria que prepara al pais a tal punto que fuera capaz de competir con otros en el ambito internacional o sea en un mundo globalizado y, para eso si que se requiere tener bolas ya que en ese ambito globalizado se interactua al margen de la inmoralidad y la corrupcion

voltaire comentó el 28 de Marzo, 2011 a las 4:06 amUn buen soldado no piensa, obedece, porque si pensara no daría la vida por la Patria.

Khristian comentó el 29 de Marzo, 2011 a las 1:48 pmEstado policial.
Ni más ni menos.