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Pederastia y absolutismo eclesial

El Concilio Vaticano II significó una vuelta al espíritu evangélico original de la Iglesia Católica, en materias doctrinales.

Luego de muchos siglos de contubernio con poderes políticos autoritarios, que la llevaron a sacralizar estructuras opresivas e injustas, y a desarrollar formas extremas de intolerancia; el fin de los Estados Pontificios y la separación de la Iglesia del Estado en los países de mayoría católica condicionaron la revalorización de la fraternidad universal y del respeto de los derechos y la dignidad de las personas como criterios éticos fundamentales de la Iglesia.

Sin embargo, dicho Concilio dejó virtualmente intocada la estructura absolutista medieval en su interior, con todas las consecuencias culturales imaginables. Aquí podemos encontrar la razón última de que pudiesen proliferar y encubrirse por décadas conductas pederastas en contra de miles de niños por parte de altas autoridades eclesiásticas. Y que los esfuerzos realizados por numerosos laicos y autoridades de la misma Iglesia para evitar lo anterior fueran completamente infructuosos.

En el caso de las perversiones del sacerdote Fernando Karadima, hemos sabido que por años fueron inútiles las denuncias de varias de sus víctimas, e incluso de sacerdotes como Juan Díaz y Percival Cowley y -queremos creer- del propio obispo auxiliar de Santiago de la época, monseñor Ricardo Ezzati. Primó la indolencia (¿criminal?) del entonces cardenal Francisco Javier Errázuriz. Lo mismo vimos en el caso de los abusos reiterados del fundador de los “Legionarios de Cristo”, Marcial Maciel. En este caso, de acuerdo a lo que se ha sabido, ¡los esfuerzos hechos por el propio Prefecto de la Congregación de la Fe, cardenal Joseph Ratzinger, para procesar a Maciel se estrellaron en contra de la tozuda oposición (¿criminal?) de Juan Pablo II!

Contrastan dichas actitudes (así como las que se han visto en Estados Unidos, Irlanda, Bélgica, Austria, etc.) con las duras denuncias expresadas por Jesucristo respecto al daño a los niños: “Pero si alguien hace caer en pecado a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le amarraran al cuello una piedra de molino y lo tiraran al mar”. (Mateo 18; 6)

Por tanto es muy valorable la expedita investigación y sanción efectuada recientemente por el Vaticano en contra del abusador Karadima. Sin embargo, si queremos realmente alcanzar la verdad en estas materias –por dura que sea- no puede quedar en la penumbra un caso mucho más grave aún: el del obispo Francisco José Cox. Este, luego de ser obispo de Chillán, fue “ascendido” en 1981 a un alto cargo en la Curia romana (Secretario del Consejo Pontificio para la Familia) para ser posteriormente “degradado” a obispo auxiliar de La Serena en 1985 y suceder a Bernardino Piñera como su obispo titular en 1990. Luego, en 1997, fue separado de su cargo y designado presidente de la Comisión Nacional del Jubileo (organismo temporal y menor de la Iglesia, en vista al nuevo milenio) hasta 1999, para posteriormente asumir un cargo menor en el Celam (Comisión Episcopal Latinoamericana) en Colombia. Por cierto, un itinerario episcopal completamente anómalo.

La explicación de todo lo anterior vendría en noviembre de 2002, cuando La Nación y La Tercera publicaron que en los 90 fue vox populi en La Serena que el obispo Cox abusaba habitualmente de menores y que incluso las primeras denuncias en tal sentido llegaron a la Conferencia Episcopal en 1992, no siendo nunca investigadas. Como reacción a las publicaciones periodísticas, monseñor Errázuriz declaró que Cox se había recluido ya voluntariamente en un convento colombiano dada sus “conductas impropias” producto de una “afectuosidad un tanto exuberante” que tenía especialmente con los niños. Es decir, no ha habido nunca una investigación ni menos una sanción por los reiterados crímenes que, todo indica, cometió durante años el obispo Francisco José Cox.

Naturalmente que un cambio condigno de las actuaciones de las jerarquías chilenas y vaticanas requerirían una profunda investigación del “caso Cox”; así como una paralización del proceso de canonización de Juan Pablo II, para efectuar una debida investigación del conjunto de su pontificado respecto de estas gravísimas materias. De otra forma, lo que se está haciendo pecaría de completamente insuficiente y no permitiría una real purificación de nuestra Iglesia.

Pero ciertamente que la solución de fondo pasa por una erradicación de las estructuras medievales absolutistas que aún imperan en la Iglesia Católica. En su interior, la omnipotencia de sus máximas autoridades no permite que se exprese un auténtico espíritu democrático y fraternal; y, por cierto, generan una profunda corrupción. Como lo señaló el célebre pensador católico inglés, Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Y dicha omnipotencia tampoco permite que se haga efectivo el mensaje de Jesús: “No se dejen llamar Maestro, porque un solo Maestro tienen ustedes, y todos ustedes son hermanos. Tampoco deben decirle Padre a nadie en la tierra, porque un solo Padre tienen: el que está en el cielo. Ni deben hacerse llamar jefes, porque para ustedes Cristo es el jefe único. Que el más grande de ustedes se haga servidor de los demás. Porque el que se hace grande será rebajado, y el que se humilla será engrandecido”. (Mateo 23; 8-12)

6 de abril de 2011

Por Felipe Portales

Fuente: www.elclarin.cl

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4 comentarios para “Pederastia y absolutismo eclesial”

  1. antonivivi comentó el 8 de Abril, 2011 a las 2:54 pm

    Buen artículo. Sin embargo, no hay que olvidarse de los laicos católicos depravados. Ahi también los hay y deben ser encarcelados.

  2. antonivivi comentó el 9 de Abril, 2011 a las 10:02 pm

    Esto es muy simple. Si hay católicos que ocultan semejantes actos criminales es porque -quizás- ellos también tienen la mente perturbada como la de los sacerdotes. Insisto -señores de El Cuidadano- en que hay laicos que ocultan sus fechorías. ¿Ejemplo? Luis Pacheco Pastene, católico, director de la carrera de Ciencia Política de la Academia de Humanismo Cristiano. Oculta su perfil de depravado bajo un sutil manto de buen laico. ¡Ojo!, que la perversidad se da, sobre todo, en gente culta y de buena situación económica.

  3. MAURICIO MORAGA comentó el 11 de Abril, 2011 a las 6:59 am

    Es sorprendente como aun a la luz de los antecedentes insisten en este tono tan emblematico con que se usan las palabras Iglesia, Obispos, Curia, Episcopado, Doctrina de la Fe, etc…siendo un observador comprometido en absoluto con las creencias catolicas, aunque demas esta decir que el bien comun me mueve como creo mueve a cualquier ser humano, toda esta ralea de hechos digamos elegantemente que desafortunados y sin tener por que mantener un resperto que esta ya perdido por lo que todos saben y que se niegan a asumir como tal, en cualquier legislacion o sistema social las personas o instituciones que alberguen actividades que atentan contra la inocencia y la sexualidad de los niños y jovenes, pues no merece mas que el destierro y la avolicion total y absoluta, de que se trata esto que aun cuando el mismisimo Papa sea cual sea, enterados de estas situaciones buscan un subterfugio para eliminar el castigo, diluir la responsabilidad y acallar a las victimas, con dinero, con culpas que no les corresponden, y otras practicas mas sofisticadas, como es posible que quieran aun someterse al juicio de quienes no tienen reparo en transgredir los preceptos y conceptos con los que sse atreven a rasgar vestiduras en cada sermon dominical y con las enciclicas y toda esa faramalla que se han inventado y que tantos aceptan como su verdad primera y ultima. Que desperdicio de fe, que desperdicio de idolatria, que desperdicio de conciencia de quienes pudiendo tomar una desicion radical y responsable no lo hacen por “miedo” al castigo, golosina primogenea con que esta religin se instalo en las conciencias de sus corderos para poder despues subyugarlos de formas aberrantes, dando normas de conductas que se niegan a si mismo en publico pero que todos saben hacen en privado de todas maneras y muchas veces ni tan en privado.
    Dicho bien claro, la Iglesia Catolica perdio su milenaria oportunidad de ser guia y camino para quienes por su debilidad necesitan de alguna organizacion que les ilumine el camino en la vida sin tener que buscarlo como el resto del mundo de forma ardua e intima.
    Sin duda creo que al interior de esta organizacion debe haber gentes muy probas y de verdadera vocacion espiritual, por ellas, y por las inicentes almas que muchas veces se ven obligadas a ser cobijadas por esta gran casa hogar es que es impresindible una reorganizacion y una reestructuracion drastica y que se acerque mas a las enseñanzas de Jesus y a su humildad que a estas figuras ediondas de poder a tal punto que llegan a ser grotescas, como un seguidor de jesus necesita vivir en el Vaticano y con un ejercito prusiano a su disposicion, con un sequito de purpurados que a su ves tienen un sequito de sirvientes, que es eso, por supuesto no es lo que Jesus hubiese querido. Se imaginan ustedes a cuanta gente se hubiese podido ayudar, alimentar y vestir con lor recursos que la iglesia ha debido cancelar por todos los juicios que ha dibido enfrentar por el temita este de la pedofilia. Por que seguir apoyando y tratando de reflotar esta institucion anquilosada en arcaicos preceptos y enrraizadas en todos los circulos de poder politico y economico que regulan al mundo..no era esa la idea primordial, yo tambien quisiera una iglesia donde acudir a regocijarme de mi fe, pero no la encuentro, la catolica por supuesto no lo es, con solo ver sus iglesias que si de aporte arquitectonico se trata si son un verdadero aporte, pero todas tienen en sus origenes constructivos las desigualdades e injusticias que Jesuscristo abogo por eliminar.

  4. antonivivi comentó el 31 de Mayo, 2011 a las 1:50 pm

    Luis Pachueco es el Karadima de la Academia de Humanismo Cristiano.

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