Era como un Cristo
Y fue a mediados de los noventa, cuando me invitaron a la inauguración de una biblioteca cerca de Santiago. Entonces yo vivÃa en San Miguel, por eso me fue a buscar un joven en una camioneta, y cuando abrió la puerta y me dijo suba, vi su cara seria y sin afeitar que bordeaba los treinta años. En el trayecto no me dirigÃa la palabra, evitando mirarme al manejar bruscamente por la Panamericana Sur, y después, doblar por un callejón oscuro camino a Lo Espejo.
El camino sin pavimentar estremecÃa el vehÃculo, y una incómoda tensión nos mantenÃa mudos, mientras la camioneta saltaba dando tumbos por las piedras. ¿Tiene fuego? ¿Se puede fumar aquÃ?, lo sorprendà con la pregunta para romper el macabro silencio de la ruta. Sin decir palabra, chispeó el encendedor en mi cara, y hundiendo el freno, hizo rechinar las ruedas en las piedras ¿Le puedo contar algo?, me preguntó estacionando el vehÃculo en una cancha de tierra. Claro, le contesté, encendiendo el cigarro.
Mire, como a los 17 años, yo iba a ser cura y estudiaba en un seminario. Y todos los seminaristas tenÃamos un tutor, un guÃa espiritual. A mà me designaron al hermano Ricardo, que tenÃa como 35 años. Pasábamos todo el dÃa juntos, me aconsejaba, leÃamos los evangelios, hablaba de la doctrina social de la iglesia latinoamericana. Era seguidor de la teologÃa de la liberación y tenÃa un espÃritu polÃtico muy solidario con la gente perseguida por la dictadura, incluso habÃa caÃdo preso varias veces en las protestas. Yo lo admiraba mucho, él era como un Cristo para mÃ. Al confesarme esto, le temblaba la voz, golpeando el manubrio con energÃa. Era como Cristo para mÃ, repetÃa neurótico. Porque era un ejemplo para nosotros, los estudiantes que seguÃamos la doctrina de la iglesia dedicada a los pobres ¿me entiende? Para mà era Cristo, por eso lo admiraba tanto. ¿Quiere que le diga una cosa? DÃgame. Yo lo querÃa, no sé como, pero me pasaba todo el dÃa alucinado conversando con él. ¿Me entiende? ¿Me puede dar un cigarro?
El brillo de la llama iluminó el sudor de su frente, y luego levantó la vista para decir:
El hermano Ricardo me enseño a leer literatura, poesÃa. GarcÃa Márquez, Ernesto Cardenal, Neruda, usted sabe, todos esos libros. A nosotros, después de hacer las oraciones, nos mandaban a la celda. Y un dÃa, sentà que me golpeaban la puerta. Me dijo que me traÃa un libro, entró y se sentó a los pies de la cama. ¿Me da otro cigarro?, este se me apagó.
Tome, le extendà la cajetilla, pensando que ya conocÃa donde iba a terminar la historia, lo imaginaba. Pero no entendÃa porqué me lo contaba a mÃ, y en un lugar tan solo, tan oscuro, y con ese nerviosismo que a ratos me tenÃa aterrado.
Siga, le pedÃ.
Le decÃa que yo estaba acostado y él se sentó en la cama y se puso a hablar de varias cosas. De lo difÃcil que era la vocación. Pero habÃa que confiar en el Señor. De las tentaciones que nos acechaban siempre. Pero debÃamos ser fuertes. De los problemas de la carne, sobre todo a mi edad. Pero tenÃa que ser célibe y puro. Fuerza hijo, me dijo de pronto apretándome el pie. Fuerza y el espÃritu en calma, me repetÃa mientras su mano subÃa por mi pierna. Yo estaba tieso, no podÃa decir nada. No tiene que contestarme, me decÃa, y su mano palmoteó mi rodilla. No diga nada, ni una sola palabra. Solamente tenga fe en su corazón. Y sentà que me tocaba los genitales. Yo cerré los ojos.
Tranquilo, está bien asÃ, tranquilo, tiene que cegarse a la tentación, me decÃa. Yo voy a ayudarlo de esta manera, porque usted es especial para mÃ. Igual como yo soy de especial para usted. Será un secreto entre los dos, murmuraba metiendo los dedos bajo las sábanas hasta tocarme el pene, y lo tomó con sus dos manos, y lo puso en cruz: en su frente, en sus sienes y en su boca, ahà lo besó y empezó a mamarlo hasta que eyaculé.
Ufffff. Y usted no decÃa nada, dije respirando hondo. Él, para mà era como un Cristo, entiéndame. Qué le iba a decir. Además, eran otros tiempos. Yo lo acompañaba a los campamentos, movilizábamos a la gente, hacÃamos barricadas. Y él se arriesgaba a todo por nosotros, los jóvenes de izquierda, los perseguidos. Cómo lo iba a denunciar.
Bueno, una pregunta: ¿Por qué me lo cuenta a m�
Y a quién se lo iba a contar. No le voy a contar esto a mi polola.
¿Y cómo se siente ahora? Después que lo contó.
Bien, le agradezco que me escuche. Es una cosa bien contradictoria ¿Me entiende? Porque aunque el hermano Ricardo definió mi vida, y por él me retiré del seminario. Aun asÃ, no podÃa delatarlo, él era una persona muy comprometida y muy buena. Ahora estoy agradecido de él. Si no hubiera sido por eso habrÃa terminado de cura. ImagÃnese.
¿No le quedó resentimiento?
No, por nada, yo también lo pasaba bien. Lo sigo admirando y le tengo cariño. Y entiendo a las personas como él… y como usted.
SÃ, pero yo no soy cura, le contesté riendo.
Claro que no, por eso me dio confianza, me lo dijo de una manera extraña, mirándome entre seductor y criminal.
Bueno, ya es tarde. Vámonos, me atrevà a sugerirle con el alma en un hilo.
¿Otro cigarro?, me pidió sonriendo y apretó el acelerador.
Por Pedro Lemebel
El Ciudadano Nº100, segunda quincena abril 2011








cata comentó el 6 de Junio, 2011 a las 10:56 pmla volaita D:

rosa comentó el 7 de Junio, 2011 a las 5:36 amQue fuerte… creo que no ha superado nada, sólo puedo concluir que recupero “su vida” y es que es otro que se cagaron los curas de mierda!!!!!!!

igor comentó el 7 de Junio, 2011 a las 6:31 ambien pedro
bien
ya voy a leer tu obra
pero te agradezco poder ver algunos de tus chispazos
jejeje

FRANCISCA OLIVARES MEDINA comentó el 7 de Junio, 2011 a las 7:59 amEntre llanuras lejanas el ser se civiliza por entierros perpetuos de dolor… Muy buena reflexion de lo que compartimos como iglesia y soledad de gente vacÃa y sin sentido. Mi reflexion personal: ¿Que es realmente lo que apoyamos?, e incitamos a que nuestros hijos ó sobrinos se cobijen entre rezos sórdido y gemidos de mal p….??

americo budiony torres valdes comentó el 7 de Junio, 2011 a las 8:34 amcomo la conciencia supera el dolor,como el hambre de justicia por sobre el vejamen, como la riqueza en el amor a todos ,vence a la pobreza mental y espiritual de algunos. mi admiracion para ti por lo que eres y lo representas para nuestro pueblo amigo pedro lemebel.

americo budiony torres valdes comentó el 7 de Junio, 2011 a las 8:38 amcomo la conciencia supera el dolor,como el hambre de justicia por sobre el vejamen, como la riqueza en el amor a todos ,vence a la pobreza mental y espiritual de algunos. mi admiracion para ti por lo que eres y lo que representas para nuestro pueblo amigo pedro lemebel.

fernando salazar comentó el 7 de Junio, 2011 a las 9:49 amexcelente articulo, que va mas alla de lo que pueda ser un seminarista, es simplemente como las personas cualquiera sea su opcion sexual peden ser buenos.

Alonso comentó el 7 de Junio, 2011 a las 9:50 amputas el huevón bueno pa fumar..

Pamela comentó el 7 de Junio, 2011 a las 11:31 amSiempre escribes asÃ, siempre se presiente el final, pero no sabemos confirmarllo hasta que llega.
Solo Lemebel escribe asÃ, con un poco de historia en el lapiz. Ésto no tiene mucho de ficción supongo. Asà es Lemebel.

Humberto R comentó el 7 de Junio, 2011 a las 5:55 pmExcelente relato Pedro, si lo traemos a la realidad, efectivamente en todos lo pasan bien, después quizas que mecanismo hacen que se sientan pertubardos.

denunci antes y despues comentó el 8 de Junio, 2011 a las 2:13 am… eso de que; te dejó con el alma en un hilo, habla mas que mil libros sobre el tema de la inversion sexual de nosotros los animalitos a si mismos llamados seres humanos… el mal no existe lo que se manifiesta es solo ausencia de bien y como el verbo ser (humano) se debe conjugar en un futuro imperfecto, bueno… queda en la imaginacion de cada uno si se lo chupaste tu, tambien, o no

alejandra comentó el 8 de Junio, 2011 a las 3:14 ampor que pedro siempre comienza sus textos con Y…. es como si contara una historia inacabable, eterna… SI lo reconozco soy su seguidora creo que tiene la capacidad de escribir de los horrores que ha visto desde un punto humoristico sin ser dramatico GRANDE LEMEBEL!!!

Adriana comentó el 8 de Junio, 2011 a las 11:46 amLo comi’o y lo bailá’o, no se lo saca nadie, lo importante es que supo su lÃmite y retirarse a tiempo, pero igual de un pedófilo y desgenerado, me refiero al que se hace llamar “cura”.

vocescontralaglobalizacion@gmail.com comentó el 8 de Junio, 2011 a las 3:57 pmBIEN LEMEBEL, BUENA PLUMA, SIEMPRE ENTRETENIDO E INCISIVO.
UN GRAN SALUDO.
vocescontralaglobalizacion@ymail.com

diego comentó el 8 de Junio, 2011 a las 7:28 pmdejenlos tranquilos, si igual es rico que te masajeen los cocos algunos curas, que tanto se quejan los hue….

Rodolfo Plata comentó el 18 de Junio, 2011 a las 11:48 amES ANTICONSTITUCIONAL QUE EL TRIBUNAL SUPREMO DE ESPAÑA AVALE LA ESCLAVITUD QUE PRACTICAN LAS SECTAS RELIGIOSAS, AUNQUE LAS VICTIMAS OBLIGADOS POR SUS VOTOS HAYAN ACEPTADO TRABAJAR GRATUITAMENTE __ El fallo del Tribunal Supremo a favor del Opus Dei, no solo avala la esclavitud de los religiosos consagrados, sino que al beneficiar por partida doble a la Iglesia permitiendo que esta organización se apropie de los honorarios que el Estado español paga a los religiosos consagrados y del fruto del trabajo esclavo, evidencia el poder de la Iglesia sobre el Estado y la Justicia española __ La resiente negativa de los esclavistas del Opus Dei, a indemnizar de acuerdo a la ley otorgando un fondo de retiro y una pensión vitalicia a la profesionista consagrada que durante 28 años trabajó gratuitamente para la secta multimillonaria: es una constante que no deja lugar a duda que la Doctrina Social de la Iglesia, el respeto a los derechos humanos y dignidad de las personas que dice defender la Iglesia, solo son palabras huecas en boca de mercaderes de la fe, que no practican lo que predican. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD