Cuidemos los cursos de agua, detener los monocultivos
A inicios de julio, representantes de la AIFBN asistieron a la Comisión de Recursos Naturales, Bienes Nacionales y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados de Chile para realizar una exposición sobre los impactos del actual modelo forestal sobre el agua y los suelos en el sur de Chile. Allà se expuso una serie de datos duros y conclusiones de estudios cientÃficos respecto al alto consumo de agua de especies exóticas como el eucalipto, la erosión y pérdida de productividad producto de las cosechas forestales a tala rasa y las secuelas sociales y ambientales de la actividad forestal en el centro-sur de Chile.
Sin duda, los honorables diputados tienen clara la gravedad de mantener un modelo forestal basado en plantaciones a gran escala de especies exóticas de rápido crecimiento en zonas de alta pluviosidad, como las regiones de La AraucanÃa, Los RÃos y Los Lagos. En el mediano plazo (20-30 años) los suelos donde hoy se instalan monocultivos forestales quedarán totalmente erosionados producto de las prácticas de cosecha, perdiendo además su capacidad de retener agua en invierno y entregarla lentamente a los esteros cuando las lluvias escasean. Con esto, la disponibilidad de agua en verano se verá fuertemente reducida y en el invierno el agua será de mala calidad, producto del transporte de sedimentos (partÃculas de materia orgánica, arcilla, arena y limo) desde el suelo hacia los cursos de agua. Esto es provocado por la gran erosividad de las lluvias de la zona sur, que caen sobre los suelos desnudados de vegetación por las extensas talas rasas en zonas de pendiente alta o moderada, caracterÃsticas de nuestras Cordillera de La Costa y cordones transversales.
A escala local los habitantes rurales deben sobrellevar el aislamiento social, la disminución de la productividad predial, la pérdida de paisaje y costumbres (como recolección de PFNM), la restricción de acceso a lugares de interés social o comunitario, además de obtener trabajos esporádicos y de mala calidad. En el mediano plazo las comunidades que viven rodeadas por estos monocultivos forestales verán aún más afectada su calidad de vida ya que, sumado al impacto que hoy dÃa sufren, tendrán que absorber todas las externalidades negativas ya descritas. Si esta situación se mantiene, las tierras ocupadas por monocultivos forestales quedarán abandonadas a la erosión, perdiendo toda su capacidad productiva con el consiguiente perjuicio para el paÃs.
La mayor parte de la población rural y urbana del sur de Chile se abastece de agua a través de cursos superficiales (pequeñas vertientes y esteros), originadas de microcuencas que no superan las decenas de hectáreas. En este contexto se propuso a los parlamentarios que en el corto plazo se debe, al menos, establecer medidas concretas para proteger estas microcuencas. Esto implica realizar un catastro y diagnóstico preliminar de su localización y estado de conservación, para luego establecer medidas para su protección.
En el caso de las cuencas abastecedoras de agua que están dentro de las propiedades de las empresas forestales, el Estado a través de los municipios deberÃa obligar a proteger estas superficies (relativamente pequeñas respecto al patrimonio empresarial), impidiendo que se realicen cosechas a tala rasa y generando un proceso paulatino de reemplazo de las especies exóticas de rápido crecimiento (eucalipto y pino), de un alto consumo de agua, por especies nativas que tienen menores demandas de agua (canelo, tepa, avellano, mirtáceas, entre otras) y permiten restablecer el equilibrio ecológico de las microcuencas. De esta forma, se cumple con la doble función de proteger los suelos de la erosión y reducir el consumo de agua de las especies vegetales, para que exista una mayor disponibilidad de agua para las comunidades humanas, sin afectar las otras funciones del ecosistema.
En el caso de las personas o comunidades del sector rural que viven en o de las microcuencas abastecedoras de agua, resulta fundamental la asistencia técnica y capacitación dirigida a mejorar sus prácticas productivas y asegurar la protección (o restauración) de la vegetación aledaña a los cursos de agua.
En el mediano plazo, el Estado debe potenciar una legislación e institucionalidad acorde a las demandas de la sociedad. Esto implica, en primer término, regular de forma efectiva la actividad forestal a través de una institucionalidad fuerte y cuerpos legales transparentes y generados con participación efectiva de los actores sociales, además de aumentar los recursos para fiscalización.
Para detener los impactos sociales y ambientales del proceso de degradación de los bosques nativos y el avance del modelo forestal basado en monocultivos se debe fomentar ahora, de manera decidida, la implementación de mejores prácticas productivas que permitan potenciar la recuperación y el buen uso del bosque nativo, generando bienes (como madera, leña y alimentos) pero sin alterar de manera sustancial las funciones ecosistémicas necesarias para la vida (regulación hÃdrica, formación de suelos, calidad de agua, entre otros). Las plantaciones forestales deben replantearse hacia sistemas de manejo que cumplan múltiples funciones, basados en la ordenación forestal y con prácticas de cosecha diferenciadas según las caracterÃsticas de cada territorio. Con esto se podrÃa evitar en gran medida los desastres ambientales y sociales que hoy generan los monocultivos.
Finalmente, es indispensable que el Estado promueva una estrategia de ordenamiento territorial, que considere sistemas de monitoreo de las microcuencas abastecedoras de agua, de manera de conocer el funcionamiento de estos ecosistemas y proponer en el tiempo prácticas de manejo acordes con la información generada en cada territorio (manejo adaptativo), y no como ocurre hoy, donde cada propietario hace lo que quiere con sus tierras.
Por Cristián Frene C.
Ingeniero Forestal







jcmolina comentó el 26 de Agosto, 2011 a las 7:23 pmEncuentro muy bueno el articulo. Lamentablemente no tengo mucha fe en los diputados, ni en el gobierno. Ojalá se pueda hacer algo porque pa´l sur los pocos bosques que quedan los están haciendo mierda…..
Seguramente los parlamentarios le van a preguntar a los dueños de las empresas forestales (Matte, Angelini, etc.)que opinan y todo va a quedar ahÃ.
De todas maneras, igual hay que dar la pelea.

sergio , conce comentó el 26 de Agosto, 2011 a las 9:58 pmLa desforestacion del bosque nativo del norte octava region que elimino a pequeños campesinos que resguardaban celosamente las vertientes de las quebradas con pequeños bosques de boldos , arrayanes, culenes, peumos, maquis etc.etc, donde habitaban y reproducian aves , conejos , liebres ,zorros culpeos,pudues y todo tipo de helechos y copigues, todo desaparecio a tabla rasa con las forestales y financiado por el estado y reeplazado por los nuevos ¡bosques¡ porque las leyes no exigieron a los compradores de los predios respetar la biodiversidad,ni el agua, en cambio endesa si puede y exige un buen margen despejado para tendido electrico a traves del pais.Resultado, una nueva papelera,menos agua y adios biodiversidad, y como casi siempre tras la paletada, o tabla rasa del bosque nativo,casi nadie dijo nada.

David Valencia comentó el 27 de Agosto, 2011 a las 6:22 amGracias a CristÃan Frene y al grupo de ingenieros forestales por el bosque nativo, por sensibilizar sobre este tema de mucha importancia. Mal si por nuestras queridas autoridades, por privilegiar un crecimiento no sustentable, que depreda el medio en el que vivimos y somos parte.

Marcelo Garrido comentó el 27 de Agosto, 2011 a las 11:20 am¿Donde están?
los mÃticos bosques autóctonos
cargados de historia y belleza heterogénea
las vertientes de agua cristalina y pura
¡¡¡Reemplazados por riqueza homogénea
Absorbidos por su inmensa ambición!!!
¡¡¡RECOMPENSA!!!
Pobreza y Abandono
¿VALE La PENA?

jorge comentó el 30 de Agosto, 2011 a las 12:40 pm“Binominal: mal, mal
binominal: mal, mal, mal. (Grito de las últimas marchas)