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Carta de un desterrado al Instituto de Derechos Humanos

Hugo Marchant junto a Silvia Aedo, su pareja, el día que pàrtieron al destierro durante el Gobierno de Patricio Aylwin.

Finlandia, septiembre 17 de 2011.

 

Señores

Instituto de Derechos Humanos

Presente

Cuando escribo estas líneas, estamos pronto a cumplir 19 años desde aquella asoleada mañana, cuando nos despedíamos de nuestros compañeros presos políticos en la Cárcel Pública de Santiago, también de nuestros familiares, amigos y compañeros de nuestro pueblo, que con su lucha y la nuestra nos negábamos a creer en la oferta de Justicia que el proceso de “la transición a la democracia” ofrecía a nuestro país y sus Organizaciones de Derechos Humanos. Cuando despegó el avión de la loza del aeropuerto de Pudahuel, comprendí una vez más, que no hubo Justicia, pues iniciaba con ese vuelo el camino hacia el “Destierro”.

No puedo negar que tuvimos un caluroso recibimiento de parte de las organizaciones solidarias con la causa de nuestro Pueblo de tiempos de Dictadura, no puedo negar que he tenido posibilidades de un puesto de trabajo y capacitación profesional, y en nuestra mesa no ha faltado el pan y hemos habitado en una vivienda que nos protege del inhóspito invierno finlandés. Sin embargo, ni este bienestar, ni la tranquilidad, ni la cultura de este país, ha impedido hacerme sentir que cada día de estos casi 19 años pago una injusta condena.

El Destierro no es una condena que me afecta solo a mí, es para toda mi familia, mi compañera y mis cuatro hijos. ¿Me podría creer usted que mi hija -a su 28 años- todavía no puede entender que ella tiene derecho a ser feliz?; haber aprendido a caminar en la cárcel junto a su madre, haber despertado a la vida -a sus escasos años- bajo el temor que cualquier día llegaría la noticia de una fatídica “muerte anunciada”, como era la amenaza de la pena de muerte.

Ellos salieron felices, ese día de noviembre junto a sus padres, rumbo a este bello país de bosques y lagos, pero triste fue el día que comprendieron mis hijos que como padre tenían un ermitaño que, al sobrevivir bajo el destierro, más que “un gracias a la vida”, era una maldición tener que sentir el peso de la derrota y la injusticia que nuestro pueblo debe tragarse con los “nuevos tiempos” que sucedieron a 17 años de Dictadura.

Cuando le cuento estas cosas no es para que se pongan a llorar conmigo sino para que se alcance a entender que hemos pagado de sobra la condena a la cual me ha sometido el Estado chileno, más de nueve años de cárcel en Chile, y estos casi 19 años de destierro.

Hace ya varios años iniciamos más de una campaña para terminar con esta condena, Ministros y comisiones de Derechos Humanos de varios países europeos, además del Presidente de la comisión de Derechos Humanos de la Unión Europea, altos funcionarios de la comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, pidieron el fin al destierro. El mismísimo Monseñor Helmut Frenz -recientemente fallecido- pidió el fin a esta condena. La Señora Bachelet y su Gobierno no fueron capaces ni siquiera de hacer llegar una respuesta. Solamente silencio.

También cabe mencionar que hace un par de años nuestros abogados hicieron la solicitud de indulto. Una vez más tener que pedir indulto, pero ni siquiera eso ha significado una ayuda, la solicitud está perdida en la burocracia del Estado chileno.

Señoras y señores del Instituto de Derechos Humanos, no estoy dispuesto a tener que cumplir los seis años de condena que nos queda en este lejano país. No es la soberbia ni el rencor lo que me embarga. Creo que hay razones de sobra para que ustedes hagan algo para terminar con esta injusticia. Yo ya digo ¡Basta! con mi compañera y un grupo de ex presos políticos, compañeros y compañeras de distintos sectores sociales, activistas de Derechos Humanos, abogados, jóvenes estudiantes, hemos formado un Comité cuyo nombre es “Fin al Destierro Ahora”, haciendo suyo este grito de injusticia. Este comité convoca y reclama la solidaridad de nuestro pueblo a esta causa.

Señoras y señores es que componen y actúan en el Instituto de Derechos Humanos, estamos pidiendo que con este tema expuesto, se comprometan a llevar esta problemática dentro de sus actividades diarias como garantes de la protección de los derechos humanos tan básicos e inalienables, como es el derecho a vivir y morir en nuestra patria, pues es éste -dentro de muchas otras violaciones a los Derechos Humanos- el que ha estado por décadas invisibilizado en nuestra sociedad y en instituciones u organismos que están comprometidos con esta materia.

Solicitamos que ustedes asuman este compromiso expresándolo en cada instancia que corresponda, que “EL DESTIERRO” ha sido y sigue siendo un acto concreto de violación a los derechos humanos. Hoy somos nosotros, en el futuro quizá sean otros los que se encuentren en estas condiciones. Ustedes están llamados(as) a ayudar a resolver este conflicto, que como ya es sabido, sólo se puede avanzar a través de la promulgación de una Ley, por la vía administrativa o bien por ambas a la vez.

El artículo 3° de la Ley del instituto de los Derechos Humanos, establece con claridad que “le corresponderá al Instituto: Comunicar al Gobierno y a los otros órganos del Estado su opinión respecto a los Derechos Humanos y, a la vez, proponer a los órganos del estado las medidas que favorezcan la protección y promoción de los Derechos Humanos.

Finalmente, quiero decirles que no estamos pidiendo que se reconozca como legítimo haber ejercido el derecho a la lucha contra la dictadura de ayer, como era la reivindicación de la organización de los presos políticos y nuestros familiares y amigos durante aquellos años, sino que simplemente estamos exigiendo que se reconozca que nosotros ya hemos pagado de sobra la condena.

¿Qué más quiere el Estado chileno? ¿Vermos de rodillas?… ¡Eso nunca! simplemente porque no pertenecemos a esa estirpe de hijos de nuestro pueblo. Jamás nos podrán ver de rodillas ante la opresión y la injusticia.

Creo, como dice la canción:

“Dice mi padre que ya llegará

desde el fondo del tiempo otro tiempo

y me dice que el sol brillará

sobre un pueblo que él sueña

labrando su verde solar”.

Gracias de antemano, y esperando que nuestras palabras tengan una buena acogida, les saluda fraternalmente.

 

Hugo Marchant Moya

Silvia Aedo Sepúlveda

 

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6 comentarios para “Carta de un desterrado al Instituto de Derechos Humanos”

  1. Lorena Gonzalez comentó el 23 de Septiembre, 2011 a las 12:17 pm

    Me parece inaceptable que personas que lucharon por conquistar la democracia hayan sido castigado en dictadura y luego en democracia. ¿Qué hizo la concertación para evitar esto? ¡Nada! simplemente, cerraron los ojos y los oídos ante tamaña ingratitud.
    Si fueron estas personas las que arriesgaron el pellejo para que Chile volviera a tener una democracia, que lo único que hizo la concertación fue denigrarla, estafando, mintiendo y amarrándose las manos para no hacer nada por terminar con el “Destierro” como dice en el texto.
    Creo que llegó la hora de exigir que ellos y todos los que no pueden ingresar al país obtengan SUS DERECHOS.
    Me alegro que exista un comité que se preocupe de estos temas y deseo que el Instituto de Derechos Humanos logre empaparse de esta problemática y haga suya esta causa.
    QUE REGRESEN A CHILE LOS LUCHADORES SOCIALES, LOS QUE EN VERDAD SE LA JUGARON POR DERROCAR LA TIRANÍA.
    Los saludo por informarnos de este tema tan importante y grito con el alma desgarrada FIN AL DESTIERRO AHORA.

  2. Inquisidor comentó el 23 de Septiembre, 2011 a las 12:30 pm

    Considero inaudito y vergonzoso que este tipo de situaciones siga siendo materia pendiente. Este tipo de cosas se dieron porque como sociedad nos prestamos para una transición mediocre, rastrera y entreguista con los militares y los políticos de la Concertación tienen una deuda pendiente. ¿Van decir los del Partido Socialista, algunos PPD, que no estuvieron de acuerdo con que se enfrentara a la Dictadura por todas las formas de lucha? ¿Reniegan de eso? ¡Son unos cobardes!
    Deberíamos tratar a todas las personas que se enfrentaron a la injusticia como héroes y les hemos tratado como delincuentes. El silencio y la inacción también es cómplice de esto.
    FIN AL DESTIERRO… y que sea AHORA.

  3. Fernando Foitzick Aguilar comentó el 23 de Septiembre, 2011 a las 10:12 pm

    El Instituto de Derechos Humanos? organismo creado para dar pega a unos burócratas de la Concerta en acuerdo con la Derecha.

  4. alex comentó el 24 de Septiembre, 2011 a las 5:38 am

    La concerta..otra de sus inservirbles gestiones,gracias por nada…
    tanta injustizia organizada,fuerza compañeros.
    aca estamos despertanto de a poco de un largo letargo,gracias a nuestros estudiantes,la gente se esta secibilizando,el Chile de ayer esta cambiando,fuerza y esperanza,pronto lor recibiremos con los brazoz abiertos.

    y que el instituto de derechos humanos mantenga informado al pueblo de chile de tan importante tarea

    REVOCAR ESTA LEY MALDITA DEL DESTIERRO.

  5. Juan comentó el 24 de Septiembre, 2011 a las 9:54 am

    Desgraciadamente, gran parte de los mal llamados “defensores de la democracia”, apenas empezaron a acomodarse en el poder, hicieron vista gorda de todo aquello que le pudiera alejar de sus acuerdos con la derecha (salvo contadas excepciones). Pero se olvidaron que nuestro pueblo no lo componen corderos, nuevas formas de organización se están gestando, despreciando a todos ellos que se han institucionalizado por conveniencia y/o traición. No pienso que en la actual situación puedan volver mañana, pero lo que si le garantizo es que mañana, seremos más los que lucharemos por sus derechos. Un brazo fuerte para usted su compañera e hijos.

  6. cesar diaz comentó el 12 de Octubre, 2011 a las 10:52 am

    y los dirigentes de la concertaciòn con todos estos actos vergonzosos
    que se dan a conocer aùn tienen cara de querer volver al poder ¿para
    què?. Para que todo siga igual acomo lo dejò amarrado el pinochetismo. Gracias

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