Empezar por la educación, seguir hasta refundar Chile
Nuestro país tiene el derecho a ser escuchado en un plebiscito vinculante. La pregunta debe ser: ¿Está usted de acuerdo con la redacción de una Nueva Constitución Política de Chile? Sí o No.
El éxito de la jornada de movilizaciones del 22 de septiembre desbarató los cálculos de un gobierno que en lugar de escuchar a su pueblo apuesta absurdamente al desgaste de un movimiento que renueva cuatro décadas de lucha por la justicia, la igualdad y la democracia en nuestro país. Este nuevo brío nace de la necesidad urgente de reformar profundamente el sistema educacional, pero una vez alcanzado este objetivo no debemos detenernos, ya que la solución definitiva a este problema tiene que sustentarse en una refundación de las bases constitucionales de Chile, para crear un Estado Solidario. Esta proposición no es nueva, se apoya en sólidos argumentos sociales y económicos, y en vista de las actuales condiciones de movilización social y de cuestionamiento global a la hegemonía neoliberal, es un tema que debe debatirse e informarse a todos los sectores de la sociedad chilena.
Es sintomático que el amplio movimiento social que reclama reformas de fondo en Chile surja a partir del problema de la educación. Durante diecisiete años se impuso y por otros veinte se nos sigue intentando convencer de las bondades de un modelo económico claramente injusto. El pueblo chileno lo acató, trabajando duro, quedándose sin tiempo para sus familias y endeudándose, convencido de estar sacrificándose por el futuro de sus hijos. Pero las nuevas generaciones también se endeudan y muchos no obtienen trabajos ni salarios dignos, mientras la riqueza sigue concentrándose al punto que la octava parte del PIB chileno está en las manos de cuatro familias, entre ellas la del actual presidente . El apoyo transversal que recibe el movimiento estudiantil nace en gran parte porque nos dimos cuenta que la promesa de un futuro esplendor para nuestros hijos es otro engaño y que las desigualdades de hoy serán peores mañana.
Pero el fondo de este profundo y generalizado malestar es la falacia fundamental del modelo neoliberal, que se basa en la ecuación: bienestar = consumo. Puesto en práctica a través del libre mercado este principio conduce, como ya es evidente en todo el mundo, a una injusta distribución de las riquezas, al endeudamiento público, privado y a la destrucción del ecosistema, por un consumo excesivo de energía y recursos naturales. Y como se ha visto desde la crisis global iniciada en el año 2007, la desregulación ni siquiera garantiza la estabilidad económica y fomenta la corrupción a una escala nunca vista en la historia . El fanatismo irracional de los defensores a ultranza de esta ideología no tiene fundamento, ya que la economía no es una ciencia exacta y se basa en modelos simplificados que ignoran la complejidad de la sociedad humana.
Hoy es evidente que el actual sistema predominante en Chile y el mundo no es sostenible y necesita profundas reformas. No es necesario reemplazarlo totalmente, pero sí equilibrar las virtudes del mercado con el contrapeso de un Estado fuerte y solidario, admitiendo que ambos deben coexistir y complementarse. A modo de referencia, el gasto público representa un 55% del PIB en Francia y un 40% en EE.UU. Ambos países tienen niveles similares de deuda pero en el segundo hay cada vez más ciudadanos que no tienen acceso a la salud, ni a la educación superior, ni a jubilaciones dignas y que ni siquiera tienen un techo. En Chile el gasto público asciende apenas a un 23% del PIB, la deuda externa está saldada y seguimos regalando nuestros recursos naturales a las multinacionales. Esto nos deja un enorme margen de maniobra para garantizar un mínimo de bienestar a todos los chilenos. Hay que terminar definitivamente con el mito que el sector público es ineficiente por naturaleza. De hecho, cuando se capacita adecuadamente a sus funcionarios y se le provee de los recursos necesarios es un mucho mejor administrador que el mercado en sistemas indispensables para el bien común, como los de salud, educación y seguridad social.
¿Entonces, si se trata de crear un sistema mixto y si los recursos son potencialmente disponibles, por qué es absolutamente necesario cambiar la Constitución Política de Chile? La razón es que la constitución autoritaria de 1980 está concebida, con maquiavélica genialidad, para reducir al mínimo posible el rol y las capacidades del sector público. Este principio, de subsidiariedad del Estado, no es explícito pero impregna el texto de principio a fin haciéndolo redundante y resiliente a los cambios de fondo. Un segundo pilar, el bloqueo político obtenido gracias al sistema binominal, garantiza la preservación del sistema. Por eso hasta ahora todas las reformas sólo han conseguido hacer ajustes marginales, mucho más lentos que la evolución de las necesidades sociales y políticas en nuestro país.
Además, hay que insistir en la profunda interrelación que existe entre los sistemas educativo, laboral, de pensiones y tributario. Los tres primeros necesitan del último para financiarse e idealmente de una política industrial que genere recursos públicos, por ejemplo desarrollando las capacidades de refinamiento y manufactura del cobre. Ahora este mineral estratégico es vendido principalmente en bruto, perdiéndose valor agregado y posibilidades de creación de empleo industrial bien remunerado, mientras que, absurdamente, a nuestro estado subsidiario le está prohibido invertir en este tipo de proyectos.
Las reformas deben ser simultáneas, no tiene sentido mejorar la educación para crear una generación de universitarios sin empleo. La escala salarial debe emparejarse, una hora de trabajo es una hora de trabajo y el valor agregado real que se produce puede justificar variaciones de remuneración de uno a diez, pero no a cien ni a diez mil, como ocurre actualmente. En Chile debemos crear empleo industrial digno y bien pagado, que incentive a seguir carreras técnicas cortas y eficientes con formación continua durante la vida laboral. Si superamos la visión neoliberal cortoplacista tenemos condiciones ideales para hacerlo. Y una correcta distribución de estos recursos permitiría entregar jubilaciones dignas.
Por todo lo anterior, las reformas deben ser globales para redefinir los fundamentos, el objetivo y la forma del sistema. Basta de parches y demos fuerza al amplio movimiento social liderado por los estudiantes y que debe continuar hasta refundar la estructura social y económica de Chile, con una Constitución solidaria y democrática. Llevemos a cabo el cambio exigido desde hace cuarenta años, el que gracias a las actuales condiciones de consciencia ciudadana y de desarrollo finalmente es posible realizar.
Este proceso será largo y por ello debemos avanzar consolidando etapas. Un primer paso se logrará con la satisfacción de las actuales demandas de la CONFECH, pero la movilización no debe detenerse antes de obtener el compromiso de realizar un plebiscito vinculante antes de la próxima elección presidencial. Nuestro país tiene el derecho a ser escuchado y la pregunta debe ser: ¿Está usted de acuerdo con la redacción de una nueva Constitución Política de Chile? Sí o No.
Matías Garretón
Doctorante en Planificación y Urbanismo, Universidad Paris Est
Investigador de Otra Distancia
1 A modo de ejemplo, el 17 de septiembre la federación de asociaciones chilenas en Francia realizó un plebiscito simbólico en el que, con 241 votos escrutados, esta pregunta obtuvo un 98% de aprobación.
2 http://www.emol.com/noticias/economia/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=430194&sms_ss=email
3 Para comprender el nivel de corrupción al que ha caído la industria financiera, se recomienda el excelente documental “Inside Job”, 2010, de Charles Ferguson.






Eliana Chacón comentó el 26 de Septiembre, 2011 a las 10:31 pmMi idea es el diálogo, sano y con respeto, aquí todos hemos cometido errores y mientras más tiempo pase, más se agrava el problema. Por favor solucionen el conflicto, tomen en serio las cosas. Los colegios emblemáticos son muy buenos, los alumnos muy inteligentes, la muni de Providencia ha hecho bien su trabajo, pero igual el señor alcalde debe acoger los petitorios de los niños, por qué tan terco.

Lippincott comentó el 26 de Septiembre, 2011 a las 10:57 pmMatías, ! excelente artículo! Son los deseos de un país que quiere seguir avanzando pero sobre otro embaldosado. Un país lleno de empuje, bello y confiado en el futuro. Apoyo totalmente esta salida. Y Chile le dará ( otra vez ) una prueba al mundo que sí se puede, porque son los tiempos…

Carlos comentó el 27 de Septiembre, 2011 a las 12:04 am“el mito que el sector público es ineficiente por naturaleza”
Es un mito fue creado ,desarrollado por la ideologia neo y compañia , para justificar el robo al erario nacional “libremente” mediante la razon al miedo de la fuerza de los dominantes ( labbe es un ejemplo tipico).

karamasov comentó el 27 de Septiembre, 2011 a las 11:10 amLa única alternativa a este modelo demencial es la revolución. No me vengas con tus reformillas baratas, o crees acaso que la derecha cederá un ápice en sus mezquinos intereses.

Fernando Morales Escobar comentó el 27 de Septiembre, 2011 a las 3:10 pm“Es el sistema político que par determinación y decisión determina el modelo de Sociedad y su sistema Económico”.
Tenemos la realidad social que merecemos…
“Es la Realidad Social, la que determina y afecta las condiciones de vida de todos”.
Para cambiar el modelo hay que enfrentar a las mafias y a los mafiosos incrustados en el Estado…

Khristian comentó el 27 de Septiembre, 2011 a las 3:11 pmDe acuerdo.
Revolución ciudadana.
Constituyente AHORA !!

Jose Ahumada comentó el 28 de Septiembre, 2011 a las 10:16 amSi queremos ubicar en el tiempo donde empezaron las diferencias entre quienes tienen y quienes no, esto empezo el fatidico dia cuando nuestro antepasados dejaron de ser “cazadores y recolectores nomades” y se quedaron en los primeros asentamientos humanos.Esto lo comprueba la historia de todas las culturas antiguas..Por eso, para que volvamos a tener las mismas garantias y derechos no basta con cambiar un papel negociado entre algunos contertulios de alguna reunion de los poderosos del año.Y esto lo han comprendido los mas desposeidos de nuestra patria,debemos volver a nuestro origenes, ser cazadores…o que creen que paso por la mente de quienes saquearon el supermercado durante el apagon..el proximo apagon seran muchisimos mas,los asentamientos humanos producen las diferencias de clases,de poderio economico..eso es en todo el globo terraqueo, no se salvan ni los paises con ideales de extrema izquierda o derecha…Uds. creen que una nueva constitucion nos salvara de la crisis de nuestro asentamiento..ni los dioses salvaron a mejores civilizaciones que las nuestras..

Cristián (Berlín) comentó el 29 de Septiembre, 2011 a las 7:52 pmMatías, estoy completamente deacuerdo con tu diagnóstico, nada que refutar ni agregar, sólo reafirmar la idea que debemos concentrar -en el marco de las movilizaciones- la atención en un punto fundamental que es el inicio necesario: el plebiscito que determine la creación o rechazo de una nueva Constitución. No podemos perder más tiempo, hay que actuar ahora.
[...] a una Asamblea Constituyente Nacional. Como ya lo comentamos en un artículo anterior, la Refundación de Chile necesita mucho más que reformas educativas. Actualmente se invierte un 4,5% del PIB en educación [...]