Para entender la elección de magistrados judiciales en Bolivia
El pasado fin de semana los bolivianos concurrieron a las urnas para elegir a 56 magistrados del poder judicial. La iniciativa se enmarca en los objetivos del Estado plurinacional para descolonizar las instituciones y probar mecanismos de resolución de conflictos heredados de su rica tradición indígena y multicultural. Un cambio radical y único en el mundo a instituciones que parecen inmodificables.
La inédita reforma al sistema judicial fue destacada por la Organización de Estados Americanos (OEA), que señaló que es un “esfuerzo realizado por la ciudadanía para mejorar el sistema de administración de justicia a través de un método inédito de elección de sus miembros”. La OEA envió a Bolivia una misión de observadores internacionales encabezada por el ex presidente de Panamá, Martín Torrijos, quien consideró que dichas elecciones judiciales demuestra el cumplimiento de las metas plasmadas en la Constitución de un estado plurinacional.
La alta abstención en el proceso, cercana al 60 por ciento, se atribuye al desgaste del gobierno de Evo Morales y la marcha indígena que llegaría este martes a La Paz que rechazan la construcción de una carretera en la reserva ecológica Tipnis.
Quizás resulte extraño que el poder del Estado que administra justicia sea de elección popular, por ello disponemos para nuestros lectores de un artículo explicativo escrito por el analista Ollantay Itzamná:
Cuando los teóricos del Estado moderno, en los siglos XVII y XVIII, ideaban la organización y funcionamiento del mismo, establecieron que de todos los órganos (mal llamados poderes) del Estado, sólo dos estarían compuestos por funcionarios electos por voto popular: el Ejecutivo y el Legislativo.
Desde entonces se estudiaba y aplicaba esta infalible e intangible teoría política pensada en el norte europeo: sólo se eligen Presidente y Vicepresidente del órgano Ejecutivo y diputados y senadores para el Legislativo. Los magistrados del órgano Judicial, por la exigencia de la “imparcialidad” de esta función, deben ser electos por el órgano Legislativo.
Después de más de tres siglos de la teoría política de John Locke, el pueblo boliviano, en el marco del proceso de reinvención estatal y social que impulsa, supera esta teoría y elige, de forma inédita, a 56 autoridades del órgano Judicial. En sí mismo, este hecho es un aporte fundamental, no sólo para la teoría y la praxis de la democracia, sino para el emergente constitucionalismo latinoamericano del siglo XXI que, ahora, alumbra al mundo con sus vigorosas innovaciones.
Fueron varios los factores que obligaron a las y los bolivianos a dar este salto teórico e histórico desde la praxis política. Primero, la sistemática corrupción del órgano Judicial convirtió a la “justicia” boliviana en una serpiente que sólo muerde a las y los descalzos. Segundo, los dueños de los partidos políticos imponían a sus allegados en las diferentes funciones judiciales para blindar todos los actos de corrupción en la administración pública. Tercero, el excluyente sistema judicial mestizo, fue y es altamente racista con las y los indígenas. Recordemos que en Bolivia, para el 2001, el 62% de la población ya se asumía como indígena.
Estas transformaciones estructurales, Bolivia los hace en el marco del proceso constituyente refundacional que ahora se encuentra en la etapa de la implementación de la nueva Constitución Política redactada de manera participativa y aprobada el año 2009. En dicha Constitución el pueblo boliviano se reservó la potestad y el derecho de ejercer justicia mediante la elección por voto popular de los magistrados/as del Tribunal Supremo de Justicia (9), Tribunal Constitucional (7), Tribunal Agroambiental (7) y Consejo de la Judicatura (5). Además, está la revocatoria de mandato como mecanismo de control y sanción sobre funcionarios electos.
Este proceso de la democratización de la justicia boliviana ha tenido varios inconvenientes. No sólo en el proceso electoral que acaba de realizarse, sino desde el momento en que se planteaba en la Asamblea Constituyente la incorporación de la elección por voto directo de las y los magistrados, los políticos tradicionales hicieron lo imposible para impedirlo. La campaña mediática y política que las y los políticos opositores emprendieron contra las elecciones judiciales responde, en el fondo, a la sistemática oposición a la transformación de la justicia boliviana. ¿Por qué será?
Es verdad que hubo falencias en la difusión de la información desde el Tribunal Supremo Electoral, y en la misma norma que regula la elección judicial. Pero, tampoco hubo la voluntad suficiente para la socialización de la información sobre las y los candidatos en los medios empresariales de información. Las elecciones judiciales encontraron a un gran sector del electorado boliviano distraído con el bullicioso caso TIPNIS que los políticos tradicionales y oportunistas enarbolaron de manera alevosa.
Después de todo, incluso con el alto porcentaje de votos nulos y blancos, pero con un alto porcentaje de concurrencia a las urnas, las elecciones judiciales bolivianas determinan el derrotero para la democratización de la justicia, no sólo para América Latina, sino para el mundo entero. Este logro histórico es un paso importante en la promisoria historia sin retorno del pueblo boliviano. Así como ahora ya no es posible escupirle al indio de manera impune, tampoco ya será posible que los patrones mantengan el sistema judicial corrupto como un instrumento más para el colonialismo interno.
Con este acto democrático, Bolivia alecciona, una vez más, que la crisis política y judicial no se resuelve restringiendo los derechos, ni las urnas, sino con más democracia. Radicalizando la democracia hasta el límite de superar la pétrea ortodoxia de las teorías políticas impuestas como infalibles e intangibles para toda la humanidad.
Los resultados de estas concurridas elecciones judiciales dejan lecciones históricas, aprender de estas lecciones es una tarea para el gobierno si acaso desea continuar profundizando y ampliando las transformaciones estructurales en el país.
Ollantay Itzamná
LEA ADEMÁS: Entrevista Félix Cárdenas, viceministro de Descolonización de Bolivia








raul comentó el 18 de Octubre, 2011 a las 12:23 pmy asi es como bolivia nos va dando ejemplos de democracia participacion y dignidad

Alma Negra comentó el 18 de Octubre, 2011 a las 3:23 pmJohn Locke llegó a sostener que los indios de América no tenían derechos humanos, porque el derecho humano primordial, la propiedad, no era entendida ni respetada por ellos, al menos no de la manera del hombre blanco europeo (lo que se conoce como teoría de la inversión de los derechos humanos).
Varios siglos después, los inocentes pueblos latinoamericanos al “independizarse” adoptaron la forma del Estado moderno europeo como organización política, siguiendo por tanto la doctrina de esos mismos señores que negaron la dignidad humana a estos pueblos.
Por lo mismo, y porque no es un tema fácil llegar e intentar democratizar una estructura como la del poder judicial, es loable, profundamente admirable que un pueblo latinoamericano se atreva a innovar en estos aspectos.
La teoría de John Lock y sus secuaces, es evidente, está obsoleta y sin embargo permanece inalterable en su núcleo duro. Y sin embargo nosotros, los pueblos latinoamericanos, seguimos orgnizándonos políticamente sobre la base de la estructura del Estado -por muy moderno, democrático, constitucional y de derecho que sea- europeo.
Aplausos para Bolivia entonces, hasta que llegue a hacerse innecesario incluso el Estado, que sea como sea, seguirá siendo siempre un producto cultural y político europeo, ajeno a nuestra propia forma de sentir la vida.

Anja comentó el 18 de Octubre, 2011 a las 7:40 pmLo único discutible del asunto es que todos los candidatos eran del partido oficialista…si los poderes estan separados es tambien para que se fizcalicen mutuamente, los jueces ahora estan todos de parte del gobierno…veremos que resulta. Saludos desde Bolivia, mañana llega la marcha!

Demetrio Ortega comentó el 19 de Octubre, 2011 a las 1:16 amESTIMADOS AMIGOS DE AUSTRALIA Y DEL MUNDO,-Decir que todos los
magistrados electos son de la confianza del Presidente Morales,
no es de gran importancia Historica.lo relevante es que,por primera
vez en el Planeta,el pueblo eligio a sus magistrados.
Hoy se puede decir que el poder judicial de Bolivia,es democratico.
Muy pocos paises del mundo pueden decir que lo son.
Los poderes corruptos de clases,no estan conformes con la democracia
judicial,ellos como corruptos ladrones y asesinos les tienen miedo a
una justicia democratica que pueda hacer justicia igualitaria para todos.

Alma Negra comentó el 19 de Octubre, 2011 a las 6:02 amEse es precisamente el punto débil, o al menos el más notorio y el más utilizado como argumento a favor de la estructura tradicional del Poder Judicial. El principio de independecia de los jueces es un principio constitucional en todos o casi todos los países del mundo, y es allí a donde deben apuntar los dardos, puesta que esta independencia no se logra ni eligiendo a los magistrados los poderes ya constituidos, ni eligiéndolos “democráticamente” entre listas prefabricadas y pactadas por las cúpulas política.
Pero eso sólo se entiende y se avanza haciéndolo, en el camino. Hay que dar en algún momento un primer paso. Y ustedes lo están haciendo.
Saludos libertarios y que la Tierra sienta los miles de pasos de los marchantes como una gran caricia, que el gobierno es gobierno y el pueblo es pueblo donde sea.