La capucha no esconde: Muestra
Diversión, rabia, odio, protesta, marginalidad
“Encapuchados” es una palabra instalada desde los medios conservadores y el poder político, que genera polémicas sobre un fenómeno que algunos prefieren estudiar para encontrar respuestas, mientras otros, como Hinzpeter, optan por el camino de aumentar las penas represivas para ver si terminan con los jóvenes que ocultan sus rostros.
“Sí, más de una vez tapé mi rostro”, reconoce Armando. A sus 21 años y tras un inolvidable paso por Santiago 1, decide, como en la calle, ocultar su identidad para este reportaje. “Lo hice por las represalias que podrían haber tomado en mi contra por hacer lo que yo consideraba legítimamente político. El pensamiento único del establishment no entiende ni acepta otra forma de manifestarse fuera de lo que ha normado como correcto y quien rompa con esto recibirá todo el peso de la ley”, asegura.
Sus palabras evidencian la certeza de quien lo ha vivido en carne propia. En su experiencia, como en la de tantos otros, en medio de un largo historial de montajes y persecución a quienes deciden luchar a rostro cubierto, se acumulan también ideas. A estas alturas, pese al discurso único legitimado por el poder y la mayoría de los medios que lo hacen aparecer como un fenómeno inexplicable, hay quienes se interesan en analizarlo y otorgar respuestas.
Es el caso de Igor Goicovic Donoso, historiador, académico de la Universidad de Santiago de Chile y experto en violencia social. “El principal elemento en común es la rabia”, dice. “Están molestos con el modelo económico que los explota a ellos o a sus padres; con la estructura inequitativa de la sociedad que condena a una parte importante de la población a la miseria o al endeudamiento crónico; están molestos con la represión policial, que golpea cotidianamente sus poblaciones; están molestos con el imaginario simbólico que recrea un mundo de fantasía que sólo se encuentra disponible para unos pocos privilegiados”.
Su explicación abre las puertas a la comprensión de un mundo donde la identidad parece ser el motivo en disputa y, a su vez, lo que menos importa.
LAS IDEAS O EL VACÍO TRAS LA VIOLENCIA
Confundidos ante la masa protestante y calificados por diversos sectores como el “lumpen” de las manifestaciones, es difícil indagar en el origen de los grupos que se abocan a las calles con fines o medios violentos. Más aún, resulta complejo examinar las ideas que esconden las capuchas sin reflexionar antes sobre su diversidad.
“Es muy amplio el espectro. Hay quienes lo hacen por diversión y rabia de ‘darle la cara a la yuta’. Otros, por tener motivos parecidos a los míos, otros por odio, y otros por sentirse ajenos a este mundo. En definitiva, la capucha nace de un aprendizaje histórico frente a la dictadura por las persecuciones que se le dieron –y que se le dan- a los luchadores sociales y, por otra parte, por el simple hecho de poder resguardarse del gran aparataje tecnológico-represivo del poder”, reflexiona Armando.
Pero en opinión de Goicovic, no existe una significativa centralidad ideológica en los encapuchados. “Tampoco se puede negar la existencia de organizaciones sociales y políticas que se reconocen en núcleos ideológicos, como el anarquismo o el marxismo, que participan activamente en los enfrentamientos callejeros. Pero, a mi juicio, estos no poseen un control efectivo sobre dicho enfrentamiento”, sostiene. Para el historiador, la mayor parte de las acciones violentas que se han observado “carecen de conducción política y de orientación ideológica”.
A esa percepción se suma la de Adriana de la Garza, socióloga experta en movimientos sociales y violencia política, quien sostiene que “no existe información suficiente para afirmar que existe un movimiento ideológico detrás de los encapuchados. La mejor caracterización de sus motivos es de tipo emocional. Los movimientos son en sí mismos un escenario en los que las emociones pueden ser creadas o reforzadas”.
A estas alturas, la historia ya puede reconocer en la capucha una forma de lucha de diversos movimientos a lo largo y ancho del mundo. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y su anónimo vocero, el Subcomandante Marcos, es uno de los ejemplos más cercanos a la realidad latinoamericana de lucha a rostro cubierto. “Y miren lo que son las cosas porque, para que nos vieran, nos tapamos el rostro”, enunció el Subcomandante. Su frase comenzaría a llenar espacios virtuales y callejeros, otorgando una explicación que hoy los medios y la sociedad omiten.
Para Francisco, estudiante universitario que se ha manifestado de forma violenta en las calles –al igual que Armando prefiere omitir su verdadera identidad-, no es difícil explicar las razones que lo impulsan a ocultar su rostro y a luchar de forma radical.
“Por más que hayamos vuelto a la democracia, sigue pasando que 120 huevones deciden el futuro de más de 17 millones de personas. A quienes pregonamos que este sistema no está bien y que se pueden hacer cosas en su contra nos llaman delincuentes, aun antes de robar o destruir. Piensa que hasta el día de hoy los frentistas (miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez – FPMR) son considerados terroristas por el Estado”, puntualiza.
Francisco asegura que hay cosas que le gustaría evitar. “Por mí, en vez de pelear todos los jueves con los pacos, me agarraría frente a frente con Piñera, su hermano José, con Hinzpeter o Lily Pérez. O bien, volaría el Congreso”, enfatiza.
LA DESTRUCCIÓN DE “LO PÚBLICO” Y LO PRIVADO
Uno de los puntos más comunes de la discusión sobre “los encapuchados” suele ubicarse en la destrucción. En particular, en la ira que provoca en autoridades y ciudadanos el daño de material público y los cuantiosos balances que se realizan protesta tras protesta respecto a las pérdidas económicas causadas por los jóvenes a rostro cubierto.
Para muchos, es difícil justificar o entender que los grupos violentos decidan destruir material que –según los consensos- fue hecho por todos y para todos. “Hay que tener presente que, por ejemplo, un semáforo en el centro de la ciudad puede no tener ninguna significación de bien público para un joven que vive enclaustrado en una población marginal y que cuando sale de ahí es observado como paria urbano”, explica Miguel Urrutia, sociólogo y académico de la Universidad de Chile.
“Lo público se malentiende. No es de la gente, es algo del Estado al servicio de la gente. Y cuando se destruye el mobiliario público, por ejemplo, se destruye la ornamentación burguesa. Se dice que lo pagamos todos, sí, es cierto. Pero qué me dices de pagarle también la vida a militares y policías, qué me dices de pagar armas que luego serán usadas en contra nuestra”, plantea Armando. “Los ciudadanos condenan muy enérgicamente a quienes destruyen su linda ciudad, pero cuando se trata de alzar la voz por proteger bosques milenarios o ecosistemas únicos reina en ellos la pasividad y el silencio”, agrega.
En palabras de Igor Goicovic, este tipo de manifestaciones no son algo nuevo en Chile, sino recurrente a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Entre sus ejemplos, recuerda al motín de los tranvías de 1888, la huelga de la carne de 1905, el motín urbano de abril de 1957 y las protestas populares contra la Dictadura Militar.
“Cada vez que se producía una crisis económica que afectaba a la subsistencia de las clases populares o en cada oportunidad en que la legitimidad del régimen político experimentó un importante grado de deterioro, la furia popular irrumpió en el espacio público”, indica.
Hay otros espacios privados que suelen ser atacados por grupos encapuchados en las últimas protestas. Tiendas del retail, sucursales bancarias, farmacias e instituciones policiales o militares son objetivos frecuentes de la ira callejera.
“Fueron más de 500 mil chilenos estafados por La Polar, los inversionistas inyectaron 4 mil millones de dólares para calmar y evitar la quiebra, pero nadie dijo quiénes son los principales ejecutivos, no dijeron quiénes eran los culpables de todo el tongo, pero del cabro que tiró la mecha y prendió al paco se dice nombre, apellido e incluso la carrera que estudia”, argumenta Francisco.
El incendio de la cuestionada tienda La Polar se produjo en medio de una de las jornadas más complejas de las movilizaciones estudiantiles en Chile, el pasado 4 de agosto. Entonces, más de 800 personas fueron detenidas en el país debido a enfrentamientos policiales, destrucción y manifestaciones no autorizadas.
LA PERSECUCIÓN DEL “LUMPEN”
Al alero de un discurso único, las diferentes versiones sobre la procedencia de quienes optan por la expresión violenta en las calles ha estado implícita y explícitamente asociada a las clases populares y empobrecidas del país. De este modo, bajo el adjetivo de “lumpen”, los propios manifestantes se han volcado a la persecución de quienes han llegado a considerar un auténtico enemigo.
“Una parte de los estudiantes, adscritos a las carreras profesionales aparentemente más exitosas –como medicina o derecho-, provienen de estratos socioeconómicos más acomodados o dotados de un mayor capital cultural. Estos universitarios se refieren a los jóvenes secundarios y subocupados como flaites, sopaipillas o lumpen, reproduciendo, de esta forma, el discurso estigmatizador y criminalizador del Gobierno y los patrones”, explica Goicovic.
“Luego, encuadrados en el discurso de la manifestación políticamente correcta, se pueden llegar a convertir en delatores, cuando señalan a sus compañeros a la policía, o en agentes directos de la represión, cuando detienen y entregan a la misma policía a estos compañeros. Creo que esto es muy peligroso y puede terminar muy mal”, reflexiona el historiador.
Armando, asegura que “el lumpen está estrechamente ligado a la sociedad de masas, ligado a un mundo que no tiene las mismas bonitas y exitosas oportunidades para todos. No todos tienen una linda familia, no todos viven en lindas casitas, no todos pueden ser jefes, hay quienes viven en el ghetto. Hay quienes no pueden dormir por las cuentas”.
Desprovistos de un discurso con sustento político y siendo, a la vez, la parte marginada de un movimiento que los esgrime como razón de lucha, es complejo vaticinar cómo podrían terminar los enfrentamientos ya vislumbrados entre el llamado “lumpen” y el resto de quienes se manifiestan pacíficamente. Por ahora, las autoridades y los dirigentes han celebrado públicamente a quienes han osado parar las pretensiones de violencia callejera o el comienzo de alguna barricada.
Sin embargo, nadie se ha cuestionado todavía cuán peligroso es incitar esta pugna. “El día de mañana, si se llega a producir un enfrentamiento fatal, la responsabilidad política estará entre quienes incitan al enfrentamiento fratricida”, asegura Goicovic.
SIN DERECHO A ENCAPUCHARSE
Hace unas semanas, el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, anunció un proyecto de ley que busca modificar el decreto Nº1086, creado en 1983 -en dictadura-. Es el mismo que prohíbe a las personas reunirse en un lugar público sin previo aviso y autorización y que ahora podría sancionar a quienes se presenten a las manifestaciones con el rostro cubierto. Incluso a quienes porten algún elemento que les permita taparse la cara.
“Con esta modificación al decreto, que prohibirá la concurrencia a marchas de personas encapuchadas, con pañuelos o cualquier otro elemento que cubra el rostro, estamos dando un paso para que las marchas sean más tranquilas”, explicó Hinzpeter.
Durante el año 2006, la bancada senatorial de la Democracia Cristiana (DC), liderada por Soledad Alvear, dio a conocer la misma iniciativa tras los hechos de violencia registrados durante aquel 11 de septiembre. “Quien sale a la calle encapuchado, presume que cometerá un hecho ilícito”, justificó. Entonces, la DC también solicitó no permitir más manifestaciones dentro de la zona céntrica de Santiago.
La modificación propuesta por Hinzpeter agrega, además, facultades para que el poder policial pueda disolver las protestas y negar autorizaciones. A su iniciativa, se suma la iniciativa legal del senador Francisco Chahuán (RN), que permite aplicar penas que varían de los 61 a 541 días para aquellos que decidan cubrir su rostro. Consultamos al senador sobre las implicancias de este proyecto, pero hasta el cierre de esta edición no había contestado.
Mientras Francisco exige que “si se castiga a los encapuchados, no se puedan usar más testigos sin rostro gracias a la Ley Antiterrorista”, Igor Goicovic se aventura a destinar el fracaso del proyecto de Hinzpeter: “La capucha y las manifestaciones radicales de rebeldía llegaron para quedarse y los responsables de ello son los que explotan, expolian, excluyen, mienten y reprimen”.
Por Vanessa Vargas Rojas
Fotografías gentileza Antitezo
El Ciudadano Nº110, segunda quincena septiembre 2011








Pedrot Urdemalandras Jabilan comentó el 9 de Noviembre, 2011 a las 6:51 pmEstos chicos le hacen honor a mi apellido……salu2

diego comentó el 9 de Noviembre, 2011 a las 7:31 pmalfin un analisis mas profundo de las razones que llevan a encapucharse a un grupo de jovenes y no solo con el afan de destruir como se enfatiza en los medios burgueses de comunicación

Sergio comentó el 9 de Noviembre, 2011 a las 8:26 pmMuy buen analisis, mucho pero mucho mas explicativo que la mayoria de escorias que se ven diariamente en los medios de desinformacion.

estudiante movilizado comentó el 9 de Noviembre, 2011 a las 8:51 pmse puede explicar pero no justificar… la violencia solo trae mas violencia aunke ganas no me faltan se incendiar la moneda con todas esas mierdas1 politcas adentro

Jorge comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 12:05 amLos que robaro y regalaron nuestro pais a los extranjeros a cambio de unos pesitos, los asesinos y torturadores, los criminales de cuello y corbata y gorra milica (sus esbirros) no se handestapado la cara aun………….. de que encapuchados me hablan??????????

David Vegan comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 5:07 amPrimer reportaje serio y en profundidad que veo sobre este tema, POR FIN!!!

jaime marin comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 5:27 amEste reportaje es un intento de justificar lo NO justificable,
los encapuchados son COBARDES DELINCUENTES La mayoria de los chilenos condenan fuerte a los encapuchados, especielamente la
personas pobres modestas, los pequeños comerciantes, los kioskeros
El ser pobre no justifica ser delincuente criminal, tampoco hay
que aceptar si otros roban si otros destuyen yo tambien lo puedo hacer,Si alguien desea expresar democraticamente sus ideas publicamente que lo haga con la cara descubierta sin destruir
sin ser criminal.Psicologicamente mas que seguro los encapuchados
tienen mucha rabia mucho odio hacia sus padres, y tranfieren esa
rabia ese odio al gobierno cualquiera que sea de cualquier color
politico esto es inc inconscioente

Manuel Gárate comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 5:55 amEl problema con los encapuchados es que objetivamente menoscaban al movimiento social y le entregan en bandeja de plata una excusa al gobierno para reprimir indiscriminadamente a la gente. El resultado es que un sector importante de ciudadanos, que repudia los desmanes, se resta de la protesta y apoya al gobierno. ¿Quién gana? La derecha y los grupos económicos.

Victor Rodriguez O. comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 6:10 amPero, ¿quiénes son los encapuchados?, ¿En dónde podemos encontrarlos?
Estos encapuchados son aquellos que están en los directorios de los bancos y financieras, en los directorios de los retails, en los directorios de las Isapres, de las AFP, de las cadenas farmacéuticas, de las multinacionales cupríferas, etc. Con sus políticas de lucro, de usura y especulación, alcahueteados por una fauna de carroñeros criollos (clase política, abogados, jueces, empresarios, lobistas, etc.), dictan leyes a la medida de sus mezquinos intereses para cubrir con un manto de legalidad el cogoteo a diario a que nos someten.
Estos encapuchados, (de cuello y corbata) cuentan con sofisticadas y poderosas herramientas para hacernos objetos de sus robos y escamoteos. Los recursos que más utilizan son, entre otros, la usura, la especulación, los intereses, y los intereses sobre los intereses. Términos que son todo un eufemismo para evitar reconocer que lo que están haciendo contra la gente es un vulgar robo.
Hay uno que ha actuado a car descubierta, tiene brazos muy cortos (es contrahecho);pero con zarpas muy largas, es un mitomano compulsivo…casi tanto como el encantador de serpientes que nos desplumo en el MOP, Ferrocarriles, sobresueldos en ….etc. etc.

jony comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 6:27 amSI DESTRUIMOS LOS BANCO ES POR QUE EL DINERO ES CAUSA CENTRAL DE TODAS NUETRAS DESGRACIAS, SI A TACAMOS A LA POLICIA ES POR QUE KEREMOS HACERLA SALIR DE NUETRAS VIDAS. ELLOS DESTRUYEN TODOS A SU PASO SON UNA BESTIA IMPARABLE EL CAPITALISMO TODO LO ENVASA RIOS MUERTOS MARES EN EXTINCION
SEKIA HAMBRUNA INANICION ESTAMOS EXPLOTADOS PROSTITULLENDO LA VIDA SIN MAS FUTURO KE SACARSE LA XUXA SI KEREMOS ALGO
SOMOS POBRES DENTRO DE UN PAIS VENDIO POR GRANDES EMPRESARIOS MANIPULADOS POR EEUU PARA EL BENEFICIO DE LAS GRADNES FAMILIA.

Flor comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 7:37 amMás allá de posicionar nuestras opiniones en “blanco” o “negro” es muy necesario, util y enriquecedor hacer el ejercicio de analizar más alla de lo superficial e inmediato…más allá de lo que nos bombardea el poder dominante a diario, de maneras explícitas y también subliminales…a lo largo de todas nuestras vidas. Sólo luego de este tipo de ejercicios podemos ser un poco más libres, y desde ahi decidir con conciencia donde posicionarnos, aun cuando eso sea “blanco”, “negro” o algun punto intermedio por ahi
Cariños

Alex comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 8:43 amEl punto es que el encapuchado reconoce al sistema y al capital como enemigo de la clase obrera, y los “anti-sopaipillas” solo reconocen la educación (en el contexto actual)como base de un conflicto mayor, que debe ser cambiado pero bajo las instituciones “democraticas” creadas para ello. Ojo con los niños encapuchados, creo que es un tema que no se ha tratado, la marginalidad en chile es alta y no solo por recursos si no que por raza, sexo, edad, condicion sexual etc…en conclusion, si el estado me violenta autodefensa es mi respuesta.

"Indignado" Ser comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 9:03 amMuy buen artículo, pues hay que analizar y no sólo condenar. Estoy bien de acuerdo con Jaime Marín y Manuel Gárate. Hay que aterrizar: hasta que no se cree una Asamblea Constituyente y una Nueva Constitución, el modelo económico-social en el que vivimos continúa de ese modo. Si hay encapuchados, hay represión. Así de simple y obvio. Para lograr Asamblea Constituyente y Nueva Constitución hay que elegir a representantes que así lo deseen. Claramente piñera no desea esto; sin embargo, ganó por Mayoría Absoluta. Entonces, en lugar de incitar a que los jóvenes se pongan capucha, hay que incitar a que los jóvenes voten por quienes deseen hacer esos cambios. De lo contrario, todo va a seguir igual.

Hernan comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 9:08 amUn hecho es innegable. Por mucha rabia y por muchos otros motivos que tengan los encapuchados, la realidad es que a los ÚNICOS QUE FAVORECEN, es a la clase dominante. Ellos deben amar a los encapuchados! Si no fuera por ellos, no tendrían excusa para reprimir y, lo peor de todo, deslegitimizar los movimientos sociales.
Además, la lucha armada por parte de la ciudadanía es claramente un callejón sin salida. Imagina que todos nos uniesemos a la lucha armada… Le ganamos a los pacos? y al ejercito? Ni cagando… La lucha armada NO es la solución, es un contrasentido. Muy explicada puede estar, pero justificada jamás.

felipe comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 10:23 amJaime marin no entendió nada de este reportaje, la gente está aburrida de este sistema de mierda ,que lo único que hace es empobrecernos más y más de lo que estamos , aburrida de los malditos intereses ,aburrido de la corrupción de los policías con los narcos ,aburrido de las malditas alzas ,aburrida de la maldita televisión que habla de crecimiento pero crecimiento de las billeteras de matte ,lucksic ,piñera , paulman y unos pocos weones que controlan este sistema , que quieres que nos vistamos de payasito en la alameda ¿ que hagamos un show en la alameda para piñera con globitos y serenatas? Entiende y agárrale peso a esto,” ellos no quieren soltar la teta” y desgraciadamente no lo harán tampoco! Lo único que falta que nos paguen con fichas ¡

Malatesta comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 10:34 amcuando la protesta se vuelve enérgica, insistente, amenazadora, el gobierno, según sea más o menos iluminado, cede o reprime. Pero siempre se llega a la insurrección, porque si el gobierno no cede el pueblo termina rebelándose, y si el gobierno cede el pueblo adquiere fe en sí mismo y pretende cada vez más, hasta que la incompatibilidad entre la libertad y la autoridad se hace evidente y estalla el conflicto violento. Es necesario entonces prepararse moral y materialmente para que al estallar la lucha violenta el pueblo obtenga la victoria. Esta revolución debe ser necesariamente violenta, aunque la violencia sea por sí misma un mal. Debe ser violenta porque sería una locura esperar que los privilegiados reconocieran el daño y la injusticia que implican sus privilegios y se decidieran a renunciar voluntariamente a ellos. Debe ser violenta porque la transitoria violencia revolucionaria es el único medio para poner fin a la mayor y perpetua violencia que mantiene en la esclavitud a la gran masa de los hombres. La burguesía no se dejará expropiar de buen grado y habrá que apelar siempre al golpe de fuerza, a la violación del orden legal con medios ilegales. También nosotros sentimos amargura por esta necesidad de la lucha violenta. Nosotros, que predicamos el amor y combatimos para llegar a un estado social en el cual la concordia

Evasiva comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 2:53 pmViva el kaos.

¿Encapuchado? comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 4:29 pmParece que hay un par más arriba que no entendió mucho, me sorprende que alguien que dice protestar por algo legítimo me llame roto, delincuente, lumpen, ignorante o cobarde, más encima que especule en tanto a mi relacion personal respecto a mi entorno social o a mi familia en especial… ¿?
Eso es lo único absurdo e injustificable, realmente no me calza y se puede decir que enbase a la historia esta gente se parece más a los hipis de la guerra fría, una simple contracultura que a un movimiento social, de protesta y que si quiera tuviera alguna gana o convicción mínimamente ideológica de cambiar por lo menos la realidad de este país fuera del marco del stablishment.
En fin, ciertamente los capucha no tienen una organización horizontal (en base a lo que obviamente representan – la capucha) con nombre y apellido, PERO, esto es por que el monopolio político lo tiene la confech y al colegio de profesores, porque lógicamente tienen a la jota y al pc entre sus filas, sin embargo ya son conciderables las organizaciones, colectivos, frentes, muralístas.ETC… que se dedican a la confrontación y a la concientización de las bases más allá de lo que son las federaciones universitarias. La tazá psicológica es más algo muy a fondo, conosco gente que de criminales, de delincuentes o marginales no tienen niun pelo y así buscan la confrontación directa con el capital, el estado opresor y sus armas terroristas y mediaticas, Más aun con el con el sistema en general, Es por una base ideológica y ESO señores, TIENE una finalidad política.
Hey! nenitas, ahora sus terminos lexicos verborreos de la cultura segregazionista y estigmatizadora no tienen cabida por que ahora los sopaipas leemos a Marx, a Kropotquin y a Bakunin! ya que estoy en un foro de un diario no seré más enfático asique chao no más…
Saludos al ciudadano que no desepciona a diferencia de otros diarios maquineados por la “Oposición” como cambio 21 que tiene metido a la concerta hasta la garganta! Saludos.

Elle comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 6:53 pmHasta Malatesta comentó! Buen reportaje!

Sebastian comentó el 10 de Noviembre, 2011 a las 6:56 pmEn lo personal, aveces esa gente que solo tilda a ”encapuchados” como delincuentes, bandalos, o lo que sea, me da mucha rabia, nunca tanta como la que genera la burguesia, pero me molesta el hecho de que esta tire tanta mierda y no tenga ninguna idea de los verdaderos motivos por lo que muchos salimos a la calle a luchar, incluso si eso conlleva enfrentamientos contra carabineros. En lo personal, no odio a carabineros, quisas no a todos, se que algunos no son mas que titeres y otros solo son cerdos vestidos de verde, el verdadero odio se debe centrar en los que mueven los hilos desde arriba, aquellos que visten de cuello y corbata. Para mi, el pais está mal, no solo en educacion, sino que tambien economicamente, judicialmente, socialmente, politicamente, TODO está relativamente mal en este pais, y la violencia es muchas veces la mejor manera de hacerle saber al mundo de esta situacion (ejemplo, los griegos, sino vean sus manifestaciones en las calles).
Un aplauso para esta nota, muchos diarios burgueses solo relatan mentiras sin siquiera fundamentar las bases de su criterio. Aqui se ve un trabajo dedicado, de investigacion y de colaboracion. Un excelente trabajo chicos!
Aguante los que luchan en las calles!

luciernaga comentó el 11 de Noviembre, 2011 a las 10:39 amChita que es fácil en este país encerrar en una cárcel a un mechero (alguien que roba “profesionalmente” en una tienda), 3,5,10 años por este delito. Pero se encierra al delicuente de cuello y corbata? Se considera su “falta” a la sociedad como un delito?. Atentos a los diarios -si es que informan- respecto lo que sucede con los especuladores de La Polar -que por cierto- no están encapuchados, pero que según recuerde no han dado la cara, los medios no entregan sus nombres, los medios no muestras sus rostros durante 15 minutos en todos los informativos del día y luego en los matinales del día siguiente. Será mi imaginación delirante, mi compulsión por pensar y reflexionar la que genera una analogía que me parece tan obvia. Los medios son la capucha de los ladrones que integran la mayoría de los directorios de las empresas en Chile. Para qué se van a poner una capucha de tela? la necesitan??
Algunos hablan y escriben como repitiendo la única lección que de verdad memorizaron en el colegio, razonan según los límites que les permite esa lección. La violencia es mala. Así como meter los dedos en el enchufe a los dos años es “malo”. Para invalidar la lección -incluso si solo quiero entenderla desde un pensamiento adulto y no infantil-, habría que empezar a hecer ejercio semántico. Qué significa “violencia” que significa “malo”. Luego de buscar en el diccionario movido por la curiosidad intelectual, habiendo acuñado el concepto, nos vamos a segunda patita: reflexionar los conceptos, problematizarlos y de pronto se ve la luz. Descubrir que el concepto violencia no solo se aplica a quebrar una vidriera, tirar un semáforo, o quemar un auto. La violencia tiene tantas formas y tantas caras encubiertas. Jornadas laborales extremadamente largas, bajos sueldos, altas tarifas de luz, agua, gas, internet, telefonía, cable, transporte, etc. Cómo no estar enrabiado, cómpo no sentir asco,cómo no sentirse marginado.
Me extraña tanta sensibilidad por la perdida de un kiosko, pero la mano que lo destruye no importa. La cochina materia por sobre la persona. Obsérvese que tengo en cuenta como opera la justicia cuando alguien comete un delito. Y por ello me pregunto en que radica un delito? En atentar contra la materia o contra la integridad de las personas? En espíritu la ley debiera salvaguardar la integridad de las personas, desgraciadamente hoy en día solemos suprimir los límites entre la persona y sus cosas y parece que se convierten en lo mismo.
Algunos decen que la pobreza no es “excusa” para la violencia, porque el ser pobre no es analógo a ser violento. Yo les digo que vivir en la pobreza implica vivir en la violencia diaria, constante, permitida, así que no se asombren si esta alcanza sus pulcros barrios de tanto en tanto, si la furia del pobre violentado les llega en la forma de una barricada, o de un auto en llamas. Y no me diagan que destruyen lo de otros pobres, que ya teniendo posesiones son menos pobres.En todo caso, sería mejor que las casas que ardieran fueran las de la Dehesa

Hernan comentó el 11 de Noviembre, 2011 a las 12:51 pmLos estudiantes en Colombia, inspirados por la lucha en Chile, han decidido otra manera de operar. Habrá que ver como les va a ellos, y así podremos comparar las ventajas de una lucha violenta y una pacífica:
http://otramerica.com/radar/un-beso-para-ese-policia/756

sudaka en pie comentó el 12 de Noviembre, 2011 a las 5:32 pmla cuestionada “capucha”… un elemento protector de los gases emitidos por las “fuerzas publicas” en marchas legales y protestas reprimidas… la capucha q tanto esconde desde el punto de vista de la burguesia y los poderes facticos sin dejar ver q mas alla de esto, solo MUESTRA… la injusticia, la desigualdad y el desinteres de los mantenidos del sueldo de todos…. la real capucha es la television, de la clase usurpadora…!!!

Andrés comentó el 19 de Noviembre, 2011 a las 11:02 pmExcelente columna, de hecho, últimamente estaba llegando a conclusiones muy parecidas a las que expone el historiador en este texto. La verdad es que cuando partió todo esto del movimiento estudiantil siempre intente el no incurrir a los hechos violentos porque eso alejaba a la gente… Eso hasta que me pregunte el por qué de esto ¿Eran realmente malos los encapuchados? Empece a leer mucho y reflexionar, viendo todo lo que pasa en Chile y pensando en mis propias vivencias y llegue a la conclusión que el encapuchado es la más clara señal de oposición al sistema, se pueden citar a los anarquistas por ejemplo, junto a ellos se unen los denominados “flaites” que a mi juicio son los inocentes de la película por vivir inmerso en la mierda de las mierdas: marginados, con drogas, malos tratos, reprimidos y excluidos, teniendo cero oportunidades en un sistema macabro como este. Siendo así la situación y sabiendo también que mientras yo escribía esto y tu lo lees hay una minoría en el país que se enriquece y todos nosotros (sí, todos!) somos sus esclavos… Entonces ¿Cuál es el argumento preciso para decir que un encapuchado es delincuente?¿Acaso los señores de La Polar o cualquier otra tienda no lo son?¿Acaso no fue el mismo presidente de la república el que tiene un fraude en el banco de Talca?¿Acaso a nosotros no nos roban todos los días en el supermercado o con las famosas cuentas de servicios o los famosos créditos?… No sera que más que tratar de recriminalizar al encapuchado y seguirle el amén a los que se encuentran en el poder no deberíamos mejor pensar por qué el encapuchado actúa así, o pensar por qué el encapuchado existe.

mente abierta comentó el 11 de Abril, 2012 a las 7:22 pmQue bueno ver en los comentarios que muchos comprendieron la columna y los que no coinciden o mejor dicho están totalmente opuestos, sé que es por que la vida que tienen no los deja entender esa realidad. Son personas conformistas, que por miedo prefieren que las cosas sigan como están, creyendo todo lo que le dice la tele.