Hugo Marchant: Desterrado chileno en ‘democracia’ trata de volver. Lo han expulsado dos veces
Jorge Hugo Marchant Moya, dice que va a volver a hacer un tercer intento de ingresar al país, la próxima semana. Una resolución de la Corte de Apelaciones fue desestimada por la Policía de Investigaciones y los abogados redactaron un recurso de amparo mediante el cual piden que les llegue el informe oficial y la instrucción escrita de por qué se desacató esa orden del ministro de Fuero, Joaquín Billard Acuña.
“Tenemos dos versiones -dijo la abogada Alejandra Arriaza-, una del prefecto Melo, quien informó que lo expulsaban producto de una decisión mayor que emanaba del jefe nacional de Extranjería de la PDI, y otra del comisario Luis Avilar, quien señaló al Ministerio de Justicia como el responsable”, informó la abogada. Las dos, desconocen la competencia de uno de los poderes del Estado.
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“¡No estamos hablando de los criminales de la dictadura! ¡Estamos hablando de personas que lucharon CONTRA la dictadura! ¡Hablamos de personas que fueron condenadas basándose en declaraciones sacadas bajo tortura!”, le gritaba descontrolada una mujer a tres funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) comandados por el comisario Luis Avilar, dentro de las instalaciones que tienen en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez, de Santiago.
Una treintena de familares, amigos, compañeros, pertenecientes al Comité Fin al Destierro Ahora, acompañados de CNN Chile, Telesur, y El Ciudadano, esperaban que por primera vez en ‘democracia’, Marchant pudiera abrazarse con ellos en tierra chilena. Hasta el doble del presidente Allende se apersonó en el aeropuerto. La expectativa era grande y positiva desde las 11 de la mañana, cuando una resolución judicial le autorizó el ingreso al país.
Poco antes, cuando faltaban unos minutos para las 5 de la tarde del jueves 1 de diciembre cuando el prefecto de la PDI, de apellido Melo, había asegurado que Hugo Marchant Moya no sería expulsado del país, a los representantes de la treintena de familiares y amigos del ex militante del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), retenido desde las 11 de la mañana, cuando arribó a Santiago. Pero estaba ad portas de ser expulsado de Chile por tercera vez en su vida. Las últimas dos, ocurrían en menos de 36 horas.
La primera vez que expulsaron a Marchant, fue cuando lo condenaron a vivir un destierro en Finlandia. Eso pasó 19 años antes, cuando el Presidente de la época, Patricio Aylwin Azócar, firmó un decreto que autorizaba la expulsión, de la tierra que los vio nacer, de unos 33 prisioneros políticos de la dictadura y los mandó a diferentes países de Europa. La figura que aplicó el demócratacristiano estaba contemplada en las llamadas Leyes Cumplido: Se les pidió a luchadores en contra de la dictadura, prisioneros en las mazmorras dictatoriales, que firmaran una solicitud de “autoextrañamiento” (exilio), para que sus condenas a 5, 10, 12, 15, 20, 25 y 40 años de cárcel, cuando no una perpetua, fueran conmutadas por un destierro.
Pueden elegir, les dijo el Gobierno Aylwin, el primero de la anhelada democracia: “Se quedan en la cárcel cumpliendo condena o se van a disfrutar de la libertad en un país europeo”, con cuyos gobiernos se establecieron convenios. Hugo Marchant Moya era uno de ellos.
BREVE RECUENTO DE LA DEMOCRACIA QUE DESTIERRA
Marchant había sido condenado a la pena de muerte por un tribunal militar que lo declaró culpable del atentado con resultado de muerte en contra del intendente de Santiago, designado por el dictador Augusto Pinochet, general en retiro Carol Urzúa. Hecho que aconteció la mañana del 30 de agosto de 1983.
El proceso del mirista no contó con casi ninguno de los requisitos para un debido proceso –ser juzgado por un tribunal civil; derecho a la legítima defensa, con igualdad de condiciones frente a sus acusadores; se le interrogó aplicando tortura, testimonio que fue considerado para declararlo culpable, etcétera, etcétera, etcétera). Lo mismo ocurrió con cientos de personas. Había más de 400 encarceladas cuando asumió Patricio Aylwin.
La nueva democracia no cumplió con la promesa de resolver con justicia el tema de la prisión política. Nadie salió en libertad. Todas las personas que fueron encarceladas por la dictadura por motivos políticos siguieron teniendo sus papeles manchados, y les pesa una marca como si hubiesen sido delincuentes. Eso, al parecer, fue parte de las negociaciones de la transición. Pinochet seguía siendo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y el ruido de las botas seguía marcando el paso de la institucionalidad chilena.
“En mi familia, cuando tomaron preso a mi papá, la tortura la sufrimos todos, de alguna manera”, dijo Javiera Marchant Aedo, hija de Hugo, quien viajó desde Finlandia junto al ex mirista para reencontrarse con el país que dejó a los nueve años. “Yo aprendí a caminar en la cárcel, cuando lo iba a visitar. Ya es hora de que terminen con este castigo. Nosotros exigimos el derecho de caminar juntos y libres por las calles de Santiago”, enfatizó la joven de 28 años.
El grupo de prisioneros y prisioneras políticos acusados de los llamados “hechos de conciencia” fueron puestos en la calle con beneficios carcelarios. Es decir, se les marcó como culpables, pero podrían salir de la cárcel firmando en las noches, con reclusiones nocturnas por un periodo, firma dominical, entre otras.
Quienes habían sido condenados por los llamados “hechos de sangre”: Atentados a personeros de Gobierno, militares y en contra del mismo dictador; fueron sometidos a ese trance entre la libertad en el exilio, o la prisión en el país.
“Nosotros pensamos que eso iba a durar un par de años, y tuvimos una fuerte discusión al interior de la cárcel por si aceptábamos o no ese ofrecimiento que nos parecía injusto”, declaró Héctor Maturana, uno de los acusados de disparar contra la comitiva dictatorial, en el atentado a Pinochet en 1986.
Maturana también fue torturado, como Marchant, según consta en el Informe sobre prisión política y tortura, realizado por la Comisión conocida como Valech, que además ordenó que el Estado debe reparar con un sueldo mensual (que bordea los 150 mil pesos) y asegurar becas de educación para sus hijos e hijas. Y también está condenado a esperar unos años más para tener el derecho de pisar suelo chileno.
También hubo quienes optaron por no aceptar ninguno de los ‘beneficios’ que ofreció el Estado a modo de resarcimiento con sus torturados.
“Todo esto se pudo resolver con un decreto presidencial, porque fue un decreto presidencial el que los mandó al exilio”, explica la abogada experta en temas de derechos humanos, Alejandra Arriaza, quien además representó a Maturana (ex militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez), residente en Bélgica; y a otro desterrado, Jorge Escobar (ex militante del Mapu Lautaro), quien vive en Noruega.
EN EL AEROPUERTO, SE TOMARON LA PDI
A las 5 de la tarde, menos de cinco minutos después que el prefecto Melo le dijera que Marchant no sería expulsado, sonaba el teléfono de Javiera. Era su padre, retenido en las oficinas policiales, con medio pie en suelo chileno y medio pie en suelo internacional: “¿Cómo papá? ¿Qué te están subiendo al avión?”…
Hubo un silencio afuera de la puerta controlada por un portero electrónico. La treintena de personas agrupadas en el Comité Fin al Destierro Ahora (Fada), comenzaron a gritar y golpear la puerta. “¡¿Por qué mienten?! ¡Bájenlo del avión!”.
Horas antes el mismo vocero de la Secretaría General de Gobierno, el militante de la Unión Demócrata Independiente (UDI) Andrés Chadwick, había declarado que si llegara una autorización judicial el Ejecutivo no podría oponerse al ingreso. Su palabra no pesó un ápice a la hora de exulsarlo.
Se abrió la puerta y dos policías trataron de impedir el acceso, pero la gente empujó y en dos minutos estaban frente a tres funcionarios de la PDI, quienes empujaban y decían que debían desalojar. Un equipo de Telesur y de CNN, además de la grabadora de El Ciudadano comenzaron las preguntas, en un ambiente de tensión. Llegaban más funcionarios haciendo una cadena para que no llegaran a otra puerta que conectaba con la losa de donde iba a despegar el avión llevándose a Marchant rumbo a la Argentina.
El comisario Luis Avilar respondió que ellos obedecían órdenes y que no podían pasar por encima de una decisión emanada de una autoridad administrativa.
¡Pero si el ministro Joaquín Billard Acuña –de la Corte de Apelaciones-, firmó una autorización para suspender la prohibición de ingreso por razones humanitarias!, le contestaban.
-¿A cuál autoridad administrativa se refiere?
-Corresponde a un oficio de la subsecretaría de Justicia -Ministerio de Justicia- con visto bueno del Presidente de la República, respondió el funcionario. (Versión que se contradice con lo que luego informó el mismo Melo, quien en ese momento no dio la cara, que decía que era decisión del jefe máximo de la PDI).
-¿Y pueden pasar por encima de una decisión emanada del Poder Judicial? ¿Dónde queda la separación de poderes en un Estado de Derecho?
-Eso no se lo puedo responder, porque no conozco el detalle del documento que me habla.
-¡Pero si se lo estamos mostrando!
La abogada Alejandra Arriaza, había presentado la solicitud el día anterior, recogió el documento en la mañana, y había llevado el original en persona -aunque ya había mandado un fax, al medio día-, para entregarlo a la autoridad policial, con la finalidad de que dejara entrar a Hugo Marchant, pero el poder Ejecutivo disponía otra cosa y en la PDI prefirieron obedecer a ese otro poder del Estado.
Desde Argentina, horas más tarde, Hugo Marchant decía que “en una falsa democracia, como la chilena, no deja de indignar que un equipo jurídico de una de las policías, prefiera pasar por alto la orden de un juez de la Corte de Apelaciones y obedecer al poder Ejecutivo. Eso es no reconocer la separación de los poderes del Estado”, indicó.
“Lo que sentimos es impotencia, mucha rabia, de que nos sigan castigando por haber enfrentado a la dictadura”, dijo una de las cercanas a Hugo Marchant, mientras desalojaban las oficinas de la PDI en el aeropuerto. “No respetan ni una orden emanada de tribunales”, decía la mujer con lágrimas en los ojos.
Y Hugo Marchant agregó que este es un momento muy importante de la historia de Chile; “a mí me interesa más que todas las organizaciones sociales salgan a la calle a manifestar su descontento, que reclamen sus derechos, y que se sumen al reclamo que se debe manifestar con un sistema que nos oprime”, dijo. Dando a entender que el suyo es un problema más de las grandes injusticias que se cometen en el país, ya que el tema de los derechos humanos es un asunto pendiente que no se ha resuelto desde la época de la dictadura.
Esta historia, continuará… la próxima semana.
Por César Baeza Hidalgo
Twitter: @Cesar-inBH
El Ciudadano

![FADA_en_toma_de_PDI[1]_X](http://www.elciudadano.cl/wp-content/uploads/2011/12/FADA_en_toma_de_PDI1_X.jpg)








Inquisidor comentó el 2 de Diciembre, 2011 a las 12:25 pm¡Esto es inaudito! ¡En tantas partes piensan que este es un país que dejó atrás la dictadura y que se sobrepuso de tal manera, que ha crecido para convertirse en un ejemplo de desarrollo.
¡Acá lo único que se desarrolla es la libertad de empresa y se impone por sobre la libertad de conciencia! ¡Este país vive sumido en la ignominia! ¡Qué mierda tan vergonzosa!

jorge comentó el 2 de Diciembre, 2011 a las 4:13 pmMirista? Qué cumpla su condena no ma! Igual que los asesinos de Punta Peuco. Matar a alguien se debe castigar igual, independiente del color o independiente que “haya luchado contra la dictadura”.

jose merino escobar comentó el 2 de Diciembre, 2011 a las 6:26 pmmi parecer es sin ser simpatizante de ningun partido politico que en verdad ya paso tiempo suficiente para perdonar o por lo menos tratar de olvidar en este momento hugo mi tio quiere imperiosamente entrar a su chile querido a besar esa tierra que tanto quere y abrazar tambien a su gente acaso eso esta mal? acaso todavia hay gente que se lo va a impedir?que cagada pense que chile ya estaba en democracia!!
un abrazo fuerte tio tu sobrino con el que jugabas ajedrez

Pedro comentó el 2 de Diciembre, 2011 a las 8:35 pmInquisidor, concuerdo plenamente contigo, pero, también quiero agregar:
Hasta cuando esta dictadura de ex-pinochetistas (“y eso que estamos en democracia”)va a continuar metiéndose en la raja a la justicia?
Acaso los poderes no son independientes y la justicia debe ser acatada en sus determinaciones por los otros poderes?
Por lo que entendí, había una determinación de “un Ministro de Foro”, el Señor Billard, autorizando la entrada de Marchant y fue simplemente desrespetada.
Estamos realmente en un estado de derecho?
Quién les pondrá freno si la justicia no puede?
Nosotros, el pueblo de Chile que ha despertado!!!!
La hora es ahora!!!

Rosario Sayes comentó el 2 de Diciembre, 2011 a las 10:52 pmesto es la comprobacion cierta, de que la llamada democracia, solo fue el cambio de payasos-ladrones. que se pacto en mesitas de dialogo, para que el sistema siguiera incolume, para que las injusticias siguieran para que la justicia no llegara. Seguiremos luchando por el fin de tantas injusticias, el destierro una mas.-

Félix Madariaga comentó el 3 de Diciembre, 2011 a las 4:39 amEsta situación la debieron haber solucionado los gobiernos de la Concertación. Ahora toma protagonismo esta realidad en el señor Marchant, pero es una realidad que viven 9 chilenos que lucharon por terminar un estado antidemocratico, lejos lo peor que le ha ocurrido a Chile a lo largo de su historia.
Felicitaciones!!! muy buena nota…

alejo comentó el 3 de Diciembre, 2011 a las 5:42 amEl estado de derecho que prometio la concertacion y que otros corren para hacer filas y entrar a este banquete de ricos, Ratis de bajo rango que interpretan los dictamines de un juez, un subsecretario de justicias que no escucha una comision de DDHH en pleno del parlamento que pide la libertad inmediata o retension hasta encontrar una solucion juridica, un juez cuyos dictamenes no tienen peso, en una republica de carton, son la evidencia que deja al descubierto la dignidad de un solo hombre que exige el fin al destierro, la pregunta es que pasasra el dia que un pueblo entero se levante para recuperar su entereza y su libertad. FIN AL DESTIERRO PARA LOS QUE LUCHARON CONTRA LA DICTADURA DE LA BURGUESIA CHILENA.

Marcela comentó el 3 de Diciembre, 2011 a las 7:47 amAquí, en este país nos siguen mintiendo. Nos hacen creer que existe Estado de Derecho. Entonces me pregunto,¿por qué Marchant está en Argentina, deportado por el gobierno chileno, siendo que el Juez Billard, firmó una resolución que le permite ingresar al país?
¡plop!! de condorito

Jorge Aedo comentó el 3 de Diciembre, 2011 a las 3:32 pmNunca podemos pasar por alto, que desde 1536,los que en Chile mandan son los militares.Y en el siglo XIX a este poder fáctico se han sumado las empresas mineras,nacionales y extranjeras.¿Quienes conforman la oligarquía chilena? Todos estos son los causantes y culpables de tanto atropello,explotación,abusos,arbitrariedades,crímenes,etc.en nuestra querida patria.Mientras subsista eata grave anomalía,seguiremos padeciendo las mencionadas vejaciones.Con estos vendepatrias al mejor postor negro futuro tenemos.

Bernardita comentó el 4 de Diciembre, 2011 a las 12:02 pmUstedes piden fin del destierro para un asesino, él debió ser fusilado cuando mató al Intendente de Santiago, don Carol Urzúa Ibáñez.
Que de gracias que lo mandaron a darse la buena vida afuera.

Franklin Solar comentó el 4 de Diciembre, 2011 a las 3:04 pmBernardita , en ese tiempo tus valientes F.F.A.A. declararon que estaban en guerra ( contra un pueblo indefenso, porque si es contra otro ejercito regular . lo mas seguro es que todos los oficiales torturadores habrian salido arrancando, igual que los oficiales argentinos torturadores en la guerra de las malvinas y habrian dejado a la tropa combatiedo) , por lo tanto el sr. Carol Urzua fue un caido en combate.

Juan II comentó el 4 de Diciembre, 2011 a las 4:41 pmLa situación Mapuche, luego Isla de Pascua, después un joven muerto cuando observaba una protesta, acto seguido se da refugio a un fiscal acusado de violación ha DDHH, prosigue un insólito homenaje a un criminal sentenciado por delitos de lesa humanidad con la venia de un Alcalde y ahora esto.
Sin lugar a dudas el tema de DDHH ha sido abierto nuevamente, el “Nunca Mas” se ha transformado es una letra muerta y para que decir del Instituto de DDHH. Resumen, no existe una política de Estado, clara, en la materia y de esta forma la Reconciliación Nacional se torna una aspiración que lejos de cerrarse, ha sido abierta, con propósito o despropósito.

alejo comentó el 4 de Diciembre, 2011 a las 7:07 pmBernardita: Justamente se debe fusilar a todos los asesinos y es justamente fue lo que se hizo, el intendente Carol Urzua era jefe de plaza el 14 de agosto de 1983 el dia que su jefe Agusto Pinochet amenazo y envio a 18 mil soldados a detener la protesta popular, resultado MAS DE 50 MUERTOS y MAS DE 200 HERIDOS GRAVES. la respuesta la recibio el intendente.
es verdad Bernardita, Los asesinos se deben FUSILAR!!!

alejo comentó el 5 de Diciembre, 2011 a las 11:42 amla acción directa realizada por Hugo Marchant para terminar con el extrañamiento, y la negativa torpe, arrogante y autoritaria de policía de investigaciones, deja en evidencia la pugna abierta que sostiene el ejecutivo con el poder judicial, el ejecutivo en su intento por someter al poder judicial para implementar su estrategia de criminalización y desgaste de los movimientos sociales y populares, estrategia que es sostenida por Piñera y su alter ego Rodrigo Hinzpeter.
[...] consecutivos fue devuelto en un avión rumbo a Buenos Aires, Argentina. (VER NOTAS DE EL CIUDADANO 1 Y 2)Llegó a Chile acompañado de su hija, con la intención d desafiar al Gobierno de Chile, [...]

alejandro muñoz comentó el 13 de Diciembre, 2011 a las 1:59 pmesre sujeto porque no es bien hombrecito y se pone los pantalones y que diga SI YO COMETI UN ASESINATO tengo que cumplir con la pena, asi como fue tan valiente que asesino al intendente tambien que cumpla la pena con valentia y dignidad y que no ande llorisqueando

Giselle Araya comentó el 27 de Diciembre, 2011 a las 5:48 ampara ALEJADRO MUÑOZ: qué sabes tú de ser bien hombrecito? Primero exponte a ti mismo las hazañas de tu vida y si te queda la cara donde mismo, entonces tendrás derecho a decir lo que te plazca. Nadie tiene derecho a hablar y menos juzga, la valentía y dignidad de nadie, más que de la propia. Eso es ser hombre.
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