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Lo que se esconde detrás del precio y el impuesto a la gasolina

El alza de los combustibles y el drama de una cultura motorizada. Las jugadas sutiles de la UDI, la dependencia chilena del petróleo, el impacto para los sectores pobres de un problema que no termina de ajustarse a realidades de las mayorías.

La primera semana de abril, Elías Roldán, quien tiene una pequeña oficina de diseño gráfico en Ñuñoa, compró un escritorio tras un largo regateo en Mercado Libre. Elías consiguió rebajar el mobiliario desde los iniciales 70 mil pesos hasta ajustarlo a su comprimido presupuesto: pagaría 50 mil pesos en efectivo. El problema surgió por las dimensiones del mueble, por lo que buscó y llamó a servicios de fletes para el traslado desde Santa Victoria a la calle Sucre. Nadie podía cobrarle menos de 20 mil. Entre los argumentos, el costo de mover la máquina, el costo del combustible. Finalmente consiguió uno por 15 mil, como “gran favor”.

El caso de Elías, que ocurre diariamente, nos ofrece una idea de cómo el costo de la gasolina impacta de manera desmedida en el transporte y en los precios finales de productos y servicios. Siguiendo el episodio, el precio final del escritorio fue de 65 mil pesos, aun cuando el “mercado” tendía a 70 mil. Sólo por transporte, debía pagar casi un 30 por ciento del precio total. Es, tal vez, un caso más de los que se reproducen en muchos otros espacios y situaciones, y que exhibe su característica más extrema en la Región de Aysén.

En Chile la gasolina es cara, lo que no es ninguna novedad. Es más cara que en la mayoría de los países del continente, incluso bastante más cara que en Estados Unidos, pero menos que en Europa. Aún más, Chile es el país latinoamericano más vulnerable a las oscilaciones de los precios internacionales del petróleo porque su dependencia del combustible importado, cuyos precios los establece el mercado de los commodities (materias primas, como el cobre, oro, azúcar o café) es casi total. Así lo confirmó un estudio publicado hace unos días por el banco británico Standard Chartered: cada vez que el barril de crudo aumente un diez por ciento, la inflación chilena aumentará en 1,14 por ciento, en tanto el producto se reducirá entre un 0,3 y un 0,6 por ciento.

CHILE, EL MÁS VULNERABLE AL ALZA DEL CRUDO

Como las variaciones son escalonadas, finalmente terminamos por asumirlas. Pero si observamos con un horizonte más amplio, la mirada es impresionante, sobre todo porque no tiene relación alguna con los aumentos salariales. Las dos grandes referencias internacionales de petróleo, el Brent (en Europa) y WTI (Américas), se mueven en la misma dirección. En lo que va de año, el WTI subió casi un tres por ciento, pero desde 2007 a la fecha aumentó un 63 por ciento. Con el precio de referencia Brent es peor: desde inicios de enero aumentó más de un diez por ciento, en tanto en los últimos cinco años casi un 90 por ciento. Por cercanía geográfica, Chile adquiere su petróleo en el mercado WTI.

La semana que escribimos esta columna los precios se mantuvieron en línea, lo que no es ningún indicador de lo que podría venir más adelante. Si en esos instantes el WTI estaba a 105 dólares y el Brent a 125, al revisar las proyecciones de bancos de inversión para el año en curso, muchas de ellas se quedaron cortas.

Los chilenos vivimos semana a semana este proceso de persistente ascenso y en el que los mecanismos de amortiguación son escasamente percibidos. Entre el 5 y el 11 de abril los precios de referencia de la Empresa Nacional de Petróleos (Enep) para la Región Metropolitana eran de 752 pesos por litro para la gasolina de 93 octanos, en tanto hace cinco años atrás éste rondaba los 650 pesos. Un aumento menor que el sufrido por el crudo, pero lo suficiente para convertirse en un contrapeso para economías de todas las escalas. La primera semana de abril, según la consultora Econsult, las gasolinas subieron otros 13 pesos, lo que llevó en Santiago a precios que bordean los 900 pesos para la gasolina de 97 octanos y en torno a los 870 para la de 95.

Este precio de referencia de Enap tiene varios componentes. Es el precio del crudo, su transporte más comisiones e impuestos. Pero sólo con los impuestos, impuesto específico más el IVA -Impuesto al Valor Agregado-, cada litro de gasolina aumenta su precio final en un 42 por ciento.

Como Chile es absolutamente dependiente del precio del crudo internacional, el único margen de maniobra para controlar esta escalada ha sido la creación del fondo de estabilización (antiguo Fepco, hoy llamado Sipco), el que, ante el persistente ascenso, sólo amortigua y evita mayores sobresaltos. Agotado este mecanismo, las miradas apuntan hoy de lleno a los impuestos.

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IMPUESTO SOBRE IMPUESTO

¿Subsidiar las gasolinas? La Unión Demócrata Independiente (UDI) lo ha dicho con claridad y ha levantado una bandera en la que se lee la eliminación al impuesto específico. Pero esta no es una novedad, porque la UDI está en contra de todos los impuestos, lo que ya le ha creado un obstáculo interno al Gobierno cuando propuso un pequeño ajuste tributario para financiar las demandas de la educación. Ante la reforma que comenzaría a discutirse este mes, el partido derechista llegó a decirle al país que “en Chile sobran los recursos públicos” (sic).

Defender bajas cargas tributarias a las grandes corporaciones y otras altas rentas en un país con una de las peores distribuciones de la riqueza en el mundo no puede hacerse abiertamente, por lo que se emplean argumentos del tipo que subiría el desempleo o caería la inversión extranjera y nacional. Pero en el caso del impuesto específico, el asunto es más fácil y no cuesta dar la cara. Hay incluso un comando para lograr la eliminación de este impuesto, al que se sumaron algunos transportistas y usuarios habituales de automóviles. El argumento es que se trata de un impuesto que pagan los trabajadores, la clase media. ¿Demagogia pura? ¿Populismo?

Hay, sin duda, ambas cosas. Pero hay aún mucho más. Mucha demagogia más. Porque una rebaja al impuesto de los combustibles sería como un subsidio universal a las gasolinas, del que se beneficiarían desde los grupos más ricos, con un auto por cada miembro familiar, a las clases medias.

Una rebaja a los combustibles no tiene más efecto que ello, porque lo que busca la UDI es un efecto político. Tanto el transporte de pasajeros como el de mercaderías tienen un impuesto específico sensiblemente más bajo. Si el gravamen a las gasolinas de 6 UTM por metro cúbico, en el diesel, que es el combustible utilizado principalmente por buses y camiones es de 1,5 UTM. Con una rebaja a los tributos sobre la gasolina, y aun cuando tenga un impacto favorable en la inflación, el que sería en cualquier caso mínimo, no bajarían los precios de los alimentos y otros productos básicos ni las tarifas del trasporte públicos.

HAY SOLUCIONES CREATIVAS

Chile no es el único país del mundo que padece la dependencia a los mercados internacionales. Pero sí es tal vez el más fundamentalista de todos los oficiantes neoliberales, lo que le impide, a diferencia de otros países de la región, que sondean soluciones menos ortodoxas, lograr una rebaja en el costo del combustible.

Los países que forman el Alba (Alianza Bolivariana de las Américas), que son Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros tres estados caribeños, suscribieron hacia finales de la década pasada un convenio muy favorable para adquirir petróleo venezolano, por ejemplo.

A grandes rasgos, Venezuela proporciona a los miembros del Alba crudo y derivados a precios preferenciales, con facilidades de pago e intercambio comercial justo. Estos países reciben el petróleo venezolano en las mejores condiciones: tiene un financiamiento del 40 por ciento cuando el precio del crudo supera los 50 dólares; a 50 por ciento si sobrepasa los 80 dólares y a 60 por ciento al situarse, como en la actualidad, en más de cien dólares. El plazo de financiamiento es de 25 años y la tasa de interés, sólo del uno por ciento.

Hay otras alternativas, como el simple trueque. Uruguay tiene en vista un plan con Irán para intercambiar arroz por petróleo. La semana pasada el ministro de Agricultura uruguayo, Tabaré Aguerre, anunció esta operación, la que, por cierto, no será del agrado de las grandes potencias, que desde enero le impusieron un embargo petrolero a ese país.

Pero aterricemos en nuestra realidad y sigamos con la propuesta UDI. Al eliminar el impuesto se reducen también los ingresos fiscales. Por combustible, el Estado percibió más o menos unos dos mil millones de dólares el año pasado, cifra nada despreciable y totalmente necesaria. Pero, y muy por el contrario a lo que calcula en su delirio la UDI, en Chile hay cada vez más demandas por recursos fiscales. Esa merma tendría que obtenerla el Fisco por otro lado. Es por ello que éste y anteriores gobiernos se han negado tajantemente a eliminar este impuesto.

Lo que pretende la UDI, más que canalizar las demandas de los transportistas urbanos o pequeños empresarios que utilizan gasolina, quienes constituidos como empresas tienen la posibilidad de descontar el IVA (equivalente a lo que han pagado por el impuesto específico), en el fondo apunta a apoyar al automovilista y su forma motorizada de ver el mundo. Estudios señalan que aproximadamente un 60 por ciento del impuesto específico lo pagan el 20 por ciento más rico de la población. En este sentido, lo que no sucede con el IVA, que carga a todos por igual, el impuesto específico a la gasolina se convierte en un impuesto progresivo. Quienes más consumen gasolina y más tributan, son aquellos de mayores ingresos. En los sectores más pobres sólo un 25 por ciento tiene automóvil.

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LA UDI Y EL CULTO AL AUTOMÓVIL

Este impuesto, pese al reclamo de transportistas que usan gasolina, tiene ventajas que trascienden el marco de la economía. Le han llamado un impuesto “verde”, el que es defendido tenazmente por activistas ambientales. Ante la presión de la UDI, estos han sido los únicos sectores que llamaron a una movilización de los ciudadanos de a pie para impedir su eliminación.

No son pocos los estudios que han revisado las “externalidades negativas” del uso indiscriminado del automóvil particular. De partida, es un factor contaminante, con efectos nocivos en la salud, llama a una inversión creciente en infraestructura, tanto por daño como por los efectos de la congestión como consecuencia de la expansión del parque automotor, es responsable de numerosos accidentes, en los que participan individuos en desigualdad de condiciones como peatones y ciclistas, y contribuye con las emisiones de CO2 al efecto invernadero y el calentamiento global.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 2008, midió todos estos efectos y los derivó a cifras monetarias. Para el organismo, el impuesto específico debiera ser aún más alto para compensar todos los perjuicios provocados por el uso del automóvil.

En una cultura motorizada, que es también una derivación de la cultura del consumo de masas en la que el automóvil ocupa una función clave como expresión de estatus y ascenso social, pero más aún por el poder económico que tiene el sector automotor y sus asociados a escala mundial y local, la eliminación del impuesto específico puede ganar con facilidad millones de adeptos. Pero las consecuencias ya han sido estudiadas. No puede dejarse esta actividad, como tantas otras, a los designios del libre mercado.

La UDI calcula que cada colectivo paga más de dos millones de pesos en impuestos al año. Ante este gasto, el Gobierno accedió al pago de bonos anuales, pero el monto propuesto ha sido desestimado por los demandantes. Tal vez este sea el único camino para amortiguar los costos crecientes, si las proyecciones respecto a una mayor alza en el precio del petróleo se cumplen, de esta sacrificada actividad. Pero la UDI quiere otra cosa, que es afianzar la cultura del automóvil, que es también la del capitalismo y el consumo sin limitaciones.

Por Paul Walder

Publicado en la edición Nº 123 de El Ciudadano. Segunda quincena de abril 2012.

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  • NEO 2012

    Lo que me importa a mi y al trabajador que usa el auto para ir a la pega, todos los dias, es que paga $900, por el litro de bencina y de eso, paga $ 300 en Impuesto Especifico para que vivan los zanganos de los políticos y la sanguijuela llamada: Estado. Eso es una estafa, un robo en cualquier lugar del mundo, ya que nos castigan con un SOBREIMPUESTO, aparte del IVA (19%)

  • Indog Nado

    Es cierto que en Europa el precio del combustible es mucho elevado. Pero también los sueldos lo son. Además, el sistema público de transporte ES PÜBLICO de verdad y de excelente calidad. En Estados Unidos, no existe una sóla política energética, el Gobernador de Maine, compra combustible en Venezuela, muentras el resto del país compra en medio oriente, como consecuencia paga 2/3 del precio y, además, tiene un beneficio para la tercera edad, que les permite calefacción en el estado más frío del país. La clave siempre ha sido legisladores con voluntad de servicio y no con voluntad de servirse.

  • juan pablo ramirez

    no seas ignorante, esa “sanguijuela” que tu llamas estado, eres tu mismo, el estado somos todos, no es una cosa que debe comer dinero para sobrevivir, esa es nuestra lacra política. El estado (todos nosotros) debemos asegurarnos de que no ocurran abusos, obviamente a la derecha no le conviene, porque de eso viven, por algo apoyan el estado mínimo, mínimo control, mínima regulación, hacia si quiero cagar a la gente, no tengo problemas, total yo mismo invento las leyes que me convienen. Si los que mas consumen combustible (80%) pagaran el impuesto, se podría usar ese ingreso para disminuir el precio del otro 20% de combustible que usan las personas normales, porque tarde o temprano sin el impuesto igual vas a terminar pagando 1200 pesos el litro, no seas ingenuo. PD.: estudia un poco urgentemente y al menos lee la definición de estado (con razón hay gente que apoya a la udi)

  • Trauco

    Ya el pataleo no sirve, la pregunta es : Que haremos para cambiar todo esto ?

  • Fernando

    …Tenemos un pais de “economia abierta” mas bien un pais de “piernas abiertas”. Con el criterio liberal de que “el mercado se regula solo” hemos dejado entrar todos los modelos de autos, sin pensar en el consumo de petroleo (que ni tenemos). Embobados con el status un millon de giles quieren auto nuevo y cero conciencia de que significa para el bolsillo del pais. Argentina un pais rico en energía acaba de expropiar sus yacimientos de petroleo. Entendiendo que es necesario para su desarrollo y bienestar. Aun así argentina con petroleo y todo tiene autos bastante mas antiguos pero gente mas inteligente que no derocha para aparentar. Tienen industria, tienen educacion, tienen salud, tienen dignidad. Curioso … aca cientos de universidades rascas formando Ingenieros que trminan trabajando como ejecutivos de cuenta en algun banco… no tenemos capacidad de crear nada nuevo. Solo cambiar el dinero de un bolsillo a otro…. las autoridades no piensan… los politicos solo aspiran al proximo periodo. La proxima dieta. Es necesario un cambio ahora… pero es personal. Cuando todos nos demos cuenta un poco de todo lo que hemo perdido y viremos el rumbo veremos mejores posibilidades como pais y pueblo con dignidad.

  • Cristian Gutierrez

    El argumento de que “El Impuesto Específico a los Combustibles” es un tributo de carácter progresivo, no es del todo cierto. Debemos tener en cuenta que las 10 Familias (los ricos, dueños de Chilito) pueden incluir su consumo de combustible entre los gastos de sus empresas, así que desde este punto de vista, ellos no contribuyen en un 80% del pago de impuesto específico.
    Ante el argumento de que es un Gravamen VERDE, eso también es discutible, ya que a las empresas de transporte (servicios logísticos) se les devuelve un porcentaje de impuesto específico dependiendo el tramo en que se encuentren. Por otro lado, las MINERAS, estas sí que contaminan, ojo, NO PAGAN IMPUESTO ESPECÍFICO.
    Es importante señalar, que Chilito, no tiene políticas tendientes a disminuir la dependencia energética del Petróleo y sus derivados, NO HAY. Yo no he escuchado que se estén implementando medidas para cambiar el uso de suelo y pasas de bosques introducidos como son el Eucalipto y el Pino Oregón (valla que consumen agua), y pasar a cultivar Maíz para producir Biocombustibles, al menos en mi región (IX). De esta forma matamos dos pájaros de un tiro, por un lado disminuimos las importaciones de este producto, y por otro invertimos en nosotros mismos, disminuyendo los índices de cesantía y aumentamos el índice del PIB.
    Resumiendo.
    No tenemos elección, hoy por hoy dependemos del petróleo y sus derivados por obligación y los ricos no son quienes pagan mayoritariamente este tributo, quienes lo hacen, son el ciudadano de a pie cuando le suben el precio de un bien, producto del alza en los costos de transporte, y el automovilista común que usa su vehículo como herramienta de trabajo.
    Si queremos aplicar un tributo progresivo donde los que ganan más paguen más, debemos subirle los impuestos a las grandes empresas, las grandes trasnacionales, y cobrar un royalty que no cause risa, todo esto acompañado de medidas que apunten a evitar la elusión y la evasión y el famoso FUT.
    Y en último caso, si no hay voluntad política para eliminar este tributo, tampoco es justo que aquel individuo que tiene un automóvil de 1.0 CC deba pagar la misma carga impositiva que aquel que tiene un automóvil de cilindrada superior a 2.0cc ó 2.5cc, ya que estos últimos, quemas una mayor cantidad de combustibles, o sea, contaminan más.
    PD. No Soy de la UDI, la sola idea me ofende.

  • Armando

    Y pensar que TODAVÍA hay personas pobres o de “clase media”que VOTAN y ELIGEN a los UDIs para que los represente en el Parlamento.Difícil de entender.Los RICOS representando a los POBRES.Es como dejar al GATO cuidando la CARNICERÍA.Los UDIs sólo representarán a los ricos y los pobres que esperen,como siempre,puede que de repente les caiga una migaja.
    Lo que sucede es que nuestros CIUDADANOS NO TIENEN MEMORIA COLECTIVA NI TAMPOCO MEMORIA HISTÓRICA.Olvidan muy luego.¿Se han preguntado quién o quienes introdujeron en Chile la Economía de Libre Mercado que tiene a más de medio Chile encalillado hasta las masas?Los UDIs fueron los Chicagos Boys que sostuvieron a la Dictadura y aún la defienden.ELLOS,
    los UDIs,hicieron posible que la EDUCACIÖN fuera un bien de consumo como el pan o los fideos;que la SALUD también lo fuera;ELLOS crearon los GRUPOS ECONÓMICOS para “administrar”los Fondos de Pensiones para que partidarios de ELLOS se hicieran millonarios a costa de los ahorros
    previsionales de millones de chilenos.Vean queines son los dyueños de las AFPs y se darán cuenta del gran negociado hecho en Dictadura;ELLOS,
    con Jaime Guzmán a la cabeza fueron los ideólogos de la Dictadura y
    para perpetuar la tiranía idearon,redactaron,publicitaron y llevaron a
    cabo la famosa CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA REPÚBLICA.Una Constitución
    hecha a la medida para ellos,con el BINOMINAL y para que el Dictador se
    quedara para siempre en el poder.Lo lamento por el país,Chile no merece
    tener un partido como la UDI.Ellos fueron y son los culpables que nos mantiene tan separados.ELLOS han discriminado entre Patriotas y Antipatriotas,entre Izquierdistas y Derechistas.Entre ricos y pobres.
    Hago,desde este espacio, a que NADIE,NUNCA MÁS,elija a personas UDIs
    para algún cargo público.Hagamos Patria alguna vez y NO olvidemos lo escrito más arriba.¡Viva Chile!
    tan separados

  • marco

    O.K. Me parece un insulto al intelecto insistir con la cantatina del CO2 y el calentamiento global.

    El impto. específico, como dice su nombre, se creó específicamente para algo que ya fué. Pero se repitió y se repetirá. Este impuesto es igual al IVA y al impto. a las bebidas alcoholicas. Es más regresivo que progresivo. Castiga el consumo. Y al consumidor final, que no puede deducirlo de nada, pues es un simple ciudadano de a pie, que aún sin tener auto igual paga de forma indirecta dicho tributo. Salvo que se reformen las leyes sobre los tributos, y a nos. también nos permitan descontar ese tributo pagado… ESO NUNCA VA A PASAR!!!

    Ahora no va a faltar el Girardi que quiera convertir el susodicho tributo en un “gravamen verde”. Vaya!!

    La forma en que se determina es otra historia… y es super fácil recaudarlo. Igual que el IVA. Y lo puede deducir básicamente en primer término el que tenga una explotación de 1era categoría, en que se use el combustible “no en vehículos que transiten por rutas públicas”. O sea: un campo, una mina , una generadora termoeléctrica descuentan el 100% del específico. Los transportistas, que son tal vez el único gremio realmente poderoso que queda en Chile, ganaron con su protesta y pueden descontar el impto.

    En mi opinión, simplemente dicho impuesto debe desaparecer. Y debemos ponernos los pantalones para hacer que nuestros legisladores establezcan o modifiquen la estructura tributaria actual, para suplir el que Chile no perciba más impto. específico, mediante el uso de tributos efectivamente más progresivos, la creación de más tramos adicionales para el Global Complementario, la reducción de crédito contra impuesto para los tramos más altos, el uso de royalties de verdad, la supresión definitiva de medios de elusión del tributo (régimenes especiales, FUT, depreciación acelerada, compra de activo fijo (IVA-facturas), gastos generales (IVA-factura), etc.), en fin… QUE PAGUEN LOS QUE GANAN MAS. Y que se usen los tributos como un real medio de estímulo a la innovación en fuentes de energía renovable y otros bienes sociales. ALGO QUE PARA NADA FOMENTA ESTA “REFORMA TRIBUTARIA”.

    Además me opongo a algo como cobrar gravamen diferenciado por cilindrada. ¿Raro? Tengo fé empírica en que un auto de alta cilindrada puede durar más que un mosquito de litro hecho en China. Perdón por lo despectivo, pero deben entender lo desechables que son algunos vehículos baratos y que rápido empiezan a fallar y contaminar, especialmente los motores de poca cilindrada y de dos tiempos. Ya ven que autos de los sesenta todavía andan, mientras que los bichos esos, los citycars, ya están fregándose. Además la gente usa citycars en autopistas, algo para lo que nunca en su vida fueron diseñados. Después vez en la tele el auto chocado hecho pedazos y los pasajeros todos muertos. Además los vehículos grandes de por sí son muy caros y está claro que, en base a lo que pienso, sus dueños deben ser los que paguen más impuesto cada año (en los supuestos que les planteé si se dieron la paja de leer lo que expuse muy rústicamente antes). Osea, sería algo marginal gravar la cilindrada. Habría que probarlo.

  • ramon ruiz

    Como Argentina, deberiamos subir los impuestos a las trasferencias de vehiculos y zaz, se acabo.

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