La movilización de los pescadores artesanales: La verdad sobre la “Ley Longueira”

· 2 October, 2012 10:10
Ciudadanos al Poder

Chile es una de las cinco áreas más importantes para la pesca a nivel mundial, esto se debe a la alta productividad biológica del territorio marino y por la corriente de Humboldt que pese a su fría temperatura es muy provechosa para la industria pesquera ya que contribuye a la existencia de especies en grandes cantidades.

Esta alta productividad biológica del fondo marino ha hecho que Chile pase a ocupar el sexto lugar en el mundo en relación a la cantidad de captura anual. A su vez, a nivel nacional, la pesca ocupa el tercer lugar del sector productivo, después de la Minería y el sector Forestal.

En Chile lo que existe en relación a la pesca, como en el resto de sectores de la economía, es un modelo neoliberal. Este modelo ha generado que se conciba el mar como una fuente inagotable de recursos y como un basurero. La falta de regulación es otra característica del modelo pesquero en Chile, ya que no existe la infraestructura necesaria para fiscalizar la captura por parte del Estado. Esta falta de infraestructura no es casual, sino parte importante de la constitución de este modelo.

Antiguamente existía un modelo de libre acceso a los recursos del mar, concebidos como de uso público, con la Dictadura Militar (gran responsable de la instalación del neoliberalismo en Chile), se potencia la privatización. Con el fin de la Dictadura y el comienzo de la democracia se dio un proceso de negociación entre las compañías pesqueras y la Concertación. Como es sabido, la Concertación consolidó la instauración del neoliberalismo en Chile. En este sector instaló el sistema de cuotas individuales transferibles de pesca, las cuales son entregadas a industriales y artesanales con una duración de diez años. El Estado dejó el 90% de éstas para el sector industrial y el otro 10% para la totalidad de los pescadores artesanales de la costa chilena.

La aprobación e implementación del sistema de cuotas transferibles de pesca tuvo como consecuencia la privatización de los recursos del borde costero, la transnacionalización de la captura y extracción de recursos, y por último la entrada del sector financiero.

La concesión del borde costero y del agua, que permanecía en manos del Estado, pasa a manos de los bancos: se trata del mercado de las concesiones. Algo similar pasa con las cuotas de pesca. La concesión y las cuotas de pesca comienzan a conformar el mercado de venta y reventa en la pesca, lo cual busca ser profundizado con el proyecto de la nueva ley de pesca, o “Ley Longueira”.

OLIGARQUÍA NEOLIBERAL CHILENA, LAS SIETE FAMILIAS BENEFICIADAS CON LA INDUSTRIA PESQUERA

La oposición entre pesca artesanal e industrial es un enfrentamiento desigual desde sus inicios, desigualdad originada en el sistema de cuotas transferibles. Es una evidencia de que vivimos en un país dominado por una Oligarquía Neoliberal. Esto también se expresa en el sector pesquero. El 90% de cuotas apropiadas por el sector industrial corresponden a 7 familias de las más ricas del país. Estos son los Angelini, Sarkis, Stengel, Cifuentes, Jiménez, Izquierdo y Cruz, quienes se fusionaron en cuatro grandes conglomerados que controlan el 76% de la capacidad pesquera industrial del país.

A partir del año 2001 comenzaron a fusionarse las empresas que extraían los distintos recursos a lo largo del país, principalmente jurel, sardina, anchoveta y merluza. Actualmente esos cuatro conglomerados controlan el 92% del sector pesquero nacional, repartiéndose 3.000 millones de dólares anuales. Estos son:

-Orizon: fusión de South Pacific Korp y Pesquera San José, de las familias Angelini y Lecaros, que captura el 80% de la sardina y el jurel del norte del país.

-Blumar: fusión de Itata y Golfo, de las familias Sarquis y al grupo Yaconi-Santa Cruz, que es titular del 20,28% de la cuota industrial de jurel, del 26,07% de sardina común, del 31,05% de merluza común y del 15,74% de merluza de cola.

-Camanchaca Pesca Sur: fusión de Camanchaca y Bíobío, de Fernández y Stengel.

-Marfood: fusión de Joint Venture de Alimar y Foodcorp.

Es aberrante que miles de pescadores artesanales tengan derecho a la extracción de sólo el 10% de las cuotas totales del país, mientras que siete familias atesoran el 90% restante.

Ley de Pesca y sus modificaciones: sistema de cuotas individuales transferibles y áreas de manejo, institucionalización de la desigualdad

Para entender el modelo de pesca vigente en Chile, debemos centrarnos, en primer lugar, en las llamadas Cuotas Individuales Transferibles (CIT). Éstas son un mecanismo de asignación de ciertos recursos pesqueros a determinados usuarios, quienes obtienen el derecho de propiedad sobre dichos recursos. Las CIT permiten al usuario ceder, transferir, arrendar o realizar cualquier operación comercial con su cuota. Los mecanismos de asignación de las cuotas favorecen a quienes tengan mayor capacidad extractiva, por ende favorece a la pesca de tipo industrial.

Además, genera la entrada del sector financiero, ya que se produce una división entre quienes son dueños de las cuotas y quienes extraen recursos gracias al comercio con ellas (debido a su carácter transable, arrendable y transferible).

Con la entrada de este factor en la pesca, principalmente mediante la capacidad de estimación de la cuota anual de captura, se requiere de una mayor fiscalización estatal en cuanto a la viabilidad y el mantenimiento del equilibrio en la extracción. Sin embargo, al no existir dicha regulación por parte del Estado, el único criterio para la captura será el mercado, desembocando en la sobreexplotación de los caladeros, terminando por su agotamiento y extinción.

Otro punto importante que modifica esta nueva Ley de Pesca tiene que ver con las áreas de manejo, que hasta ahora son áreas de uso exclusivo de la pesca artesanal a través de sus sindicatos. No pueden ser vendidas, concedidas, arrendadas o cualquier tipo de mediación para otros fines.

Lo que busca la nueva Ley es precisamente que, de ahora en adelante, estas áreas puedan ser vendidas, concedidas, arrendadas, etc., para entidades que no sean necesariamente del Sindicato ¿A dónde apunta esto? A que las grandes empresas de diversas áreas puedan empezar a hacer uso de estos sectores a través de mediaciones monetarias, ya sea para extraer recursos u otros fines, como por ejemplo sacar por el mar ductos de desperdicios tóxicos de las grandes celulosas. Recordemos que hoy en día existen varios conflictos ambientales ligados al uso del mar como basurero por las grandes empresas.

Otro fenómeno asociado al progresivo arrinconamiento del pescador artesanal es su proletarización mediante la desposesión de sus medios de vida. La pesca artesanal no le sirve a los capitalistas y por ello la quieren eliminar: les interesa que los pescadores artesanales de hoy dejen de ser trabajadores por cuenta propia y pasen a ser mano de obra barata en la pesca industrial u otros rubros.

Los efectos de la industria pesquera afectan a todas y todos los chilenos…

Los pescadores artesanales no son los únicos afectados por la Ley Longueira, sino todo el pueblo de Chile, que pierde soberanía alimentaria y sobre sus recursos naturales, sobreexplotados para beneficiar a unos pocos, a costa de nuestra salud y bienestar. Y es que el producto de la sobreexplotación de los recursos del mar por la pesca industrial no va a parar a nuestros platos a la hora de almuerzo. Las modificaciones a la Ley de Pesca sólo benefician a los bancos y a las grandes empresas pesqueras, ganaderas y de exportación.

Las grandes empresas ganaderas usan la harina de pescado para alimentar a sus animales. Y la mayoría del pescado restante no va para consumo de los chilenos, sino que se exporta a países europeos o a Japón. Resulta sumamente contradictorio que nuestro país, teniendo una larga franja de mar y una gran industria pesquera, sea un país con bajo consumo de pescado. Y esto tiene un motivo principal. La mayor parte del consumo de pescado en los hogares no se deriva de la pesca industrial, sino de la pesca artesanal. Y esta no puede sustentar el consumo de la mayoría de los chilenos debido a las bajas cuotas de pesca que se le otorga. El monopolio de las siete familias que controlan la pesca industrial también influye en la fijación de los precios del pescado para el consumo en nuestro país, encareciéndolo.

¿QUÉ HACER FRENTE A ESTO?

Hasta el momento se han realizado un gran número de protestas por parte de los pescadores artesanales, que no han conseguido evitar la aprobación de la Ley en la Cámara de Diputados. Si bien la protesta es necesaria, es importante que esta no se quede solo en el área de la pesca artesanal, sino que pueda ligarse con otros sectores de producción, para generar un desgaste real y concreto para quienes sostienen este sistema.

En primer lugar, con los proletarios del sector pesquero, es decir, quienes trabajan en la pesca industrial, muchos de ellos hijos o familiares de los mismos pescadores artesanales que, por los motivos señalados anteriormente como las bajas cuotas y el deterioro ambiental, se ven obligados a dejar la pesca artesanal y pasar a ser mano de obra barata de la industria pesquera. Para lograr ganar esta batalla se hace necesario darles donde más les duele. Si los pescadores artesanales paran su producción sólo ellos se ven dañados. En cambio, si se logra hacer parte de esta lucha al área industrial, a los grandes empresarios les generaría una pérdida abismal de ganancias y es ahí donde su sistema se pone realmente en jaque. Porque finalmente el trabajador de la pesca industrial no es el enemigo del pescador artesanal, sino su compañero de clase, un trabajador que al igual que ellos suda para darle de comer a su familia. El verdadero enemigo es el que lucra con todo esto, quienes se hacen millonarios a costa del trabajo de los demás, es decir, las siete familias propietarias de la industria pesquera.

Finalmente, no es sólo la injusta organización del sector pesquero la que afecta a la gran mayoría explotada, sino la que rige el conjunto de la economía del país, por lo que se hace necesario avanzar en un marco reivindicativo común para fraguar un proyecto de cambio social que abra paso a la vida digna que merece el pueblo chileno.

Por Estela y Fresia

26 de septiembre de 2012

Publicado en el periódico “Solidaridad” nº13

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